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¿Qué es el dinero? (Filosofía)

domingo, 18 de septiembre de 2016 0 comentarios


El mundo está protagonizando la crisis intelectual y gnoseológica más extraña, aporética e importante que registre la historia del pensamiento económico (cuanto menos hasta el aquí y ahora). 




Hay un cambio gigantesco en ciernes, que hace de la "radicalidad" un término tímido e ingenuo...

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Serie de ensayos: Subteoría de la Inflación

Capítulo anterior: EL ECONOMISTA COMO FILÓSOFO

¿QUÉ ES EL DINERO?


Escrito por Ramón Diego Peralta (Filósofo)

Exclusivo para Diario Literario Digital


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Tengo recuerdos de cuando tenía un año de edad, mi madre así lo confirma; pero no recuerdo si dejé la hornalla encendida hace segundos. De joven, mi "buena" memoria me bastó para estar normalmente en la vanguardia del estudiantado, mientras que en simultáneo desarrollaba un señero trauma internalista que me llevó a renegar de lo aprendido (también de manera neurótica). Me sentía obligado a memorizar (por utilitarismo) y estimulado a olvidar todo aquello que sentía: debía poner en duda (¿por qué motivo?)... pronto aprendería que el movimiento no es algo dócil de entender.   

En la primaria, la secundaria, la universidad, la logia, ante cualquiera; cada vez que pregunté ¿Qué es eso?... me devolvían berrinches y afirmaciones de manera violenta, irreverente y estatutaria. Eso dolía, aún duele ¿Por qué duele tanto la duda? ¿Por qué duele tanto el pensamiento? ¿Por qué duele tanto la curiosidad? ¿Por qué duele tanto desafiar la hegemonía cultural de las mayorías?. Ese superyoismo sigue siendo un escollo y asimismo base de aprendizaje, crecimiento, escape y destrucción (mucho más).     


Por muchos años me entretuve resolviendo problemas matemáticos soportados en las paradojas implícitas en el lenguaje matemático, así como el escritor se divierte pergeñando arte entramando presuntas contradicciones en forma de poesía, oxímoron y metáfora. 



Sin embargo, la aparente libertad que posee el significante ha devenido en aquella enigmática pieza que evidencian las místicas potestades de la idea en tanto entidad libre, plena e independiente a todo lenguaje. El problema acerca de que la realidad no admite incompletitud ha resultado decisiva para el mundo de las ideas, por ende, verdugo de la estructura y el lenguaje matemático clásico (asimismo su redentor).   



Es injusto afirmar que la economía es un saber inútil, porque es muy útil para enseñarnos lo que debemos evitar, sortear, dejar en el tachado. Es decir, la economía como ciencia es todo aquel "mecano"  que debemos dejar en el olvido para poder conocer el mundo de las ideas económicas, so nos permite ahorrar tiempo en el atajo. El hecho de que hoy los pensadores más serios del mundo acuerden que "no hay una sola teoría, ley o postulado económico que se verifique como tal"; no debería sorprender a nadie en el ámbito intelectual (sin embargo eso tampoco sucede). 



El mundo está protagonizando la crisis intelectual y gnoseológica más extraña, aporética e importante que registre la historia del pensamiento económico (cuanto menos hasta el aquí y ahora). Hay un cambio gigantesco en ciernes, que hace de la "radicalidad" un término tímido e ingenuo. Está ahí, ante nuestros ojos, pero no queremos verlo aún pudiendo. La "trampa cultural y dogmática" cobrará un sentido divergente y desdoblado en algunos años más. 



Ante este cambio de paradigmas en la economía, es menester comenzar por el principio, repensar lo no pensado, determinar los signos, anatemas e íconos básicos y fundacionales. Dos preguntas nos haremos desde el inicio ¿Qué es el dinero? ¿Qué es lo racional?. 
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Estudiar la historia del dinero es adentrarse nocionalmente al maravilloso mundo de la evolución humana en cuanto orientación psíquica ergo, tratamiento de lo presuntamente real mediante lo simbólico. 

Y en tal sentido, según qué período abordemos, en dónde nos ubiquemos y a quién leamos (etc) habremos de encontrarnos con emblemas, semblantes, signos e íconos diferentes; por ende, también con significados distintos (?). El problema está en el significante (Lacaniano) o aquel Ser social e histórico descrito por Heidegger en "Ser y Tiempo", es decir, el catalizador e interrelacionador de la gnosis atemporal, cultural, adaptativa pero asimismo en movimiento (siempre contaminada por lo "no consciente y/o no racional"). 

Hay una anécdota muy curiosa para introducir de entrada. En la primaria (así lo recuerdo); nos enseñaron cómo Cristobal Colón había conquistado América canjeando a prima facie (en modo engaño y seducción) espejitos de colores por hermosas y "valiosas" piezas de arte construidas con oro macizo. Lo primero que sacamos como lección fue: "Qué tontos los Aztecas, los Mayas; y qué inteligente, astuto..., fue Colón". 

Estando en la Universidad, estudiando la historia del "fenómeno  I" me entero que la primer gran crisis que tuvo el Imperio Español, hegemónico por aquella época, fue justamente la inflación que generó ese intempestivo, cuantioso, desmedido y descontrolado ingreso de oro proveniente a las "Nuevas Indias". Sin embargo, en ese mismo período ninguna civilización precolombina (en proceso de ser conquistadas) manifestó problemática similar. 


Es lógico que de niño uno haya entendido lo que hizo Colón y sucedáneos, pero no lo que hicieron los Aztecas, Mayas, Incas, etc. Los espejos no existían en el Centro América de la Edad Media (europea), pero si tenían oro de sobra; había una ponderación utilitarista y tecnológica en el espejo y una simbólica, consensual y contractual en el oro. Y aunque los valores fueron pactados libremente (en ese primer momento), fue comunicado en Occidente como una expresión del imperio de la "civilización" por sobre la "barbarie".  


¿Por qué era tan valioso el oro para los europeos de la Edad Media y por qué el espejo resultó de un valor equipotente en los Mayas, Aztecas, etc?. 


En caso de contacto extraterrestre formal el día de mañana ¿Qué valor le daríamos a una portentosa, útil y adelantada tecnología de esa especie no humana, pero más evolucionada? ¿Y si nos pidieran agua salada a cambio de semejante tecnología, cuál sería el valor  ecualizador en el intercambio? ¿Quién sería el tonto y quién el superdotado?... 

Antes de preguntarnos (como hiciera Lévinas) si ha sido racional la historia del hombre, deberíamos preguntarnos ¿Qué es el racionalismo? ¿Qué no lo es?. Porque si pretendemos encontrarle algún "valor" a la ostentosa "racionalidad económica", debemos mejorar los interrogantes y resetear esos "principios", para incluso indagar acerca de ¿Qué es el valor? (más allá del reduccionismo etimológico, filológico y analítico)...

La etiología, las neurociencias, las genetistas, la antropología, el psicoanálisis, la medicina, la biología, la psicología, la teología, etc..., incluso el padre de todas ellas, la filosofía; siguen sin ponerse de acuerdo respecto de si es prudente abandonar la condición animal del ser humano en su óntico ontológico. 
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Aún algunos eximios cultores de la necedad y la pérdida de tiempo, siguen empeñados en estériles reyertas tendientes a institucionalizar una "verdad" (apodíctica) por sobre otras. Esto explica por qué sigue siendo dificultoso mancomunar "instinto" con "pulsiones", "reflejo natural" con "reflejo adaptativo", "reflexivo" con "prerreflexivo",  "Yo con Superyó y Ello", "Inconsciente con consciente", "Real con Imaginario" (...) el "Ser en si" con "Ser para sí", etc.  

Esta absurda manera de razonar nos viene de la formación aristotélica y matemática que en tanto lógica, recibimos como formación, programación y automaton. Es decir, aquel software que nos exige una sola respuesta válida ante el impedimento impuesto por el "Sinthome" de poder convalidar muchas verdades en simultáneo. Ese "querer ser", siempre soberano sobre lo que "es", "no es" y el "deber ser".... (aceptar lo que hay tal como es)

Es emocionante darnos cuenta lo que es la cuenta y su unidad, es conmovedor ver cómo las ciencias así como la filosofía siempre han declarado en defensa del imputado, el Ser Humano. Esa afectación del Phatos, ante el inescrupuloso uso de los sentimientos humanos en pos de poner al humano como aceptable y perdonable (para el mismo hombre).   

El abandono ex-profeso de lo instintivo y primigenio en tanto evolución, ha resultado categórico a la hora de crear en la "audiencia pública", un sentimiento de rechazo y negación hacia ese tipo de "sujeto" (más que estudiado, juzgado), ergo creer que la investigación del hombre debe confirmar necesariamente lo que nosotros deseamos ser en tanto lo que no queremos saber. Tampoco aceptamos esa aporima filosófica que de manera irritante nos dice: "El Ser sujeto es incognoscible"...

En el siglo XIX y gran parte del XX sino todo (que por inercia llega hasta el aquí ahora), fuimos anestesiados ante toda duda filosófica (patología), fuimos invitados a participar de la "Edad de la Certidumbre", lugar en donde sólo hay espacio y tiempo para la certeza, la afirmación y la seguridad. En éste escenario de deidades vivientes, ergo la filosofía de la conciencia como religión, adviene la ciencia cuántica y su lógica homónima (el anticristo de lo axiomático). 

Que obviamente, fue colocado en paralelo del clasisismo dogmático, cultural y superyoista, así como se puso al mercado financiero respecto de la economía real. Dimensiones distintas donde no aplicarían las mismas "leyes", pero que, por convención colectiva, seguimos explicando con los mismos "programas" (al no poseer uno que nos permita proyectar un lugar dónde imaginar lo diferente). 

El dinero, según a quién lean puede ser descrito como un medio de pago, medio de intercambio, reserva de valor, un bien, una deuda, un crédito, un commodity, etc. Pero insisto con la pregunta ¿Dónde está el valor?...

El profesor David Kinley (economista) refuta (de mala manera) a Aristóteles, diciendo que la filosofía del estagirita carecía de profundización (en sentido del conocimiento) sobre las primeras relaciones económicas complejas del ser humano. Defendiendo al igual que el antropólogo David Graeber, la teoría de un origen del dinero (moneda) justamente en las primeras relaciones que derivaron del vínculo instintivo familiar y tribal (en tanto donación) en una "economía de regalo" o "economía del don y contradón". Formulado de manera más rigurosa por Marcel Mauss en su célebre "Ensayo del Don". En otras palabras, de aquella noción intrínseca de: "te debo una" (o "te debo algo equiparable de algo") nace el símbolo dinero (moneda) en tanto recordatorio de que hay "un algo de valor pendiente en tanto conducta de notificación en la contingencia". 

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En su libro "Política", Aristóteles esboza (de manera un tanto autoritaria) la síntesis de una inversión del platonismo, en cuanto un dinero que se erige en noema, es decir, una función de reciprocidad e integración entre el pensamiento económico y el objeto deseado.  Este sería de "uso principal" o primordial, argumentando que dicho enigma se resuelve como el motivo que prevalece sobre los demás a la hora de concebir el objeto en tanto representación de dinero.  



En una segunda instancia, le asigna asimismo un rol de "nóesis" (término platónico) cuyo significado sigue encontrando nuevos significantes. No obstante (para no hacer tan largo éste texto), Aristóteles regurgita el sentido original dado por Platón, para dejarnos el concepto de "confianza en cuanto razón, depositada en un objeto pasible de ser vendido o intercambiado, ya que goza de la aceptación psicológica e institucionalidad tanto individual, colectiva como política"        



El culto (aún vigente) de Aristóteles, obedece a la necesidad de confirmar certidumbre y seguridad. Cosa que jamás logramos en el factum, mucho menos, se traduce en calma, paz y sosiego, ante un vacío y una nada que se agigantan con el devenir. Los principios del tercero excluido, de identidad y de no contradicción han sido la más sórdida trampa cazabobos para un lógica clásica que indubitablemente es tan dogmática como incoherente.  

Algunos sostienen que se trató de un "espíritu empirista" que buscó fundamentar el conocimiento humano en la experiencia. Utilizando disfemismos actuales, podemos (irrresponsablemente) pensar  que Aristóteles fue el primer "gran populista" de la filosofía, lugar donde el facilismo, el phatos, la zona de confort gnoseológica y una racionalidad del tipo "comodín" encontrarían cobijo. Empirismo que quitó todo lo que estorbaba del medio, evitando la esencia, el origen, la evolución, la probabilística, el azar, lo por venir ergo lo inmanente conjugado con lo trascendente en lo posible. 



Un tipo de "empirismo lógico" que describió muchas cosas que nunca existieron en tanto absoluto. Una cierta apoplejía de la razón, de lo humano y espiritual.  Sin embargo, a pesar de ese anonadar del eterno presente aristotélico, hay muchas ideas que merecen ser rescatadas (no las atinentes al dinero). La realidad le quedó grande, nos queda grande a todos, quizás por ello los grandes pensadores de la filosofía universal, fueron conspicuos, esmerados y delicados sastres, capaces de lograr el mejor "traje a medida" dependiendo de la ocasión. Siendo un traje que sólo cubre sin cubrir ni descubrir la fenomenología del Ser, su mera apariencia.   



Otro problema lo tenemos con la historia legalizada del dinero, ya que, seguimos obligados a aceptar como corderitos la idea de que el dinero era la moneda o determinada cosa, sin cuyos requisitos (modernos) de la cosa, esa cosa no es cosa, o bien, es otra cosa. Dice Wikipedia: "La historia del dinero comienza alrededor del siglo VII al V a. C. con la primera acuñación de moneda". ¿Se puede dudar al respecto? 
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Pero acto seguido dice (wikipedia):  "El dinero es cualquier objeto de valor claramente identificable que es aceptado de forma genérica para el pago de bienes, servicios y deudas en un mercado o lo que es moneda de curso legal dentro de un país."  

Tres problemas podemos identificar (y muchos más):

1.- ¿Si el dinero es cualquier objeto de valor claramente identificable, por qué confundimos el origen del dinero con la temporalidad de los rastros encontrados sobre la datación de las primeras monedas? ¿Es obligatorio aceptar que la moneda es lo mismo que el dinero? ¿Qué Dios o divinidad se arrogó semejante epidíctico? 

2.- ¿Qué es el valor? ¿Dónde está el valor? ¿En el objeto, en lo determinista, en lo mecanicista, en la oportunidad, en la circunstancia, en el deseo, en el goce, en lo instintivo, en lo reflejo, en lo pulsional, en el "en si", en lo "para si", en las identificaciones simbólicas, en la "ley superyoista", en lo subjetivo, en todos ellos, en ninguno (...) ? 

3.- Al hablar de moneda de curso legal dentro de un país, obviamente nos encontramos con una definición que soslaya o destierra por completo  una enorme porción de nuestra historia, pues parte de la noción de país moderno, debidamente organizado y dueño de su propia moneda, cosa que no pasó antes de eso, y que ya no pasa ni siquiera en los países de la Comunidad Económico Europea, quienes comparten al Euro como una moneda que es de todos (y asimismo de nadie desde lo individual). 

De querer salir de la Ley del Facilismo, hagamos el ejercicio intelectual de desplegar sobre la mesa todo lo que sabemos (creemos saber) sobre todas las representaciones, signos, simbolismos o cosas que han sido consideradas "dinero" a lo largo de la historia y veamos qué pasa cuando intercambiamos esas "piezas" del rompecabeza.    

La historia consensuado o no, nos habla de la existencia de canje de la cosa por otra cosa, trueque, la cual deberíamos incluir como nocional de dinero en tanto "valor". Las conchas cauri, las piedras talladas, cierto tipo de roca (como la obsidiana), ciertas formas de herramientas o utensilios, la sal, las especias, los metales ferrosos y no ferrosos, los minerales metálicos (oro, plata, platino, etc), las monedas propiamente dichas, las cosas más insólitas; el papel dinero, los pagarés, los cheques, las tarjetas de crédito, los agregados monetarios, los activos bursátiles, etc.... hasta llegar a la criptomoneda, tecnomoneda o dinero nocional, aquel que únicamente pervive en los ordenadores; todo ha sido dinero.   

Entonces si hoy quiero pagarle a alguien con una moneda romana de cobre del siglo IV, seguramente tendremos problemas de intercambio. ¡No tenés dinero de verdad!

- ¿Y cuál es el dinero de verdad? ¿el dolar, los pesos, los yuanes, la libra esterlina?

Ahora probemos imaginando que estamos en el siglo IV en Roma e intentamos pagar cinco kilos de carne vacuna con un billete de USD 100,00 (con la icónica cara de Benjamin Franklin) ¿Qué creen que nos diría el carnicero romano?...
-- ¿Qué carajo es eso? ¡No tenés dinero de verdad!


¿Y qué habría de suceder ante aquella profesía por autosatisfacer (tercer guerra mundial, primera nuclear) que nos invita a imaginar un mundo donde volvemos al trueque ergo reinicio? ¿Qué importancia tendría el oro, la plata, el billete, el bitcoin, el dinero ante semejante escenario simil apocalíptico?




Pero retomando los dilemas "existenciales", cabe también preguntarse ¿Qué es la confianza?, porque al parecer el dinero ha evolucionado hasta llegar a esquematizar sólo un número en la pantalla de un ordenador, de hecho, parece inexorable; en pocos años más no habrá otro dinero que el "digital" que de hecho ya es una realidad en ciernes en países como Suecia y Noruega, al que pronto se le sumarán las naciones más desarrolladas del primer mundo (luego el resto). 

¿Y el Bitcóin qué es? ¿Quién sabe por qué ha sido tan exitoso una moneda que ha resultado la mejor reserva de valor en estos años de inaudita trampa de liquidez en los mercados internacionales de capitales? ¿Por qué el Banco de Japón, JP Morgan, Merry Linch y tantos otros están estudiando la plataforma tecnológica del Bitcóin, el Blockchain? ¿Es por caso posible evitar la evolución en tanto avances tecnológicos? ¿No es acaso la historia del dinero (la historia de la economía), la bitácora de esa evolución del hombre puesto en sociedad en cuanto ciencia, gnosis, nóumeno, experiencia, lenguaje, estructura y contingencia? 

¿Cuál es el punto en común en la historia de esas simbologías con que fue tratado el dinero en tanto asignación de "valor" en el intercambio?

La confianza en el dinero, es antítesis, ergo desconfianza en la memoria humana, en otras palabras, es autoconocimiento como fruto de las primeras gestas de autocontemplación. De esa autocontemplación que detectó la autocontemplación del Otro,  sin importar que se trate de economía de regalo o economía capitalista. Ese despertar a la conciencia, fue nodriza de la aparición del dinero como lenguaje. La evolución de la conciencia, sería (en apariencia) la evolución del lenguaje, o el eterno retorno deconstructivo del Ser Social e Histórico, ergo el Yo sujeto del cogito.  

Dar para recibir, recibir para luego dar, dar una cosa a cambio de otra cosa en simultáneo o donar sin esperar nada a cambio, exige de una memoria  del tipo universalista para el Sujeto (incluso del solipsismo). Podemos hacer cualquier acto de altruismo, el más sublime, o el más vil y repudiable (usura), pero en ambos casos, carecerá de "valor" si no podemos recordarlo. 
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De existir "valor" intrínseco e implícito en el dinero, estaría en la función de gestor, dimensionador, catalogador y de pegamento que produce (por pulsión, aprendizaje, cognición adaptativa, etc) la percepción del símbolo en la memoria subjetiva como colectiva, sociológica y política.   

El dinero o moneda se erige en el signo fisicalista del significante valor ante otro significante, ergo es función analogizante del ente (cogito) ante una memoria humana deficiente e incompleta. Actúa como ícono mediador y de arbitraje ante el olvido del Yo (sujeto) ante su alteridad y el Otro (luego Universo). 



El verbo económico en tanto producción de subjetividades tiene que ser reducido a fenómeno (dinero), y es a partir de ese fenómeno (apariencia) que el valor del verbo económico del Otro  se me manifiesta a mi. 



El dinero sintetiza la eidética de valor óntico ontológico (subjetivo-objetivo) en cuanto némesis del lenguaje económico, aquel código que establece la idea que cada sujeto le da a la acción-cosa en tanto condicionante estructuralista en el intercambio.  Es un símbolo que equilibra el Valor en el relativismo; lo ecualiza, lo convierte en utilitario, inmanente, trascendente, intercambiable y universal.  Es bautismo originario y asimismo mediación lógico conceptual del saber hacer y el estar allí.  




La referencia gira en torno al valor del Yo sujeto en tanto acción económica ante el Otro sujeto. Por eso la fenomenología habla del acceso del Yo al Otro. La fenomenología es filosofía de la conciencia que incorpora al Otro como parte integrante de un Sujeto del tipo hegemónico, so un sujeto indeterminable en lo universal pero que puja permanentemente por lograr individualizarse sin posibilidad alguna de lograrlo jamás en el absoluto. 

La palabra "Valor" a priori halla su etimología latina  en la palabra  "Valere" que significa "Ser fuerte", la que a su vez deviene del protoindoeuropeo "Wal" (ser fuerte).  No obstante, los filólogos más prestigiosos de la actualidad acuerdan con Charles Short que "Valere" se constituye con la conjunción del verbo "esse" ergo su infinitivo "sedere" que significa Ser, y la raíz "Dhar" luego "Val", generador de las palabras "figurar", "fijar", derivativo del sanscrito "Dharami" ergo figurar. Del griego "Threnus" (significado de asiento); "thronos" (establecido), significando asimismo "Fortis" (fuerte, resistente, fijado, bien puesto). En síntesis "Valor" significa hacer fuerte al Ser en tanto acción productiva en la memoria colectiva de la humanidad. De ahí que, hoy nadie dude sobre la estrecha relación dada entre Ser, Dinero y Poder.     


Dos personas que actúan dando mutuamente, recibiendo esa cosa en tanto obligación de devolverla, o de dar a cambio de dar, corre el riesgo de ser olvidada con el tiempo, pero cuando una de esas personas quiere transferir esa dación a una tercer persona, es donde el olvido transforma el "credere" o confianza en algo insustancial, inexistente o desconocido. De hecho, alguno de los dos participantes primigenios puede morir, en cuyo caso se extingue todo rastro de intercambio ante el resto de los mortales. 



El dinero es básicamente memoria, es decir, fruto de la necesidad que presentó el crecimiento demográfico y comercial sumado a la evolución de la complejidad de los entramados sociales y políticos hasta llegar a la noción de globalización, lugar donde se nos exige de una Teoría Unificada para esas "memorias" (dinero en sus diferentes expresiones). Lo único "racional" en el dinero es su función de memoria consciente en lo colectivo (y universal).  


Curiosamente e invirtiendo el (supuesto) orden de aparición, la etimología de dinero (denario) es posterior a la que si nos importa; Moneda. Término y significado que derivan de la palabra Moneta. Moneta fue para la mitología romana la diosa que representaba a su homónima  Mnemosyne. Mnemosyne, para los antiguos griegos significó la "Diosa de la Memoria" (también madre de las "Musas"). Usado como adjetivo, "moneres" significaba  "único, sólo..." En otras acepciones, el nombre de la diosa deriva de la palabra latina monēre (que en rigor significa: "recordar", "advertir", "enseñar", "establecer un solo y único valor").

Cuando me preguntaron ¿Por qué el bitcóin había tenido tanto éxito?, respondí: 


-- Pues porque sus creadores fueron los primeros en entender las potestades y capacidades de la web en erigirse como la mejor memoria factible ante éste nuevo panegírico auspiciado por internet. No hay vuelta atrás, habiendo nacido internet no existe razón alguna para continuar con otro tipo de "memoria" que no pertenezca al mundo digital (o electrónico). Porque justamente de eso se trata la evolución...


El bitcoin es y será exitoso, porque se trata de una plataforma tecnológica que establece una especie de red neuronal entre miles de blocks de "memorias colectivas", por ende, le quita poder a la "autoridad monetaria clásica" (típico de un Banco Central) para difuminarla entre todos los participantes del sistema. Programa donde resulta dificultoso la sobre-emisión, el sobregiro, la duplicación de activos, la creación de dinero vía reserva fraccionaria, ergo la estafa institucional, legal y corporativa.     

FIN DEL CAPÍTULO 



Ahora nos resta indagar acerca de ¿Qué es el valor "en si" en su pase al "para si", dónde está, qué lo genera, qué tipo forclusión y asimismo enlazamiento origina entre los sujetos, cuáles son sus esencias, cuáles sus convenciones, estructuras y hacia dónde apunta en sentido evolutivo?... Si no encontramos las respuestas adecuadas y pronto, será muy dificultoso encontrar aquellas soluciones que nos demanda éste maravilloso misterio de una actividad globalizada donde nada es lo que creímos (y aún creemos) y donde nada está en su lugar (en la economía)

PRÓXIMO CAPÍTULO: Teoría del Trader: mercado de capitales  
    

  


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