Los nombres del padre, real, simbólico e imaginario (Psicoanálisis) | DIARIO LITERARIO DIGITAL

Los nombres del padre, real, simbólico e imaginario (Psicoanálisis)

martes, 2 de enero de 2018 0 comentarios

"Las cuatro letras que componen el discurso, a, $, S1 y S2 no son ideas, para la lógica desplegada por Lacan y resulta muy difícil otorgarles un sentido.

Pero ello no quiere decir que no se pueda hacer una elaboración, es decir que se inscriba una transmisión de la organización psíquica, que desde sus inicios aportó Freud en su discurso... "




Los nombres del padre, real, simbólico e imaginario


Escrito por: Daniel Paola


Con la colaboración de:
Fernanda Restivo
Esther Romano
Graciela Traid



Las cuatro letras que componen el discurso, a, $, S1 y S2 no son ideas, para la lógica desplegada por Lacan y resulta muy difícil otorgarles un sentido.
Pero ello no quiere decir que no se pueda hacer una elaboración, es decir que se inscriba una transmisión de la organización psíquica, que desde sus inicios aportó Freud en su discurso.
El discurso que Freud intentó validar tuvo la esperanza de ser científico pero se topó con sus límites ya que había algo oculto imposible de demostrar: la transferencia.
El comienzo del discurso analítico está signado por una escena primordial y ello ya determina una paradoja resuelta por Freud en su discurso con la afirmación de que no hay psicogénesis. Sin saberlo Freud establece un matema recursivo, después aludido por Lacan, porque el axioma de esa aritmética es la ausencia de origen.
En ese límite, anterior al goce como un más allá del principio del placer, retornando a Freud de acuerdo a la lógica que Lacan transmitió, el nombre del padre surge siendo unos de lo términos de la metáfora, si el inconsciente está estructurado como un lenguaje.
La resultante fálica es la metonimia que transporta el falo y que en principio supuso de un fantasma fundamental con el antecedente de una escena construida en lo primordial de  un trabajo analítico.
Pero la observación reclama que cuando cada ser hablante haga acto de su discurso en análisis, transferencia mediante, y se proponga concluir, de manera contingente surja un nuevo comienzo y por lo tanto el fantasma no sea fundamental
Se puede intentar concluir una historia, una vida, un amor ó un duelo, pero si el sujeto desea cesar de no escribirse, para algunos surge un nuevo comienzo. El límite está centrado en el nombre del padre.
Se trata de la repetición en la determinación de lo contingente. Si es posible pasar al menos dos veces por el mismo lugar, de una banda de Moëbius si se quiere, comprender la trama del discurso analítico supone que no es para todos encontrarse con el no-todo en lugar del fundamento
Sin análisis no hay deseo del analista. Por un lado cesa de no escribirse porque ya se escribió y se instaura la creencia que ya no habría otro comienzo.
Pero por otro lado quizás, de tanto proponerse escribir, el sujeto resalta una no-escritura en la misma ausencia de una escritura fantasmatica fundamental cuando Una es atravesada.
La escritura del fantasma fundamental conlleva una marca ausente de significación cuando es atravesada en la dirección de la cura. Atravesado por la repetición el fantasma se demultiplica. Y después de un tiempo de vacilación surgen distintas escrituras fantasmaticas porque ahora se encuentran los nombres del padre. Por lo tanto el límite es variable.
Quizás de tanto proponerse escribir, el sujeto compruebe la imposibilidad de sostener una escritura y allí recomience aceptando la paradoja: es por la ausencia de sentido que lo inconsciente estructura su lenguaje.
       Si todo estaba explicado por significante del nombre del padre, la conclusión es certera en cuanto a una psicopatología inamovible.
Si por el contrario los nombres del padre recomienzan la serie y del límite pasamos al menos tres, la clínica se abre mostrando sus efectos más productivos. En este caso no es lo mismo el padre de la castración, que el de la frustración o el de la privación, o el de la nominación ó el de la letra.
       Si la serie comienza en el Dos del nombre del padre, como en los números transfinitos de Cantor, mediante la repetición como efecto de discurso analítico, el Uno de los nombres del padre indica que la demanda no se pierde a menos que se quiera errar por este mundo proponiendo certezas y límites invariables.
       La invariante del nombre del padre en términos topológicos no es lo invariable. Por el contrario su aceptación propone la creación de nuevos límites que se despliegan en un análisis ya en una segunda vuelta cuando la repetición haya operado en la determinación del sujeto.
       Los convocamos para el seminario que se va desarrollar en el primer cuatrimestre del año en la Escuela Freudiana de Buenos Aires y que se va a centrar en una clínica del fantasma.
Del nombre del padre a los nombres del padre en forma indefectible, nos encontramos con un itinerario que comienza con la clínica del fantasma supuesto fundamental y concluye determinando escenas fantasmaticas múltiples pero finitas en el curso de la dirección de la cura de un sujeto en análisis, para después comenzar de nuevo.

Daniel Paola
Fernanda Restivo
Esther Romano
Graciela Traid



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