¿Y por qué el autismo? ¿Posibilidad de subjetivación?(Psicoanálisis) | DIARIO LITERARIO DIGITAL

¿Y por qué el autismo? ¿Posibilidad de subjetivación?(Psicoanálisis)

lunes, 23 de octubre de 2017 0 comentarios

"Puede ser que en una mujer haya un deseo de hijo, puede ser que no. Por eso no hay instinto materno sino que puede haber deseo. En el caso de la mamá de un niño al que llamaré Andrés esto no sucedió... "



¿Y por qué el autismo?

¿Posibilidad de subjetivación?

Escrito por Silvia Tomas 



Para la Reunión Lacanoamericana de Río 2017

Diario Literario Digital

Puede ser que en una mujer haya un deseo de hijo, puede ser que no. 

Por eso no hay instinto materno sino que puede haber deseo

En el caso de la mamá de un niño al que llamaré Andrés, esto no sucedió.

El  padre del chico contó en la primera entrevista, que tuvo que convencer a su mujer para que aceptara traer un niño al mundo porque él sí quería ser padre, pero ella jamás había pensado en tener hijos, es más… no quería.Ambos  padres me cuentan que durante los primeros tiempos, el niño casi no pedía nada y era demasiado quieto, una de las tías les dijo sobre su preocupación por tanta quietud.Cuando el niño es traído a sesión, cuenta  con casi tres años y se contornea a upa de su madre. Cuando lo baja al suelo él camina con sus manitos a los costados con movimientos que parecen de aleteos y llora. Se acerca a su madre quien lo alza nuevamente.Ella le pide que se quede quieto, pero él no lo hace, no habla ni fija la mirada, se retuerce.Con el transcurrir de los encuentros, mientras converso con la madre, el  niño tocará todo lo que encuentra a su paso en el consultorio, yendo y viniendo hacia la sala de espera, muy ansioso e inquieto.Un día se meterá debajo de una mesa ratona, lugar de donde su madre querrá sacarlo por la fuerza “antes de que  rompa algo”.En ese momento preguntaré: ¿Dónde está Andrés ? y jugaré a buscarlo con mi mirada hacia un lado y al otro, también con  mi gesto corporal  en posición de quererlo hallar.Luego, varias veces a lo largo de sesiones, se esconderá  y lo buscaré.Al notar  que le gusta el agua (un día que la madre intenta lavarle las manos) pondré en el consultorio una botella plástica con pequeños baldes.
Poco a poco se acercará y vaciará el agua en ellos, la mesa y el suelo. Se mojará todo. Comenzará a concentrarse cada vez más en esta actividad trasvasando líquido de un recipiente a otro.Una vez, haré movimiento como de beber lo que sirvió en uno de los vasitos, pero no me dejará, me retirará la mano .En el discurrir de las sesiones trasvasa y bebe.Un día  correrá  hacia otro lado del consultorio para escupir en otro vaso lo que bebió.Ese juego de beber y salir corriendo a escupir  se repetirá  en varias ocasiones. Muchísimas  veces .Yo intento volver beber y con la mano me retira el baldecito o vaso. No me deja.
Me pregunto: ¿Juega a no dejarme hacer nada? A tenerme quieta?
Más adelante tomará mi mano y la llevará hasta la botella plástica para que recargue los baldes y vasitos.Otro día  me permitirá tomar y ambos tomaremos y escupiremos en otro lado.
Su  mirada   se irá encendiendo.En otra ocasión, al entrar se dirigirá directo de la sala de espera al consultorio y cerrará la puerta luego de que entremos.Está queriendo abrir y cerrar, puertas, cajas, cajones. Pone la mano adentro del vacío de la caja y lo recorre con el dedo y la mano entera.Saca una caja que tiene pequeños animales y uno por uno los retira  y los vuelve a meter en ese hueco.
La motricidad se va afinando y con el conteo de los objetos, comienza la emisión de voz: soplidos, repeticiones, sonidos, laleos, entonaciones. Algunas las acompaño con mi voz, otras no.La madre dirá  que esta más “ruidoso”, le diré: "¡está conversador!". Canta y  también baila.
Se ríe, da vueltas sobre su eje.Ahora a Andrés le gusta ir al baño y meter la cabeza en el inodoro, primero tira los líquidos de los baldes allí  y luego mete la cabeza en el hueco  mientras balbucea.La madre me comenta que recién ahora le están dejando tocar las cosas en la casa. Antes lo tenían quieto y le daban de comer en la boca para que no ensuciara nada.Se lo ve  más tranquilo y pasa tiempo con el juego del trasvasado.Mira a los ojos , a la hora de la partida intenta meter la llave en la puerta y hago el sonido de abrir, “chuc chuc” la puerta se abre.
 ¿Qué aconteció en este tratamiento?
Son varias las líneas sobre las que podemos reflexionar. Sin embargo, tomaremos solo tres en esta oportunidad:-El deseo del Otro.-La negación como origen de discurso.-La  respuesta autista: su conmoción, inauguración del fuera de cuerpo. 1-Si el deseo del Otro, el deseo materno, permite el alojamiento del sujeto en la alienación ¿Cómo podríamos pensarlo aquí, con estas coordenadas?
Sabemos que es necesario contar con  una suerte de apetito por parte de quien cumpla la función materna  [1]. Para el sujeto, se trata de aquel Otro que tenga “deseo ” por él en particular, factor imprescindible para entrar en la alienación.
Este deseo, primordial, no vale que sea anónimo. Por eso la experiencia de niños creciendo en instituciones pueden dar marasmo o autismo en algunos casos. Ya que si bien allí son alimentados, mantenidos limpios y con atención médica, el deseo particularísimo[2] del Otro no está presente.En nuestro caso, el padre sí ha deseado a este niño, casi maternalmente (cuestión que abordaremos en otra oportunidad en la que nos referiremos a esta situación, en donde el padre se presenta con características maternantes y las vicisitudes que esta posición  conlleva respecto de la función paterna).
Así mismo ese deseo especial por el niño por parte del padre, conjeturamos, dejó una hendija importante para la subjetivación aunque tal vez  no logró la fuerza necesaria para contrarrestar el rechazo materno.    Pensamos que una vez que el niño es traído al análisis y el grito puede ser leído como llamado, es decir, cuando se sanciona su desaparición debajo de la mesa como una prueba de deseo del Otro a quien él hace falta, es que comienzan a registrarse ciertos movimientos entre el sujeto y el analista. Analista ubicado en posición de quien oferta un lugar para que la alienación acontezca. Nos preguntamos: ¿Qué movimientos subjetivantes se suceden a partir de esta acogida en la transferencia?
 2-La negación como origen del discurso.
Esto lo beberé, aquello lo escupiré.[3] Pensemos que si antes de la experiencia semántica del no y del sí,  observamos  en el lactante movimientos hociqueantes en búsqueda del pezón, así como movimientos rotativos de cabeza, girada hacia  un lado y hacia el otro, ninguno de esos ensayos constituyen más que un reflejo.
Será a partir de lo que Spitz llama tercer organizador que puede pensarse en el No como primer concepto.
Para este autor, quien ha trasladado la noción de organizador embriológico   al campo psíquico, habrá que esperar  que se pase del movimiento aparentemente evitativo de la rotación de cabeza, al concepto del No para que se articule recién el tercer organizador. Allí no se tratará entonces  de una cuestión de reflejo.¿Pero a qué se refiere René Sptiz con el término  organizador?En embriología el organizador es un coordinador para un eje determinado de desarrollo, un centro que irradia su influencia, pues procesos análogos a estos organizadores biológicos encuentra respecto al psiquismo. Por tanto enuncia que hay fases críticas, puntos nodales,  concomitantes que se efectúan en el desarrollo del lactante. De tener éxito ese delicado y vulnerable proceso de integración,  se configura lo que llama organizador de la psique.
Recordarán que nombra a la respuesta sonriente, la angustia del octavo mes y la aparición del No.¿Cómo adquiere el niño este concepto? se pregunta este autor , proponiendo al lector acercarse al texto de Freud la negación de 1925 y también hacer un recorrido por su monografía titulada “No Y Si” de 1957.
Es a partir del No (que  podemos leer en el escupir lo que  bebió ) que vemos entablar el juego  entre el sujeto y el Otro, al  ingerir y expulsar. Es decir el ingerir, , pero no todo.
Hay incorporación y hay expulsión.Quiero beber ésto o quiero escupirlo es una decisión  que exige contar con una representación y ya la existencia misma de la representación implica  carta de ciudadanía, al decir de Freud.
En el análisis con niños, cuando ha operado la función del No vemos iniciarse el campo de lo simbólico , a partir de allí es que puede discurrir el juego y en él la representación comienza a  constituirse.
En su Seminario primero, Lacan dice en la  clase La báscula del deseo:” Ven ustedes aquí que  desde antes de la introducción del No, de la negativa al otro, donde el sujeto aprende a constituirse, lo que Hipolyte nos mostró el otro día, la negativización al simple llamado, la manifestación de una simple pareja de símbolos ante el fenómeno contrastado de la presencia ausencia, es decir la introducción del símbolo invierte las posiciones.La ausencia es evocada en la presencia y la presencia en la ausencia Vemos como solo a partir de la alienación comienza el esbozo de separación con expulsión. El escupir parte de lo ingerido, inicia una serie de movimientos subjetivantes.Hacer en lugar de que hagan con él, como si fuera un objeto de goce , abrirá una vía nueva que lo sacará de la única hasta el momento –la estática de la muerte que el Otro sin barra había ofertado–.
 3-Respuesta autísta: su conmoción. Inauguración del fuera del cuerpo.
  Cabe resaltar que al hacer, maniobrar con los objetos, ingerir y expulsar, cobrar movimiento y ejercer el goce de la emisión de su voz se va deshaciendo  de esa  posición de aislamiento.Hasta el momento, el replegamiento  fue  respuesta a la  única oferta recibida en la casa  del Otro  Heim–Unheim– por su rechazo y ante el cual el niño se replegó imposibilitado de constituir escena.
Nos preguntamos ¿Será factible que se produzca un movimiento a partir del cual pueda aceptar ser tocado en la orilla de su contorno por el goce fálico?
 Según Héctor Yankelevich podremos pensar aquí en dos modalidades fundamentales de decir el dolor para los casos de presentación autista:la primera es que continúe en el replegamiento  del ‘sí mismo’ por no poder soportar la herida que implica el ingreso del goce fálico propio del imput de  la palabra. La segunda, si vuelve de esa posición ,será que pueda aceptar esa nueva herida  infligida por el goce fálico, para dirigirse a Otro, para contarle sobre su dolor, por medio de su formación de síntomas.
Al respecto de ambas vías, recuerdo a un niño de diez años con diagnóstico de autismo que tan solo al ser nombrado o mirado se escondía debajo de la mesa, no soportando la herida que le provocaba el ingreso del goce fálico.En el  tratamiento  de Andrés, apostamos a que pueda subjetivizarse y en transferencia caminar hacia la producción de sus fantasmas para escribir el goce del Otro. 
  


Bibliografía

Freud Sigmund: ‘‘ Negación 1925’’

Lacan Jacques:   ‘‘Los escritos técnicos de Freud’’ 1953-1954
Lacan Jacques:   ‘‘Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis’’1964
Lacan Jacques :   ”Intervenciones y textos “Dos notas sobre el niño”
Spitz Rene:         “El primer año de vida del niño”.1965
Tomas Silvia:      ‘‘La función materna: El Otro como maître en la constitución de la subjetividad’’2011.
Yankelevich Héctor: ¿Autismos ? Imago Agenda Número 174






[1] Tomas , Silvia: La funcion materna : ‘‘La made como maître en la constitución de la subjetividad’’
[2] Lacan Jacques : “Dos notas sobre el niño”
[3] Tomas , Silvia :”La negación como origen del discurso”, escrito presentado en jornadas Escuela freudiana de Buenos Aires . 
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