¿Qué es el Valor? (Filosofía Económica) | DIARIO LITERARIO DIGITAL

¿Qué es el Valor? (Filosofía Económica)

lunes, 23 de octubre de 2017 0 comentarios

Los tópicos para el lenguaje, no se anulan por ser contradictorios. El tópico no necesita lógica, vive en el absurdo de la contradicción; es una convención que, como las monedas, todos aceptan como un valor sin cuestionar por qué vale lo que dice valer


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EXÉGESIS DE VALOR

Ejercicio Filosófico

Escrito por Diego Ramón Peralta (Filósofo, Quant)

Exclusivo para Diario Literario Digital


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Este trabajo va especialmente dedicado a Ovidio Holzer, otro de los grandes economistas subcuarenta que posee Argentina. Una de las preguntas que aún siguen sin una respuesta filosófica, gnoseologíca y matemática, es aquella que indaga acerca de ¿Qué es el Valor?... si dijimos que nuestro fuerte es solucionar "problemas complejos", pues pocas cosas son más complejas que desencriptar la eidética de Valor.   

Las teorías económicas hasta aquí conocidas han hecho importantes esfuerzos por domesticar conceptos como "precio", "empleo", "inflación", "dinero", "actividad económica", etc. Muchos de ellos, ya no sirven para constituir factor de cálculo alguno. Haciendo que la Ciencia Económica se convierta en un gran campo de lucha de prácticas religiosas y doctrinarias. No sabemos qué es Valor, pero creemos saber qué es y cómo se forma el precio. Lo cual robustece la intuición de que hasta ahora todo ha sido trivial en Economía. 

Por culpa de la Lógica Clásica, hemos ido a lo largo de los siglos fragmentando la observación, el análisis, y el canon, haciendo aparecer sendos dogmas que versan sobre un mismo "poder superior". La confusión tiene sus argumentos. Para los clásicos, la refutación se acredita como respuesta obligada ante un acto de asombro, ergo no luchan por aprender, sino por imponer. Todos queremos imponer e imponernos, particularmente aquellos que pujamos por instalar la duda como epicentro del crecimiento intelectual. Nada de qué preocuparse, tampoco es algo que podamos controlar.... pero ¿Qué es el Valor? 


¿Por qué le damos valor a cosas nítidamente insólitas?, ¿Por qué hay valores que se derrumban rápidamente con su uso, y por qué otros se mantienen incólumes? ¿Por qué minerales brillosos y de una refracción particular de luz como el Oro nos han cautivado por tanto tiempo, cuando por muchos siglos no sirvió más que para hacer adornos y emperifollados? ¿Por qué cualquier cosa puede significar dinero, bastando con la sólo aceptación grupal? ¿Por qué hoy el dinero no es más que un grafo numérico en la pantalla de un ordenador? ¿Qué tipo de racionalidad y lógica cohabitan nuestras mentes como para que nos enajenemos detrás de cosas tan absurdas? ¿Por qué parece seguir vigente esa locuaz Pirámide de Maslow? aquella que nos muestra que estamos inhibidos (por fuerzas desconocidas) de hallar satisfacción definitiva en nuestras vidas.     



Sigmund Freud, procuró jerarquizar al sexo como aquella atracción invisible  que mantiene al Ser Humano gravitando sobre un campo libidinal que ubica al cuerpo humano como el astro central de esa imaginaria órbita materialista. Y ciertamente es lo más racional dentro de eso que denominamos "Materialismo Cultural", sólida institución que no obstante, no deja de ser algo sofisticadamente trivial. La sexualidad insinúa ser la mejor de las coartadas posibles para una "realidad" construida en base a mera ilusión.     


Para lograr una matemática aplicada que cumpla eficientemente su cometido, debemos reducir primero las expresiones y funciones que exceden y sobrecargan lo fenomenológico, so hay que reducir lo análogo y concurrente a unas pocas ideas irreductibles. Toda Ciencia Humana, poseía un buen argumento: "el lenguaje de los números no puede atrapar lo esencialmente humano". Comparto plenamente éste punto, de hecho comparto todo, aunque más no sea mediante el pensamiento crítico y el discurso vacío. 

Los "algoritmos complejos computacionales" con mayor o menor grado de inteligencia, derogan tal afirmación, so ha nacido un nuevo tipo de matemática aplicada a la Economía: la Algoritmia Fintech y/o Ecotech. Ya no se trata sólo de ponerle números a los caprichos del hombre, en la creencia de que eso era explicativo de algo, sino de hacerle un seguimiento y traqueo a esos algoritmos mentales conque nos han programado desde nacimiento, aquello que nos condiciona a hacer lo que hacemos, sin saber conscientemente por qué lo hacemos (a priori), y que luego procedemos a explicar mediante discursos enlatados o clichés. Como si la conciencia o razón siempre corriera por detrás de la decisión. Eso que denominamos "inconsciente", subconsciente o cómo prefieran, es una entidad con propiedades y reglas más trascendentales de lo que habíamos pensado. 

Esa maravillosa capacidad de consensuar cosas absurdas en pos de elevarlas a categorías endógenas de "máxima sugestión", so ese poder por ejemplo de simbolizar un pedazo de metal, piedra, papel (cualesquiera) utilizado como "dinero" a lo largo de la historia del hombre, debería hacernos reflexionar sobre el "poder superior" del Holograma. Ese poder de simbolizar objetos en tanto sujetos, sin saber qué o quién es uno u otro, es una de las cosas que más apasionan de nosotros mismos. 


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Hay Escuelas Económicas que aún creen que el Oro posee un valor natural o divino per sé, capaz de corregir por si mismo los desfases y dislates que ha cometido la sociedad moderna. Y esa capacidad innata (de existir algo así) de consagrar lo caprichoso e inverosimil en un poder colectivamente enajenante es clave para entender lo humano (entre otras cosas). 

Dijimos que hasta antes del advenimiento del "dinero digital", el dinero era entendido como el símbolo fisicalista que ocupaba aquel lugar del objeto metonímico ya ausente. Ese bien o servicio que producimos, consumimos o simplemente intercambiamos, no es más que metonimia impregnado de abstracción cuya distancia con la metáfora es cuasi impotente, aquello que se erige en lenguaje posicionador y ordenador de la memoria. Hoy ese dinero fisicalista está mutando hacia otras formas aún más abstractas, menos metonímicas, en la medida que avanzan las nuevas tecnologías inmanentes a las "memorias colectivas digitales" (internet).


Es la evolución quien nos está indicando qué tipo de memorias conviene usar a partir de ahora. Quizás hasta podamos usar (temerariamente) la muletilla "necesario y asimismo suficiente" (también "impertinente" ante nuestros algoritmos mentales clásicos). El dinero siempre fue lo mismo: Memoria. Por ende toda teoría monentaria, es una ingenua pretensión de Teoría del Constructo Colectivo de Simbolización en tanto Memoria. Allí donde nuestra memoria se nos muestra imperfecta es dónde ponemos el símbolo metafórico del objeto imaginario faltante.

Dijimos que otro de los "reductos fenoménicos" pertinentes es aquel que denuncia la existencia de duplicación de fantasmas y/o simbolizaciones saturadas en referencia a una Ciencia Económica abocada a pensar una Oferta dividida de un Consumo. De un Ahorro dividido de una Inversión, que es lo mismo que pensar que pueden existir personas que nacen para ser únicamente burgueses y por otro lado proletarios. O bien que pueden haber empresas que no son consumidores, o de consumidores que no producen. Nuestras mentes imaginan  (por programación) situaciones absurdas, y sobre ellas se generan modelos matemáticos, auténticos algoritmos mentales (cazabobos). Esa arbitrariedad ha sido alienante precursor de ideologías inundadas de imbecilidad, solipsismo y soliloquio. 

El mundo está protagonizando la crisis intelectual y gnoseológica más extraña, aporética e importante que registre la historia del pensamiento económico (cuanto menos hasta el aquí y ahora). Hay un cambio gigantesco en ciernes, que hace de la "radicalidad" un término tímido e ingenuo...

Ahora que ya entrenaron vuestras mentes, comprenderán que en matemáticas lo único que que "cuenta" es lo noménico de esa ilusión monetaria, no lo monetario en si mismo (trivial). No podremos entender acabadamente la entelequia "Precio" sino definimos pimero los alcances de la entidad "Valor". Puesto que se reclaman mutuamente en tanto dialéctica, en tanto la existencia de un lenguaje como sistema de diferenciación lógico conceptual y quizás, hasta sea nodriza de bautismo originario en tanto estructura inconsciente del lenguaje.

El núcleo de la matemática  económica, radica en aceptar sin prescripciones la existencia de un Ser Humano como "invariante aleatoria", lo cual disgustará tanto a izquierda como a derecha (en caso de que semejante alucinación se preserve en el devenir). Esto significa que todos los hombres son Yo y alteridad de su otro Yo, ergo podemos ser Oferta y Demanda dependiendo del rol que juegue nuestra vinculación con un Otro (completamente otro u otra persona). Produzco y consumo, pero cuando consumo no produzco y viceversa, existiendo ambas probabilidades en absoluta inmediatez. 

Cuando postergo consumo, genero ahorro, algo que para la lógica clásica invoca un Tiempo Dominial para ese consumo que habrá de darse en eso que denominamos Futuro. Es poco relevante saber que ese ahorro se pueda guardar, invertir en más producción propia o prestar (crédito), sino el advertir que se trate del aquí y ahora, o del "futuro", las propiedades y reglas inherentes a Simetría, Topología y Rotura Espontánea de esa Simetría se mantienen siempre vigentes. 


La etimología de la palabra "Interés" trepa remotamente hasta llegar a lenguas proto-indoeuropeas. Los babilonios habían legislado el "Interés" como aquel compromiso de devolver lo prestado más parte de la ganancia generado por esa "res". Inte: significa "lo que está entre"; y Res: significaba "Es", "Ser" o "lo que nace". Obviamente se posaba en los favores que se hacían los granjeros y criadores de ganado, donde el prestamista dejaba de obtener crías de sus propios animales, cuando estos eran prestados para socorrer o ayudar a Otro (prestatario). El préstamo de una yunta de ovejas, caballos o vacas no era algo neutral, puesto que al cabo de un tiempo dichos animales se reproducían. Un gallo y dos gallinas podían generar varios pollitos y huevos, so ese "entre es, res o ser" (ergo "interés") debía ser considerado como algo justo de reclamar. 



Cuando soy receptor de crédito, puedo y debo invertir en una producción que estuvo aplazada. Sin embargo, esa relación de "inviariante aleatoria" jamás se pierde, como tampoco se caen las pujas por preservar las simetrías en simultáneo pugnamos por romper esas simetrías. Eso es lo que nos hace humanos. Por mucho tiempo, el comercio del préstamo y la actividad económica, corrieron unidas de la mano sin confusiones por el mismo sendero. 

El comercio en tanto eso que llamamos "economía real" se rige por fundamentales, so por las mismas reglas y propiedades que el comercio "del ahorro y el crédito". Creemos que se trata de futuro versus pasado, o de pasado versus presente, pero es sólo un error de percepción, siempre se trató de lo mismo:  "Movimiento" y sus "Límites". La violación de los límites es un patrón que se repite con tanta fuerza como el patrón que persigue el retorno al equilibrio. 

Eso que llamamos codicia o ambición, es energía en estado palpablemente invisible, cuanto menos sabemos que mueve montañas aún sin poder ver su fisonomía. El hombre puede ser cualquier cosa, de hecho lo es. La economía es el lenguaje del deseo inalcanzable confundido con el goce ergo el tratamiento eidético e imaginario de lo real mediante lo simbólico. Lo real visto como aquello que siempre está más allá de lo posible... ¿Por qué palabras como "Cuántico" generan una especial tipicidad de rechazo en nuestros algoritmos mentales?


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Tras mi algoritmo mental se refugian las palabras, pero tras ellas no están las cosas, sino las ideas que los hombre les incorporamos. Nosotros no disfrutamos de las letras, porque la palabra no es el objeto, ni siquiera lo define con pulcritud. La palabra es el lugar en donde los Seres convivimos con las cosas que todos los Seres convalidan. Los que han sido educados por el materialismo cultural no se rigen por el qué es, sino por lo que significa socialmente cada palabra....cualquier intento de romper con esa convención de ilusa certidumbre será resistida hasta que nos quedemos sin fuerzas para luchar contra esa nueva porción de realidad.  



El conocimiento de la definición de la palabra no persigue la verdad de la palabra como causa en si, sino su praxis social, su valor de transacción. Los hombres ahora debemos sobrevivir hostigados por un lenguaje donde todo es intercambio, donde todo es mercantilismo. Vales por lo que tienes y puedes dar, caso contrario no eres nada, siquiera hombre. Hay muchos que ni siquiera son estadística.



Las palabras marcan diferencias y unifican simultáneamente, aún creyendo que hacen lo que creo hacen, distancian sugestión de sujeción. Antes me sentía un típico, craso error; ahora me llamo tópico, soy casi un señor.

Los tópicos para el lenguaje, no se anulan por ser contradictorios. El tópico no necesita lógica, vive en el absurdo de la contradicción; es una convención que, como las monedas, todos aceptan como un valor sin cuestionar por qué vale lo que dice valer. El tópico se manifiesta convocado por la circunstancia; los objetos, las situaciones lo invocan y éste emerge sin dificultad. A través del tópico se manifiesta la voz común que se convierte en respuesta obligada ante un Otro que siento lo invoca de esa manera. Tratamos de no errar la manera ni el sentido porque sabemos de los problemas que enfrentaremos de no lograrlo. Una palabra puede lograr que copulemos, o por el contrario, que estallen guerras mundiales.

El siglo XIX inventó la locomotora, y Hegel estaba seguro de haber captado el espíritu mismo de la historia universal. El Materialismo Dialéctico descubrió la necedad. Me atrevo a decir que éste es el descubrimiento más importante de un siglo tan orgulloso de su "razón científica". Sin embargo pobres y ricos, seguimos unidos por los mismos niveles de insatisfacción, nada nos contiene ni detiene. No importa cuánto posea, siempre hay algo que nos falta.

En las obras de Flaubert, por el contrario, la Necedad es una dimensión inseparable de la naturaleza humana (...) Pero lo más chocante, lo más escandaloso de la visión flaubertiana de la necedad es esto: la necedad no desaparece ante los avances de la ciencia, la técnica, el progreso, la modernidad; por el contrario, con el progreso, ella progresa también.

La conclusión de Kundera, en su interpretación de Flaubert, es que la Necedad tiene también su progreso en la historia. El aumento del número de conocimientos de cualquier tipo no implica su desaparición. Necedad y Conocimiento caminan de la mano a lo largo de los tiempos: "La necedad económica, no es la ignorancia, sino el no pensamiento de las ideas preconcebidas".


La hermenéutica siglo XXI, procura resolver el paradigma del Yo Sujeto puesto en la Red, aquel misterio que aún le impide a la filosofía salir definitivamente del solipsismo cuando intenta teorizar los universales, mientras que por el contrario el psicoanálisis no logra salir de lo universal cuando intenta descubrir al individuo. Indagar sobre las huellas de entropía o la estela dejada en esa lectura (asintótica) y el regurgitamiento intelectual hecho por los grandes pensadores que nos precedieron. 

Si podemos preguntar y confirmarnos, es porque nuestra existencia está en perpetuo movimiento en simultáneo en que queremos huir de ese movimiento, necesitamos ratificarnos ente, dejar de ser sujetos indefinidos. Esa relación de amor-odio para con lo que "somos" y asimismo "no somos" en compulsa con lo "deseamos ser" sin imaginar qué hay por fuera de esa nada; es una de las paradojas más emocionantes de la existencia. Estamos huyendo hacia ningún lado cierto. 

Es infructuoso y estéril procurar descubrir la realidad, pues es ella la que se descubre y nos descubre, cual stripper profesional que, a sabiendas de la arquitectura libidinal y lasciva del hombre, jamás se desnuda por completo (para preservarnos en una atracción in eternum para con la gnosis). 

Verdad y método, representan al significante proyectivo, aquel significante que muestra y vincula al sujeto y el signo con el Otro del significante. Los sujetos están encadenados entre sí, hay una aventura individual y yuxtapuesta con una aventura totalizadora del Ser. Soy y no soy, soy nada y soy todo, sin embargo, aún sin saber quién o qué soy, siento que me estoy moviendo, y en el acto de inconsistir a ese supuesto escepticismo se asienta la idea de existencia y trascendencia.

Se nos manifiesta como aquel proyecto yoista de fuga, que se deconstruye recurrentemente ante la peligrosa conducta de notificación del Otro. Cuando uno estudia el fenómeno Inflación desde la hermenéutica, advierte a priori que no resulta tan interesante intentar comprender el cambio y la evolución del Sujeto en cuanto relaciones económicas puesto en sociedad, sino todo aquello que no ha cambiado ergo que se ha mantenido como una constante, pues allí es donde habremos de hallar el sustrato del enigma, los analogizantes fenoménicos y los nuevos interrogantes. 

Una accidental similitud con el "epojé trascendental" de Husserl, ese poner en pausa la tesis de efectividad con que mirábamos al mundo, también con el "epojé asubjetivo" de Patockas, aquel que asume al cuerpo humano en tanto inconsciencia del enigma como nuestro primer despertar fenoménico. 

El problema no es la propiedad privada versus la propiedad pública, el dilema es la propiedad y el no poder imaginar un lugar donde colocar lo diferente. El problema no es al ahorro, sino lo que se hace con el ahorro. El problema no es el dinero, sino el tipo de tratamiento de lo real mediante lo simbólico e imaginario que hace el Ser, Alter y el Otro a partir de él. El problema no es el préstamo y el crédito, sino el tipo de uso que le da el Ser en tanto ser que lucha por ratificarse ser. 

La inflación, la deflación y sus hijos putativos, son interesantes porque se erigen en el ratio essendi de ese idílico "equilibrio económico" (es decir, lo que nos muestra el lazo que vincula lo perceptible con lo esencial), y es asimismo el ratio cognoscendi del equilibrio económico (aquello que nos anoticia sobre la existencia de su "no funcionamiento"). Al igual que el Ser y el universo, la economía es unidad totalizadora.

Quizás no haya existido filósofo más liberal que Marx, aunque hoy los dogmáticos lo asuman como su antimateria. Porque tampoco hay originalidad suprema en Marx, cuando hacemos hermenéutica sobre los textos más antiguos de filosofía económica. Cualquier apasionado con la Hermenéutica arriba a las mismas ideas centrales de "El Capital"; ergo detectar los distorsionadores que derruyen el equilibrio económico que se pretende natural, sin serlo en lo ontológico, inmanente y esencial.

Propiedad, ahorro, dinero, préstamo y crédito cuando se fuerzan al estilo humano, son sólo distorsionadores de aquel exótico "equilibrio económico" con que vinimos al mundo, a éste mundo de apariencias, materialidad, misticismo y sensibilidad. La utopía del liberalismo puro al igual que el purismo de la utopía marxista, nos dirigen al mismo lugar de la unigénita U-topía. 

Aquél mágico paraíso (increado) donde los hombres y mujeres, estaban igualados ante el universo y la naturaleza, diferenciados sólo por la desnudez de su inconsciencia y divinidad... Pero ¿Hubo realmente un ordenamiento de ese tipo? ¿Pudo haber existido una horizontalidad de poder en el Ser en tanto lucha por ratificarse ser (alguna vez en la existencia de la humanidad)?. El holograma mental exibe credenciales similares a Dios. 


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La aporía nos inunda de interrogantes, cuando desde la razón intentamos solucionar ese "no equilibrio" económico, haciendo más sofisticado los "distorsionadores" que evolutivamente nos impusimos sin reparo de aturdimiento. 

Ese rostro propedéutico plasmado por Jean Paul Sartre en su Psicoanálisis existencial, ergo ese "Ser en si" que se dirige a su "Ser para si" (tomado de Heidegger, y éste de Hegel), nos demarca el sinthome que caracteriza la praxis económica en tanto verbo en sus relaciones del ser, lo que soporta el accionar económico en tanto vinculación entre Seres que luchan por ratificarse sujetos unigénitos a la vez que batallan por preservarse conjunto (humanidad). 

Explicado de manera simple: al parecer, lo que ha evolucionado no es la complejidad del equilibrio económico (que de hecho nunca existió), lo que evolucionó es la complejidad de los distorsionadores creados por el Ser en su proyecto de fuga. Es decir, los problemas creados (por ejemplo) por el monetarismo (aún los más obscenos), son siempre "solucionados" con más monetarismo. Hoy asumimos que aquello que denominamos "crecimiento económico" como asimismo aquello que bautizamos "recesión económica" constituyen la prosopopeya del "equilibrio faltante".

La Hermenéutica Económica, puede ser visto como sinónimo de "Metamatemática Algorítmica", aquella que estudia cómo se enlazan las partes de la tradición filosófica y literaria en tanto los modos en que se usaron las culturas más determinantes y hegemónicas de su tiempo. Averiguar el cómo y qué leían, buscar las lagunas, lo impensado de cada pensador, los puntos suspensivos, los lugares y objetos donde la palabra se desvanece en su significación (...) que no es otra cosa que los Algoritmos que rigieron el pensamiento económico de los seres humanos en tanto patrones de su tiempo.

Tomándonos de la impronta matemática que ha adquirido el debate científico-filosófico del asunto, intentar analizar qué hay dentro de esas piezas ausentes del corpus metafísico, a efectos de delinear aproximaciones teleológicas y axiológicas en pos de encontrar el pertinente sentido en donde ubicar el sentido de "Valor" y el significante resultante. Comprender que la entidad "Valor Económico" equivale al objeto metafórico (siempre vacante) del deseo, lo que nos anuncia la presencia de una ausencia que se augura in-eternum. 

El "Valor" intenta surcir esa tela tejida en un proceso continuo y asimismo diacrónico, que es en si mismo el materialismo cultural ergo la enorme herencia que en forma de tradición, nos llega de los eximios pensadores de la historia en formatos de emblemas, aforismos, apotegmas, apologías, diálogos, fábulas, doxas.... (etc).

De niño me preguntaba ¿Por qué el número cero significa nada o vacío cuando lo coloco a la izquierda, y por qué decuplica cuando va a la derecha? ¿Hay algo menos racional que eso?. Me sentí un imbécil por mucho tiempo porque recién de adulto pude encontrarle una explicación a eso (de lo que nadie a mi alrededor dudaba). Hay mucha trivia en la actividad matemática, de hecho muchos matemáticos han invertido su vida por descubrir los patrones de distribución de los caprichosos números primos (entre otras vaguedades del lenguaje numérico). 


En cambio me pregunto ¿Por qué ese lenguaje posicionador de las ideas es tan arbitrario?. Hegel sentenció que lo finito e infinito forman parte de una misma dialéctica, y ciertamente muchos sólo atinaron a refutar algo ininteligible para las masas dogmática regidas por los algoritmos implícitos en la Lógica Clásica. Pero cuando observan que en π la secuencia a posteriori de 3,1415..... tiende al infinito. Es decir, se trata de un infinito contenido en una milésima que jamás llega a 3,1416. La secuencia de números enteros: 1, 2, 3, 4, , 5...... 1000,...... 999999, 1000000 (etc.), poseen una tasa de crecimiento similar a la sucesión de Fibonacci en tanto serie armónica, pero ¿Por qué?. Cuando dividimos 1000000 por el número precedente tienda a 1 de diferencia, pero cuando divides 2 en 1, la proporción es enormemente diferente. Esto se agiganta cuando intentamos hallar la tasa de crecimiento, serie exponencial o progresión entre el 1 y el 0... ¿Qué proporción distancian al 0 del 1 cuando vemos que hay infinitos números luego del milésimo decimal de π?

Estos misterios se le sumaron otra de mis grandes dudas metafísicas ¿Por qué si los colores no están en los objetos sino en la refracción que hacen los objetos de la luz, llamamos verde al "no verde"?, ergo la ciencia probó que a eso que llamamos verde, en rigor puede ser de cualquier color (de existir tal cosa) menos verde. Es decir que al igual que los números, las palabras y los números son lenguajes que trabajan bautizando y realizando mediaciones lógico-conceptuales "por defecto". Puedo tener cualquier número de dedos en una mano, para a eso que perciben mis sentidos le asigno el número cinco en función de lo que no es (por defecto). El Valor como asignación universal es lo que nos hace más débiles. 

Nos debemos un sistema filosófico omnicomprensible para la Ciencia Económica, así como Hegel enmendó la Fenomenología del Espíritu. El "Fenómeno del Observador" es aquella institución imaginaria nodriza del Dios del Holograma que dictamina "Lo único absoluto está en nuestros algoritmos mentales", ergo lo cierto para la Ciencia de la Lógica es que no puede sobrevivir sin un Sujeto que lo contenga. Y aunque hoy sepamos que el Ser está tan vacío como el número cero, dicha realidad poco importará para nuestro lenguaje posicionador  de espectros. 

Si aún buscamos un Dios en nosotros mismos, es porque íntimamente, en lo éxtimo de nuestro ser, seguimos inconscientemente tras la pesquisa del "Valor". El Valor es lo suficiente que por utópico, siempre aplaza su derecho de acontecer. El Valor es aquello donde la voluntad de poder de la naturaleza (visible) no llega, es siempre algo pendiente, algo por esclarecer, algo por encontrar. Es la vacancia perpetua, es el reclamo nouménico de realidad, so aquella realidad absoluta, la única capaz de salvarnos ante la sempiterna angustia y ansiedad. 

La infructuosa búsqueda de un Valor que siempre corre su ubicación, tal como la piedra de Sisífo, parece moverse también en el terreno del uróboros, en el eterno retorno, pero no, esa búsqueda tiene sentido, tiene un norte, dispone de propio abolengo. La persecución del Valor, es la persecución de la realidad, aquella que emerge ante la inconsciente intuición de que algo "está mal". Muy en su interior el hombre pre-siente que lo siguen engañando, que se sigue engañando y que no está dispuesto a que eso continúe por siempre. Eso lo mueve y conmueve a seguir buscando lo que realmente vale, el Valor es también vocación de Verdad.


El deseo unívocamente humano es el Deseo que desea deseos. Kojéve se encolumna detrás de Platón y Hegel, para finalmente regalarnos la idea de que, el deseo es la presencia de una ausencia, es lo que le anuncia al sujeto sobre algo que no tiene, que no existe en lo verdadero pero que debe buscar in eternum, el Valor. Desear deseos nos estimula a imaginar que la ausencia siempre es colmada con otra ausencia, es llenar el faltante con otro faltante. El Valor es aquello que siempre se difiere, aquello que no acepta pagos con objetos materiales de éste mundo. 


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La historia de la economía comienza cuando se enfrentan dos deseos. Esta inquisición del Deseo que desea deseos es arquitrabe del "objeto a" (propio del Lacanismo). Porque solo en la pluralidad de deseos es donde se patentiza la existencia del sujeto. Solo el deseo del deseo puede hacernos negar la negación, so nos estimula al frenético accionar de asimilar objetos que nunca llenan nada, puesto que el genuino Valor siempre queda por fuera. El deseo del deseo es una paradoja que nos consagra como sujetos incapaces de certificar satisfacción alguna en la certidumbre, porque sin incertidumbre dejaríamos de Ser en cuanto Ser. El Valor es fenomenológicamente incognoscible porque nuestros deseos de deseos lo elevan por sobre la cosa en si, el ente, no hay objetivación posible para el Valor, ergo Valor es Sujeto. 

En la dialéctica del Amo y el Esclavo, el Valor se presenta como alteridad de un Yo que intentamos deconstruir en base a ese Otro que se erige en mi Proyecto de "Yo Ideal", constructo social que endosa provisionalmente eidesis de Valor en un ente en tanto un Otro presente en forma de espectro. Cuando alcanzamos ese espectro, nuestro inconsciente nos anoticia que nuevamente fuimos engañados. El impostor de Valor es eso que se me manifiesta en forma de Otro cosificado, so es el Amo en quien depositamos nuestras perversiones y pulsiones libremente asumidos en la creencia de que eso Vale lo que todos dicen vale.   


Kojéve dice algo así: Solo existe hombre en una manada, porque solo en la manada animal surge el Sujeto. Hay Deseo porque hay pluralidad de Deseo, hay hombre porque hay pluralidad de Deseos, entonces hay Sujeto no solo porque hay devenir e historia sino que el hombre como causa sui es ese devenir de un Deseo que desea Deseos. ¿Qué es lo que Desea alguien que Desea? Un deseo de Deseo no puede ser otra cosa que un Deseo de reconocimiento. ¿Qué Deseo yo? Deseo que el otro me desee, que reconozca mi Valor.

El economista siglo XXI debería ser un Filósofo, un Pensador, un Quant y de hecho lo será. Aquel que deberá afrontar las soluciones (en permanente movimiento) a las distorsiones que el hombre se provoca, porque de eso se trata la evolución humana, de un apartamiento silencioso para con la naturaleza creada por el propio Ser. No hay nada natural en la economía en tanto relaciones del ser. 



Es curioso saber que cuanto más intento acercarme al Valor desde el materialismo económico, más me alejo del auténtico y único Valor. El narcisismo es esa capacidad de autontemplación de uno mismo ante un algoritmo mental programado para solo captar información de la fenomenología sensible, el holograma. Es un espejo donde nos vemos sin vernos, porque ese cuerpo no representa mi verdadero Ser, mi Sujeto, mi Valor. Para el mundo en tanto voluntad y representación, la desesperada y eterna búsqueda del Valor es la búsqueda de mi Yo, ergo la convocatoria del Sujeto..., so la búsqueda misma de la Realidad.  



Este sí era un problema complejo, pero ahora que lo dejamos en el tachado podemos ir por otro tipo de problemas; pronto aprenderemos a calcular los patrones que se elevan en límites topológicos de los Ciclos Económicos, de tal manera podamos lograr ayudar a nuestra sociedad a "prevenir problemas", que es la mejor de las soluciones.  


Siguiendo con la idea de Valor, los economistas clásicos consideraron que existían cuatro factores de producción que denominaron "tierra", "trabajo", "capital" y "conocimiento", so con el devenir fuimos agregando nuevos factores que no fueron más que "derivadas" de los anteriores. Pero ¿De qué hablamos en definitiva cuando decimos "tierra", "trabajo", "capital" y "conocimiento"?... pues, hablamos siempre de lo mismo, de un Ser Humano que actúa como medium entre un Yo, la Cosa (ente) y el Otro en tanto mundo sensible, proyectos del deseo, evolución e ilusiones perceptivas  socialmente consensuadas.



Si quitáramos al Ser Humano de escena, cabe una simple pregunta ¿Qué sentido tendrían los demás "factores de producción" en ésta hipnopedia ficcional de enredos al que llamamos Ciencia Económica?. De ponernos algo más estrictos con el uso del lenguaje, deberíamos decir que la palabra "producción" o más propiamente el verbo "producir" está mal empleado como cualquier otro berrinche masivo. Nosotros, los humanos, no producimos nada, sólo descubrimos propiedades en elementos, materia o simplemente entes que existían previamente en pos de combinarlos, separarlos, mezclarlos, etc.; para luego transformarlos de maneras "no naturales". Somos esencialmente seres de transformación. 



Resulta pertinente comenzar a pensar en profundidad esto, porque de otra manera seguiremos agregando "factores de producción" ante nuevos hallazgos y descubrimientos tanto en la Tierra como en el espacio y otros planetas (entre otros). Conocemos hasta ahora un sólo Factor de Producción, el hombre. Por ende, toda  escisión entre Teorías del Valor Objetivistas, Subjetivistas, Substacionistas y la caprichosa diferenciación entre utilidad total o valor de uso y valor de cambio o precio de mercado no son más que reducciones fenoménicas de una misma Función (el hombre), excedencias. Hay valor  económico porque existe el Ser Humano (el Observador), lo demás es fruto del "Fenómeno del Observador". 

No por tratarse de Ciencia Humana, habremos de inferir que la Economía no está auspiciada por la Matemática Pura (que es lo mismo que la Filosofía Pura). Viajar a 300 km/h en un automóvil suele ser una experiencia extraordinaria, fuerte, conmovedora; sin embargo todos estamos encima de un "Vehículo" (el planeta Tierra) que nos mueve a 1700 km/h (aún cuando dormimos) sin que nos percatemos de semejante velocidad. 



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Cada 24 horas, la Tierra cierra un nuevo giro sobre su eje, viaja a esa velocidad, pero cuando hablamos de órbita solar, esa velocidad se eleva a 107.000 Km/h. No hay nada "inventado"(hasta ahora) por el hombre que logre viajar a esa velocidad, sin embargo no es algo que percibamos... ¿Por qué no percibimos esa velocidad?, la explicación por exceso de obviedad, es justamente lo que nos llama a la resistencia gnoseológica: No percibimos nada porque estamos subidos y/o contenidos por el "Fenómeno Observado".



No podemos percibir la real esencia del Tiempo porque estamos contenidos por él, ergo nosotros somos el Tiempo. Hay Tiempo porque hay Memoria Humana, Deseo, Inconsciencia ante la Nada y un Otro. Cuando pensamos la Ciencia Económica en profundidad, comprobamos que nos anoticiamos de otra de las "Ananké" que arrastra la Filosofía desde siempre: Al ocupar el Ser Humano la dualista función de Fenómeno Observado y Fenómeno Observador, la respuestas resultantes derivan en Negación de la Negación. La Negación de la Negación es aquella categórica sobrecarga de información que se nos presenta enfrentada en formato de contradicción, intuición de que a pesar de lo mucho que luchamos por Ser en tanto Ser, terminamos siendo Nada, que es lo mismo que el Todo.    



Y esa dialéctica de sabernos (íntimamente) que somos todo y nada en absoluta inmediatez, se nos manifiesta en forma de Sentimientos, Emociones, Orientación Psíquica y Estados Psicológicos, ergo aún las más fuertes convenciones con el Otro (sociedad) sólo me calman de manera provisional. Quizás esto explique el porqué del avance de las denominadas "Economías Conductuales" o "Economías Psicologistas". Pero, no ilusionarse, las emociones y los estados anímicos son fruto de puros cálculos matemáticos: calculamos si nos sentimos queridos en "más" o en "menos", si en nuestras vidas hay multiplicación o división, etc.



Cuando era joven se usaba como ejemplo el "agua" para referenciar a "bienes no escasos" por ende pasible de no ser valorizados económicamente. Alguien dijo: "Algún día pagaremos por el agua potable" y todos nos reímos. Hoy pagamos más por el agua mineral que la nafta super (algo impensable hace 25 años atrás). La Regla de Escasez pareció algo sacramental por mucho tiempo, sin embargo hoy los negocios .com y las redes sociales valen más cuanto más penetración posea entre las personas (las antípodas de la escasez) , al igual que los negocios con etiqueta open source. 



Podemos sentirnos privilegiados, puesto que somos protagonistas de "tiempos muy interesantes" (como dirían los chinos), donde ya ninguna epistemología, canon o dogma cientifista es lo que es (decía ser). La Evolución y la Tecnología son vistas por el mismo hombre como algo exógeno a su existencia, siendo que es fruto de su creación (como cualquier otra entelequia). La Tecnología de la mano con una Evolución no asumida y resistida, es quien está cambiando las reglas clásicas del juego. Los bots y robots hace rato que empezaron a reemplazar labores del ser humano. Alocada carrera que ya no controlamos ni podemos detener. 



Comenzamos a crear órganos artificiales para lograr alargar la vida de las personas, so pronto ni siquiera necesitaremos de donantes o donadores. Estamos también reemplazando partes de nuestro cuerpo con objetos creados por el mismo Se Humano. En no más de 200 años habremos de poder sintetizar incluso el cerebro humano, que ya sabemos no es sinónimo de "mente humana". Mente humana que tampoco está lejos de ser caracterizada o reproducida por el "Qubit" o bit cuántico. Al parecer, estamos evolucionando hacia formas no físicas o materiales, y si esto es así ¿Qué tipo de Teoría Económica nos está permitido pergeñar si pretendemos que sea un conjunto de Teoremas y/o Axiomas?



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La Economía es fenomenológica porque el todo y la nada se están moviendo dentro de la mente humana, proposición que no respetará siquiera nuestras (corpóreas) formas sensibles actuales. Cuando hablamos de "Dinero desde el Helicóptero" desde el Capitalismo estamos insinuando que la saturación monetaria nos exige paradojicamente desde el más vil egoísmo que regalemos dinero a los más desposeídos en pos de continuar con éste hegemónico negocio en manos del "Comercio del Crédito en tanto libre creación de un nuevo dinero que es tan fiduciario como virtual (o digital)". Marxismo y Capitalismo son sólo cara y seca de la misma moneda, el materialismo cultural, cuyo rumbo parecemos no controlar ergo cualquiera de los senderos nos conduce al mismo puerto.    



Cuando decimos que es estúpida la lucha entre Marxismo y Capitalismo es porque son fenomenología que representan ilusorios caminos que nos conducen a un mismo lugar. No es algo que veremos en el futuro, es algo que ya estamos viendo en los países más desarrollados, donde se regalan enormes sumas de dinero bajo excusas crediticias a personas que ni siquiera poseen empleo (formal). ¿Cuántos de nuestros hijos, nietos o bisnietos conocerán lo que eran los "trabajos formales"?. Los jóvenes de menos de 40 años en el primer mundo poseen una media de 9 trabajos diferentes en sus curriculums, cosa que tendemos a visualizar en Argentina en la medida que ésta se abre al mundo nuevamente. 



Los principales "factores" (sino todos) que hasta hoy usábamos para calcular (sin calcular) eventos, actos, hechos ergo fenómenos económicos están próximo a caducar. Lo que era irrupción, hoy es generalización, y si las "máquinas" comenzaron a ocupar nuestro lugar ¿Qué sentido tiene hablar de nivel de empleo o nivel productividad en tanto lo humano?, y si el dinero será absolutamente digital ¿Qué sentido tiene hablar de patrón oro, cuando observamos la eficiencia del "corset algorítmico" utilizado por el Bitcoin?. Y no es lo único que debemos replantearnos, de hecho todo está siendo interpelado en estos momentos. 



Cuando decimos que nos debemos una Teoría del Valor Unificada y especialmente una Teoría del Crédito, es porque incluso antes de la aparición del ahorro y el préstamos, todo ha sido credere o creencia. La Teoría del Crédito es la teoría de las creencias de los Seres Humanos que interactúan entre sí en cuanto la madre de las comunicaciones, el comercio. Los humanos somos en definitiva unidades dialécticas de transformación, información, aprendizaje y comunicación, siendo provisoriamente éste mundo, nuestro único universo sensible. Los dogmas económicos se retroalimentan del mitologema en tanto Lógica Fenomenológica, pero el mito nunca muere sino que muta hacia formas más abstractas.



Exclusivo para DIARIO LITERARIO DIGITAL

       

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