Entrevista preparatoria de la próxima reunión en la Biblioteca Freudiana de Curitiba (Psicoanálisis) | DIARIO LITERARIO DIGITAL

Entrevista preparatoria de la próxima reunión en la Biblioteca Freudiana de Curitiba (Psicoanálisis)

martes, 21 de junio de 2016 0 comentarios

"Durante los muchos años de su enseñanza Lacan postuló la necesidad (en el sentido lógico, esto es, lo que no cesa de escribirse) del operador estructural paterno para constituir una subjetividad neurótica. Sólo que hay otras presentaciones clínicas. Y las recibimos en el hospital o el consultorio cada vez más. Hay, pues, otras subjetividades. Sólo la neurótica es deudora del Nombre del Padre"






Entrevista preparatoria de la próxima reunión en la
Biblioteca Freudiana de Curitiba

(19 al 21 de agosto del 2016)

Escrito por Silvia Amigo

Para Diario Literario Digital


¿Qué fue lo que la movilizó a elegir este título, “Los Nombres del Padre: Vigencia de la tripartición Neurosis-Psicosis-Perversión”, para trabajar con nosotros en agosto de este año, acerca de los Nombres del Padre?

SA: Durante los muchos años de su enseñanza Lacan postuló la necesidad (en el sentido lógico, esto es, lo que no cesa de escribirse) del operador estructural paterno para constituir una subjetividad neurótica. Sólo que hay otras presentaciones clínicas. Y las recibimos en el hospital o el consultorio cada vez más. Hay, pues, otras subjetividades. Sólo la neurótica es deudora del Nombre del Padre.
Cuando Lacan arranca con la escritura nodal, postula varios tipos de nudos. No sólo el borromeo. Pero sólo ese nudo, donde ninguna cuerda se arroga el derecho de interpenetrar el agujero central de otra (lo que equivaldría a un lapsus forclusivo de nudo) responde de una subjetividad neurótica. Otros nudos "interpenetrados", mientras se mantengan encadenados (esto es: que real, simbólico e imaginario no se desamarren, no des-encadenen) mantendrán "mentalizada" una subjetividad que, a pesar de no desencadenar, no será neurótica.
Esto no constituye esencialmente un avance exquisito de formalización para lucirse en los congresos. Sino que abre a una novedad en la intelección de la clínica, ese real que hace que las clavijas no entren siempre en los agujeritos para los que estaban destinadas, dado que de hecho tematiza la apertura (sin abolición) del universo tripartito neurosis, psicosis, perversión. Esta tripartición, sin ser abolida -insisto- queda "debilitada" en el sentido matemático del término. Esto es: una fórmula no siempre se manifiesta válida, sin que quede por ello falseada. En los primeros años de su enseñanza había forjado, para logificar los mitos del padre (Edipo, Tótem y Tabú, Moisés asesinado como germen de la religión monoteísta) su metáfora paterna. Hallazgo luminoso y organizador. Según la cual y por la eficacia del Nombre del Padre, el deseo de la madre pasaba bajo la barra de la represión y tomaba, por eficacia de esa operación, valor fálico. El falo pues gracias a la potencia metafórica devendrá Nombre real del Padre y no mera carne a ser gozada. Según esta metáfora, que no va a caducar cuando aparezcan otras escrituras del padre, el Padre es nombrado (o no, en voz pasiva) desde el Otro (materno si se quiere). Por ello, en esta época de la enseñanza del maestro francés, las particularidades del padre no importaban demasiado. Importaba el hecho de haber sido, o no, nombrado.
Sin desestimar los mitos del padre Lacan se va a proponer escrituras diversas del ese "operador estructural". Luego de la metáfora paterna presentará el par ordenado S1-S2 donde el significante 1, nombre simbólico del padre, "emite la castración" hacia S2 (medios de goce). Esta segunda escritura del padre implica el recorte del sujeto del S1 que habrá estado (futuro anterior) lógicamente primero en el campo del Otro. Pero que no surgiría como tal sin la intervención activa y lectora del sujeto.
Pero veamos una tercera escritura del padre. Un verdadero giro fundamental se va a llevar a cabo cuando comience a formalizar las fórmulas de la sexuación. No es casual. Allí, para quienes se dicen mujeres, propondrá un no-todo del Padre. En estas fórmulas padre encarna (sic, esto es, le pone el cuerpo gozante) el "Existe uno que dice No" al goce fálico entre el Otro y su producto. El giro es enorme. El padre ya no es nombrado sino nombrante. Tiene él mismo algo para decir. Su decir (no sus dichos) llevan el peso de su función, que depende del goce que tenga de aquella que haga su mujer, y en ese momento, sin abolir en absoluto el Nombre del Padre (en singular), Lacan plantea el Padre del Nombre, padre nombrante. De ahí que se vea obligado, dada la variedad de la localización de la eficacia del operador estructural paterno en la neurosis, a pasar a los (plural) nombres del padre. Abandona definitivamente, en un movimiento de estricta coherencia,  la primacía de lo simbólico para plantear el nudo trinitario donde lo simbólico, lo real... y lo imaginario; tres cuerdas con tres agujeros centrales, cada una pues con su real; operan como nombres del padre. Con las suplencias imprescindibles de inhibición, síntoma y angustia. Que dejan de ser exclusivamente "patológicas" o clínicas para devenir sendos nombres del padre.
El nudo Borromeo, donde ninguna cuerda interpenetra a otra (no anula el agujero central de registro alguno) deviene la última escritura del padre. Y otorga, a quien este anudado de forma borromea, una subjetividad neurótica.
Otros nudos que jamás desencadenan otorgan mentalidades estables, pero no borromeas. Lo cual abre, tal como decíamos más arriba (y nos permitimos este énfasis dada la importancia del hallazgo) en esta última teorización, un espectro inmenso para la clínica: da lugar formalizado a aquellos casos que, sin desencadenar nunca, no son aún así neurosis, tal el caso de James Joyce en la lectura que de él hace Lacan. Como de tantos que en la clínica... y en la vida cotidiana nos encontramos.


¿Podría situarnos en lo que Lacan difiere de Freud con relación al concepto de “Padre” en Psicoanálisis? Algunos dicen que Freud trató de salvar al Padre en su teoría, acercándose más al sesgo imaginario.

SA: En principio desacuerdo con usar "imaginario" en sentido peyorativo. Tal como decía más arriba lo imaginario es prenda imprescindible del nudo subjetivo. Y el estudio de lo imaginario constituyó la primera contribución de Lacan, psiquiatra hasta entonces, en tanto devenido psicoanalista.La puntuación de Freud es absolutamente luminosa. Coloca al Padre (transbiológico y exquisitamente cultural, al punto de postular que el padre del primer pueblo monoteísta, el judío, era egipcio, no pertenecía al pueblo elegido) como prenda de entrada en la cultura, a igual título que el lenguaje y los ritos funerarios. Debemos reconocer esa deuda con el maestro de Lacan. Sólo que Freud no formaliza escrituras del Padre. Lo hace su discípulo. Ningún mérito le quita esto al maestro vienés. Lacan, su discípulo avanza, en el fin del análisis, una posibilidad: la de hacer el pasaje del síntoma padecido a la identificación al síntoma. El síntoma es creación poiética del propio sujeto, insurreccional tanto al goce que no se deja atrapar en la metáfora (la mera sustitución significante) como al imperio totalizado del padre. Apoyado en esa identificación, que ya no es al Otro sino a una producción de autoría del propio sujeto, podrá plantear, yendo más lejos que Freud, un posible más allá del padre; una forma de salir del mero significante paterno. Identificarse al síntoma (solidario al atravesamiento del fantasma, para nada opuesto a ese movimiento postulado por Lacan en la proposición del 9 de octubre) implica un ir más lejos que el padre, saliendo del apego religioso a su figura. Religión, del latín religare (ligar, unir), marca como (en tanto el sujeto no logre otra posibilidad que atenerse al diktat del padre), las cuerdas se ligan entre sí y el sujeto se liga a los otros por el común amor al padre, o a cualquier subrogado (el líder de masas, el infalible conductor, el gurú...).
Postular, pero sin apresuramiento, respetando el tiempo de comprender, en el decurso de un análisis, sólo en su final, una salida de la religión del padre hará que en este final advenga un adulto pleno. Se saldrá de la infantilización que este apego implica.
Esto va a echar luz tanto a la feminidad (feminidad y no pertenencia a los seres biológicamente nacidos hembras) como al final del análisis, ambos no-todos en la égida del padre, del falo. Pero no sin él. En ambos puntos Lacan va más allá de Freud, al que le debe (y no debe olvidarse oponiendo a tontas y a locas Freud con Lacan)  tener de dónde partir. No se trata ni de una contienda entre Freud y Lacan, que se solicitan entre sí. Ni de de una lucha entre los diferentes momentos de la obra de este último. 
Creo que está de acuerdo con la afirmación de que en presencia del discurso capitalista existe una declinación de la figura paterna. ¿Qué ha pensado Ud. acerca de esto y de las nuevas configuraciones familiares?



SA: Lacan comenzó a sentir durante el dictado del seminario El reverso del psicoanálisis, en el apartado cuatro "El reverso de la vida contemporánea" (que remeda el título del 25avo y último tomo de la Comédie Humaine de Balzac, que relata el cambio de época que sucedió a la revolución francesa. Y el desplazamiento de la nobleza por la burguesía); que en el mundo occidental el discurso dominante comenzaba a dejar de ser el discurso maître. No traduzco maître por "amo" porque hallo que en verdad no es una buena traducción, en verdad es bastante mala. Maître en francés designa por ejemplo al maître patissier (el maestro pastelero) o similares y no a un señor con un látigo que esclavice a nadie. Maître es quien tiene un savoir-faire sobre un asunto delicado. En ese discurso, que es ( no lo olvidemos) el del inconsciente S1, nombre simbólico del padre, emite la castración hacia el saber del Otro, su medio de goce. Bajo la barra quedan lo real del objeto y del sujeto. Es lo que su reverso, el analítico pondrá arriba. Lo que justifica la "misteriosa" afirmación de Lacan en el seminario R:S:I:: lo real debe pasar dos veces por encima de lo simbólico si el análisis es eficaz. En el curso de ese seminario es que apostrofa a los muchachos maoístas líderes del mayo francés, acusándolos de no darse cuenta de que están buscándose un sojuzgamiento mucho peor que el que están denunciando. En esa ocasión (época en que el capitalismo está produciendo su viraje de capitalismo de producción -de bienes o de servicios- a capitalismo financiero -puede llamarse capitalismo al imperio de las finanzas?-) no encuentra la fórmula del discurso que según el maestro, y acuerdo con él, comienza a ser dominante a escala planetaria.Lo encontrará un tiempo después con el discurso del capitalista, neoplasia feroz del discurso maître.Lo que declina como función paterna en ese discurso es la función de castración adscripta al padre. Al imaginar que hay relación sexual (pues se ha desolidarizado el par ordenado S1-S2, no pudiendo éste emitir la castración a un saber científico hipertrófico), ese discurso forcluye las cosas del amor. Puesto que el amor suple la falta de relación.Lo que implica que sólo en medio de esa falla puede aparecer amor. Si se imagina que esa relación existe, el amor se torna innecesario. El sujeto es trocado en consumidor, al que llamará, sea cual fuera su situación económica, "proletario generalizado", puesto que sólo vive para producir dinero y consumir. Y el objeto se ha degradado en léthose, según su raiz etimológica "sustancia hecha para olvidar"...aquello que deseamos. En efecto lethein en griego significa olvidar. Y ousia sustancia. Ya no ocupa el objeto el lugar de causar deseo en esa configuración discursiva, que complica el lazo social hasta transformar el agrupamiento humano en una suerte de amasijo de soledades amontonadas.El cuadro es oscuro pero certero. Una nueva época asoma a nuestro horizonte, con nuevos cuadros clínicos no asentados en el Nombre del Padre. Lo que no implica que se trate de psicosis. De ahí la importancia de conocer nudos subjetivos no neuróticos, que aún así jamás desencadenan.No podemos saber qué devendrá el lazo social. Sólo podemos constatar que el discurso prevalente está sin dudas cambiando. Y como el analista no puede no estar al tanto de la subjetividad de su época, es nuestro deber estar advertidos de que esto está ya sucediendo. ¿Qué lugar le cabrá al psicoanálisis en esta nueva configuración discursiva? No creo que haya razones para suscribir a un optimismo ingenuo.A mi cuenta y riesgo considero (no sin fundamentos, sin embargo, abrevados en la lectura de Lacan) que este discurso equivale no a la ciencia sino a su discurso totalizante. Es con el auxilio de esta "inmixión galopante" del discurso de la ciencia que la familia está en tren de cambiar desde su base de sustentación.Se tienen hijos ya no en el contexto de la pareja sino en el de complejas operaciones científicas. La eugenesia está allí, al alcance de la mano, practicándose de hecho (recuérdese el aborto sistemático de niñas en la China del hijo único, cuando no el femicidio de bebitas) aunque se lo repudie de derecho. Piénsese cómo se "eligen" los óvulos en la ovodonaciones o similarmente los espermatozoides según los rasgos genéticos del fenotipo anhelado.
Pero no se trata de quejarse de lo real. Así como tampoco de ignorarlo. La configuración de la forma del nacimiento de niños tiende a cambiar y el analista no puede ni escandalizarse, ni aplaudirlo. Debe registrar el hecho, interrogarlo y tratar de encontrar los recursos para que el psicoanálisis pueda operar sobre las consecuencias (que no prejuzgo malas, sino diferentes) de ese nuevo real. Insisto en que de nada vale refugiarse en la queja indignada. A un nuevo real corresponde un momento de comprender que no expulse los hechos a los que no estamos acostumbrados. 


$ S2

S1 a 

Matema del discurso capitalista

He seguido sus elaboraciones teóricas sobre casos clínicos en los que el lenguaje funciona sin inducir metáfora. Estos no son casos de psicosis pero se refiere a la “clínica de los estados-límites”. Por ejemplo, trastornos del “soma” sin la exclusión radical del Nombre-del-Padre. ¿Qué podría decir sobre las enfermedades autoinmunes?


SA: Todo el campo de los así llamados "fenómenos psicosomáticos" merece ser transitado con enorme precaución. Las enfermedades autoinmunes tienen una base real genética a la que no podemos olvidar sin tornarnos injustos con quien las padece, a quien podría parecer que culpamos por haberse creado su propio padecimiento. Tengamos en cuenta que muchas veces, sino la mayoría, los genes que duermen en el corazón del ADN del núcleo celular terminan por expresarse y generar la enfermedad que estaba encriptada en su molécula. Lo que afirmo sólo revela respeto por lo real y apartamiento de aquello contra lo que Freud alertó: la "omnipotencia del pensamiento, de lo simbólico", por la que los niños y el neurótico sienten mucho apego. Respetemos lo real. Familias que en sucesivas generaciones padecen autoinmunes con toda probabilidad presentarán herederos que a su vez padezcan alguna autoinmune.El momento de gatillo, el trigger del primer brote y de los brotes sucesivos, eso sí puede llegar, sin certeza, a arrimarse en análisis a una circunstancia que la active como explicación subjetiva. Y en los análisis que conducimos se puede constatar que, siempre junto al reumatólogo (de consulta imprescindible), el analista, la transferancia y la buena intervención, espacían mucho los brotes.Personalmente veo mejor reflejado aquello que Freud llamó, a partir de 1919 neurosis narcisitas (corrigiendo su propia teirización de 1915 en que las consideraba psicosis) y personalmente llamo fracasos estables del fantasma, en casos como el de la anorexia vera, la bulimia vera (es decir aquellos trastornos alimentarios que no son epifenómenos de otras estructuras), en algunas adicciones, en los casos de permanente acting out dependientes de una no escucha del Otro de la historia y no del anlista; en las melancolizaciones no psicóticas que tiñen de gris la vida de muchos sujetos, entre otros.Siempre consideré violento acusar al enfermo de su propia enfermedad orgánica. Si ya no estamos en la primacía de lo simbólico, lo real del cuerpo biológico, que existe (y cuánto!), y debe de ser respetado.




Ud. utilizó el término “Crisis Estocásticas” que me agrada mucho, para hablar de los fracasos momentáneos del fantasma en el neurótico. Es un término de la teoría matemática de los torbellinos. En su libro “La Clínica de los fracasos del Fantasma” dice: “... Eso, en la teoría matemática de los torbellinos, son llamadas de "crisis estocásticas". Las "crisis estocásticas" son los momentos contingentes en los cuales, por ejemplo, porque se saca la tapita de la bañera, se produce un torbellino que no estaba en el agua ahí contenida y que, si no se hubiese sacado la tapita, jamás se habría producido. Así, sin que nada permitiese preverlo, podríamos arriesgar a perder por el ralo un objeto valioso que estaba en esa agua".¿Podemos decir también que en la “crisis estocástica” se ha producido el fracaso de los Nombres del Padre?¿Podemos decir también que en la “crisis estocástica” se ha producido el fracaso de los Nombres del Padre?


SA: No en todos los casos de crisis estocásticas se trata de un fracaso del nombre del padre. Durante mucho tiempo Lacan pensó que lo simbólico era prevalente. En una suerte de hegelianismo quizá desconocido para él mismo (por supuesto él tenía en cuenta que había estudiado Hegel con Koyève, pero dudamos que supiera cuánto tardó en desprenderse de la máquina determinista que la filosofía de este grande implica), postuló que el automaton simbólico regía inexorablemente la vida de los sujetos. Esto es: que a determinados sucesos infantiles, por ejemplo, seguiría con seguridad y exactitud matemática tal o cual configuración estructural. Quien ha transitado décadas de clínica asidua, de un lado y otro del diván freudiano, bien saben que esto está lejos de ser así. Veamos por qué. Es recién el el seminario Los cuatro conceptos...que Lacan va a añadir, con la misma fuerza causal del automaton simbólico, a la tyché, la buena o mala fortuna que, sin que medie una "mala" o "buena" posición del sujeto o del padre, o de la madre, o de lo que fuera; pueden hacer que cambien radicalmente las circunstancias de una vida. Lo tíquico es lo real que a cualquiera se le puede cruzar en el camino. Sea en una gran pasión, un amor flechazo (quien lo ha vivido sabe bien que se trata de algo real que nos deja en conmoción y que nada hacía suponer que habría de sucedernos); sea por el contrario en el accidente fatídico (insisto... del que es injusto culpar siempre al sujeto), sea porque simplemente las circunstancias políticas o sociales en que el sujeto vive se tornan súbitamente desfavorables. Volvemos a insistir en el merecido respeto a lo real.  Adscribir estos encuentros estocásticos a una mala posición del padre en el sujeto equivale a culpabilizarlo de lo real. Otra cosa es, y ahí sí interviene el sujeto, la modalidad en que ese azar será elaborado, incorporado mejor o peor a la vida subjetiva, aprovechado o desaprovechado etc. Ahí sí el sujeto puede tallar un cambio de destino haciendo un uso mejor o peor de la contingencia, que marca permanentemente nuestras vidas. 

El otro seminario en que Lacan vuelve sobre la contingencia en Encore, utilizando esa figura de la lógica modal para caracterizar la posición femenina, como apertura a lo real por estar no-toda en la égida del padre, de la ley, del significante. Pero claro, contingentemente.

¿Qué se puede decir sobre las intervenciones del analista en la cuerda imaginaria? Intervenciones en los llamados “estados-límites” y cuya eficacia se observa también en los casos de neurosis, en los que existe una prevalencia de inhibición.
SA: El analista opera en las tres cuerdas. Por ende también en la imaginaria. Esto no ocurre de manera alguna sólo en los estados límite.
Hay una masa de prejuicios en la comunidad lacaniana debido a cómo, por qué sesgo, fue introducida en particular en Argentina en los años 60 la enseñanza de Lacan. En esa época la primacia de lo simbólico estaba a la orden del día...en estas latitudes. Y el imaginario era una instancia a ser reducida por se fuente de desconocimiento etc etc.
Más tarde, los lacanoamericanos añadieron (pero exteriormente, como un sticker añadido a la masa de prejuicio) a lo real y lo elevaron al nec plus ultra, al punto sublime al que había que llevar al analizante.Nada más lejos de la lógica del nudo, donde los tres registros operan con igual importancia subjetiva.Lacan afirmó que lo imaginario es esa imprescindible relación al cuerpo propio que el sujeto requiere para ser propiamente humano. El lenguaje no sólo provee lo simbólico. De él nace lo que Lacan va a llamar la mentalidad. Concepto clave de sus últimas formalizaciones.La mentalidad (débil pues es adherencia a la buena imagen corporal) es prenda esencial subjetiva. Cuerpos de doctrina, cuerpos teóricos, cuerpos robóticos, cuerpos maquinales, no pertenecen a lo real de la vida porque ni tienen equívoco, ni tienen debilidad mental. Considérese esta fecunda paradoja: lo real de la vida sólo es real si se trenza con lo imaginario de la debilidad mental, imaginaria.El analista trabaja siempre sobre las tres cuerdas.No sólo en los estados límites. Si se limita a descifrar equívocos o a intentar apuntar en directo a lo real (¿¿cómo?? si éste está siempre trenzado!) dejará al analizante en la estacada sobre uno de los registros que hacen a su nudo.Dicho esto puede señalarse que es cierto que en ciertos casos en que el paciente ha sido particularmente injuriado en su narcisimo, o ha quedado preso del fondo del espejo plano, atrapado como llenando el hueco del Otro, la intervención en cuerda imaginaria se tona particularmente prevalente. Haciendo aparecer de este registro, lo real. He llamado hace ya mucho tiempo a esta intervención "maniobra imaginaria literante", que restablece lo real de lo imaginario como agujero aereador. 



Trancripción de una entrevista a Silvia Amigo efectuada por la Biblioteca Freudiana de Curitiba preparatoria de su visita a esa ciudad para dar conferencias y también un seminario y supervisiones clínicas que tendrán lugar del 19 al 21 de agosto próximos. 


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