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Erradamente la pulsión (Psicoanálisis)

miércoles, 25 de julio de 2018 0 comentarios


"La pulsión juega un juego donde lo que está en cuestión es la disyunción absoluta entre cuerpo y goce, al menos dos conceptos no reductibles el uno en el otro... "

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Erradamente la pulsión 

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Escrito por Redacción Letras Opacas 

Para Diario Literario Digital

La nueva Editorial Cascada de letras acaba de publicar la reedición de un libro de Daniel Paola llamado Erradamente la pulsión.

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Daniel Paola, Psicoanalista

Si la significación no fuera una distracción sobre el fenómeno de la necesidad, estaríamos a perpetuidad sin conceptualizar entre lo externo y lo interno, y a merced sólo del estímulo.

La significación de la necesidad que es la demanda es el punto primitivo de la suposición de saber. Si todo saber es supuesto, es un efecto a posteriori y no está adherido a lo real como caos. De acuerdo a lo primordial de la necesidad y el efecto posterior de la significación, propongo que lo real y el saber se podrían escribir en algún momento como un neologismo: realsaber. Ese realsaber expresa un tiempo donde la pulsión es primordial y no ha producido un recorrido.


Compartimos el nuevo prólogo escrito por el autor especialmente para esta edición:

Prólogo de Daniel Paola



Recuerdo que me fue difícil decidir un nombre para este libro. Encontrar algo acorde con el común denominador que involucrara el concepto de pulsión me llevó a la idea de error, para ubicarlo respecto del lenguaje con el lapsus.
Error y lapsus constituyen al menos dos consideraciones necesarias para la estructura del inconsciente, como efecto de lo simbólico del lenguaje.
La pulsión juega un juego donde lo que está en cuestión es la disyunción absoluta entre cuerpo y goce, al menos dos conceptos no reductibles el uno en el otro.
Hay un universal del cual el sujeto del discurso no puede aislarse por completo ya que es necesaria la producción de dos escenas. La dimensión del sujeto está vivida por la obscenidad de la otra escena edípica, la que lo habla como suposición de saber, por un lado, y la que lo dice sin saberlo, por otro lado.
La de la demanda y la de la pulsión, constituyen ese al menos dos, que  cala al sujeto hasta la profundidad del hueso, del osbjet a (huesobjeto     podría ser una traducción), como Lacan dijo en el Seminario Le Sinthome.
Si el ejemplo del masoquista interroga la completud de esta separación en su partenaire y al mismo tiempo la sostiene como tal dando todo el ejemplo, propongo que la producción del sujeto del inconsciente determina que esa separación es por siempre relativa e incompleta. De esta forma se puede decir que la pulsión es parcial.
Para S. Freud la teoría de las pulsiones es dualista, determinando una co-existencia de pulsiones sexuales y pulsiones del yo, arribando después en Más allá del principio del placer a una bipartición entre pulsiones de vida y pulsiones de muerte.
Si en cambio se adopta una lógica, tomando como eje el planteo de  Lacan de que la pulsión es parcial y de muerte, no por ello es preciso desvincularse de este dualismo. El término al menos dos” aparece en varios lugares de este libro tratando de insistir en la idea aportada por Lacan sobre todo en la primera clase del Seminario R.S.I.
No es lo mismo afirmar una teoría que tiene como axioma una contradicción entre pulsiones de vida versus pulsiones de muerte desplegada por Freud, que construir una lógica declarada por Lacan donde la pulsión es siempre de muerte, tomando en cuenta el goce como reducción del síntoma y norma en la dirección de la cura.
Si Freud expresa erradamente conceptos sobre la pulsión al suponer un dualismo entre vida y muerte, ahora, de acuerdo a la lógica lacaniana injertamos en el decir pulsión de muerte: ¿nos hemos librado de un problema los psicoanalistas? ¿O por el contrario la reducción al lapsus nos dice con claridad que es demanda y que es deseo? De ninguna manera el lapsus sintoniza con el deseo sino que además sólo podría ser demanda.
¿Habría alguna posibilidad de nombrar a la pulsión que no sea erradamente, tomando en cuenta aquello que expresa el límite entre lo somático y lo psíquico?  Creo que no se podría considerar a la pulsión libre del cuerpo sin el que no podría existir el goce.
Siempre queda abierta una pregunta sobre el cuerpo, muy difícil de contestar sin entrar en vericuetos ontológicos.
Erradamente es un adverbio que puede escandirse. Toda mente está errada porque es fruto de una falla estructural distinta de la falta generada por el objeto a que motoriza el deseo. Una falla que define la estructura es anterior a la aparición del sujeto si bien él mismo la representa entre significantes.
Si bien el objeto a opera desde el origen, existe para el psicoanálisis una dificultad para referir la psicogénesis. Toda explicación que establezca relación entre soma y psiquis estará por lo tanto errada, pero nunca está dicha la última palabra ya que el inconsciente no plantea una versión acabada.
Sin pulsión no hay error en la estructura que sea soportable y entiendo que hay error en la estructura porque existe la afirmación lacaniana que propone el inconsciente como enfermedad mental.
El retorno real desde lo simbólico forcluido da cuenta que quien padece esta modalidad, no soporta ningún error y por lo tanto el amor que se expresa en su erotomanía puede ser el más puro porque carece de la noción del obstáculo.
¿Pero estamos en condiciones, mientras suponemos el inconsciente como enfermedad mental, de tomar al sujeto como liberado de una forclusión? ¿O por el contrario el error aparece como enigma incuestionable? ¿Será posible establecer, entre el error y el lapsus, el valor de una nueva forclusión, la del sentido, al retornar desde lo real una identificación que vuelva a hacerse heimlich o sea familiar?
En este sentido el obstáculo que padece cada sujeto cuando cree en algún encuentro amoroso que orienta la vía alternativa del deseo, sería un error en la estructura singular para cada uno.
No pretendo decir que en la psicosis no hay pulsión, pero sí que en este campo su operación fragmenta un imaginario que queda entonces fragmentado. Cuando ingresa la pulsión en el campo de juego y se advierte un error en la estructura, puede que haya mentalidades que no soporten el peso y se fragmenten. ¿Pero no se produce esa fragmentación siempre en la dirección de la cura y el sujeto supuesto sabrá qué hacer con estas nuevas “psarticulas” R.S.I. una por una?
Este fue el motivo que me llevó a insistir, en el pasado, en la inadecuación del significante odioamoramiento en algunas mentalidades y a establecer escenas, de acuerdo a los tiempos verbales freudianos, que implican esta imposibilidad. Le amo, le odio, me odia o no amo a él, amo a ella porque ella me ama, insisten en la imposibilidad de aceptar un error: he amado a quien odio porque tal vez odio a quien voy a amar, podrían ser metáforas que no todo sujeto es capaz de soportar.
Esta diferencia de mundo, que da el sentimiento de amor y odio, es una diferencia que implica una superficie que J. Lacan -de acuerdo a mi lectura- llamó senti-mentalidad.
En el siguiente libro expondré el momento de aparición del valor de una letra que termina de conformar una mentalidad que se sumerge en la ficción de la suposición.
Además desarrollo una hipótesis: la pulsión debe completar su recorrido para determinar una mentalidad capaz de soportar el deseo. Con esto, es distinta la pulsión que opera para completar un tour” que esa otra pulsión ya capaz de accionar el deseo.

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