Efecto Trump: un pánico absurdo y premeditado (Filosofía económica) | DIARIO LITERARIO DIGITAL

Efecto Trump: un pánico absurdo y premeditado (Filosofía económica)

sábado, 12 de noviembre de 2016 1 comentarios

Pronto veremos que el pánico fue lo mismo de siempre, un excelente negocio para unos pocos, y grandes pérdidas para las mayorías. Así funciona el sistema, no de otra manera. No sabemos qué hará Trump efectivamente, pero sí sabemos lo que no le permitirán hacer...

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                 Escrito por Lic Ramón D. Peralta 

Exclusivo para Diario Literario Digital

ANÁLISIS DEL EFECTO TRUMP


A principios del año 2000, el profesor Jesús Huerta de Soto dijo en uno de sus magistrales seminarios (no exento de ironía) que "pronto habremos de redactar las primeras agendas o calendarios de pánicos bursátiles anuales". Tildar de Cisne Negro a la reciente elección de Donald Trump como nuevo presidente de EE.UU. o el triunfo del voto al Brexit en Inglaterra, es como tratar a la muerte de fenómeno extraordinario.  

Intentar encontrarle una explicación cabal a las recientes bajas de los activos bursátiles en el Merval, a partir del efecto Trump, exige de la asistencia de profesionales de la psicología y especialmente del psicoanálisis. El pánico solo puede ser explicado como pánico. Aquella interrupción súbita de los siempre sutiles procesos de racionalización consciente, so esa entidad abstracta que se erige en nuestra más formidable defensa ante los boomerangs implícitos en nuestra propia internalidad, mismidad o solipsismo. Aquello que nos protege contra nuestros estados emocionales, pulsionales y sentimientos flagelantes. 
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La exacerbación del miedo, su desborde, la ausencia de autonomía y control; suele desembocar en una inversión de la solución. Es decir, las soluciones reflejas que nos provee el dominio del pánico, termina en esa "asolución irracional" generando problemas aún mayores que el original (desencadenante).  El pánico es quien nos hace pisar el pedal del freno (cuando no deberíamos hacerlo) ocasionando una desgracia mayor (volcar el auto cuando podría haberse evitado). El pánico nos hace dejar el estudio cuando deberíamos enfrentar nuestro futuro para finalmente graduarnos en pos de un futuro mejor. El pánico nos hace huir de la realidad, cuando en rigor, deberíamos enfrentarla... 
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El pánico bursátil representa al fenómeno saturado de la codicia humana en tanto su relación con el colectivo. Un mercado como el Merval, inmaduro, mitificado, desnaturalizado, carente de personalidad; se caracteriza por ser autómata seguidor de las señales que emanan del primer mundo, particularmente de EE.UU. Hacemos y somos lo que no queremos hacer por nosotros mismos. Así es como los profesionales del mercado, salen en conjunto a intentar encontrarle argumentos a algo que no lo tiene más allá de eso, el irracionalismo.

¿Qué lógica tiene haber vendido a pérdida las acciones de una fábrica de sembradoras que no exporta ergo que sólo vive del mercado doméstico, cuando el campo es quien nos aporta el futuro más venturoso? ¿Qué coherencia tiene que bajen las acciones de una cementera que sólo vende en Uruguay, Chile y el mercado local? ¿Cómo explicamos que una empresa rezagada en la valuación de sus activos, con excelentes balances, netamente doméstica y con una mejor proyección haya sido presa del desborde de ansiedad de sus inversores? ¿Qué riesgo corren esas empresas ante las supuestas medidas proteccionistas de Trump?...

Se esgrimen fundamentos sobre la base de un discurso de campaña, que cualquier persona ilustrada debería asumir como mera "mercancía proselitista". Lo sabemos, íntimamente lo sabemos, porque es algo que aquellos que peinamos canas hemos padecido sin solución de continuidad durante toda la vida. En Argentina nunca (y subrayo nunca) hemos visto un presidente que haya cumplido con todo lo que prometió en campaña, siquiera en someras dosis. En EE.UU. el caso es aún más paradójico, porque sabemos que los presidentes poseen menos margen de maniobra que el de un gerente de ventas de una gran corporación industrial. 

Barack Obama ni siquiera pudo cerrar la Base de Guantánamo (tal lo prometido en campaña), algo menor pero lleno de simbolismo (en aquella coyuntura) so ni siquiera afecta intereses económicos, sociales ni corporativos. Desde el siglo XIX, recurrentemente se viene prometiendo desde la política, cerrar las fronteras con México sin que lo hayan logrado hasta ahora. 

El más radical de todos ellos, el héroe de guerra Dwight D. Eisenhower, prometió no sólo construir un muro en el límite sur con México, también prometió prohibir el ingreso de inmigrantes a EE.UU. (a todos sin excepción). Y hablamos de una época extraordinaria para llevar adelante éste tipo de medidas (la pos-guerra mundial). Y si un general varias veces condecorado (un prócer de la nación) no pudo darle facticidad a esas promesas ¿Quién en su sano juicio cree que ésta vez podrá hacerlo Donald Trump en éste contexto?
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Como tampoco pudo Franklin D. Roosevelt sostener el "New Deal". El proteccionismo como doctrina es algo que siempre existió y que seguirá existiendo, pero dentro de un estrecho rango de maniobra. Desde tiempos del mercantilismo, especialmente del bullionismo, sabemos que cerrar las fronteras de un país al comercio exterior equivale a descerrajarse un disparo en la pierna o a perder la mano. De hecho, los reclamos por mayor proteccionismo están claramente tipificados por aquellos pensadores y académicos que han teorizado sobre los "ciclos económicos". Una teoría del eterno retorno plenamente autosatisfecha cada vez que entramos en crisis económica. Ya estamos sumergidos en el proteccionismo, no hay disquisiciones nuevas en Trump. 

Jimmy Carter, Ronald Reegan la misma Hillary Clinton han sido conspicuos "defensores de la pureza norteamericana". Cuesta encontrar huellas o rastros de mandatarios que hayan ido en el factum en sentido contrario a Donald Trump. El atrevimiento de Trump pasa por haberlo enbanderado de manera logorreica, verborrágica y desfachatada. Nadie le perdonará haberse alzado con la presidencia de EE.UU. diciendo lo que ellos sólo profieren en privado.   

Trump no representa más peligro que Hillary Clinton o cualquier otro dirigente. Porque tampoco Estados Unidos posee la condición de posibilidad de Rusia o Venezuela. Trump es un empresario, un hombre de negocios, nítidamente pragmático, es decir que, cualquier "amenaza" corre el riesgo de caducar ante la primer negociación bilateral que se entable con él. Es un producto del capitalismo, es un lobo de Wall Street, es un auténtico fenicio, un hábil vendedor, y eso fue justamente lo que lo llevó a la Casa Blanca. 

Los realmente peligrosos son los idealistas, aquellos fundamentalistas mesiánicos que se creen poseedores de un mandato divino, un destino ineludible ergo encarnación de las causas más nobles y superiores. Los líderes de la ideología son quienes han dirigido sus sociedades a la enajenación autodestructiva, no los "oportunistas" (como Trump). Los activos de renta variable corren el riesgo de ser mucho más rentables que la renta fija y eso es una afrenta a los sabiondos todo terreno del mercado de capitales doméstico 

El establishment de Washington es una trituradora de narcisismos y espíritus innovadores. En el Capitolio, las más fuertes y radicales iniciativas suelen nacer póstumas. Las políticas de estado, no son otra cosa que agendas de muy largo plazo que siempre están por encima de los mandatos presidenciales. Los presidentes yankees, pueden hacer lo que quieran mientras no se salgan de esa agenda o libreto. Los que se atreven a hacerlo, terminan como J. F. Kennedy (y otros)

La presidencia del país más importante del mundo, está guionada porque justamente esa estructura o sinthome es lo que aún los sostiene en lo más alto del status quo global. Es la sociedad estadounidense la que decidió hace mucho ser la principal potencia del mundo, no sus presidentes (desde lo individual).

En Argentina nos cuesta mucho focalizar estos puntos, porque fuimos formados para imaginar la política desde el misticismo, desde el ritual ideológico, desde lo religioso, desde el Edipo y el paternalismo. Los argentinos no pensamos a los presidentes como administradores, sino como caudillos, como deidades vivientes, como salvadores, como los responsables de mi vida y destino. Quizás por ello se sospecha que nuestra sociedad está integrada sólo por víctimas.   
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Donald Trump ya fue elegido, el histrionismo y el discurso del candidato populista (en el sentido Laclauciano) ha expirado, caducó, ya no tiene razón de ser. Trump comenzó con su baño de multitud, ese sumergirse en las disputas entre intereses corporativos y sectoriales. Hay un bautismo de realidad en ciernes que será quien le pondrá el nombre formal a la criatura (para inmunizarla ante la tentación y el pecado). Trump está condenado desde el principio a ser lo que han sido siempre los presidentes de Estados Unidos de Norteamérica: un administrador de turno. Nunca más que eso, menos tampoco. 

Una respuesta seria y responsable a la pregunta ¿Por qué bajó el índice del Merval? sería: por pánico bursátil. Cualquier cosa que le agreguemos está de más. Porque no sólo ignoramos lo que finalmente veremos, aún faltan dos meses para que asuma su mandato. En síntesis, no hay nada, nada de nada, salvo meras conjeturas, prejuicios, desquicio, ansiedad y locura.  También un ámbito desvencijado, donde profesionales bursátiles, mal capacitados, de precaria reputación y de dudosa moralidad, aconsejan a sus clientes que "vendan urgente sus activos porque estamos ante la inminencia del apocalipsis". 

Vimos mucho trading y ventas masivas en estos dos últimos días. Y es lógico que un operador de broker se aboque a tales "artes" porque ellos ganan con las comisiones por compra y venta en simultáneo y de manera indistinta, no por las pérdidas o ganancias de sus clientes. Lo ideal es hacer mover la cartera de manera neurótica, los resilientes y presas de la procrastinación no son buen negocio para el Agente de Bolsa. Obviamente hay honrosas excepciones a estas presunciones personales y me consta.

Eso sí tiene lógica, acrecentar el pánico bursátil por cuestiones de utilitarismo. Pero ahí se detiene la lógica, no avanza ni retrocede en ninguna otra dirección. Nada ha cambiado en rigor, las empresas siguen siendo las mismas, la situación de la economía real es idéntica a la que había antes de las elecciones, el sol continúa en su lugar y la tierra sigue girando sobre su propio eje, tampoco llegaron extraterrestres ni se desató el diluvio universal. 

Quizás el caso más extremo haya estado en manos de las acciones de Petrobrás Energía, quien está en proceso de ser canjeada por acciones de Pampa o por cobrar $ 10,375 en tanto la OPA vigente, sin embargo, nada impidió que algunos inversores hayan sucumbido al pánico. Una incoherencia absoluta. ¿Qué sentido tiene vender una acción a menos de $ 10,00 cuando tiene para el día 24 de noviembre un pago por rescate asegurado de $ 10,375? ¿Hay algo más absurdo que perder dinero innecesariamente?.... sin embargo ocurrió, eso fue la Bolsa en estas últimas horas: una horda de dementes huyendo hacia ningún lado cierto

Fue hace unos pocos días atrás que experimentamos el "pánico del Brexit". Hoy el problema de Gran Bretaña está en la fuerte sobrevaluación de su moneda (las antípodas de los pronósticos primigenios). No sólo que los activos de renta variable no permanecieron en sub-valores, si no que subieron sensiblemente, especialmente en el Merval. Y a pesar de que tenemos a razón de entre 3 a 5 pánicos en agenda, no queremos aprender, o bien, no podemos. No tenemos cultura bursátil, y tampoco hay nadie dispuesto a formarnos. 

Muchos detectamos las "operaciones en corto" de gran volumen ergo de grandes players mucho antes de que salga la información contraria a Hillary Clinton (inherente a la reapertura de la investigación del FBI sobre el uso de mails privados para el tratamiento de asuntos de estado). No fue como dicen los "opinólogos" mediáticos de  Argentina, no hubo tal sorpresa para la "Mano Fuerte" de los mercados internacionales de capitales, porque hace más de 20 días que direccionaron sus "negociadores de alta frecuencia" para apostar a la baja. 
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Ellos sabían mediante sus superordenadores como el MogLA que los cálculos algorítmicos daban ganador a Donald Trump. Entonces un profesional de raza no puede ni debe asustar a sus clientes a sabiendas que el pánico así como llega se extingue. Porque son pánicos premeditados ergo generados dolosamente por quienes dominan éste negocio, que, colusionados, provocan una fuerte manipulación y control de lo que se denomina "psicología de masas". 

Pronto veremos que el pánico fue lo mismo de siempre, un excelente negocio para unos pocos, y grandes pérdidas para las mayorías. Así funciona el sistema, no de otra manera. 

La renta variable no es sinónimo de mayores riesgos, ni la renta fija es sinónimo de menores riesgos o conservadurismo, porque el que opine eso manifiesta un profundo divorcio para con la gnosis y la experiencia financiera argentina. Nuestra bitácora claramente nos debería haber enseñado que las pérdidas definitivas siempre tuvieron a los bonos soberanos dolarizados como responsables. 
Por otro lado, vemos que los mejores rendimientos de los activos para el FGS del ANSES, se dieron gracias a que ha mantenido inalterable su cartera de acciones o de renta variable. La ANSES no vende (con o sin pánico), y justamente por ello gana más que cualquier inversor del retail, incluso muestra una perfomance superior al más hábil de los traders locales. 
La renta variable no está concebida como matafuego, salvavidas o plan de contingencia, y hasta que nuestros operadores bursátiles no comprendan esto, habremos de continuar teniendo un mercado de capitales anoréxico e infantil.  La volatilidad no es sinónimo de riesgo estructural ni sistémico. 
Las tres últimas transiciones presidenciales estuvieron signados por problemas increscentes en un marco de negocios tradicionales, como el financiero y el petrolero. George Walker Bush (hijo) asume como presidente el 20 de enero del 2001, en tiempos donde ya había un notorio exceso  en la producción mundial de petroleo. A los pocos meses, 11 de setiembre del mismo año, fuimos espectadores del atentado a las torres gemelas que desembocó en la segunda guerra del golfo ergo invasión a Irak. 

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Antes de eso, EE.UU. se había abocado a "administrar" el asunto Afganistan en tanto un mejor disciplinamiento de aquellos advenedizos que no entendían cómo funciona la agenda de negocios del gran país de norte. Al Qaeda había sido pergeñada para cumplir el mismo rol homeostático que hoy cumple su hijo incestuoso, ISIS. El negocio del crudo hacía mucho que estaba siendo regulado por el "terrorismo teledirigido". 
Cuando asume Bush (junior), la industria de la ingeniería financiera adquiere cotas de sofisticación y desarrollo nunca antes visto. Las commodities despegaron rumbo a la estratósfera, los créditos inundaron cada segmento de la economía y pronto las hipotecas alcanzarían la profanación de su cúspide. La reserva fraccionaria, sumado al nuevo mundo de los derivados financieros propiciarían la burbuja de producción más grande la historia. Nunca se ganó tanto dinero con los activos bursátiles, nunca.         
Cuando Barack Obama gana las elecciones en el 2008, ya había estallado la crisis de las subprime. Habían quebrado algunos grandes bancos como Bear Stearns y Lehman Brothers, so el gobierno de G.W. Bush había impulsado el famoso Plan de Rescate para las mismas corporaciones financieras que habían generado la fraudulenta crisis. En dicha ocasión, Barack Obama seduce al electorado justamente criticando el esfuerzo que significaba para el ciudadano norteamericano tal sórdido "rescate corporativo". 
En otras palabras, el pánico bursátil que propició un Obama electo en aquel contexto, fue peor al actual. Fue un terremoto. Los activos, todos sin excepción cayeron abruptamente, aumentaron las tasas y hubo venta masiva de activos de renta fija. Eso duró hasta que Obama (el negro socialista) nombró su gabinete. 

Wall Street sesionó el día después con importantes subas luego de que el recientemente nombrado Jefe del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos, anunciara que destinaría u$s 20.000 millones para rescatar Citigroup de la crisis financiera internacional. 

El índice Dow Jones cerró ese día un 4,93% al alza hasta los 8.443,39 puntos. El índice S & P 500 subió un 6,47% hasta los 851,81 puntos, y el índice Nasdaq también ascendió en un 6,33 por ciento hasta los 1.472,02 puntos. Todos estábamos exultantes, el pánico de repente se había transformado en euforia.  

Los títulos del Citigroup se dispararon en un 57,82% hasta los 5,95 dólares, después de que se insinuara ese apoyo al plan de rescate sin precedentes, que serían extraídos del paquete de rescate por 700.000 dólares aprobado por las autoridades del país (durante la gestión Bush hijo). 

Las acciones de otros bancos también subieron con fuerza. Bank of America subió un 27,20% hasta los 14,59 dólares, JP Morgan un 21,39% hasta los 27,58 dólares, y American Express un 13,21% hasta los 21,28 dólares. Todo en una sola jornada. 

Gracias al fuerte aumento en los precios del crudo, se recuperaron los títulos de las petroleras. Chevron subió en un 5,41% hasta los 74,30 dólares, y ExxonMobil un 3,94% hasta los 78,80 dólares. Las acciones de Hewlett-Packard aumentaron un 3,06% hasta los 35,70 dólares. Los títulos de Xerox tuvieron un incremento del 17,90% hasta los 6,19 dólares. 

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Pero la suba no se detuvo allí, entre el viernes y el lunes siguiente, Wall Street registró las dos sesiones consecutivas de subas más fuertes de las tres últimas décadas. Los inversores recibieron (luego del sempiterno "pánico") dicha noticia, con la misma intensidad festiva que minutos antes se traducían en éxodos y aquelarre. Es decir, fue uno de los tantos casos donde un presidente terminó haciendo lo opuesto a lo que prometió en campaña. Lo usual digamos.  

Y aunque cueste creerlo, el presidente electo en dicha ocasión no dio claras detalles del plan de impulso económico que desde lo general tenía en mente. Para los inversores y especuladores bastó con saber las intenciones  del futuro Jefe del Tesoro para que todo se dispare a las nubes. En síntesis, lo irracional seguía siendo quien gobernaba los mercados; eso al parecer, nunca ha sido de otra manera.   

Al conocerse el nombramiento del presidente del banco regional de la Reserva Federal en Nueva York, Timothy Geithner, como próximo secretario del Tesoro; alcanzó para elevarse en noema, noesis y fidedigna prueba de "patriotismo y fideísmo capitalista".

También deberíamos entender que, la gran mayoría de las grandes empresas de México pertenecen a inversores norteamericanos. En los 90` dio comienzo a lo que se denominó informalmente como "Doctrina Clinton" ("curiosamente" el marido de Hillary), consistente en "dejar a los mexicanos en México". El programa fomentó la inversión de empresarios estadounidenses en México con miras a aprovechar la mano de obra barata, pero asimismo tenía como objetivo evitar que los mexicanos sigan invadiendo EE.UU. mediante sucesivas oleadas inmigratorias. Esto nos dice que Trump, en este territorio, tampoco tiene un gran margen para moverse, ni que tampoco fue demasiado original y ocurrente.

En síntesis, no sabemos qué hará Trump efectivamente, pero sí sabemos lo que no puede hacer y eso debería traer algo de calma a este ataque de pánico absurdo e instigado. 

Recuerden que en los últimos cuatro relevos presidenciales, siempre hubo aumento en los valores de los commodities, aumento de tasas y un perceptible recalentamiento de la economía real. Los activos de renta variable, nunca dejaron de subir, nunca. Y a pesar de las estrepitosas crisis y burbujas, los índices bursátiles de los principales mercados de capitales del mundo no cesan de batir récord tras récord. 

Hay algunos pocos que están ganando mucho dinero con éste pánico (premeditado) y muchos que lo están perdiendo. Y eso debe acabar pronto, si es que realmente aspiramos a tener un mercado de capitales maduro y desarrollado. 
Nuestros operadores, asesores, analistas y brokers deberían ser parte de la solución, no del problema. Deberíamos dejar de ser cómplices del miedo.  

Exclusivo para DIARIO LITERARIO DIGITAL 

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martes, 15 de noviembre de 2016, 5:00:00 GMT-3

MUY INTERESANTE ESTE ANÁLISIS, SI LE INTERESA AL LIC. PERALTA, PODRÍA GRABARNOS ESTE ARTÍCULO EN FORMATO MP3 (cualquier celular graba en este formato); Y NOSOTROS CON GUSTO LO DIFUNDIRÍAMOS EN NUESTRA EMISORA DE RADIO POR INTERNET DE CORTE FILOSÓFICO "RADIOSOFANDO" (radiosofando.com) PUEDE CONTACTARME A TRAVÉS DE FACEBOOK: victoria carrasco sanchez o radiosofando

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