Inflación y su relación con el Carry Trade (Filosofía Económica) | DIARIO LITERARIO DIGITAL

Inflación y su relación con el Carry Trade (Filosofía Económica)

lunes, 27 de marzo de 2017 0 comentarios


"... no hay nada más confiable y avanzado en materia de tecnología económica y financiera, que la que nos provee el algoritmo recursivo... "



INFLACIÓN Y SU RELACIÓN CON 

EL CARRY TRADE



Escrito por Lic Ramón Diego Peralta

Exclusivo para DIARIO LITERARIO DIGITAL

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Haciendo un alto en el camino, diré que a diferencia de la econometría y la macroeconomía dinámica, el algoritmo recursivo (de última generación) lo primero que hace es entender cómo funciona en el aquí y ahora la economía global y especialmente sus mercados financieros. Porque la existencia de burbujas que tienden a perpetuarse y la hegemonía de una trampa de liquidez en el mundo desarrollado de muy difícil resolución, nos indican claramente de la primacía de la Teoría del Crédito por sobre cualquier otra entidad económica clásica. 

Un algoritmo recursivo, a diferencia de la lógica matemática clásica, la cual se rige por los principios del razonamiento deductivo (es decir aquella que comienza analizando premisas y en el caso de la matemática aplicada, a partir de fórmulas básicas); se propone probar o falsear la validez de un conjunto mayor (o gran conjunto) que las contiene. En otras palabras, el algoritmo recursivo inicia al revés, de mayor a menor. Para comprender esto debemos componer la idea de un algoritmo capaz de mesurar un conjunto medible escindido de otro conjunto que no es medible (desde las matemáticas), pero que influye en el comportamiento del anterior y viceversa (uno es límite del otro reciprocamente). Este segundo conjunto atrapa aquello que denominamos "factor humano" (patrones lógicos repetitivos, sesgos cognitivos, heurísticos, aleatorios, etc). 

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Dentro del primer conjunto, el algoritmo arranca desde la Teoría de los Grandes Números, ergo lo primero que hará un algoritmo recursivo aplicado al mercado financiero y económico, es contar cuánto dinero existe en el planeta. Todo sin excepción, sin hacer divisiones entre M1, M2, etc, porque a los efectos de la metamatemática, todos los roles o funciones que cumple el dinero en cada estadío se erigen en relevantes. 

Una vez que se midió la cantidad de dinero, el algoritmo procede a hacerle un seguimiento al movimiento del dinero bajo un sistema denominado de alta frecuencia. El algoritmo básicamente hace lo mismo que la mente humana de una persona con máxima inteligencia y curiosidad. La alta frecuencia debe llevarnos a la idea de que una sola mente algorítmica puesta a andar en un superordenador (de última generación), puede relevar más de 1.000.000 de datos por milésima de segundo. También puede analizar esos datos en centésimas de segundos y hacer más de 1.000.000 de cálculos por segundo. Y eso es repetido segundo a segundo. Eso le permite tener una medida de variación inmediata y permanente. Lo más poderoso, es que esos datos jamás son perdidos o subtitulados por ese cerebro en su función memoria. Recuerda, a diferencia del humano, cada evento dinerario tal cual lo registró, cómo se movió, cuánto se movió, hacia dónde se movió, a qué velocidad y por qué lo hizo. 

Dicho esto, es importante entender que un algoritmo recursivo no respeta ninguna teoría económica en particular pero las conoce todas. Es decir, no usa ninguna desde lo particular, pero usa todas desde lo nomotético. Desechando aquellas que no aplican e inventando nuevas soluciones o reglas de correspondencia para aquellos eventos que ve como nuevos paradigmas. 

Para no irme tanto por las ramas, seré categórico a la hora de afirmar que: "no hay nada más confiable y avanzado en materia de tecnología económica y financiera, que la que nos provee el algoritmo recursivo". El algoritmo recursivo, donde abreva la robótica y la inteligencia artificial, que es puesto a rodar en forma de programa o software en un ordenador de alta potencia, puede procesar datos, generar cálculos, aprender de otros algoritmos y encontrar errores que ningún ser humano puede lograr. Lo cual no signifique que no se equivoque, o bien, que sea perfecto. Los algoritmos también son presa del darwinismo evolutivo, pero aprenden más rápido que la mente humana. 

Tal como anticipé, mientras me encontraba trabajando en la falsación del corpus denominado Camino o Pase Aleatorio (más propio del ámbito bursátil), me encontré con un patrón o algoritmo cognitivo y conductista (segundo conjunto) que con muy alta probabilidad podría darse que, claramente advierte: las paritarias que se están cerrando con un principal del 20 % (aumento salarial sobre pérdida de poder adquisitivo acumulado) más cláusula gatillo (aumento salarial por inflación estacional) es decididamente peligrosa, ya que puede espiralar el régimen inflacionario ergo hacerlo ingresar en una especie de centrifugadora donde cada ciclo mensual demande más dinero que el anterior.

A diferencia de los análisis fundamentales que hacen las consultoras y en general los economistas argentinos, el algoritmo recursivo que ya conoce de antemano el numeral dinerario acorde la Teoría de los Grandes Números de los mercados financieros y de la economía real del mundo; cuando comienza a recursar (de mayor a menor) va midiendo los desplazamientos de capitales de un conjunto a otro (por ejemplo: renta variable a renta fija, renta fija a mercados monetarios, etc), de un subconjunto a otro, ergo mesura los procesos de acumulación, de absorción y de distribución (entre otros). Algo que explicaré oportunamente en sucesivos ensayos (pendientes de literar).

Cuando llega a la instancia (subconjunto o dimensión) de la economía doméstica y los avatares de nuestros mercados monetarios y de valores, ya sabe cómo nos afectará aquel corpus que acá denominamos "factor externo". 


A nivel de mercados financieros y monetarios lo primero que detecta en Argentina en tanto "horizonte de renta" es el enorme spread del "carry trade". Algo que parece inocuo para el análisis de la inflación y por ende, del asunto salarial y en refracción del consumo; para el "AR" no lo es en absoluto (de hecho lo asume como un dato muy relevante). 

Porque el algoritmo no trabaja bajo la consigna filosófica de "causalidad" ergo causa y efecto o principio de acción y reacción. Puesto que asume a la economía más los mercados financieros y monetarios como "unidad totalizadora". Lo cual se transforma en un análisis fundacional de: "Campos Funcionales". Cuando la matemática aplicada a la economía trabaja bajo análisis de campos, se asume cada error numérico como "error sincronizado". Esto básicamente nos dice que cuando un algoritmo encuentra un error sincronizado en su política monetaria, económica y financiera, puede calcular la alteración que se produce o producirá en toda la cadena de eventos económicos de un país. 

En otras palabras, esos errores sincronizados que para el ser humano son registrados de manera ambigua, confusa y hasta indiferente, puede constituirse en un tesoro precioso para el algoritmo. 


Eso se debe que los algoritmos recursivos son concebidos con misiones y objetivos predeterminados, justamente porque hay un comitente o dueño de esos algoritmos, que solicita una herramienta para ganar dinero (mucho dinero). En síntesis, un algoritmo recursivo tiene por sobre todo, la misión de encontrar esos "horizontes de renta futuros" mediante la detección, cálculo y ulterior análisis de esos "errores sincronizados" (frecuentemente imperceptibles para el humano). 

El "carry trade" es entendido por el algoritmo recursivo como un sinthome o síntoma de un problema estructural o error sincronizado en cuanto el funcionamiento de la política monetaria de un país. Hay algoritmos que se han especializado en detectar procesos de CT, explicados por el enorme crecimiento de los mercados monetarios internacionales (usualmente denominados refugios). En resumen, el carry trade no debe tomarse a la ligera, porque en si mismo se constituye en el sinthome de un sistema que está funcionando de manera defectuosa visto desde la aspiración de eficiencia. 

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¿CÓMO IMPACTA EL CARRY TRADE EN EL CONSUMO Y LA INFLACIÓN? 





Tal lo que vengo señalando bajo el título "Ilusión Monetaria y Matemática", debemos de entender que el Carry Trade hoy es algo más sofisticado que la mera inversión que supone comprar una divisa para simultáneamente vender otra, o lo que es lo mismo, financiarse en una divisa e invertir ese dinero en otra. El inversor de esta forma apuesta a que una de las divisas se va a apreciar (divisa de inversión) respecto a la otra (divisa de financiación).

Los parámetros que debemos tomar (para el caso argentino en el hoy) no es sólo el nivel de supuesta apreciación del AR$ contra el U$D, sino el poder calcular de antemano el interés más la tasa de retorno en tanto unidad de cuenta seleccionada, y, especialmente el poder calcular correctamente la inflación que habrá en la UM de la inversión. 

Con esto quiero decir que el trabajo de (por ejemplo) Quantum es muy poco serio. Recordemos que la tasa selic (de referencia) de Brasil está por encima de la inflación nominal acumulada, ergo se constituye en un fuerte estímulo al ahorro en reales (R$), dado la tasa positiva que mantiene por sobre la inflación. 

En al caso argentino, el Bladlar (cualquiera de ellos), hoy es inferior a la inflación nominal acumulada (aquella que se calcula tomando en cuenta el corpus implícito en la "inercia inflacionaria + "condición de posibilidad monetaria" (fundamentales) + "condición de urgencia" (temporalidad de la mecánica de flujo dinerario en tanto teoría del crédito). Recordemos que las UM (unidades monetarias en tanto neperianos) trabajan con la inflación acumulada, la cual establece la inflación oficial del período (no las metas inflacionarias teóricas del BCRA). 

Por ejemplo: si ingresé el 1 de enero USD 100.000 al tipo de cambio (dolar bolsa) de AR$ 16.00; para la adquisición de bonos CER atados a la inflación (durante un plazo de tres meses) y el 31 de Marzo el tipo de cambio bajó a AR$ 15,50 y la inflación trimestral del Indec dio 6,9  %  (hipotéticamente: 1,3 en enero, 2,5 en febrero y 2,98 en marzo), la cuenta que debo hacer es tomar el valor relativo del índice dolar/euro sobre la inflación del país de origen (supongamos que es Alemania), cuya inflación trimestral arrojó 0,30, el neperiano de ese dolar inversión hoy sería  1,079/0,30  = 1,075. 

Adquirido el bono a un valor a la par
Si la TIR nominal es de 6,9 % trimestral
el dolar inversión de entrada es AR$ 16,00
y el dolar financiero de salida es AR$ 15,50

Habremos obtenido 3,22 % nominal por apreciación del AR$ respecto del USD más 6,9 % de interés trimestral lo que es igual a un nocional de 10,12 % (sin compensación).

Cuando vuelvo a Alemania, a esos U$D 110.120 los divido por el índice 1,075 y obtengo el resultado en euros, lo que es igual a 102.437,2 (deflactado en tanto 0,30 % de la inflación del trimestre en Alemania).

Eso resulta en una inversión financiera iniciada mediante "carry trade" en donde obtuve un retorno neto de 10,08964 % trimestral ergo 4 UM = 40,36 % anual (como tasa de descuento implícita). Claro que medir el timing es algo dificultoso ergo forma parte del Calculo de Riesgo de una inversión especulativa (aunque los algoritmos se equivocan, lo hacen en una proporción muy baja).

En cambio a la hora de ponderar el costo para financiarnos (visto desde el Estado), el cálculo funciona a la inversa, ergo es atenuante en valores relativos para aquella deuda que tomamos en divisas que es repagada con divisas pero que se alimentó de sobrevaluación del AR$, una actividad recaudatoria pesificada y del diferencial de tasas. Por ello se entiende que toda devaluación del AR$ agravaría nuestra capacidad de pago de deuda pública dolarizada. En síntesis, la fuente de ganancias proviene de combinar una tasa inflacionaria más alta que la inflación del país de origen del inversor, sumado a la sobrevaluación esperada del AR$ en relación al USD más el spread o retorno nominal propiamente dicho.


Explicar científica y matemáticamente cómo el Estado puede usar a su favor el Carry Trade, exige de un ensayo aparte. Algo que tampoco nos enseñan en las facultades de economía.  

Hasta acá lo obvio, pero cabe preguntarse ¿Por qué es tan importante entender el fenómeno carry trade?  

Es muy importante porque es el síntoma que nos muestra la condición de posibilidad y la condición de urgencia de nuestra economía real y financiera. Explicado de otra manera, un algoritmo detecta lo más valioso y trascendente del análisis económico: "el horizonte de renta presente y futuro". Y es tan sustancial éste dato, que consagra en subordinado cualquier otra minería de datos (data mining). Esto significa que no importa lo que el gobierno pretenda, informe o desee hacer, los agentes económicos siempre irán tras la renta. La locación de la renta en tanto temporalidad, es condición de posibilidad del curso de la economía. 

Cuando el primer mundo se encuentra en esta especial tipicidad de "trampa de liquidez" sumado a un mercado monetario desbordado ("burbuja monetaria") y una inflación cercana al cero aún bajo el fuego de políticas monetarias expansivas, esos capitales con escasos spreads salen a la caza de ganancias más altas. 


Pero eso también es llevado adelante internamente por nuestros empresarios, comerciantes, banqueros y consumidores con capacidad de ahorro. Cuando el horizonte de renta que nos augura el mercado de capitales y el mercado monetario, es claramente superior al horizonte de renta de la economía real, la mecánica de flujo monetario en tanto teoría del crédito dirigirá el grueso de su caudal (capitales) a los mercados financieros. Este flujo entrante de divisas (que excede el de salida) es justamente lo que promueve el carry trade (sobrevaluación del AR$).  

Cuando eso sucede, los aumentos salariales a los segmentos con capacidad de ahorro, postergan consumo en pos de asirse de una renta extraordinaria que se monetiza mediante un dolar muy barato. 


Por ejemplo, si durante el año 2016 los precios de los inmuebles aumentaron en promedio un 10% en dolares, pero nuestra inflación fue del 41 % (CABA) ante un dolar que sólo se apreció un 20 %, entenderemos que el AR$ se apreció un 21 % (sin compensar) sobre el dolar. Por ende, resultó más negocio acumular en dolares y postergar inversión en inmuebles, ya que ese carry trade nos aportó un spread financiero y monetario superior al valor mercado inmobiliario de la economía real. Eso se da, salvo honrosas excepciones, en todos los frentes. 

En éste escenario, no se verifican reglas de correspondencia matemáticas entre porcentual de aumento salarial (en los segmentos de mayor poder adquisitivo) con porcentual de aumento del consumo, especialmente en aquellos grupos más instruidos y racionales. Postergar el consumo y usar las bondades de estas distorsiones monetarias se constituyen en si, en un horizonte de renta difícil de ignorar. Para los empresarios, que encima padecen de una increscente capacidad osciosa, esto aplica de manera más taxativa. 

Del lado de los segmentos de menor poder adquisitivo, tenemos una teoría del crédito que es duramente afectada por los aumentos de costos fijos (tarifas de servicios públicos, cuotas educativas, cuotas de salud prepaga, transporte, etc).



Estos aumentos, minimizados por algunos, actúan como un aumento de presión tributaria ya que, contra lo que muchos creen, esos servicios subsidiados jugaron con un aumento de la presión fiscal durante la gestión anterior. Culturalmente, muchos argentinos se acostumbraron a creer que los servicios baratos (subsidiados) no eran pagados, o los pagaba nadie, lo cual demuestra que la ilusión monetaria y matemática es realmente algo de amplio espectro. 

Pero tarde o temprano, alguien o algo nos termina enseñando que en economía "no hay tal cosa como una cena gratis, vacaciones pagas o un domingo feliz". 


Todo se paga, tarde o temprano. Con esto quiero decir que el aumento del consumo para aquellos quintiles que son consumidores por antonomasia (les resulta casi imposible ahorrar) si bien volcarán toda esa recomposición salarial a consumo, lo harán bajo la consigna de una "derogación cercenante" en manos de esos aumentos tarifarios o costos fijos. 



Para los segmentos más pobres esa afectación puede alcanzar más del 20 % de sus ingresos nominales. Para los segmentos de trabajadores de mayor poder adquisitivo, hablamos de un piso del 3,67 % (sobre ingreso nominal).    

Es decir, mientras que un aumento salarial del 20 % resulta neutro respecto al aumento de la "simil presión tributaria" (aumentos de tarifas de servicios, etc) por aquello que conocemos como "paradoja de los efectos encontrados", para los segmentos de mayor poder adquisitivo se traduce en un aumento de capacidad de consumo, a la cual deberemos restar el "consumo que quedará aplazado" o ahorro en tanto horizonte de renta financiera. 


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RÉGIMEN, CULTURA E INERCIA INFLACIONARIA 

El régimen inflacionario nos habla de los contratos que se acortan, de estructuras de costos difícil de alterar o modificar, de movimientos monetarios y valuativos que se desplazan en bloques,  los préstamos que variabilizan sus costos, de cadenas de valor que se sincronizan, de escasez de crédito (crowding out) y de desaliento a la inversión en la economía real. Según el lugar en donde esté posado el ciclo, encontraremos paradojas de diversas tipologías, tropos y calibres. Nada es normal en un régimen inflacionario, nada. 


"Las adaptaciones de las economías han configurado distintos regímenes inflacionarios. Por ejemplo los regímenes de contratos anuales indexados, como los que se observaban en la "inflación crónica" latinoamericana (entre 20 y 30% anual) en los años cincuenta y sesenta. Cuando la inflación es aún más alta que en esos casos, los contratos se acortan más y se acorta también el período de reajuste de los contratos indexados. En nuestro país, por ejemplo, predominaron contratos reajustados con frecuencia trimestral entre 1976 y 1982 y reajustes mensuales entre 1982 y 1991" (Roberto Frenkel dixit).


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La cultura inflacionaria es aquella que atrapa el algoritmo mediante el segundo corpus denominado "Conjunto no medible". Los seres humanos, estamos programados por algoritmos, aunque lo ignoremos. Nos levantamos de la misma manera, nos vestimos con un cierto orden (pantufla derecha primero, la izquierda después). Nos higienizamos antes de desayunar. Desayunamos bajo un determinado ritual, lo mismo hacemos cuando nos vestimos. Vamos a trabajar normalmente por el mismo itinerario para finalmente llegar a nuestro trabajo y proceder a realizar un trabajo que (en la mayoría de los casos) también es mecánico. 

Según la religión, el cuadro de fútbol  y la ideología política, construimos clichés, muletillas y discursos envasados, en donde básicamente repetimos lo mismo una y otra vez. La zona de confort intelectual parece ser necesaria para la vida humana. 


De adulto, encontramos refugio en el acto repetitivo, y eso lo llevamos al terreno de una lógica clásica que nos ha programado para creer que si algo es válido, lo otro no lo es. Si yo tengo razón, el Otro está equivocado. Nada de qué preocuparse, estamos ante un problema algorítmico. Una vez que logremos que las masas cambien el algoritmo por una lógica de tipo no clásica, otra será la manera de pensar, comunicarnos y actuar. Mientras tanto, el algoritmo crea bits donde esos 0 y 1 se corresponden con nuestros SI y NO. 


La inercia inflacionaria es aquella que nos habla de la contingencia que transporta el scrap acumulado de las UM precedentes. Porque contra lo que muchos creen, la economía no se mueve respetando gobiernos, metas, modelos, berrinches ideológicos o calendarios gregorianos. Al algoritmo le resulta plenamente indiferente las discusiones que a nosotros nos hacen perder valioso tiempo. 

Un algoritmo trabaja las 24 horas, de manera impecable. No se cansa, no se distrae, no contamina su análisis con ideologías políticas, doctrinas ni dogmas. No hace conjeturas, ni tiene premoniciones. No posee instinto, pulsiones ni inconsciente. No padece de traumas psicológicos, ni necesita de coaching o psicoanálisis. No se embaraza, excita, ni está condicionado por superyoismo alguno. No necesita de retribución o promesa dineraria para cumplir con su cometido. 

No sufre de vértigo ni ataque de pánico. No se deprime cuando pierde ni deja dominarse por la euforia cuando gana. No conoce de narcisismos, opiniones ajenas ni fantasmas egomaníacos. Sólo aprende, procesa datos, pregunta, calcula y analiza. 


Al algoritmo le interesa un bledo quién está gobernando, detecta errores sincronizados sin importarle si gobiernan populistas, liberales o eslabones perdidos.  

La inercia inflacionaria que calcula un algoritmo nos dice que de darse el hipotético caso de que a partir de hoy se congelaran absolutamente todos los precios, el estado hiciera lo mismo con los impuestos y el BCRA dejara neutra sus políticas de efectos encontrados, aún así la inflación de los doce próximos meses arrojaría una inflación del 8 % anual (acorde calendario gregoriano y lógica matemática clásica aplicada a la economía actual).  

Para finalizar, vayamos a algo que es mucho más complejo que esto. Cuando un algoritmo suma los tres componentes raquíticamente explicados ergo: cultura inflacionaria + régimen inflacionario + inercia inflacionaria, obtendremos una probabilidad superior al 73 % de que los agentes económicos locales, asuman como una especie de "contrato social" a la cláusula gatillo de reajuste inflacionario salarial. El antecedente de estos acuerdos entre trabajadores y estado o entre trabajadores y empresarios, pronto se erigirán en el modelo a seguir por el resto de los gremios y sindicatos. Nada más fácil para nuestra mente y cultura, que nuestras costumbres salten a zonas de costumbres aún más convenientes y benignas. Lo complicado es hacerlo funcionar en el sentido inverso.  
El "fenómeno del observador" es aquel que nos dice que cuando estos acuerdos se ponen en marcha, generan en si mismo más inflación por sobre la inercia inflacionaria ya existente. Esto se traduce en una inflación que los algoritmos ubican en un piso del 24 % anual  y un techo, que sin cláusula gatillo, se posaba en el 28 % anual. Con cláusula gatillo ese techo o resistencia se eleva hasta el 30 % e incluso más. 

Para la cultura inflacionaria del argentino tipo, la posibilidad de una cláusula gatillo funcionará como un salvoconducto, (que por formación populista) ejercerá cada vez que entienda necesario. 


El poder de movilización, autonomización, representatividad y protesta de un populismo que ahora juega de oposición, le confiere un alto poder de fuego a esos  reclamos que se insinúa, funcionarán como "sistema indexatorio". 



En síntesis, estamos ante un escenario donde el algoritmo que se instalará en la mente de los trabajadores, tiende a acortar las UM de indexación salarial a períodos mensuales, proponiendo una aceleración implícita en la demanda de dinero (por topología modificada). Para el caso suficiente, aunque hay mucho más por decir, de hecho lo más jugoso quedó en el tintero... (para más adelante).

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