Consecuencias en el cuerpo y el amor de un cambio de discurso (Psicoanálisis) | DIARIO LITERARIO DIGITAL

Consecuencias en el cuerpo y el amor de un cambio de discurso (Psicoanálisis)

viernes, 27 de julio de 2018 0 comentarios


"¿Qué es un discurso para Lacan? Trataré de hacer un paneo acerca de cómo se fueron estructurando los discursos desde que aparece una especie sobre la faz de la tierra, una especie viviente que se casa con el lenguaje... "






 Consecuencias en el cuerpo y el amor 



de un cambio de discurso


Escrito por Silvia Amigo, Psicoanalista

 Ponencia efectuada en la Escuela Freud-Lacan de La Plata

Para Diario Literario Digital



Conferencia:

            Muchas gracias, les agradezco la presencia, las invitaciones, es un gusto estar con los amigos de La Plata.
            El título de la conferencia a la que se me invitó es Consecuencias en el cuerpo y el amor de un cambio de discurso. Le contaba a Silvana en el largo tiempo que tuvimos de viaje acerca de la importancia de la palabra discurso en Lacan. ¿Qué es un discurso para Lacan? Trataré de hacer un paneo acerca de cómo se fueron estructurando los discursos desde que aparece una especie sobre la faz de la tierra, una especie viviente que se casa con el lenguaje. Se trata del género homo ―ya antes del sapiens, homo habilis, homo erectus, luego homo sapiens y luego nosotros que somos homo sapiens sapiens cromagnones― se casa con el lenguaje. Ahora voy a explicar por qué sabemos ―a pesar de que no hay escritura, no hay escritura hasta la escritura cuneiforme súmera, que es alrededor del 4000 a.C.― sabemos que mucho antes había una especia casada con el lenguaje y es importante que sepamos qué testimonio nos hacen saber que había escritura aunque no en sentido propiamente dicho. El lenguaje dejaba huellas "escritas" que nos fueron legadas.
            A Lacan le importa el discurso porque decide una forma de lazo social cómo le hablamos al otro, cómo está estructurado el Otro (con mayúscula). Y la subjetividad en determinada época está decidida según pensemos al Otro y según cómo le hablemos al otro. Estos factores han de cambiar la modalidad del lazo social. El momento en que nace el psicoanálisis es una época que quiero puntuar porque no es en cualquier momento de la historia que podría haber nacido el psicoanálisis. Se trata del momento donde despunta la modernidad,  modernidad tallada por el paso cartesiano. Voy a comentar como el psicoanálisis nace en respuesta a Descartes. Puedo hacerles la apuesta que busquemos un seminario donde Lacan no habla de René Descartes y creo que les voy a ganar la apuesta porque habla en todos. Así como lo hizo Freud sin nombrarlo, Lacan elabora una respuesta a Descartes, pero para eso, si ustedes me tienen paciencia, voy a contar un poco la organización discursiva desde  que el hombre es hombre. Intentaré puntuar qué invariantes se presentan hasta hoy en día y qué cosas varían. Comencemos por las invariantes.
            Si Lacan afirmó que el analista no puede dar la espalda a la subjetividad en la época y aún más sugirió  que renuncie quien le dé la espalda, es porque que el Otro que nos constituye no es solamente mamá y  papá, cuando hay mamá y papá es importante (ahora voy a hablar también de la familia, y de qué clase de familia, porque ya no es tan evidente que sea mamá y papá tradicionalmente). El Otro que nos constituye no es solamente mamá y papá, el Otro que nos constituye es también social. El Otro de la cultura donde estamos insertos nos va a determinar también. Por ende,  si damos la espalda a la subjetividad de la época, vamos a estar dando la espalda al Otro que decide la subjetividad de nuestro presente. No vamos a saber cuáles son las líneas de fuerza de su estructura.
            Lacan va a decidir dar un seminario sobre el lazo social, El reverso del psicoanálisis, luego de la revuelta del mayo del ’68. El seminario empieza en diciembre del ’69 y se desarrolla en casi todo el año ’70. Ustedes conocen el problema del mayo del ’68, de hecho se cumplió ahora un aniversario mientras yo estaba en Grecia ―fui a hablar un poco también de los griegos y el panteón griego―. Es muy interesante porque la revuelta de los estudiantes se hace bajo la fascinación que había despertado la cruel revolución cultural china. Ustedes saben que la revuelta estudiantil ―mayo del ’68― que es idealizada en muchas latitudes, con su "hagamos lo imposible" y su fascinante y engañoso "queda prohibido prohibir"― fue hecha como remedo de la revolución cultural china, la misma que mató a decenas de miles de ciudadanos, también pertenecientes al  partido comunista chino y a la que adhirieron, a mi juicio, con una frivolidad extraordinaria, los estudiantes -muy bien situados socialmente- franceses. Lacan firmó las primeras solicitudes contra una universidad francesa jerárquicamente establecida y adhirió a la disminución de esas categorías rígidas, pero inmediatamente, a esos estudiantes fascinados con la revolución cultural los apostrofó como más adelante comentaré.
            En verdad consistió en la suba al poder  de una facción, la de Mao, y tomó la cobertura de romper con todo con lo antiguo chino. Hace dos años estuve en China y contaban los guías ―es imposible para un occidental andar solo por la China, simplemente uno no podría entender los carteles porque no hay nada escrito en las letras alfabéticas―, que contaban lo que habían sufrido sus padres la revolución cultural china. Se había perseguido toda manifestación del arte antiguo ―los jarrones, las escrituras, las fotografías― todo por considerarlo un arte aristocrático ―y es cierto, los jarrones los tenían las familias más ricas, pero eso no implica que los jarrones sean fabulosamente lindos―. Los museos tienen lo que se salvó de la destrucción de todo el arte que encontraban a su alrededor.
Por otro lado, también consistió en mandar a los intelectuales al campo a sembrar arroz para que se proletarizaran. Se trató de un diseño totalitario de la vida cotidiana en China al de la que hoy hay rastros. Entonces Lacan, que primero suscribe a la revuelta, recuerda que se había iniciado por razones sexuales. La revuelta se había iniciado porque no dejaban a los varones de la Sorbona ir a los cuartos de las chicas, y luego se masiviza yendo contra las jerarquías realmente rígidas de la Sorbona, que en eso tenían razón ― también tenían razón en dejar que los chicos y las chicas se reúnan―. Luego aparece la radicalización maoísta. En verdad estaban apoyando el mayo del ’68 apoyando la revolución cultural. En Buenos Aires, en la fundación PROA, se hizo una muestra de Wei Wei, el artista chino, donde gran parte de la muestra son fotos donde están arrojando precisos jarrones y se ve caer el jarrón ―son secuencias de fotos― y se hace trizas en el piso.

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            Cuando Lacan se reúne con los estudiantes del ’68 les dice que  están denunciando al ―lo voy a decir en francés y me voy a explicar por qué lo digo en francés― maître, que en español fue traducido como “amo”. En francés no tiene la connotación de “amo”, es muy difícil traducirlo (no lo estoy criticando); maître sería más bien “maestro”. Por ejemplo el maestro pastelero es el maître patissier, el discurso maître es el discurso maître, no es el discurso del amo; no critico la traducción porque no tengo una palabra mejor. Cuando yo hable del cambio de discurso, voy a hablar de cómo una hay un cambio del discurso maître de la modernidad en otro, pero la traducción que ustedes leen es “amo” donde en francés es maître.  En francés no tiene esa connotación y se ha prestado a todo tipo de confusión.
            Lacan los apostrofa: “van a tener un maître mucho más cruel del que están denunciando”. Les está diciendo “cuidado con aquello para lo que están luchando, van a invocar a un maître mucho más cruel". Cualquiera que conozca las pesadillas a las que llegaron las utopías totalitarias sabrán que tenía razón.  Lacan va a dedicar al lazo social y sus cambios un seminario entero y voy a comentar cómo al final de ese seminario, él plantea la idea de que estamos viviendo (y estamos hablando del año 1970, y estamos en el 2018) un cambio del discurso dominante que ya no sería el del maître o discurso del inconsciente cuyo reverso fue el discurso del analista.
El discurso del analista, si es el reverso del discurso maître -es el discurso del inconsciente cuyo reverso es el discurso analítico. No podría existir el discurso analítico sin su inverso. Si el discurso analítico es el reverso del discurso maître no podría existir sin el discurso maître. Si cambia el discurso maître de una época vamos a tener que acomodar las cosas para ver si aparece su reverso. O sea que el reverso del discurso maître es el discurso analítico. Esto no habla en contra del discurso maître sino que al revés, dice que es desde ese discurso que se puede encontrar su reverso.
Si me tienen paciencia,  voy a comentar de forma rápida los momentos (desde el punto de vista de la cuestión discursiva)  y etapas que fue transitando la humanidad hasta llegar a la modernidad.
En la modernidad se instaura lo que Lacan pasa a llamar el discurso del maître moderno, que es el discurso que él llama el discurso del inconsciente. Pero no nos equivoquemos, no es un discurso del malvado con látigos, es el discurso del inconsciente sobre el cual puede operar el acto analítico para obtener su reverso.
¿Qué pasa desde que el hombre es hombre? Hay una parasitación del lenguaje que hace que haya entre la naturaleza y el hombre un muro intraspasable que nos expulsa de ser seres de la naturaleza; somos solo parcialmente seres de la naturaleza. ¿Cómo lo sabemos? Si ustedes van a cualquier museo antropológico de la Tierra, por ejemplo, si van a París y se toman el trencito que va a Saint Germain-en-Laye, bajando de la estación está el museo.
Verán que en el paleolítico inferior (homo nómade recolector-cazador) hay construcción de instrumentos de corte y eso requiere para ser hecho de operaciones de pensamiento. Sabemos que hablaban porque sabemos que pensaban. En el paleolítico inferior hay nomadismo, no hay ni cultivo de la tierra ni ciudades. Desde que el hombre es hombre hay, entonces, la conducta de construir instrumentos. Y además hay rito fúnebre ―eso lo acentúo, hay ritos fúnebres―. Los huesos de los muertos se marcaban con ocre cocido con el fuego, que lo torna rojo; hay, por ende, conquista del fuego. El humano no es dejado como carroña para que lo coman los depredadores, las aves de carroña y los animales salvajes. El humano aun muerto es nuestro semejante, nuestros muertos son nuestros semejantes. Los humanos, al alcanzar el lenguaje, se casan con la muerte y consideran al muerto su semejante. Y cualquier violación a esta ley va a desencadenar un problema, como lo sabemos perfectamente bien: privar de los ritos fúnebres a los muertos cosa que los totalitarismos modernos han hecho. Casamiento con el lenguaje implica reconocimiento del muerto como nuestro semejante.
En cuanto el hombre deja de ser nómade y se hace sedentario aparece otra invariante. En el próximo paso del hombre, que es el sedentarismo, al habitar en ciudades, aparece esta otra invariante ―yo voy a tratar de situar discursivamente cuáles son las variables― y esa invariante es que en todas las ciudades hay menhires, túmulos, obeliscos, pirámides: son homenajes al falo. Hoy hay rascacielos. Los rascacielos son impactantes pero son homenajes al falo.
El falo no es el órgano pene, que es el órgano profano ―profano que proviene de phinein que en griego significa lo que se da a ver, que se muestra― sino que es un símbolo sagrado ― de sacer que en latín quiere decir separado―, es decir, separado de cualquier órgano profano. ESos monumentos no son un homenaje al pene, sino a la erectilidad del cuerpo que hace que estemos erectos contra la ley de gravedad. Mantener esa posición de la identificación a la erección, es obvio la tienen que sostener tienen las mujeres también. Vamos a ver además que las mujeres somos transmisoras del falo, por lo cual de ningún modo es un prejuicio patriarcal. Desde que el hombre habita en ciudades hay homenajes al falo bajo la forma de menhires, obeliscos, túmulos, pirámides, rascacielos.
Estas son invariantes. Hoy las facultades de psicología están llenas de talleres de despatriarcalización, de feminismo, etc: Hay una confusión enorme entre la legitimidad de la reivindicación feminista en cuanto a lo jurídico, y las precisiones psicoanalíticas sobre la diferencia entre quienes se dicen mujeres y quienes se dicen hombres. Cuando nació mi primera hija yo no tenía ninguna patria potestad sobre ella, la patria potestad la tenía su padre, yo no. Si mi marido se quería llevar a mi hija, se la llevaba, no era ilegal. La patria potestad  compartida recién se votó en 1987.
Entonces, una invariable de la cultura desde el paleolítico superior es el homenaje al falo como símbolo sagrado, no como órgano pene porque como órgano pene es un órgano profano. Falo y pene no son lo mismo. La discusión del feminismo con el psicoanálisis es injusta porque el homenaje al falo no es el homenaje al pene. No estoy diciendo que no tenga razón el feminismo en su lucha jurídica. Debemos agradecer al movimiento feminista mientras no se confunda con una igualdad de estructuras, una igualdad de goces entre los que se dicen hombres y se dicen mujeres.
Otra invariante cultural es lo que se llama quién es el uno falóforo. Qué quiere decir “el uno falóforo”: foro viene del latín ferro, fers, ferre, tuli y latum ―el supino de ferro es latum, de donde provienen traslado, ferrocarril, transferencia, conferencia, metáfora: yo estoy hablando hacia ustedes, estoy trasladando la palabra―.
El falóforo es el que transporta el valor del falo, el uno falóforo. Existe uno que transporta el valor del falo; va a estar depositado en principio en los dioses. Los dioses son los falóforos. Y los encargados de la custodia del culto a los dioses van a ser en principio y, efectivamente, en las sociedades patriarcales, los padre de familia.
El padre de familia es el encargado de mantener el culto ―el hogar lo mantienen las mujeres, la llama encendida del culto lo mantienen las mujeres― pero es el padre el que va a concentrar el poder, por ejemplo, la patria potestad en la época antigua, del valor de vida o muerte de los hijos. El padre era el que decidía si un hijo era su hijo no porque dudara de la fidelidad de su mujer sino porque si había un oráculo que decía que lo iba a matar se lo mandaba a la muerte. El padre era el dueño irrestricto de sus mujeres y su prole. El uno falóforo eran los dioses y luego, pasada la antigüedad, fue el padre.
Otra vez, para los psicoanalistas es fundamental entender la diferencia que hay entre una sociedad patriarcal en donde el padre es el genitor muñido de pene, es el que decide la fuerza falófora; y la necesidad estructural de que haya un uno llamado padre que mantenga inaccesible la cosa incestuosa, das Ding, el que haga que el cachorro humano no esté prometido al servicio sexual de la madre, que no sea un objeto de goce.
En principio los dioses fueron los dioses de la naturaleza.  Thor, el dios del trueno, la diosa de la lluvia, el dios del río, los que tenían más poder que los humanos inermes en la naturaleza.
Luego vienen los dioses del panteón griego, que ya son dioses un poquitito más genéricos pero aun así son dioses del goce. Para los dioses no rige ni la muerte ni la castración. Los dioses no mueren, son inmortales. Y los dioses pueden cometer incesto. El falo, en Grecia, se transformó entonces en un divisor de aguas. Para los dioses, el falo les permitía copular incestuosamente; para los mortales, el falo era el símbolo de la prohibición de la cópula incestuosa. Para los dioses no había muerte; para los mortales había muerte y el muerto es nuestro semejante. Había culto y hay culto de los muertos.
Consideremos la tragedia griega. ¿Cuándo se desencadenaba la tragedia griega? Yo les contaba que estuve en mayo en Grecia. Hice toda la zona del Peloponeso, que no había hecho, donde están los templos, los teatros, y todo me llevó a pensar en la función política de la tragedia―política como intervención de la polis ―. Vamos a hacer una diferencia: hay un uso noble de la palabra política: es el uso donde uno investiga en qué polis vive y qué significan las relaciones y el lazo social entre la gente. Otro es el uso mezquino de la palabra política: quién gana la próxima elección, quien se queda con un puesto acomodado. No es que a mí no me importe quién gane la próxima elección, pero no es a lo que un psicoanalista se tiene que dedicar ni se debe dedicar. Sí se debiera dedicar a una función política en el sentido de en qué polis vivimos, qué lazos nos une.
En Grecia había comedia y tragedia como modo de educar al pueblo porque no había escuela y solamente los muy ricos podían pagar un tutor; entonces el modo de educar el pueblo era la comedia y la tragedia. ¿En qué consistía la tragedia? ¿Qué desencadenaba la tragedia? La hybris que es la desmesura. Hay desmesura en el momento en que el hombre  juega a ser un dios, cree que puede vencer las leyes de la diké. Están las leyes de la diké, las leyes no escritas que hacen que el hombre sea hombre (prohibición del incesto, el culto a los muertos, el rito fúnebre); y las leyes de la ciudad que es el nómos. De ahí que la falta de ley cree la anomia.
Examinemos alguna tragedia que nos concierne,  por ejemplo Edipo. ¿Qué desencadena la tragedia de Edipo? El incesto. La tragedia de Edipo se pasaba en el teatro donde yo tuve la suerte de pisar, estar, subir los escalones y escuchar su magnífica acústica. Cuando Edipo conoce toda la verdad, la verdad de la esfinge, pero que, en realidad, si leen bien la tragedia, es toda la verdad del goce de la madre porque él se lo procura, comete hybris. No tardará en llegar la peste y el arrancamiento de los ojos.
¿Qué la desencadena? ¿Cuál es la desmesura? ¿Qué ley viola Edipo? ¿Cuál es la hybis de Edipo? Jugar a los dioses, creer que puede como los dioses cometer incesto ―los dioses griegos, ya vamos a ver la diferencia con el dios monoteísta porque es muy importante―.


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Una de las hijas de Edipo y Yocasta, Antígona protagoniza otra célebre tragedia. ¿Cuál es la tragedia de Antígona? Ustedes saben que hay cuatro hijos de Edipo y Yocasta ―Antígona, Ismene, Polinices y Etéocles―. Cuando Polinices se rebela contra Creonte, este establece un edicto totalmente desmesurado ―ahí tenemos la hybis― diciendo que los enemigos no van a ser enterrados. Prohíbe el rito fúnebre sobre Polinices, hermano de Antígona. Esta, que es producto de un acto contrario a la ley humana, era producto de un incesto, iba a ver reiterada otra vez la violación de la diké, que era no enterrar a su hermano. Antígona, contra el decreto de Creonte, entierra simbólicamente a su hermano ―le tira tierra encima― y sabemos que termina enterrada viva por la desmesura de Creonte. Este puede tener un enemigo, puede matar a un enemigo en la guerra, pero no puede no enterrarlo, no puede privarlo del rito fúnebre. Antígona, al enterrar a su hermano, restituye la humanidad a la familia de los atridas. Al realizar el rito, hace que los atridas por fin entren a la ley de la humanidad, dado que ella es producto de una violación de la misma ley de la humanidad.
Volvamos a las invariantes. El falo en los humanos como signo de prohibición del incesto y el uno falóforo. Alguien que tiene que tomar   la función de asegurar ese límite. El padre en el  psicoanálisis no es un señor que tiene pene y es un genitor. Padre va a ser quien se hace cargo de que esa prohibición esté a favor del niño, en el sentido de la inaccesibilidad de la Cosa incestuosa. Y esto va a ser una invariante.
Hay un momento crucial en la historia, que Lacan lo toma de sus maestros Koyève y Koyré que dice que antes de Descartes se precisa un acontecimiento para que Descartes sea posible.
El primer pueblo cuyo dios no era un dios del goce sino el dios de la ley es el pueblo judío. Yo no pertenezco a ese pueblo, pero es así. Es un pueblo que tiene más de cinco mil años. Es el primer pueblo cuyo dios es el que baja las tablas de la ley. Justamente es el que no arroga el derecho a un goce absoluto. El momento en que esos estudiosos postulan el acto que precede al paso cartesiano es el momento en que el primer emperador romano, Constantino, se convierte al cristianismo que era hasta ese momento una secta judía. Ustedes saben que el cristianismo nació como una secta judía. El momento en que occidente se hace cristiano adopta al dios de la ley en vez de a los dioses del goce, a lo cual, en Moisés y la religión monoteísta Freud llama "un paso adelante" en la historia de la civilización. Dios comienza a ser el dios de la ley. Y sigue habiendo una sociedad donde el culto sigue estando en manos del varón ―es realmente patriarcal―.
Hay todo un tema con el ser. Para los antiguos todo tenía un ser. De los griegos en adelante aparece el verbo “ser”: el agua tenía un ser, las rocas tenían un ser, el trueno tenía un ser, los hombres tenían un ser, todo tenía un ser. En el momento en que el cristianismo se hace universal en occidente, el único que tiene un ser es Dios. Es lo que San Anselmo llama Deus entissimus es el más ser de los seres y el ser guía de todos los otros seres.
Creó el mundo en siete días. Como decía un chiste: “se nota que lo hizo rápido”. Entonces, tanto en la antigüedad donde todo tenía un ser; como en el cristianismo donde el ser se concentra en Dios ―retengan esto porque van a ver el paso cartesiano―, es fundamental entender por qué Koyève y Koyré dicen que es fundamental el cristianismo como universalización del monoteísmo judío para entender lo que hizo Descartes.
¿Por qué no había ciencia moderna antes? Por ejemplo, los griegos. Ellos estudiaron cosas increíblemente importantes, estudiaron el teorema de Thales, el teorema de Pitágoras, la inconmensurabilidad de la raíz cuadrada de dos, pero jamás hicieron con eso máquinas productivas. Los fines de la ciencia griega eran exclusivamente contemplativos mientras que vamos a ver con Descartes fines de construcción de máquinas productivas, es decir que la ciencia se usará para algo productivo mientras que la ciencia griega era contemplativa, cosa que deja estupefactos a todos los científicos que no tienen formación filosófica.
Entonces, una vez que el mundo antiguo tiene concentrado el ser en Dios, ser supremo, es El quien emana Su ser a la naturaleza, la protege porque es Su criatura así como al hombre lo protege porque es Su criatura. Lo que implica entonces que está prohibido investigar la naturaleza, lo que hay que saber está todo dicho en los libros sagrados. En esas condiciones no puede haber investigación científica.
En el renacimiento empieza a aparecer Galileo que dice, por ejemplo, que el sol no gira alrededor de la Tierra como dicen las sagradas escrituras sino que la Tierra gira alrededor del sol; que enuncia que hay una ley que dice que lo que está en movimiento tiende a seguir en movimiento, que lo que está en reposo tiende a seguir en reposo, contrario a la evidencia de los sentidos. Ustedes saben que fue acusado de herético, que tuvo que retractarse. La historia es muy graciosa, dijo que la Tierra no se movía y cuando sale de rectificarse ante la Santa Inquisición dice “y sin embargo, se mueve”.
Bueno, ¿qué hace Descartes? Descartes formaliza al salto galileico como Kant va a formalizar el salto de Newton. Los filósofos vienen a dar una formalización a los pasos de las ciencias.
Descartes va a comentar que no cree lo que dicen sus sentidos ni su intuición. Va a decir que no va a creer lo que dicen las santas escrituras, que está todo bien, pero que no va a creer en nada salvo en el que piensa. Lo único que sabe con certeza es que duda, pensando, y de ahí va a decir que hay sustancia pensante y sustancia extensa. Ser pensante y ser extenso. ¿Quién tiene el ser, si el ser es el que piensa? Le expropia el ser a Dios. El ser lo tendrá el hombre, el pensante. El giro de Descartes es un salto enorme, que crea la modernidad.
En la antigüedad, hasta Descartes, regía lo que Lacan llama el amo antiguo. Este era el falóforo el que puntuaba el saber del esclavo. Si se leen los diálogos de Sócrates se verá cómo Sócrates creyendo que el esclavo ya sabía y que él hace traer la reminiscencia, es el que puntúa un saber y lo hace fórmula, lo matematiza.
Descartes va a crear con “pienso, luego existo” la ciencia moderna. La naturaleza ya no es criatura de Dios entonces se puede investigar, el cuerpo humano ya no es criatura de Dios entonces se lo puede investigar. Da lugar al sujeto moderno, que es el sujeto de su pensamiento ―Hamlet que duda, por ejemplo, es el sujeto moderno―. Con ese pensamiento se crea la ciencia moderna que actúa sobre esta sustancia extensa que ya no está protegida por la divinidad. Entonces la ciencia se aplica a crear máquinas productivas, una de las primeras es la imprenta. El primer libro que se imprime es la Biblia, que hace que la palabra de las sagradas escrituras alcance a cualquiera, que no necesite de las jerarquías de la Iglesia para ser interpretada, con lo cual nace la reforma protestante. La primera Biblia, en inglés, la de Tyndale. Si bien la de Lutero era anterior, la Biblia de Tyndale es la que empieza a leer todo el pueblo inglés en idioma inglés. Hay una serie en Netflix que se llama Wolfhall, que es el nombre de un palacio, donde bajo la anécdota de Enrique VIII y su mujer ―tienen la telenovela para divertirse, yo también me divierto con la telenovela― en realidad muestra la tensión entre el catolicismo y el protestantismo, entre el amo antiguo y el amo moderno. El protestantismo es la religión de la modernidad, aunque provenga del catolicismo. Con las máquinas productivas hay un excedente de la producción, lo que va a generar el capitalismo. El primer ministro Cronwell a conseja a Enrique VIII que no haga la guerra, que no le conviene, es muy caro. Le sugiere el trading, el mercadeo, intercambio comercial.
Entonces, aparece el sujeto moderno, la ciencia moderna, el protestantismo y la revolución contra el rey, porque si el rey era rey por gracia divina y Dios ya no tiene ser, no tiene sentido la unción del rey. Acaecen la revolución burguesa, sea con guillotina como fue en Francia, sea parlamentaria como fue en Inglaterra. O sea que se entroniza otro discurso. El discurso que se va a entronizar es lo que Lacan llama el maître moderno y que él lo va a escribir con estas ―voy a hacer muy poco de gráficos y de cosas complicadas― pero este es el discurso donde el uno falóforo puntúa el saber como medio de goce, extrae de ese saber el objeto a y deja en lugar de la verdad al sujeto. Arriba de la barra de represión están los significantes y abajo lo real del sujeto, lo real del objeto.
Sobre este discurso va a operar el análisis y va a ser el reverso, va a poner dos veces lo real por encima de lo simbólico. Ya llegaré ahí. Entonces, Dios va a quedar en un lugar distinto en ese sistema. Descartes no va a decir nunca que Dios no existe, no solo no lo va a decir, va a crear una prueba de la existencia de Dios ―hay que leerlo, es largo y es aburrido de contar― pero lo va a dejar no como deus entissimus, como dios ser, sino como dios de cara ante la verdad, deus verissimus. En las corporaciones se dice cuando alguien se quiere sacar de encima a alguien se dice “lo pateo para arriba, lo nombro gerente general de todas las sucursales del universo y lo pongo como consultor y lo saco del medio, le pago el sueldo”. Lo dejó arriba, como garante de la verdad y abajo hacemos lo que queremos con el saber. La pretensión de Descartes era la mathesis universalis, o sea, matematizar toda la naturaleza. ¿Qué quiere decir esto? Simbolizar todo lo real. Es a esto lo que el psicoanálisis va a responder diciendo no todo se puede simbolizar. El psicoanálisis aparece como reverso de un discurso que no podría haber aparecido antes de que la modernidad se entronizara.
Ustedes me dirán, ¿antes había inconsciente? Y yo les digo ¿en qué sentido, en el descriptivo o en el sentido dinámico? Si el analista forma parte de la noción de inconsciente, antes ¿qué es lo que pasaba? Voy a citar un sueño de Alejandro Magno. Sueña que un sátiro baila sobre su escudo durante el sitio de la ciudad de Tiro. Llaman al onirocrítico de la corte. Le daban al sueño una función oracular, un valor adivinatorio. Y él interpreta: sa-tiros, tuya es Tiro, tuya es la ciudad. ¿Eso es psicoanálisis? No. Porque nunca sabemos que lugar ocupaba la neurosis infantil de Alejandro, por qué Alejandro no podía parar de conquistar el mundo conocido de occidente hasta que la muerte lo detuvo, porque lo detuvo la muerte a los 33 años después de haber conquistado casi todo el mundo conocido. O sea, podemos decir que había inconsciente en el sentido de un no consciente, pero en el sentido dinámico donde el analista forma parte de la realidad del inconsciente no.
Entonces, lo que hace Freud en la época de la modernidad es la única respuesta no oscurantista al discurso totalizante de la ciencia. Los oscurantistas existieron siempre para poner freno a la modernidad; por ejemplo el tarot, las sesiones de espiritismo, etc. Freud quiso que el psicoanálisis jamás tuviera que ver con el oscurantismo por eso mismo se deshizo de Jung que no solo era el que podía afirmar, porque era protestante, que el psicoanálisis no era una ciencia judía sino porque además tenía una fortuna personal. Podía proveer al psicoanálisis no solamente el prestigio de no ser ciencia judía sino de muchísimo dinero. Se desprendió cuando Jung comenzó a hablar de los arquetipos, las mujeres que andan con lobos y esas cosas locas. Si cortó con su mayor proveedor y su garante de legitimidad; es porque debía de haber algo importante. Entonces, el psicoanálisis como respuesta no oscurantista, como una respuesta racional a una pretensión totalizante, que es la pretensión de que todo se puede simbolizar, todo se puede educar, todo se puede gobernar. El psicoanálisis le responde a esa pretensión: no todo se puede simbolizar, la cosa, das Ding, no se puede simbolizar, resiste a la simbolización. Va a poner lo que queda debajo del discurso del maître, que es el discurso del inconsciente, arriba y hace passar dos veces lo real por encima de lo simbólico que se puede ver en los nudos borromeos como el anillo de lo real sobre el anillo de lo simbólico. No podría haber reverso sin su anverso. Cómo podríamos funcionar si no está operando el discurso del inconsciente.
Al final del seminario donde Lacan examina los discursos hay un apartado que se llama “El reverso de la historia contemporánea” donde Lacan empieza a preguntarse si sigue siendo hoy válido que el discurso dominante es el discurso de la modernidad sobre el cual había nacido el psicoanálisis como límite al poder enceguecedor de las luces al simbolizarlo todo, al querer educarlo todo, al querer sacar provecho de todo, al aprovechar el tiempo (“time is money”), toda la épica protestante. El psicoanálisis va a poner un freno a esa locura diciendo que por supuesto se tiene que tematizar y simbolizar, sí, pero no todo. Querer simbolizarlo todo hace que, por ejemplo, Kant, otro filósofo moderno, escriba la crítica de la razón pura: Newton no descubrió la ley gravitación universal por observar por el telescopio sino por pensar. Hegel, el máximo de los modernos, postula el saber absoluto.
A eso responde Freud: todo no porque toda la verdad es el incesto, no se puede saber todo, hay un incognoscible que sería el goce de la madre, hay un límite que es el muerto que es nuestro semejante, hay un borde y cualquier traspaso mantiene la invariante de que el hombre es hombre.
El falo y el uno falóforo, invariantes de la humanidad,  tendríamos que ver hoy cómo actúa pero no pueden desaparecer.
Al final se ese seminario Lacan comienza a preguntarse si seguimos viviendo en una época donde el uno falóforo está encarnado en el padre edípico, si la familia sigue teniendo el valor de la familia clásica era donde la madre tomaba al niño como significante de su falta y el objeto de su goce, y el padre era el uno falóforo, el que ponía en funciones el valor invariante del falo como límite al incesto. ¿Sigue teniendo vigencia esta combinatoria o estamos ingresando en otra era, entrando en otro discurso?
Lacan se va a debatir bastante en preguntarse en ese seminario, en El reverso del psicoanálisis, si será el discurso universitario, donde el saber es el agente, el nuevo discurso dominante. El saber todo, el saber absoluto de Hegel. Lacan estudió en profundidad a Hegel, que es , digamos, la exacerbación de la modernidad. De allí toma deseo de reconocimiento como otra cosa que el reconocimiento del deseo al que apunta el psicoanálisis. El deseo se reconoce en el reconocimiento que el otro hace de nuestros deseos. El saber absoluto es el punto nodal de la crítica a este filósofo. Y en su Filosofía del derecho es el Estado el que tiene el saber absoluto, que es la idea base de todos los totalitarismos. Es un Estado que tiene que cuidarnos, darnos lo que necesitamos y además decidir nuestra vida. La idea de un estado hipertrófico y omnisciente es hegeliana.
Lacan al final de ese seminario, busca una respuesta y una intervención política que intenta describir cuál es el lazo social hoy, y va a hablar en ese apartado sobre el reverso de la vida contemporánea. Refiere sin citarla a La Comédie humaine de Balzac. El último tomo se llama “El reverso de la vida contemporánea”.
Antes de comentar por qué creemos que glosa a ese libro, comentaremos que según el analista francés estamos viviendo en los surcos de la alethósfera.  ¿Qué diablos son los surcos de la alethósfera? Pensemos: nosotros estamos acá sentados. En estos momentos pasan por el aire mensajes de  whatsapp a sus celurares ―al mío también―, en este momento, con toda seguridad, hay drones que están pasando por encima nuestro, en este momento, con toda seguridad hay un google maps, que es un satélite que puede situar exactamente la dirección desde donde les hablo. No se trata de negar la utilidad de la ciencia. Estamos surcados por información que pasa ―por supuesto también wi-fi, supongo que acá hay wi-fi―, estamos en los surcos de la alethósfera.
¿Y qué es la alethósfera? Vamos a ver los trucos de Lacan, que no nos facilita mucho. Lethosa... ¿qué es una lethosa? Va a decir que los humanos viven en el medio de la alethosfera consumiendo lethosas. Veamos las raíces de dónde proviene el neologismo ¿Qué quiere decir lethein en griego? Quiere decir olvidar. Letheo, de hecho, es el río que cruzaban los muertos en la antigüedad, en el que había que llevar la moneda para el barquero, donde uno olvidaba su vida anterior, su vida de hombre sobre la tierra y pasaba al averno. Ousia es sustancia; aletheia es verdad como desocultamiento. ¿Qué son las lethosas? Son objetos hechos para olvidar, sustancias hechas para olvidar la verdad de lo que deseamos. Volvamos a la preocupación de Lacan: ¿cuál es hoy el discurso dominante que ya no sería el del maître, que es el discurso del inconsciente del cual el reverso es el psicoanálisis? Y si el discurso dominante está cambiando, con el cambio de lazos sociales que este condiciona, por ejemplo, la familia edípica como núcleo del lazo social, tenemos que saber si hay otro discurso porque vamos a operar sobre otra combinatoria discursiva.           
En los surcos de la aletósfera...¿ese es el discurso donde nació el psicoanálisis o ya es otro discurso? Estaríamos ahora nosotros viviendo en una tensión entre el discurso de la modernidad cuyo límite puso el psicoanálisis con su intervención y otro, nuevo, que habría que poder definir.En este seminario no encuentra el discurso que estaría desplazando al del maître. La entrada del discurso del psicoanálisis decidió no solamente la práctica nuestra, sino gran parte de nuestros lazos sociales. Nosotros interactuamos con amigos, familiares y conocidos  que también se analizan, nuestros chicos se analizan, nuestros amigos se analizan, en otras latitudes que visitamos también lo hacen. O lo hacían, pues con el discurso totalizante de la ciencia se entronizó en los países anglosajones, en gran parte de Europa y aumque no lo parezca también en Argentina La T.C.C. (terapia cognitivo-conductual). Aún así el psicoanálisis cambió la cultura, cambió el teatro, cambió la cinematografía y la literatura. Véase solo a título de ejemplo ese gran clásico que es Psicosis de Hitchcock. Es una maravilla que no existiría sin el psicoanálisis, sin que el director haga ninguna alusión directa.
Lacan, pues, se pregunta si estamos viviendo en los surcos de la alethósfera o si seguimos viviendo en el mismo discurso que creó la familia edípica sobre la cual actuamos los psicoanalistas. Y si no fuera así...¿cuál sería ese discurso y cómo sería la familia que ya no sería la familia edípica clásica, cosa que es absolutamente visible en lo que nos vemos cotidianamente? El sábado pasado fui a cenar a casa de unos amigos. Una de las parejas tiene un hijo casado con un señor. Ambos dejaron su semen en una donante de óvulos en un vientre portador en Estados Unidos y tuvieron mellizos. Eligieron los embriones primero para tener una nena y un nene y volvieron a Argentina después de trámites legales. Ninguno parece ni psicótico ni perverso ni nada malo les auguro a sus chicos. Pero esa no es ya una familia edípica clásica.          
La pregunta sería: ¿sigue siendo la familia edípica clásica el núcleo del entramado social? En algunos casos sí, claramente, y en otros no. Tendremos que ver ahí como la invariante falo, el uno falóforo, para que esos chicos entren en la neurosis, van a seguir actuando o no. Tenemos que preguntarnos eso. No podemos alarmarnos porque no sirve de nada, sería pelear contra lo real. Entonces, ¿quién permitió que esos chicos llegaran acá? El discurso de la ciencia si no, no habría embriones, no se podrían elegir. No estoy diciendo “qué horror, qué espanto”, no, pero estoy diciendo que esa puede ser otra familia donde habría que ver, y somos los psicoanalistas los que en vez de pegar gritos de alarma tendríamos que ver cuáles son las funciones del falo como limitante del goce y cuál sería el uno falóforo que haría inaccesible la cosa incestuosa aun en esos tipos de familia ―homoparental, monoparental, transexual―.
Pero insistimos... ¿cuál es el nuevo discurso? Lacan va a aproximar una respuesta en otro seminario, inédito, El saber del psicoanalista y no es casual que ponga ese discurso en el saber del psicoanalista. ¿Qué tiene que saber un psicoanalista? Por supuesto, no todo, pero hay cosas que tiene que saber como por ejemplo cuál es el discurso dominante que en determinado momento decide la subjetividad.
Volvamos a la cita implícita del libro de Balzac. Si vivimos en los surcos de la alethósfera Lacan va a decir que vivimos regidos por una neoformación, una neoplasia, en una transformación del discurso maître. Lacan va a decir que se produce una malformación donde se invierten el lugar del uno falóforo y del sujeto y se crea este discurso, si se puede llamar discurso, porque vamos a ver el problema que en el amor y en los cuerpos que produce,
Lo que él llama ―se prestó a todas las barbaridades de uso político partidario― discurso del capitalista. En ese seminario va a decir, para poner restricción al uso partidario de esto, va a decir que reina en forma irrestricta en los países de la órbita marxista ―lo estoy citando, es la clase del 4 de mayo de 1972, lo pueden buscar―es decir, en donde se pretende una sociedad científica, donde el Estado sepa y provea de todas las lethosas que necesitamos donde se olvida que podemos querer cosas que no sirven para nada, que tenemos derecho a tener cosas que no sirven para nada salvo para impulsar nuestro deseo.
En este discurso se ha roto el par ordenado S1 S2. Ese uno falóforo, el que pone el límite al saber. Voy a citar a Lacan: “S1 puntúa el saber, S2 como medio de goce y emite la castración hacia los medios de goce". Al romperse el par ordenado,  el significante maître, bajo la barra, no se conoce, y no puede castrar a un saber hipertrófico. Un saber hipertrófico que pretende saberlo todo―recuerden que el psicoanálisis es la ciencia del no saberlo todo. Y de ese no-todo, lejos el psicoanálisis de ser un discurso patriarcal va a acentuar, sobre todo con Lacan, que es la mujer, las que se dicen mujeres no las que nacieron con un cuerpo anatómicamente femenino, son las custodias del no todo. Es decir, la mujer es el lugar de la custodia de lo real, lo llama la hora (l´heure, leurre)  de lo real. Por eso, a las mujeres se las dice mujeres se las difama (dit-femme) porque son las que le ponen un límite al todo saber del Otro. Hegel llamaba a las mujeres la eterna ironía de la comunidad, se ríen del que cree que se las sabe todas. Entonces, este discurso del capitalista, al que prefiero personalmente lamar discurso totalizante de la ciencia, rompe el par ordenado. El saber hipertrófico produce, en vez de objetos de deseo, lethosas, es decir, gadgets para consumir olvidando la verdad de nuestro deseo. Y al sujeto lo transforma en consumidor. Es un consumidor que Lacan va a llamar proletario generalizado, no importa que sea rico o pobre. ¿Por qué proletario generalizado? Porque es un ganapan que quiere obtener más dinero para obtener más lethosas, es decir, más objetos que sirvan para olvidar la verdad del deseo. Entre esos gadgets también está el cuerpo del otro, el cuerpo de otro para usarlo como una lethosa que finja, que cubra, la falta de relación sexual.
Ese saber hipertrófico de la ciencia, personalmente, para evitar el uso partidario del discurso capitalista, prefiero llamarlo discurso totalizante de la ciencia. La ciencia es bienvenida por cualquier analista sensato, el discurso totalizante de la ciencia es forclusivo pero no es cierto que la ciencia forcluye al sujeto. Lacan nunca dijo que la ciencia concluye al sujeto. Es más, con Descartes, Lacan dijo que la ciencia crea al sujeto como correlato antinómico porque el sujeto con su goce arruina la elegancia matemática de la ciencia. Yo misma caigo en las antinomias de la ciencia. Para mí, como el fútbol no me importa ―perdón, todos a los que les importa, discúlpenme― Maradona para mí es un gordito drogón y pedante, sé que es un genio del fútbol.  En cambio Charly, también es pedante y drogón, no es gordito, pero es un genio porque me encanta el rock e hizo himnos. Por ejemplo Demoliendo hoteles es lo más, pero mi goce arruina la lógica matemática de mi pensamiento. Charly también es drogón pero me encanta, me parece un genio. Mi goce arruina el valor de la cuenta y me pongo como ejemplo porque no es que les  pasa a los demás.
Este discurso totalizante de la ciencia ya sería otro discurso donde tendríamos que ver  cómo podríamos hacer entrar el discurso analítico que ya no sería el reverso de este discurso. Tendríamos que operar de forma tal de poder hacer a quien esté en este discurso de cambiar la combinatoria, sacarlo y ponerlo en otra posición con otras herramientas y teniendo en cuenta el lazo social.
Volvamos ahora a la relación sexual. Si el discurso hipertrófico de la ciencia cree, imagina crear objetos que cubran todas nuestras necesidades es que cree que puede subsanar el no todo, que puede haber relación sexual. Lacan va a decir que lejos de crear un plus de gozar las lethosas producen una falta. Cuanto más consumimos, más nos falta, produce un consumo que nos hace querer más y más. Si el amor suple la falta de relación sexual, si el amor viene a suplir, es la definición del amor, que nos mantiene unidos a seres a los cuales de todas maneras no los vamos a satisfacer. Es el amor. Si el amor suple la falta de relación sexual, en un discurso donde se cree abolir esa falta, el amor es superfluo. Y el lazo social que está basado en el amor ―el amor no solo de pareja, el amor sexual, el amor es el amor de la amistad, el amor entre colegas―en un discurso que no necesita del amor porque el amor viene a suplir la falta de relación sexual, el amor viene a suturar el estallido del universo de discurso, es decir, donde no hay grieta no hay necesidad de amor.
Hay también una consecuencia en un cuerpo, que puede ser rebajado a una lethosa, que puede ser consumido. Y cada vez se necesitan de más cuerpos porque de todas maneras se crea la falta del último hallable,  el último cuerpo perfecto, la última cirugía o lo que fuere.
El amor empieza a tornarse superfluo y el lazo social se desmorona, y se constatan soledades amontonadas en vez de lazo social. En las grandes masas que describen, por ejemplo Hopper, los cuadros de Hopper, que son el hotel americano del medio oeste con la gente que está sola. Es la soledad de la gran masa americana, que muy pronto puede ser la nuestra. O las calles de Tokyo donde todos caminan sin mirarse ni tocarse. No estoy haciendo ninguna crítica, estoy diciendo que alarmarse no sirve de nada, dar gritos de escándalo tampoco, pero no podemos desconocer que hay una convivencia de la familia edípica con las familias ya no edípicas, de lazo social cambiado por multitudes de soledades amontonadas, que hay lethosas en lugar de objetos de deseo, pantallas en lugar de objetos de deseo. Todos necesitamos pantallas, ilusiones del objeto al que podamos amar. Entonces, el amor se torna superfluo, el cuerpo se torna un gadget, una lethosa.
¿Qué podemos hacer los analistas? Lacan en la Proposición del 9 de octubre habla de una función del analista en la extensión, es decir, en la polis, que no quiere decir que el analista tome partido en la puja electoral, eso es una locura. El analista no puede hacer eso. Sí puede, y entonces debe, intervenir en el lazo social tratando de ver cuál es la subjetividad de la época.
Hay tres puntos en los que Lacan habla de que el analista tiene que contar en el lazo social en el psicoanálisis en la extensión. Una: en lo simbólico trabajar sobre si sigue siendo la familia edípica el núcleo del lazo social. Y yo creo que hoy ya no es solo la familia edípica. Dos: el retorno por desesperación de un mundo de soledades amontonadas al padre ideal con el fundamentalismo religioso, que se ve perfectamente en el fundamentalismo islámico, en las sectas evangélicas, que están ganando terreno enormemente, y en el fundamentalismo judío. Yo tengo pacientes que no pueden cenar con sus hijos porque no comen kosher. Habiendo sido laicos toda la vida, se refugian en un dios ideal, en un padre ideal ―padre-dios― para salir del desamparo. Y finalmente en lo real, la segregación, que es lo que se llama cuarto mundo, que son los homeless de todos los mundos. Vamos al primer mundo, los homeless de New York son el cuarto mundo.
Hoy le decía a Silvana que siempre en los atascos de la autopista me imagino una lluvia ácida y mutantes que vienen al auto de un mundo distópico que se avecina. Esa gente que se cae de un sistema donde es la segregación que genera el discurso de la ciencia. Esto pasa en el momento histórico en un viraje que es el mundo de la computación, donde en economía  no hay más stock, donde el capitalismo ha virado a capital no financiero. Yo no sé qué significa porque está en investigación. Lacan pregunta cuál es el discurso y ahí es donde habla del reverso de la vida contemporánea.
Les cuento dos palabras y termino. ¿Qué es lo que cuenta “El reverso de la vida contemporánea”? Es una ficción de Balzac que sitúa la obra en el momento de la revolución francesa, es decir, el momento en donde la antigua aristocracia, donde el rey Luis XVI era el rey por gracia divina, que es destronado por la revolución francesa con sus guillotinas, sus Robespierre, sus Danton. Entonces habla de una cofradía que se llama Les frères de la consolation, Los hermanos del consuelo, dirigidas por la baronne de la Chanterie, que se dedican a ayudar a los nobles arruinados no solo económicamente sino simbólicamente. Son los que se defienden de caer en décheance (ruina, pero no solo económica).
 Apliquemos una regla de tres. Así como en ese libro Les frères de la consolation intentan mantener algo del régimen aristocrático en pie... ¿no somos los analistas los que tratamos de volver a poner en un mundo donde la familia edípica se desmorona  como núcleo del lazo social las invariantes de la humanidad sobre el nuevo discurso?
Pueden haber todas las cirugías estéticas, todos los avances de la medicina pero no vamos a abolir la muerte. Podemos diseñar hijos a medida pero nunca debieran a ser objetos de nuestro goce incestuoso. Hay avances muy importantes en los test prenatales que detectan enfermedades. Pero parece problemático que lleguemos decidir si un chico va  a nacer con ojos azules, verdes o marrones, con determinadas características de lo que a los padres les venga en gana. Cuando en verdad un niño debiera ser un enigma para sus propios padres.
En China donde la política demográfica del estado totalitario prohibía tener más de un hijo, es decir, les negaba toda ayuda económica a las personas que tuvieran más de un hijo, les negaba el colegio gratuito, hubo cientos de miles de femicidios porque no querían tener hijas mujeres, con lo cual, como se podía tener un solo hijo, se realizaban exámenes prenatales, abortaban a las chicas. O peor, las mataban apenas nacidas si la familia no podía pagar esos exámenes. Consecuencias: dado que lo real siempre se venga ante el intento de dominarlo, se quedaron sin mujeres, habían millones de chinos sin esposas, lo que creaba un problema demográfico espantoso.
Debiera de establecerse un límite hasta donde la ciencia puede operar y dónde debe detener su avance totalizante. De eso podemos alertar los analistas. Creo que estamos viviendo en los surcos de la alethosfera, en medio de la tensión entre el discurso de la modernidad y el discurso ―lo vamos a llamar así― de la posmodernidad.
Siendo el psicoanálisis un "hijo de la modernidad y de René Descartes" (así lo postuló, y acordamos con ello, Lacan) es claro que la supervivencia del discurso analítico depende de que estemos a la altura de operar sobre este cambio. Ni ignorarlo, ni escandalizarse, actuar allí. Si así lo hacemos podremos intentar lograr, uno por uno en nuestros consultorios, y en intervenciones acotadas en la polis, que las invariantes del falo y el uno falóforo que vienen desde el paleolítico superior  y atravesaron todas las épocas de la cultura sigan organizando la humanidad del hombre.
Y respecto del Padre, debemos recordar que no se trata de un señor muñido de un pene que vive en una casa sino del garante de la inaccesibilidad de la cosa incestuosa. Los analistas debiéramos intentar ser capaces de poner estas invariantes en funciones en una familia no edípica tratando de limitar el retorno padre ideal y tratando de no caer en la segregación. Es un desafío para que el amor tenga algún lugar en nuestra existencia y para que el cuerpo sea otra cosa que un  mero gadget o una lethosa a ser gozada fuera del lazo del amor y el deseo.



Preguntas y comentarios

Pregunta:
-Gracias Silvia y gracias por el esfuerzo. Te quería preguntar entonces si la posibilidad de pensar la propuesta que nos acercás, si no es que más que el reverso del discurso sería la regulación del discurso. Una operación que no va tanto por el lado del reverso sino primero la regulación para después poder encontrar cuál es el reverso.

Respuesta:
-Sí. Les doy un ejemplo que trae Lacan con otro momento. Por ejemplo, ustedes saben que Francia tenía colonias en África ―Côte d’ Ivoire, Costa de Marfil, Senegal y otras―. Lacan comentaba que como la Costa de Marfil, por ejemplo, vivía en el paleolítico superior cuando fue colonizada por la modernidad, constataba que allí no tenían complejo de Edipo porque ahí el uno falóforo era el dios tribal y él prohibía y prescribía derechos y deberes. Listo. No se necesitaba en la casa. Cuando vienen a Francia tienen complejo de Edipo porque cambió el Otro cultural.
Lo primero que hay que hacer es una reacomodación de discurso. Si no se pone en juego el discurso del inconsciente, no hay manera de lograr su reverso. Claramente, tenemos que volver a poner en juego falo y uno falóforo, S1, S2, a como objeto perdido de deseo, sujeto como saber en lugar de la verdad, etc., y ahí podemos empezar a trabajar. Pero no podemos alarmarnos de que esto exista.

Pregunta:
-Silvia, vos decías sacar [inaudible] acerca de la acción política del psicoanalista

Respuesta:
-Se trata que en tanto analista no hay lugar de intervenir sosteniendo un bando en una lucha de facciones. Es uno por uno que se sale del discurso del capitalista dentro del consultorio. No se sale de ahí con una acción partidaria. Esto no excluye que si un psicoanalista quiera participar de un partido político esté, pero no en tanto psicoanalista. En tanto tal, opera ordenando las fichas de un discurso. En la propia modernidad de Freud, este tenía que poner primero el discurso de la histérica, el discurso analizante en funciones para poder operar, es decir que siempre hay un ordenamiento discursivo. El problema es trabajar con ese discurso "del capitalista"  dándole una connotación de lucha de color político. Por eso yo lo llevo a la clase del 4 de mayo del ’72. A Lacan le encantaba hacer esas cosas. La clase del 4 de mayo de 1972 dice: “el discurso capitalista reina en forma irrestricta en los países de órbita marxista”. Lo que va a decir es que son sociedades relativamente científicas donde un estado hipertrófico sabría todo lo que necesitamos. Es muy interesante. Lo que no impide que fueran a los consultorios los psicoanalistas nos hagamos las preguntas que nos estamos haciendo hoy. Se trata en especial de ver qué hacemos cuando empiezan a haber familias que no son las familias edípicas clásicas. De hecho, familias monoparentales, que son la mayoría, madres solas o padres solos que crían a sus chicos, no podemos pensar que esos chicos van a ir a la psicosis ni a ningún otro problema. Hay uno falóforo de todas maneras, el tema es ubicar dónde.


Pregunta:
Silvia, vos hiciste una alusión, y me parece muy importante, a la cuestión de género y la sexuación, si podrías decir algo de eso porque lo dijiste muy rápidamente.

Respuesta:
Sí, es una cuestión muy en boga. Hay talleres en la facultad de psicología, montones de talleres. Todos los años en la UBA, hay un congreso internacional y tienen la deferencia de invitarme y cada año veo el programa más talleres sobre despatriarcalización, sobre feminismo,  Yo, realmente agradezco a las sufragistas que permitieron que las mujeres votemos, así como la patria postestad compartida y  el divorcio. Les agradezco que a las mujeres nos hayan dado jurídicamente los derechos que merecíamos. En Francia, hasta los años 50 las mujeres no podían tener una cuenta bancaria como titulares. El titular tenía que ser el padre, el marido, el amante, el amigo, el hijo, el vecino, etc. Claramente, el uno falóforo era patriarcal, caía verdaderamente en el varón. El problema de ese discurso en una facultad de psicología es que confunde el discurso jurídico con el discurso analítico. O sea, confunde falo con pene y padre con hombre, señor con pene que engendró un niño con esa señora. El falo es un símbolo sagrado, es decir, no es el pene, y padre es una función de inaccesibilidad de la cosa. Entonces, al pretender no necesitar de esos ordenadores, al acusar al psicoanálisis de patriarcal olvidan que el psicoanálisis es el que puso en función el qué quiere una mujer. Le da a la mujer el rol fundamental de pasar o no pasar el nombre del padre a un hijo: Si no es pasadora del nombre del padre no va a haber función por más que el padre grite en la casa. La mujer es la gran custodia y la pasadora del falo. O sea que hay un malentendido, una confusión de lenguas, es decir, confunden el discurso jurídico donde se les dio derechos civiles a las mujeres, como así se les dio derechos civiles a los homosexuales. Si vieron la película Código Enigma, Alan Turing, que es el que descifra el código nazi, era homosexual. Cuando la ley ―estamos en 1940 y algo, no estoy hablando de hace cuarenta siglos, estoy hablando de hace poquito―, cuando descubren que es homosexual, al hombre que le deben el haber descifrado el código que les permitió haber ganado la Segunda Guerra Mundial, le dan la opción de la cárcel o la castración química. Alan Turing ―es el que inventó la computadora, por otra parte― muere porque se suicida.
            Obviamente los homosexuales merecían un lugar jurídico y los travestidos o los transexuales merecen un reconocimiento jurídico pero eso no quiere decir que sean iguales en el sentido estructural. No es ni menos ni mal, es otra cosa que no se puede homogeneizar porque la globalización no es solo un fenómeno económico, es pensar que todos somos iguales. Todos somos jurídicamente iguales pero nadie es igual a nadie. No estoy diciendo que hay una raza superior ―porque yo no pertenecería, además, soy celta no aria―, no es que uno lo diga porque pertenezca o no pertenezca, sino porque nadie es igual. Somos jurídicamente iguales, pero no iguales estructuralmente. Y como tos años de opresión sobre lo que se difama ―el homosexual, el travestido, el transexual― que bueno, obviamente ahora hay pancartas y bombos.
            Lo cierto es que hay una confusión de lenguas. Los psicoanalistas no podemos no podemos globalizar las estructuras. Igualmente, los psicóticos tienen derechos civiles, tienen que tenerlos mientras no violen la ley ni sean peligrosos para terceros. Eso no significa que sean iguales. Es el malentendido enorme. Es la condición de la singularidad  absoluta del sujeto la que defiende el psicoanálisis. Jurídicamente con los mismos derechos. El análisis es una ciencia de lo singular, ni siquiera de lo particular.

Pregunta:
[inentendible gran parte de la pregunta por problemas con el micrófono] …al análisis en el sentido de la posibilidad que tenemos de dejar tapar la falta, pensaba como la posibilidad de una variable, en el sentido de que puede haber una variación. Si hay una [inentendible por problemas con el micrófono].

Respuesta:
Escuché casi todo. El cuerpo es el inconsciente. El cuerpo erógeno no es la biología. Hay una diferencia entre el cuerpo biológico y el cuerpo erógeno. Cuando Lacan, a quien le encantaba escandalizar, decía "yo pienso con los pies" o "yo pienso con los pies en la frente", estaba, como siempre, tratando de escandalizar evidentemente porque era lo que le gustaba vaya a saber por qué, pero es cierto. El cuerpo erógeno es el inconsciente. Si se transforma en un gadget que vendría a ser tapón de la falta de relación sexual como un objeto infinitamente manipulable estamos destratándolo como cuerpo erógeno. Transformar el cuerpo en el gadget del otro que además deseamos que sea requerido y que sea buscado, es sacarle el carácter sagrado que tendría la sustancia pensante. Lacan dijo que la gran forclusión de Descartes es mandar el cuerpo propio a la extensión, es pensar el cuerpo como sustancia extensa. Hay cuerpo biológico, pero básicamente el cuerpo erógeno es la sede del inconsciente, entonces debiera suscitar amor aun con sus arrugas y su edad que pasa. Eso está empezando a perderse. Podemos decir que no sirven los gritos de alarma ni oponerse a las cirugías estéticas, es absurdo. Si existen cosas que nos puedan mejorar un poco, bueno. El tema es si sigue manteniendo el cuerpo el carácter de objeto amable. Cuando digo sagrado, esto quiere decir separado de los usos profanos ―sacer en latín―. Por eso mismo el cuerpo, aun muerto, merece las honras fúnebres, el cuerpo sigue siendo la sede del inconsciente, la morada del sujeto aun después de muerto.

Pregunta:
[Inaudible por problemas con el micrófono]

Respuesta:
La invariante es mejor conocerla, si no la conocemos nos va a atacar por sorpresa.








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