Notas Al Pie Sobre Unas Notas Al Pie (Psicoanálisis) | DIARIO LITERARIO DIGITAL

Notas Al Pie Sobre Unas Notas Al Pie (Psicoanálisis)

miércoles, 11 de octubre de 2017 1 comentarios

"Esta compulsión a preguntar, al no recibir su pregunta alojamiento en el Otro, se transformará en una compulsión a denunciar. Dora, a partir de entonces, se hará escuchar: será querellante, quejosa, será la voz molesta para su entorno..."



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Notas Al Pie Sobre Unas Notas Al Pie 



Texto Presentado En Las Jornadas De Convocatoria Clínica, 1998. 

Corregido para esta edición del Diario Literario Digital



Escrito por Patricia Leyack,

Psicoanalista


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Felix Deutsch


Basaré el siguiente análisis del “Caso Dora” no en el escrito freudiano, sino en el breve historial sobre la Dora adulta, de cuarenta y dos años, que consulta a Félix Deutsch por un molesto síntoma de Menier[1]La desaparición sorprendentemente rápida del síntoma, a partir de una interpretación de Deutsch en la primera entrevista, muestra la disposición transferencial que Dora seguía sosteniendo con el análisis. Dora es sensible a la palabra, al resonar de la palabra, lo que le sucede en el canal auditivo representa una “belauschen”, un espiar con los oídos la -para ella- inquietante vida sexual del hijo.Dora arma la escena para hacerse escuchar: la entrevista con Deutsch tiene lugar en presencia del médico que la atendía. Consigna el breve historial que el marido de Dora dejó el cuarto ni bien se escucharon las primeras quejas de su mujer. La paciente historiza los síntomas corporales previos al que la aqueja en ese momento y comienza entonces... “un largo discurso acerca de la indiferencia de su marido respecto a sus sufrimientos, y de lo infortunada que había sido su vida marital”.

Agrega que su vida amorosa había sido frustrante: ella era frígida y había decidido no tener un segundo hijo para no volver a pasar por los dolores del parto. El marido, tenía la convicción, le había sido infiel (como el padre a la madre). Todos los hombres eran para ella egoístas, pedigüeños y tacaños. Menos uno, el hermano: el único que la escuchaba. En esta entrevista, Dora se presenta identificada con el “Caso Dora”. Parece mostrar un gran orgullo por haber “dado que hablar” a los analistas. Discute, sin embargo, la interpretación que de sus dos sueños hiciera Freud y le demanda a Deutsch una opinión sobre ella.

Deutsch le entrega entonces su interpretación. Lo hace con cautela. Se anuda la transferencia: Deutsch no engrosará la larga lista de los hombres que piden y no dan. Sin embargo, es Dora la que no se entrega; con el despeje del síntoma por el que consulta, es suficiente para ella: no demanda un análisis. Se guarda y retiene el goce de su amargura; del resto de sus síntomas; de su desconfianza lindante en lo paranoide; del acoso al marido, tan común en la histeria, respecto de quien juega en su vida el papel de partenaire. En el breve relato clínico de Deutsch se la escucha hablar a Dora casi más que en el largo relato freudiano. Deutsch le cede la palabra y cuando Dora la toma, aparece en su decir un personaje que en el historial original había quedado virtualmente de lado: la madre. “Princesa de Cleves[2] presa de una mordaza infernal”, así define Lacan a Dora en “Intervención sobre la transferencia”. Mordaza que no está desvinculada del atrapamiento transferencial del propio Freud, que lo llevó a jugarse todas las cartas a la línea paterna en su manera de escuchar a Dora.

La “mordaza” de Dora resulta así la respuesta del sujeto a la “sordera” freudiana. Sordera que le impidió reconocer -durante el análisis- que la pregunta de Dora era por lo femenino, que la Sra. K era su pregunta. Esto que Freud “se guardó”[3] no fue, por su parte, un acto de tacañería. Fue la consecuencia de haber dejado sin articular en el análisis el papel fundamental de la madre.[4] Más aún, de una madre que, como la de Dora, goza a su hija retirándole el afecto, que la hace una “niña infeliz”, en palabras de la propia Dora confiadas a Deutsch, ocupada como estaba por el despliegue de su exagerada manía de limpieza, localizada en lo “sucio” de su propio cuerpo, flujos vaginales y constipación, y lo “sucio” del cuerpo de su casa (sic).

El padre de Dora, personaje renegador, mentiroso, no cree en la palabra de su hija: las imputaciones hechas por ella al Sr. K son, para el padre, pura fantasía. Freud, si bien restituye para Dora la creencia en la palabra, lo que permite que el análisis se despliegue, que haya productos del inconsciente, duplica la actitud paterna, aunque desde otro lugar, al no escuchar la corriente homosexual en Dora. Cuando ésta vuelve a Freud lo hace para decirle que se hizo escuchar por los K y que éstos respondieron con su silencio: el que calla, otorga.Dora se había alejado del análisis... ”con la sonrisa de Gioconda” (Lacan, “Intervenciones sobre la transferencia”). Agrego: apretando entre sus enigmáticos labios lo que tendrá para decir a partir de entonces.

Acusada de fantasiosa por el padre, no escuchada o acallada por Freud –en cuanto a la investigación de la línea materna– Dora aparece en el segundo sueño preguntando a la madre “cien veces”, sin obtener respuesta, dónde está la llave (¿la clave?).Esta compulsión a preguntar, al no recibir su pregunta alojamiento en el Otro, se transformará en una compulsión a denunciar. Dora, a partir de entonces, se hará escuchar: será querellante, quejosa, será una voz molesta para su entorno. Consigna Deutsch: Dora será una neurótica “insoportable” (sic); utilizará sus dolencias para tener en vilo a parientes y amigos, a quienes buscará enemistar entre sí. Dora no habrá tenido el amor de su madre, pero sí sus síntomas: la manía de limpieza materna se concentró en su propio cuerpo. El rechazo de la vida conyugal las reúne a ambas. La preocupación por su flujo vaginal llevó a Dora a someterse a varias operaciones ginecológicas menores. “Su incapacidad para limpiar sus intestinos, su constipación, fue un problema hasta el final de su vida”. Como dijo Freud, según Deutsch recuerda, Dora “no pudo escapar a su destino”.

¿Hay acaso para una mujer o para una analizante, más allá de su identidad sexual, un destino marcado que no incluya las marcas maternas? Cuando éstas no se dialectizan en un análisis pueden desatar un sesgo mortal.
El acostumbramiento a la constipación llevó a Dora a la tumba: se transformó en un cáncer de colon inoperable.  Cuando fue detectado, ya era tarde. La muerte de Dora, consigna Deutsch, alivió a todos sus allegados: dejó de “aturdirlos”. ¡Qué poco! ¡Qué nada de las inversiones dialécticas[5] que situaron la posición subjetiva de Dora y por las cuales fue progresando el análisis en sus comienzos...! 

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 Ida/Dora con su hermano Otto

Notas:



[1] Félix Deutsch, “Una nota al pie de página al trabajo de Freud: `Análisis fragmentario de una histeria´”.
[2] Una de las primeras escritoras francesas(siglo XVII) que se ocupa de la erótica femenina, dando inicio a la novela psicológica.Pero…publicaba en forma anónima.
[3] Aunque tuvo la honestidad de admitir su error y corregirlo post-scriptum.

[5] Lacan las puntúa una por una en el texto freudiano. “Intervención sobre la transferencia”.







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domingo, 15 de octubre de 2017, 10:44:00 GMT-3

es interesante lo que se habla de Dora, pues logro no solo que se tuviera la atención de los demás del supuesto "Otro", ella tenía que llamar la atención de el padre, para saber como es que la madre lo había logrado. aunque nunca lo puedo hacer, pues no pudo contestar la pregunta de ¿que es una mujer? pero si logro que se habla de ella. Hace ya muchos años, en un seminario de psicoanálisis se señalaba, que el análisis freudiano tuvo una duración de escasos tres meses y fue considerado por Freud como un fracaso. si se ha hablado tanto de Dora, no por ello se habla de su análisis, pues como Freud lo vio, no se pudo resolver la transferencia a consecuencia del abandono del análisis. Lo que se dice a posteriori es interpretación sobre lo dicho, pero no el análisis de Dora. Freud considero un fracaso dicho a análisis porque su trabajo se centro en la Teoría del Trauma y no en la Fantasía, que fue la trascendencia de la técnica analítica. en los posteriores análisis de Dora, yo me preguntaría si¿La transferencia con el analista fue resuelta? o ¿acaso por la evolución de Dora solo se mantuvo la Contratransferencia con ella por dar la atención a tan famoso caso del padre del psicoaálisis?

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