¿Acting out o pasaje al acto? (Psicoanálisis) | DIARIO LITERARIO DIGITAL

¿Acting out o pasaje al acto? (Psicoanálisis)

martes, 16 de mayo de 2017 0 comentarios

"Después de la ingesta ella  es otra, porque logra barrar al Otro y suspender  el pensamiento. Ella  tomó lavandina y ahora no le importa nada. El mundo de sus preocupaciones anteriores se derrumbó. Empezó otra escena... "

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¿Acting out o pasaje al acto? 

“Cuando irrumpe lo siniestro” 
Parte II


Escrito por Eduardo Urbaj, 

Psicoanalista

Para Diario Literario Digital

Reescritura del V capítulo de su libro “El manejo de la transferencia”

Sabemos que tanto el acting out  como el  pasaje al acto, son respuestas del sujeto frente a  la angustia. Recordemos que a  partir de 1925, Freud sitúa a la angustia en un lugar central de la estructuración del psiquismo, y reintroduce  la noción de defensa que había dejado abandonada – como terminología - por 30 años[1]. Este es el gran viraje de “Inhibición, síntoma y angustia”, a partir de  la construcción de la  teoría de la  angustia señal: ubicar a la angustia en el  lugar de la causa de los síntomas neuróticos.  A partir de allí, el psicoanálisis concibe un  aparato psíquico  que se estructura defendiéndose de esa angustia de diversos modos, que dan cuenta de variados tipos clínicos.

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 Dos  modos de respuesta diferente, allí  donde algo no se liga por medio del síntoma, o a través  de otro tipo de formación del inconciente, son el acting out y el pasaje al acto. Modos  de respuesta frente a la angustia, en tanto respuestas del sujeto a la posición de indefensión en relación a un gran Otro.
 Lo traumático de la angustia  sería entonces la angustia de castración, que posiciona al sujeto  en una posición de “no saber” ¿No saber qué? No saber quién es para el deseo del Otro; esa es la situación de mayor indefensión. Es el lugar donde el peligro mayor  es quedar como objeto de goce del Otro, padeciendo  la angustia de estar allí indefenso, gozado por el Otro.  Es lo que Lacan señalaba con la referencia a  la mantis religiosa: si yo no sé quien soy para el deseo del Otro, no sé si voy  a ser deglutido gozosamente  por el Otro. Tal vez sea  ése   que el Otro apetece para devorar...
Tanto el acting out  como el pasaje al acto, están ordenados en términos del intento de arrancarle a la angustia su certeza; son modos de intentar arrancarle a la angustia su certeza por medio de una acción, una acción desesperada... Certeza, que dice Lacan, no engaña. Dice que la angustia es el único afecto que no engaña. ¿Por qué la angustia no engaña? ¿Dónde situar al engaño? En el inconsciente. El inconsciente es el equívoco. Las formaciones del inconsciente dan cuenta del equívoco significante.  El inconsciente liga. La ligazón del significante permite poner en función la dimensión del equívoco, y eso  rompe con la certeza.
A la muchacha que había llegado a la guardia con medio litro de lavandina en la barriga[2] lo que la enloquece es la certeza de  que una cosa sea eso y sólo eso y no pueda ser otra. Ella necesita reafirmarse en que nada sea todo, porque ella acaba de liberarse de esa abrumadora presencia de un absoluto que la nombraba de modo unívoco
La angustia no engaña  porque en el punto de la angustia no está el significante en función, no hay equívoco. Entonces, el acting out y  el pasaje al acto  son acciones desesperadas por volver a situar una escena equívoca;  por romper con algo que  tiene una certeza absoluta.
Para esta mujer  ¿cuál  era la certeza absoluta?: “no voy a poder, no voy a poder, no voy a poder”. Las imposiciones que la abruman. Y entonces, ¿qué hace? toma lavandina. Podría haber hecho cualquier otra cosa “loca”. Era lo que tenía a mano. Tomó lavandina, le empezó a doler la panza, y le avisó a la madre. Ahora hay que ir despacio, porque este avisarle a la madre puede confundirnos acerca de lo que estaba en juego. 
Esa certeza que no engaña, justamente por no articularse al equívoco significante, es la certeza de no ser otra cosa que un cuerpo  en términos de objeto no reconocido por el Otro, a no ser  como su deshecho, como un resto. Es esa mierda o nada. Entonces la acción desesperada tiene una función:   es un modo de agujerear al otro, es un modo de barrar al Otro. Es un modo de  que el Otro - que se presenta sin falla, no barrado, y ante el cual uno no encuentra su lugar - caiga del pedestal.
Ubicada esta función fundamental  ahora hay que distinguir  que, si bien tanto el acting out como el pasaje al acto son modos de barrar al otro, sus estatutos son diferentes. ¿Por qué son reacciones diferentes? Porque el sujeto se precipita a una u  otra  según el lugar en el que está en relación a la escena. En el instante del pasaje al acto siempre veremos que había allí un  sujeto caído de la escena. Esta ruptura de la escena es la que va a desencadenar un pasaje al acto. Hay un punto de caída, un punto donde el sujeto queda sin ningún lugar, es un puro objeto. No hay en el pasaje al acto una escena fantasmática. Es un cuerpo que, en esa acción desesperada,  se libera. Se libera de esa imagen en la que no se reconoceEn este caso es esa mano adentro de la boca de un perro, ese modo siniestro del reconocimiento. A través del pasaje al acto - tomando lavandina -  ella logra  arrancarse la mano de adentro de la boca del perro.  Daría la impresión de que, a veces, no hay otra manera de poder responder a  una imagen loca que  no sea con otra  locura....
En el momento del pasaje al acto el Otro desaparece, el Otro queda caído, y  el sujeto se distancia de ser ese objeto nombrado por esa voz del Otro al nivel de: “tú eres ese objeto del que yo gozo”. El pasaje al acto es un modo de instalar una falta en el Otro; es un modo de reintroducir la dimensión del equívoco dejando al Otro en falta. Lo habitual es encontrarnos con pasajes al acto allí  donde escenas donde el sujeto intentaba mostrar la encerrona en que se encontraba no han sido advertidas por sus destinatarios. Esas advertencias suelen tomar la forma del acting out, y suponen una apelación al Otro para que sancione  y nombre lo que el propio sujeto no puede decir por sí mismo y que lo abruma sin descanso. Ahí donde el  deseo  no encuentra un lugar, aparece el acting out como una puesta en escena que supone en sí, una apelación al Otro.
Es importante destacar que el resultado de la acción no es lo que define su estatuto. Un suicidio exitoso puede ser un acting out con muy clara dimensión de tal. Por ejemplo, en algunos casos antes de matarse el paciente monta toda una escena dirigida a llamar la atención y escribe cartas en las que se victimiza y denuncia las ignominias que lo llevaron a ese acto desesperado, a través del cual hace una mostración al Otro, pretendiendo que se culpe a los que considera responsables de la situación que lo impulsó al suicidio.

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Volviendo al caso que nos ocupa, veamos si cuando L. toma lavandina, estamos frente a un acting out o un pasaje al acto. Uno se puede confundir  y pensarlo como un acting, porque  a los 15 minutos llama a la madre y le cuenta. Pero en el momento en que ingiere lavandina está fuera de una escena fantasmática. Es entonces un pasaje al acto. Después, a los 15 minutos, ella puede ir a decirle a la madre, pero porque ella, en ese momento, ya es otra. Con la lavandina en el cuerpo, con ese fuego del cloro quemándole adentro…Se toma medio litro de lavandina, no sé como hizo. Tenía que ser un cuerpo anegado de angustia de tal modo que no había allí registro corporal, no había allí dolor, no había sensaciones… En  ese momento la angustia era el único lugar de su existencia.Esto  es algo muy interesante, y  muy difícil de entender,  que plantea Freud  en Inhibición, síntoma y angustia. Dice que la angustia es también un refugio, es el último lugar de existencia del sujeto. Esta  mujer está existiendo como sujeto en esa angustia, pero es  una existencia insoportable porque es sólo eso, es ese puro cuerpo angustiado, angustiado en un pensamiento que la abruma, la atormenta, “no voy a poder, no voy a poder, tengo que hacer esto y aquello y  no voy a poder”. No hay tiempo. Ella toma lavandina y - podríamos decir -  su cuerpo  vuelve a situarse en el tiempo, y  empieza a cobrar otro valor todo aquello que estaba suspendido. Ella estaba en un tiempo suspendido, en donde las imposiciones - el lunes que se le venía encima y había exigencias que  no había cumplido – eran impostergables. Después reconoce que no era tan perentorio, se podía prorrogar; tomando  lavandina encuentra una prórroga.[3]
Y sucede algo notable al nivel de lo pulsional: a la pulsión se le hace un borde, y entonces  deviene parcial. El fuego que sentirá en la garganta, el  dolor en la panza; empieza a sentir cosas parcializadas y además tiene algo distinto para decir, porque ella dice  que lo que necesitaba era pedir ayuda y me parece que ése es el punto central.  En el punto en donde ella esta atrapada por la frase del padre, “exigencia con libertad”, que se articula  con la voz de  la madre: esa  voz que le dice todo el tiempo “tenés que poder, hay que poder, hay que poder”; atrapada en ese punto,  ella no puede pedir ayuda. 
Después de que se tomó la lavandina tiene algo para decir, algo que por fin puede ser escuchado. Porque hasta ese momento ella no podía decir “necesito ayuda”. Así  encuentra algo para decir: “tomé lavandina”, porque eso es lo que ella dice, ella no llama a la ambulancia, ella todo lo que dice es “tomé lavandina” y esto desencadena que la madre llame a la ambulancia, que la hermana se sonría cuando se le acercan y diga “no hay que exigirle tanto...”Hacía rato que veían que ella no estaba bien,  pero esa sonrisa, podemos leerla como que no le creían, y todavía la hermana, en ese momento, no le cree. La hermana me parece que la toma como “bueno, exagera, llama la atención, no quiere hacerse cargo de las cosas que se tiene que hacer cargo”. Lo toma como un acting out. L. dice que la hermana es comprensiva…tal vez, demasiado comprensiva. Comprende todo, y posiblemente le da todas las respuestas de cómo tiene que hacer las cosas,  y se sonríe...Ahora  “comprende” que a través de este “jueguito” de tomarse medio litro de lavandina,  la hermana consiguió alguna “ventajita”; son cuestiones entre hermanas. Cuestiones que le impiden ver el alcance de lo que está en juego. 
Después de la ingesta ella  es otra, porque logra barrar al Otro y suspender  el pensamiento. Ella  tomó lavandina y ahora no le importa nada. El mundo de sus preocupaciones anteriores se derrumbó. Empezó otra escena; después viene un médico, le hacen el lavaje de estómago, y luego  viene la psicóloga, que también quiere comprender: 

-“¿Es por esto? ¿Es por aquello?

-“Sí, pero no”- responde L. Eso no es todo. El pensamiento que la encierra está suspendido. Ahora hay una prórroga: “ya me voy a atender, pero no con vos, hay alguien en zona oeste”.... Podríamos decir que L. se  quedó con el tarro de lavandina en la mano, y ahora el Otro puede equivocarse;  quedó despojado de  consistencia absoluta.
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[1] Nuevas observaciones sobre las neuropsicosis de defensa es un texto de 1896. En adelante  Freud hablará de represión como mecanismo excluyente de las neurosis. Es en Inhibición, síntoma y angustia donde reivindica el concepto de defensa, y sitúa a la represión como un caso particular de la misma.
        [2] Para ubicar el caso remitirse al texto ya publicado en este sitio “Cuando irrumpe lo siniestro”: http://www.letrasopacas.org/2017/04/cuando-irrumpe-lo-siniestro_20.html
[3] Lo podemos situar en relación al tiempo lógico: se puede pensar el pasaje al acto como un pasaje que va desde el instante de ver al momento de concluir, sin que haya habido un tiempo para comprender.  El acting muchas veces hace ese llamado a un Otro para que ese tiempo de comprender se habilite. Por el contrario, en la clínica, podemos distinguir claramente el acto decidido, en tanto se alcanza después de haber dado las vueltas necesarias. No es sin el tiempo para comprender, y sin la dialectización que implica haber alcanzado el tiempo para comprender el momento de concluir, que entonces sí puede precipitarse en acto, en la fulguración de un instante  irrepetible. El acto siempre se va a inscribir por, justamente, las consecuencias, por la inscripción que se dio del mismo. Por eso es tan importante que después de un acto decidido el analizante pueda tener el tiempo de inscribir ese acto en el relato posterior, como tal. Esto se complica en la última sesión de un análisis, ¿dónde se inscribe ese acto?

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