La experiencia del pase. Las nominaciones y los tiempos de su caducidad (Psicoanálisis) | DIARIO LITERARIO DIGITAL

La experiencia del pase. Las nominaciones y los tiempos de su caducidad (Psicoanálisis)

miércoles, 4 de mayo de 2016 0 comentarios

"Atravesar el fantasma implica entonces abandonar el falso ser objeto figurado del Otro y por ende del goce allí cifrado. Y además hacerlo sin recurrir al golpe del padre. Lo que implica abandonar también la garantía de su protección y de la obtención de ese goce masoquista..."





Jornadas de la EFBA


La experiencia del pase

Las nominaciones y los tiempos de su caducidad

Escrito por Silvia Amigo, psicoanalista




Es una enorme alegría que estas jornadas tengan lugar. Porque, en primer lugar, continúan una investigación que desde hace unos treinta años ocupa, preocupa y concierne a nuestra escuela: la de la hipótesis del fin del análisis (así, en término de hipótesis a poner a trabajar y no de tesis demostrada, la presenta el para muchos de nosotros maestro Moustapha Safouan) y su eventual confirmación o no (la de un eventual final) en la nominación de analista de escuela. Además porque es la primera jornada en que se va a desplegar lo que el nuevo dispositivo de pase ha logrado hacer avanzar para cernir alguna respuesta parcial que avance sobre ese territorio.

Para acercarnos al tema específico al que alude esta mesa de cierre, el de la caducidad o no de la nominación de analista de escuela, nos resultará necesario hacer una pasada rasante sobre las formalizaciones sobre ese fin posible para Jacques Lacan. Que son las que en general aquellas con las que nuestra escuela ha acordado en sus documentos. Y que compartimos. El maestro francés jugó su apuesta a favor de que ese final era alcanzable, no sin dejar de proponer su investigación en el procedimiento de pase, dado que era una jugada que requería poner a trabajar un dispositivo del que esperaba extraer (al menos de vez en cuando) alguna letra que agregar al texto vivo del psicoanálisis. Si ese texto estuviera "completo" devendría escritura sagrada o letra muerta. La nueva letra lo perfora. Su "fracaso" en la Ecole freudienne de Paris, del que testimonia por escrito (los testimonios orales son innumerables) explícitamente el maestro franco-egipcio y discípulo no encandilado de su maestro francés; no dejó de tener relación con el hecho de que fuera el mismísimo Lacan, el mismo que proponía la caída del sujeto supuesto saber al final del análisis; el que en los hechos decidía con un gesto, un gruñido o una indicación el por sí o por no de una nominación. De esta inconsistencia entre teorización y práctica testimonia el discípulo en un texto ya clásicoLacan y la cuestión de la formación del psicoanalista[1] y en su penúltimo libro testimonial -verdadero tesoro- aún no traducido La psychanalyse: science, thérapie et cause[2].

Moustapha Safouan


La marcación de Safouan es preciosa, porque nos permitirá cernir algunos peligros que encierra, a nuestro parecer, el hecho de que o bien las nominaciones otorgadas sean consideradas inmarcesibles (que no marchitan). O bien que "caduquen" o "caigan" y además en un lapso estipulado de x años. Para ser revisadas...¿por qué?...¿por quién? Intentaré en lo que sigue justificar esta doble aprensión.
Detengámonos a considerar hasta dónde llegó Lacan en el intento de teorizar el fin del análisis. Si bien cada quien debe encontrar la letra de su matema de su fin de análisis, que no puede responder a una fórmula universal que devenga criterio a aplicar (y he ahí la riqueza inagotable del trabajo en cualquiera de los lugares del dispositivo de pase) el maestro francés encuentra algunas invariantes de estructura a las que consideramos válidas. Insisto, siempre que evitemos aplicarlas como criterio estándar.
En principio propone que en ese fin debiera haber atravesamiento del fantasma fundamental, con pérdida de las garantías de falso ser que el sujeto allí encontraba. Si nos atenemos a su enseñanza y a la de nuestra clínica cotidiana, podemos afirmar que en ese fantasma el sujeto que ha pasado al acto de la alienación como oscuro objeto del Otro (si tiene la suerte que allí le esperara un lugar) se responderá no sin acting out (transferencia salvaje al Otro donde le pregunta: ¿cuál objeto soy para ti?) qué clase de objeto falsamente es representándolo en su fantasma. De donde el 1+ a (figuración fantasmatica de "hay relación entre generaciones) da ese carácter que Freud llamara "perverso" al goce que el fantasma cifra, y al que al análisis llegamos fijados. Pero en su trama (la de ese mismísimo fantasma fundamental) ubicamos bajo cualquier figuración al padre que nos pega, impidiendo con su golpe (habida cuenta del goce masoquista que conlleva) que esa relación se lleve a cabo. Lo que puede escribirse 1 - a (legible como pasaje a "no hay relación")[3].


Atravesar el fantasma implica entonces abandonar el falso ser objeto figurado del Otro y por ende del goce allí cifrado. Y además hacerlo sin recurrir al golpe del padre. Lo que implica abandonar también la garantía de su protección y de la obtención de ese goce masoquista.
Doble abandono que justifica las constatables alteraciones, despersonalizaciones, manías o depresiones y demás fenómenos "alocados" descriptos y en general constatados en el fin de los análisis.
De ahí que aún hoy se siga oyendo en coloquios, congresos, reuniones de analistas del hecho de "perder goce" como el non plus ultra, el must de un análisis logrado.
Sin embargo Lacan formuló una pregunta en el curso de su seminario Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis, y, así lo creemos, esbozó una respuesta durante el dictado de los seminarios Le sinthome y L´insu[4]... La pregunta: cuál es destino de la pulsión una vez atravesado el fantasma fundamental?
Esto es: ¿qué destino para el goce pulsional y el objeto cuando éste no tapona el losange, la hiancia abierta del fantasma, ni es desalojado de allí por el golpe del padre? La respuesta posible: Es claro que al final del análisis el objeto del fantasma no cae en la obsolescencia, no abandona la escena, sino que es propulsado hacia adelante como causa de deseo. Pero...¿qué del goce?
Creemos que la S barrada del matema de la pulsión (sujeto acéfalo, así lo nombró Lacan) ya no es la misma  cuando se recupera la fuerza constante de la pulsión al final del análisis para motorizar un deseo decidido que nos vuelva a acercar al goce.
Pues nadie "corta goce" tan fácilmente ni se aviene a encarnar un ser de deseo puro. Por ello es que la hipótesis que adelanta en los seminarios 23 y 24 es la del final del análisis como identificación al síntoma. Identificación que nada tiene que ver con padecer un síntoma. Identificarse a algo propio, poiesis de autoría singular, se halla en las antípodas de cualquier identificación al Otro de la historia o a cualquier instancia psíquica del analista.
En el fin del análisis se deberá encontrar el propio matema y la propia poiesis. De ese fin matema y poema son las escoltas.Saber hacer con el goce "podrido", excedentario del síntoma (del de la figurada relación, el del masoquismo de la religión del padre) implica haber intercambiado agujeros, haber intervertido la estructura de los goces acantonados en el fantasma y poder así, con un poco de testa, encabezar algún uso de goce de la pulsión, liberado para el deseo, la creación y el lazo social.Savoir-y-faire avec remite en francés no a un saber del que uno pudiera lucirse. Se trata de un arreglárselas con algo incómodo. Como si uno dijera debe saber arreglárselas con un zapato que aprieta o un salario magro.
En el fin del análisis esa incomodidad dolorosa se nos podría hacer sinthome, eso que nos viene como anillo al dedo, que nos calza como un guante.Por fuera de la religión del padre, del que se ha logrado hacer una posición inconciente, el análisis en su fin implica (sin que nada de la elección de partenaire sea necesariamente cambiado) pasar a la posición femenina, ésa para cuyo real el padre no tiene semblante alguno que proponer.
También, pues, estallido del semblante con acceso por algún desfiladero a lo real. Incluso del mismísimo imaginario.
Por lo cual en ese fin la relación al cuerpo, su uso social simbólico, su imagen que debiera arribar a no estar siempre cautivada por el espejo, y los goces en su real, han cambiado.Pero...todo lo que antecede se ha de revisitar, reformular, rectificar, ratificar, hallar sus variantes en su invariancia; en cada testimonio de pase. En ese abismo que torbellinea previo a la decisión, al acto, de concluir por sí o por no una nominación.
Atravesamiento del fantasma, obtención de un sinthome aceptablemente estable, pasaje posible al lado femenino (ése que no puede recurrir al padre que done un significante), tolerancia al estallido posible de un semblante y posibilidad de -de a trechos- acceder a lo real, alcance de un imaginario no especular son tantas formas invariantes de nombrar (y no se oponen entre sí) lo variable (sino esos hitos serían aplicados como un lecho de Procusto) -y de ahí la riqueza de la experiencia del pase- de este fin. Que debe ser refrendado vez por vez. Otra cosa son los pases parciales que cada acto analítico conlleva, con los cambios de discurso que lo escoltan.
Cabe decir que todo esto vale para la mentalidad neurótica, dado que en las diferentes psicosis y en la perversión el sujeto estará mentalizado en otra posición. O bien no está cimentado por el padre respecto del cual por ende no puede, sirviéndose de él, con quien no se cuenta, ir más lejos; en las psicosis. O bien no le es necesario hacerlo pues puede, conociéndolo, burlarse de su ley sin atravesarla.
Cabe detenernos para formular una pregunta. Estos puntos complejos que acabamos de describir implican un largo camino. Pero no todos los que se autorizan analistas han transitado este sinuoso recorrido. Lo que no implica que no sean eventualmente muy buenos practicantes. Queda abierta la cuestión.Quien ha alcanzado este fin ha vaciado de ser al sujeto supuesto saber. Ha alcanzado la verdad de objeto donde el saber en fracaso no llega. A esa caída de las garantías que ofrecía el fantasma Lacan lo llamó "pasaje al acto esclarecido"[5]. Y produce el paso de analizante a analista. Y a la verdad de la incompletud irremediable de ese saber lo llamo "verdad incurable".
Si un pase ha sido bien sancionado-cosa que en principio nada asegura-...¿podría volver a erigirse a alguien en el lugar de sujeto supuesto al saber? No lo creemos así.
Entonces...¿qué de la capacidad de transferencia una vez terminado el análisis? ¿Se ha de perder? Es claro que no, devendrá posible transferencia de trabajo y lazo con otros. En el lazo social que este fin renueva esta transferencia no sólo se constata sino que es bienvenida.
Con esta salvedad: ya no podrá, si es que pase hubo, erigirse a un analista como sujeto supuesto al saber.
Lo que no implica que suela suceder que contingencias de la vida vuelvan a calzar al objeto a apretándolo en la hiancia del inconciente, rearmando (pero nunca como antes) un falso ser al que el analista de escuela no logra sustraerse, aunque, por la eficacia del pase que lo ha marcado, de ello esté advertido. Advertido como de algo de lo que debe volver a desprenderse.No es algo que le suceda a los demás. Nos sucede a quienes hemos pasado ya un pase y ha sido nominado. En ese caso, algo se marchita de la eficacia del pase pasado. Recibimos a quienes ya han pasado y se encuentran sin poder seguir pasando el pase, en nuestros consultorio. O consultamos otra vez quienes ya hemos pasado.
Pero se constata que se trata de tranches , fragmentos cortos frente a alguien a quien el analista de escuela considera capaz de una escucha...pero no ya desde el lugar del SsS.Porque que si así fuera, si esta tromperie  volviera a instalarse, se demostraría après-coup que el pase no había sido pasado. Si fue pasado, de esa verdad incurable no hay caída ni caducidad.
De todos modos sería de desear que quien ha vuelto a sentirse atragantado por un objeto de goce pourri, y haya necesitado renovar una consulta, pueda testimoniarlo frente a otros.
Pero esto jamás podría, a nuestro juicio, ser realizado cada x número de años, ni en el mismo dispositivo que el pensado para que se sancione el pase.
Sí, y esto constituye una propuesta concreta a ser considerada por el conjunto de la escuela, debiera haber la posibilidad para que quien se sienta trabado por ese momento en que cesa su posibilidad de "pasársela pasando el pase" de que haga saber al cartel de recepción o (aún no lo tenemos claro) al conjunto de la escuela , que por ese momento y hasta que haya destrabado su impasse, no sea convocado a formar jurados. Y esta posibilidad debiera constar por escrito en los documentos que nos guían.
Pero no sabría decidirla una instancia exterior a la advertencia subjetiva de determinado analista de escuela.
Lo que no implica que un AE  no escuche a sus colegas si estos tienen algo para decirle respecto de su dificultad...en el mismo lazo social que el propio pase ha enriquecido. Podría hacerlo el cartel de Recepción. O tal vez el conjunto de los A.E. Cosa que también proponemos conste por escrito.Además que, de la forma en que pudo volver a la dinámica y dialéctica de volver a estar en posición de seguir pasando el pase, pueda dar testimonio, pero en otra escena que la del dispositivo de pase.
De no ser así, y retomando las advertencias que el casi centenario Safouan nos lega, una caducidad decretada puede tornarse o bien una formalidad vacía tan criticable como las x horas de análisis de un didáctico de la IPA;  o peor, un mecanismo de control del tipo que llevó a la necesidad de disolver la misma escuela que Lacan creara ocupando en ella el lugar que tanto criticó, el de líder de masas.
Lo que no quita valor alguno ni denosta la eficacia de una enseñanza sin par, el mérito de una transmisión luminosa, de la que nos reconocemos deudores.
Hagámosle caso. Nos dijo: hagan como yo, no me imiten.
 





[1] Safouan, Moustapha Lacan et la question de la formaction des psychoanalystes. Seuil. Paris. 1974.
[2] Safouan, Moustapha La psychanalyse. Science thérapie et cause. Thierry Marchaisse. Paris 2013.
[3]Desarrollos elaborados por el estudio del seminario La logique du fantasme. Inédito
Respecto del atravesamiento del fantasma debiera consultarse a Lacan, Jacques Autres Ecrits. Seuil. Paris 2001. Propositon du 9 octobre de 1967. Al respecto también véase L´acte analytique. Inédito.
[4] El primero editado por Seuil, Paris 2013. El segundo inédito.
[5] Lacan, Jacques L´acte psychanalytique Inédito. Clase del 13 de marzo de 1968. Inédito
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