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La laguna (Cuento)

viernes, 26 de agosto de 2016 0 comentarios

  "En general, todo era superficial, poco profundo, apenas unos pocos eran capaces de llegar a su esencia verdadera..."           
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                             La laguna


Escrito por Isabel Llor Cerdán



Para Diario Literario Digital





Decían que era una de las lagunas más hermosas de la Tierra y, desde tiempos  remotos, muchas personas habían construido allí sus casas. Al principio a sus orillas, luego habían plantado gruesos pilares y le habían ido robando espacio.No eran casas normales, sino preciosos palacetes que querían rivalizar en vano con el agua que los rodeaba por todas partes.

Con los años mucha gente quiso visitarla y llegaban de todas partes del mundo, pasaban allí unos días y regresaban a sus lugares con un montón de fotografías y las experiencias y sensaciones que cada cual percibía.
En general, todo era superficial, poco profundo, apenas unos pocos eran capaces de llegar a su esencia verdadera.
Se podía decir que entre toda aquella multitud ruidosa y alegre de turistas, solo una joven presintió algo...
Se llamaba Magda, era del otro lado del mar, de otro continente. Su ilusión siempre había sido visitar Europa, pero nunca imaginó que su primer destino,  sería indicado por las continuas pesadillas que tenía desde hacía unos meses.
Sus sueños eran oscuros, terribles, desconcertantes. Durante la noche se movía tanto que se levantaba muy cansada y se había vuelto imposible el quitar de sus pensamientos aquellas escenas que la perseguían en cualquier momento y lugar.
Estaba desesperada por no poder solucionar su secreto problema, cuando alguien de su familia, que apenas conocía, le propuso pagarle un viaje a cualquier país del mundo a cambio de que después, la acompañara durante dos semanas a otro viaje muy interesante.
Pensó que todo era muy extraño pero le pareció una buena idea, además ya le habían enviado los billetes y en una semana emprendería el viaje y, curiosamente, aquella misma noche, sus pesadillas cesaron.
Llegaron un atardecer, subió a la habitación del hotel, abrió la ventana y contempló extasiada la perfecta puesta de sol anaranjada. Desde allí, un cuarto piso, podía ver varios de los puentes que se tendían sobre las calles de agua transitadas por las góndolas.
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Poco después, cuando el tinte violeta del crepúsculo predominaba en el cielo, se percató de que , al igual que en muchos otros lugares, el ruido se amortiguaba y, en el ambiente, se extendía una sensación de tranquilidad. Ya habían encendido las luces y las sombras se agrandaban produciendo en ella una sensación inquietante.
Estaba cansada del largo viaje en avión, pero no se perdería nada de la ciudad porque apenas estaría unos días. Todo estaba programado: visitas a distintos lugares, tanto turísticos como culturales. Lo pasaría muy bien.
Se duchó, escogió ropa cómoda y bajó al vestíbulo dónde el pequeño grupo ya la estaba esperando.
La consigna podía ser: vamos a reír, comer, bailar y pasarlo lo mejor posible.Mientras ella pensaba que por aquella primera noche estaría bien, pero en cuanto tuviera oportunidad, la suya sería: descubrir el misterio que le había sido mostrado en sus últimos sueños y que aparecía tan terrorífico que dudaba si tendría el valor suficiente para enfrentarlo a solas.
Horas después, cuando por fin regresaron al hotel, estaba tan exhausta que no pensó ni en quitarse la ropa o lavarse los dientes, simplemente se dejó caer sobre la cama y se quedó profundamente dormida.
-Vamos – oyó- ya has dormido bastante. Sígueme, no hay tiempo que perder.
Abrió los ojos y vio a uno de aquellos seres de sus sueños al lado de la cama. Por supuesto, no le hacía ninguna gracia el seguir lo que parecía una orden.
Era un tipo  de mediana estatura, sin pelo y tan excesivamente delgado que podían contarse todos sus huesos. En su rostro, muy pálido y demacrado, destacaban unos enormes ojos rojizos, bordeados por amplias ojeras oscuras y unas orejas puntiagudas muy grandes. Los brazos le llegaban casi hasta las rodillas y su única vestimenta eran unos trapos desgalichados atados a las caderas. Iba descalzo y en lugar de pies tenía unas palmetas largas semejantes a las de las ranas, igual que sus manos.
“Por si acaso -pensó- mejor pido toda la protección posible”.
Desde hacía varios años creía firmemente en que ángeles y guías la acompañaban, guiándola en todo tipo de situaciones. Confiaba más en ellos que en los humanos y podía comunicarse y oír sus voces: solo tenía que cerrar los ojos y concentrarse en lo que quería preguntar y, por supuesto, siempre podía pedirles protección.
Se puso, mentalmente, a invocar a todos sus Seres guardianes y entonces vio como su cuerpo de sueños, como ella lo llamaba, se separaba de su cuerpo físico que seguía plácidamente dormido sobre la cama, lo que le produjo una gran ternura.

-Vamos, date prisa-Está bien -contestó- y se elevó hasta la altura de la ventana abierta por la que salieron.

Aquella parecía ser la hora en la que ya todo el mundo dormía y el silencio resultaba muy acogedor.
Cuando llegaron al centro de la laguna le pareció que las aguas eran totalmente negras, pensó que era lógico ya que era plena noche.

-Prepárate -le dijo de nuevo el ser- vamos a sumergirnos.

Desde que era niña sabía que podía desplazarse por cualquier lugar: si volaba, misteriosamente, sus alas se desplegaban, si se introducía dentro del agua (fuera dulce o salada) respiraba sin más y también podía desplazarse subida sobre los rayos de la Luna o del Sol. Incluso, solo una vez, había entrado al interior de la Tierra, descubriendo preciosos lugares a los que muy pocas personas tienen acceso.
Sentía el agua espesa, poblada de seres a los que no veía pero sentía sus cuerpos muy cerca del suyo, sus respiraciones, quejidos, llantos... y una sensación de terror la invadió.
-Ah, no. Si tienes miedo no nos servirás para nada.
Balbuceando, apenas pudo decir:-¿A qué me has traído, qué tengo que hacer, qué eres, cómo debo llamarte?-Veo que no estás tan mal o no harías tantas preguntas juntas. Me llamo Olguer y soy de la especie de los Sangojs. Nuestra historia ya te la explicaré en otro momento porque ahora hay urgencia-¿De qué se trata y porqué yo precisamente?-Bueno, de todas las muchachas que visité fuiste la única capaz de verme y sentirme, por eso deduje que serías la ideal para solucionar esta cuestión-¿Qué cuestión?-Vale, te lo contaré, pero sigue avanzando o no llegaremos nunca.

Desde hace solo unos meses ha habido muchos enfrentamientos entre nosotros: unos quieren seguir contaminando la raza humana, como ellos hicieron con estas aguas y nosotros pretendemos seguir sin tener ninguna relación con ellos. O sea, se han formado dos grupos: el más numeroso ha optado por alimentarse de seres humanos y otros veinte compañeros y yo, resistimos casi milagrosamente.

Llegaron hasta unas grandes puertas, flanqueadas por columnas de mármol blanco y allí Olguer se detuvo y llamó, mientras le decía en voz baja:

-Oigas lo que oigas permanece en silencio y no te separes de mí.
La puerta se abrió y salió un ser semejante a su acompañante pero mucho más alto y armado con una lanza. Dijo con voz fuerte:-Pasad, hasta el fondo, os están esperando.
Luego olió a Magda y continuó:-Muy apetecible, muchacha, no me importaría chuparte un poco.

Olguer la cogió del brazo y muy deprisa caminó hacia dónde el guardián le había indicado.Magda estaba tan asustada que ni siquiera se quejó.
El salón debió de ser de una gran belleza pero ahora aparecía deteriorado. Las lámparas de cristal apenas daban luz suficiente. Sentía que había alguien, pero aún no era capaz de distinguirlo.
Se oyó una voz:
-Adelante, pasad hasta aquí.-De momento -dijo alguien más con una sonrisa burlona- no vamos a comeros.

Ante una mesa, cinco de aquellos seres, de aspecto más desagradable aún , parecían tener mucho interés por Magda y le dijeron a Olguer:-¿Estás seguro que esta muchacha nos servirá, parece muy joven, excesivamente delgada y a punto de morir de miedo-La he estudiado durante varias semanas y sí, creo que nos servirá.

Todos se levantaron a olerla por todas partes y ella, aunque intentó resistir, se desmayó.

Cuando abrió los ojos (no sabía exactamente cómo había llegado) se tranquilizó. Se sentía incluso alegre y seguía con la misma ropa de la noche anterior, tendida en su cama.Recordaba  cada detalle, cada sensación, cada voz...  y solo de pensarlo, un escalofrío recorrió su espalda.

Se metió en la ducha y al momento vio a Olguer que muy divertido le decía:-La verdad es que no me había fijado, pero sí que estás un poco delgada-¡Fuera de aquí! -gritó Magda- ¿No te han enseñado a respetar la intimidad?-La verdad es que no entiendo lo que me dices, pero me parece absurdo que te estés bañando, porque en un momento, te explicaré  tu misión y volveremos de nuevo a la laguna.-Ah, no, no pienso volver a un sitio tan horrible. Te advierto que estoy muy bien protegida y Ellos no dejarán que me pase nada malo.-De eso se trata. Tus Seres protectores nos ayudarán a través de ti.
Magda, resignada, se cubrió con una gran toalla y se sentó.-Está bien, cuéntame de qué se trata-Me alegro que hayas aceptado-Yo no he dicho eso,  primero quiero saber de qué se trata y luego ya veremos qué decido.
Olguer se sentó en el suelo y empezó a contar su historia:-Como te dije, soy de la especie de los Sangojs, vinimos de otra galaxia hace miles de años, somos seres acuáticos y según si nos establecemos en mares o lagunas y ríos tenemos algunas variantes en nuestro aspecto físico. Hasta hace poco nos alimentábamos de peces, crustáceos y algas pero los humanos habéis contaminado las aguas con muchos desechos y en algunos sitios, como esta laguna, ya no existe casi nada de lo que alimentarnos, muchos han muerto de hambre y los que quedamos, llenos de impotencia y rabia empezaron a raptar humanos y absorber toda el agua que su cuerpo contiene, de eso se alimentan.Solo veintiuno, contándome yo, nos negamos y a veces nadamos mucho tiempo tratando de encontrar algo que a veces solo son algunas plantas con muy mal sabor y que apenas nos sustentan.

En nuestras escrituras más antiguas dice que llegando los tiempos en que nos comeríamos unos a otros, la única solución sería pedir ayuda a los Grandes Seres por medio de una doncella pura y virgen que accedería de buen grado a salvarnos.

Magda estaba tan horrorizada que no podía ni hablar, lloraba y lloraba. Al cabo de un rato, pudo decir:-¿Qué es lo que puedo hacer?-Veo que te ha podido la compasión sobre todos tus sentimientos. Gracias. Solo tienes que invocar a los Grandes Seres y ellos sabrán lo que hay que hacer, pero debes hacerlo dentro de la laguna. Nosotros, los que hemos sobrevivido sin contaminarnos con esas horribles práctica te ayudaremos uniéndonos a tus intenciones. Los demás, unos doscientos, ya no pueden volver atrás y están enloqueciendo.-Está bien, cuanto antes mejor.

Cuando llegaron la puerta estaba abierta. Siguieron adelante y nada más entrar, Magda se puso de espaldas a los que estaban sentados y apoyando bien los pies en el suelo, abrió sus manos y comenzó a llamar a todos sus Guías. Sintió un ruido como de algo o alguien que caía al suelo. Olguer le dijo:-No te vuelvas, los de la mesa han caído al suelo pero creo que no tardarán mucho en recuperarse. Acaban de confirmar que son del grupo mas numeroso. Sigue, sigue...

Y de pronto, desde la superficie comenzaron a llegar muchos Seres armados con lanzas de oro que, al moverlas en círculos, llenaban todo de luz dorada.
Horrorizada vio como algunos sangojs se abalanzaban sobre unos pocos humanos aplicando sus bocas a los ombligos y con verdadero placer absorbían todos los fluidos hasta que las víctimas quedaban totalmente secas, disminuyendo mucho su tamaño normal y ser solo tristes despojos, piel y huesos.
Las aguas comenzaron a ser cada vez más claras y limpias. Los sangojs, simplemente desaparecieron. Durante un rato volvieron a oírse sus lamentos, gritos desgarradores, llantos...
Magda se sentía muy cansada y en voz muy baja preguntó a uno de aquellos Seres:
-¿Qué será de ellos?-No te preocupes, todo está bien. Acuérdate: nada se destruye, todo se transforma. Empezarán de nuevo en otro planeta, ya están siendo trasladados.

 Olguer y sus veinte compañeros que fueron capaces de resistir tendrán una nueva vida en un caudaloso río muy lejos de aquí. Sus memorias serán borradas, tendrán una vida feliz y cumplirán su misión que no es otra que mantener las aguas lo más limpias y puras posible.-Me hubiera gustado poder despedirme de él-Volverá a tus sueños pero de una forma muy diferente. Ahora descansa, duerme y luego disfruta de lo que queda de tus vacaciones. Borraremos también tus memorias y, como un regalo por tu ayuda, verás esta hermosa ciudad en todo su esplendor, tal como recién construida. Has sido muy valiente.

Había dormido mucho tiempo pero sus ángeles también le concedieron que su descanso estuviera fuera del tiempo real y cuando se despertó apenas habían pasado unas horas y por el teléfono le anunciaron que la estaban esperando para el desayuno.
El resto del viaje fue magnífico: hizo cientos de fotografías y compartió muchas risas con el resto de sus compañeros de viaje.
Justo la primera noche que ya durmió en su casa, Olguer se presentó: Magda estaba segura de que era él, pero había cambiado tanto de aspecto que sus sentidos  se habían puesto alerta. El sangoj brillaba y sus facciones se habían modificado, pareciendose a cualquier humano. Su presencia emitía una gran paz.
-No sé si te conozco -dijo- pero unos Seres me indicaron el camino para que viniera a visitarte y a darte las gracias. Vivo en un lugar muy hermoso y tal vez algún día quieras venir a verlo. Te gustará, es un río muy caudaloso que recorre varios países. Hay muchas especies diferentes de plantas y muchos animales dentro y fuera del agua. Te he traído estas perlas como recuerdo de mi visita.Que seas muy feliz.-Gracias, Olguer. Me alegro mucho de tu cambio y de que estés bien.


A la mañana siguiente, Magda recogió sus perlas de la mesilla de noche y las apretó con fuerza cerca de su corazón. Las vio brillar y supo que siempre las conservaría para que le recordaran que había vencido al miedo.

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