Lebacs: una oportunidad con olor a fraude (filosofía económica) | DIARIO LITERARIO DIGITAL

Lebacs: una oportunidad con olor a fraude (filosofía económica)

jueves, 17 de marzo de 2016 2 comentarios



Hay que detener la corrupción llevada adelante por los dirigentes políticos que dicen obrar en nombre de "causas superiores", antes que caduque la fecha de nuestra última oportunidad 









Escrito por Lic Ramón D. Peralta

Exclusivo para Diario literario Digital 







¿Dónde se produce el quiebre en la coherencia, aquel abstracto punto en donde se separa lo aparentemente real de lo imaginario? ¿Por qué algo y no más bien la nada? ¿Cuál es el proyecto de autonomía posible del sujeto en tiempos donde el buen uso del capital financiero ha relevado la conveniencia de producir y trabajar?. Separar política de economía en tanto ciencia se ha vuelto problemático, lo cual no es óbice alguno que nos inmunice ante la necesidad de separarlos a los efectos de un ulterior análisis matemático. 




Soy de los que creen fervientemente en una economía al servicio del hombre y no a la inversa ¿Pero cuál es la condición de urgencia de esa posibilidad? ¿Trabajamos porque elegimos hacerlo o porque no podemos elegir? ¿Trabajamos para ganar dinero, o lo hacemos para que ese dinero nos permita lograr misiones mayores, por ende, ambiciones nítidamente humanas?. Parece evidente que no hay nada evidente, cada cual puede seleccionar un amplio menú de clichés argumentativos ante el frondoso repertorio de coartadas que obran a disposición, lo cual no ha logrado redimirnos ante nuestros propios miedos y miserias. 


Si bien es cierto que ni siquiera nuestros errores son confiables, tampoco deja de entusiasmarnos la alta probabilidad de que efectivamente haya acciones y objetivos que nazcan premeditamente despojados de intereses económicos; toda regla tiene más que su excepción, su violación, so la generosidad del alma humana (aunque exótica) no puede ser declarada póstuma o inexistente. 



No obstante, fuera del romanticismo, el altruismo, la épica y la poesía; perviven nuestros instintos de supervivencia y pragmatismo. En términos simples, trabajamos para obtener una renta, porque necesitamos de ese dinero para poder llevar adelante todo lo demás, como por ejemplo: vivir. Esto se percibe como cruel, injusto, ignominioso y hasta absurdo, de hecho lo es, ergo no invalida la premura por asirnos de lo simbólicamente "necesario" (no hay salida visible por fuera de la encrucijada). El faltante del deseo, aquella angustia inmortal que nos lleva a la búsqueda desenfrenada de cosas que nunca llenan nada, es un castigo divino, y como tal, aporético. 


Quitada la ideología, gran parte del pueblo argentino seguirá creyendo en la hipnopedia mágica acerca de planes económicos que no son sopesados analíticamente y tampoco "regurgitados". El "fantasma" inmerso en toda psiquis, aquello que nos separa de la máquina, está inmunizado ante la no ilusión, el no deseo, la no creencia. El magnánimo corpus implícito en los sesgos cognitivos de una sociedad no solo hacen a su modo de pensar y actuar, sino que se erigen en el dique que les impide fluir hacia tiempos mejores; la heurística es una cárcel llena de salidas que no queremos ver.


Nuestro Congreso Nacional, está tratando el acuerdo final con los fondos buitres. Un tópico que ha desvelado a los argentinos, cuanto menos a los políticos argentinos (tampoco estoy seguro de ello). Pagarle a los buitres nos permitiría acceder a créditos con menos costo o tasas de interés, y sobre ese algoritmo se tejen cuentas matemáticas que nos dicen "esto es negocio". Y es verdad, una mejor "calificación de riesgo" equivale a préstamos más baratos. 

Pero técnicamente hablando, sólo se trata de una de las tantas re-estructuraciones de deuda, aquellas que solemos hacer regularmente cuando entramos en los sempiternos estados de insolvencia. Asumir nueva deuda para afrontar una deuda impaga, no nos hace "pagadores" precisamente, sino fecundos deudores. Es decir que, optar no pagarle a los buitres o pagarle; no cambia la situación en la que estamos y estaremos, so seguiremos en condición de deudores. Pagar nos costará caro, pero no hacerlo es peor (cuanto menos en éste escenario).


Estamos tratando de re-estruturar ese 7 % de deuda pendiente que no entró en los dos megacanjes anteriores, y lo estamos haciendo en la peor situación posible, es decir, en medio de toda la coerción que puede imprimir una sentencia judicial en firme (con sus tres instancias judiciales agotadas). Negociar es un verbo que nos queda grande en éste caso, la idea es salvar la poca ropa seca que aún nos queda. Porque tampoco tenemos stocks de capitales para seguir usando de salvavida, nos quedamos sin recursos. 


Más allá de las cuestiones político-ideológicas, pocos gobiernos parecen haber acusado recibo del desbordante empirismo existente sobre los peligros que encierra el llevar el gasto público por fuera de los alcances de lo meramente prudencial. Todos los países commodity-dependientes de la región, tal nuestro caso, están expuestos a padecer serios problemas de caja cada vez que bajan los valores relativos de sus productos insignias. En nuestro caso, la soja (sus derivados) y granos en general. 


Las advertencias sobre las consecuencias que generarían la baja de los precios de las commodities, fueron desoídas. Quizás llorar y victimizarnos nos reconforte desde lo catártico, pero con eso no se emancipan incógnitas. Somos adultos, las conductas de notificación ante la recriminación y sublimación, se hallan neutralizadas, debemos hacernos cargo ante la locuaz ausencia de "paternidad".



Como tampoco resulta útil dividir reclamos para los trabajadores de los reclamos de mejores condiciones proactivas para las empresas. Sería bueno que culturalmente empecemos a entender que no hay trabajadores sin empresas, y que atacar a uno de ellos es atacar a ambos. Las tensiones idealizadas en torno a la "teoría de la explotación" se han naturalizado en lo prediscursivo pero no así en las negociaciones paritarias, donde ambas partes reconocen el deterioro que produce la inflación en cuanto poder adquisitivo. Tantas décadas de keynesianismo y Fordismo han propiciado la conciencia de que si uno no puede comprar, el otro no puede vender.  


Y resulta curioso que se haya debatido tan acaloradamente sobre la conveniencia o no del pago a los "fondos buitres", en la creencia de que tras dicho acuerdo, podrán llover inversiones y nuevos créditos. Y digo que es curioso, porque nunca hemos analizado profundamente por qué solemos protagonizar recurrentes crisis de deuda y sus correspondientes re-estructuraciones en tiempos de parsimonia. 


Hablamos de los fondos buitres, pero nadie habla de quienes estaban antes que ellos. ¿Quiénes compraron esos títulos de deuda argentina originariamente? ¿Alguien recuerda toda la gente que hemos estafado con esos bonos soberanos, algunos ahora en manos de los holdouts? ¿Alguno se ha puesto a analizar qué puede pensar aquel ahorrista argentino, jubilado italiano o aquel fondo de pensión que le prestó a la Argentina en otrora y que nunca pudo cobrar, o que en el mejor de los casos terminó con un mísero retorno?. 

En Europa preocupa ésta suerte de desidia o desaprensión del ciudadano argentino, y más preocupante aún es observar al actual gobierno enredado en la creencia de que los mercados están plenamente cooptados por la amnesia. Quizás sea verdad, los mercados no tienen memoria; pero tampoco es aconsejable subestimar la capacidad de enseñanza de las situaciones extremas y traumáticas. 

Hoy en el viejo continente, los analistas crediticios y de riesgos colocan a Panamá, México y Colombia como los destinos predilectos para invertir dentro de la región. En cambio, Venezuela, Argentina y Brasil ocupan la lista de los países más peligrosos para tales fines. Cuando uno investiga, cuesta encontrarle el rastro a la inversión ¿Dónde están yendo las inversiones?... las pesquisas nos conducen a ningún lado. Al parecer el negocio del sector financiero global, hoy se ha mudado a los préstamos al consumo, préstamos personales y el financiamiento de deuda soberana. El déficit fiscal se ha transformado en un fenómeno mundial. 


Prat Gay dijo "(...) que redujo un 80% el déficit fiscal en enero"... buenas noticias, con esto quiso decirnos que "ahora no necesitamos endeudarnos" (?). Obviamente que no pagarle a los proveedores y parar las obras públicas puede provocar ese efecto placebo. Que los bancos de los principales países del mundo paguen tasas de interés negativas significa una buena señal, sólo para aquellos que creen que el hombre debe aprender siempre a los golpes. Baja el consumo y cae la actividad económica mientras aumenta la inflación; estamos en "emergencia gnoseológica"



Siembra ideología y cosecharás estúpidos... (algo que también funcionaría a la inversa). "Si no se acuerda con los holdouts habrá ajuste e inflación", ¿y si se acuerda?.. también. Hay debates que por absurdos e hilarantes, entristecen y angustian en demasía. La pelea entre kirchneristas y macristas en torno al pago de los fondos buitres me parece espantosa, sino pagamos seguimos en default, y si pagamos, defaulteamos los nuevos bonos emitidos en un par de años más... (no hay como equivocarse). 



Nada más aterrador que poder elegir en libertad, conscientes de esa libertad. Renegamos sino la tenemos y renegamos cuando la tenemos. El acuerdo con los holdouts, es como volver a usar la tarjeta de crédito porque te sacaron del Veraz... (salvo que ahora estás desempleado). Iniciamos el año con más de 3.000 millones de déficit comercial y con más de 25.000 millones de déficit fiscal ¿Con qué vamos a pagar? la ironía en formato witz y el exceso de obviedad corren por cuenta del lector. 




En medio de éste mar de contradicciones y logorrea, el Banco Central (BCRA) volvió a mantener sin cambios las tasas de las letras con que regula la masa monetaria en preludio de un cambio en su estrategia anti inflacionaria. Desde lo personal me pregunté ¿A qué cambio se referirá?... grande fue mi sorpresa cuando me entero que "había un plan anti-inflacionario". Está claro que es más fácil opinar desde la platea que gobernar y administrar (valga como autocrítica).

Las letras y notas del Banco Central desde el otro lado del mostrador pueden ser percibidas como muy buenos instrumentos financieros que permiten diversificar las inversiones, altamente convenientes debido a su solidez, bajo riesgo, inaudita rentabilidad y agraciada liquidez. 



Para desde dentro del BCRA, suele ser utilizada con tres objetivos definidos: quitar exceso de emisión monetaria de los mercados, contener los tipos de cambio y  encorsetar las metas inflacionarias. Claro que todo uso, siempre es pasible del abuso, tal éste caso. La implementación de las Lebacs, de la forma en que lo está haciendo Sturzenegger, está propiciando enormes ganancias para los especuladores, inversores, pequeños ahorristas, pero especialmente para los bancos.


Anoche un periodista amigo me preguntó qué opinaba sobre ésta herramienta del Banco Central de Argentina. Contesté para no hacer tan larga la respuesta, que se trataba de "Eutanasia Genocida". Darle una "pretenciosa" muerte digna a la emisión monetaria para contener sin contener una inflación que se incrementa, en la medida que se diezma al sector empresarial, especialmente al de Pymes. 






Cabe preguntarse entonces no solamente cuántos trabajadores cuesta ésta medida, sino también ¿Cuánta destrucción empresarial nos costará? ¿Cuántas Pymes está dispuesto a sacrificar el presidente del Banco Central? ¿Cuál será el negocio que está visualizando el presidente del BCRA detrás de todo esto?. Según algunos analistas, el BCRA con esto se estaría ahorrando de pagar alrededor de 14.000 millones de "dolares futuros y opciones" pertinentes al corriente mes de Marzo (adquiridos previo a la asunción de Macri). 

Un "detalle" que no deberíamos pasar por alto, aunque se enojen mis colegas ¿Quién está realmente seguro que las Lebacs no tributarán impuesto a las ganancias y bienes personales? ¿Es considerada realmente la Lebac como un título o bono de deuda soberana?. Duda que aún mantengo.
Pero llama la atención que éste gobierno sea tan bueno sacando cuentas respecto del dinero que se pierde no pagándole a los holdouts y no visualice el dinero que pierde el país asfixiando al sector productivo, amén del que se halla implícito en las Lebacs. Pagaremos 14.000 millones de pesos menos a los "especuladores", a costa de una caída en la actividad económica de un 2 % del PBI, es decir - 150.000 millones de pesos y otros tantos miles de millones en interés.
Es doloroso aceptar la idea de que se ha optado por la recesión en lugar de la inversión y el crédito al sector productivo, los hechos apuntan hacia éste tipo de conclusiones, y desde ya, ruego estar equivocado.  


Cada martes, la entidad licita letras del Banco Central (Lebac) entre bancos que las utilizan para invertir depósitos que no logran colocar como préstamos. Parece propio del cinísmo helénico ¿Cómo no habrían de existir excedentes en la masa prestable de los bancos con semejantes tasas de interés?... ¿Qué empresa podría pagar semejante tasa de interés de intentar tomar un crédito?, en ésta coyuntura es matemáticamente inocuo insistir con la aspiración de liquidez vía licitación semanal de Lebacs, en cambio, si ha sido exitoso el nefasto "crowding out" que hoy arrecia al sector empresarial, productivo y comercial.



Claro que la presión al dolar siempre respira gracias a una "Tasa impositiva total" que asciende al 137 %, y que sólo recae sobre el sector empresario. Nuestra competitividad necesita de un tipo de cambio con alta paridad, o bien de una reducción de más de 60 % en la presión fiscal para poder funcionar. Para poder igualar a Brasil necesitamos un dolar de $ 22,35 o bien que nos equiparen con su disquisición tributaria. 

Brasil posee una "Tasa impositiva total" del 69 %. El año pasado la economía más grande de la América latina eliminó un impuesto del 20% sobre nóminas de negocios como parte de un esfuerzo del gobierno de Dilma para reformar su sistema fiscal y darle algo de "oxígeno" a su vapuleada industria nacional. Pero nuestros problemas no se detienen aquí, también pagamos el combustible más caro de la región, gracias a la "prima" que el estado argentino le paga a las petroleras. Es decir que, también tenemos el costo logístico más caro de Latinoamérica. 


Nuestra industria paga los sueldos y haberes más altos de la región, de lo cual nos sentimos orgullosos; pero entiendo como inadmisible que paguemos un flete por camión de Quilmes a Capital Federal el doble de lo que cuesta la misma carga traída desde cualquier puerto de China al Puerto de Buenos Aires. Como tampoco es admisible que paguemos la mayor presión fiscal por empresa del mundo...

La trampa no solo se cierne sobre el precario estado financiero del empresariado, sino que desde hace dos semanas (contando la presente) el "sistema" dejó de cumplir su cometido, es decir que, en vez de succionar liquidez del mercado, lo incrementa. La emisión monetaria que rondaba el 40 % con el gobierno anterior, fue relevada por una tasa que llegó a superar el 42 % en el día de ayer para el Call Interbancario. Por su lado, el BCRA mantuvo el 38 % de tasa para plazos de 35 días. La "bola de nieve" auspiciada, llegó a su punto crítico, ya que, en rigor hoy quita menos de lo que inyecta. Es decir que la esterilización es negativa, o bien, netamente expansiva (y encima remunerativa). 



En lo que va del mes, la expansión monetaria se incrementó en 23.370 millones de pesos. El déficit cuasi fiscal a fin de éste año rondará los casi 800.000 millones de pesos (acumulado). Sin duda, Sturzenegger ha podido ganarle algo de tiempo al tiempo, lo que nadie aún ha mesurado es el daño colateral, ergo la cantidad de empresas en situación terminal que ha dejado. La emisión monetaria expansiva fue muy perjudicial, pero esto es peor.

De pretender seguir con ésta metodología, habrá de pensarse en tasas futuras por encima del 40 % (creciente) para las Lebacs, y también de una tasa de desempleo de dos dígitos. El sector privado no puede continuar así un solo minuto más. Muchos nos estamos preguntando ¿Qué hay realmente detrás de esto? ¿Se tratará de un bienintencionado pero fallido instrumento metodológico, de mala praxis o de algo mucho más oscuro?.   

A pesar de haberse pagado tasas más altas por las letras a plazos más cortos (35 días) que los plazos largos (que no bajan del 32,5 %), la denominada "curva invertida" agotó sus baterías, so de aquí en más no habrá de sorprendernos más que con dolores, pesares y sufrimiento. El problema de esta "bola de nieve" (acorde la experiencia) radica en poder salir de ella sin generar inmanejables desastres en tanto consecuencias.



Ayer la ecuación fue: aspiración por 44.801 millones de pesos e inyección de 49.928 millones en idéntica denominación. ¿Resultado?, pues, es sencillo, una expansión monetaria "gravada" por 5.127 millones de pesos. Es decir, se trata de un mecanismo de esterilización que quedó estéril. Pero éste es sólo un número financiero subyacente, aquí la pregunta que debemos hacernos es ¿Cuál es el costo para la economía real? ¿Cuánto le está costando al ciudadano ésta locura?... 

La emboscada a la trampa de liquidez que quedó atrapada en su propio ardid. Otro problema no menor, es la conducta adictiva que trae aparejada. Salir de éste pandemonium no es gratuito ni placentero.

Es tan grande el desfase que las Lebacs provocan, que no sólo han propiciado el éxodo de los inversores que estaban en colocaciones de renta variable: ADRs (acciones de empresas), sino que también produjeron una migración masiva de los tenedores de títulos, bonos, VDR y obligaciones negociables.
También le han quitado liquidez a los Fideicomisos de Consumo, ya que sus inversores han optado por el menor riesgo ante el mismo TIR. Fideicomisos encargados de financiar las compras en Garbarino, Frávega, Rodó, etc. Es decir que, de continuar con esta prácticas, empezará a peligrar el plan "Ahora 12" y los demás financiamientos con tarjetas de crédito y compra, en el mejor de los casos, se encarecerán.

Hay personas físicas y jurídicas que han dejado de pagar impuestos o han postergado otras obligaciones en pos de aprovechar ésta hermosa e imperdible "bicicleta financiera" que hoy deja más ganancias que producir, trabajar o comerciar. Los desmadres ocasionados por la manipulación del kirchnerismo, han hallado en éste gobierno su digno relevo.

 

Para finalizar diré que, si se diera el hipotético caso de que el BCRA suspendiera las licitaciones de Lebacs semanales durante los próximos 30 días, ingresarían al mercado, la friolera suma de casi 500.000 millones de pesos, todo de golpe y "sin anestesia". Liquidez que está en manos de especuladores, hedgers, bancos y pequeños ahorristas. Por el contrario, de pretender seguir aspirando sin expansión monetaria, deberá ofrecer tasas superiores al 40 % anual por plazos de 35 días, sin que haya garantía de poder absorber sumas compensadas. La situación para el empresariado es muy compleja y tiende a agravarse. ¿Premeditado o accidental? poco importa, los resultados son los mismos.

Cuando escribí Dolares futuros: el primer gran problema de Macri, entendí que estábamos ante una consagrada estafa, del que en mi opinión, es responsable la ex-presidente de la nación, el ex-ministro de economía y el ex-presidente del BCRA; no obstante, aún con mis reparos y dudas, entiendo amerita ser analizado y quizás hasta investigado éste caso. Es inadmisible que luego de haberse anunciado la instauración de un régimen con "tipo de cambio flotante" (aunque sucio) la autoridad monetaria se arrogue la potestad de determinar cuánto dinero deben ganar los mercados, decidiendo por ellos la mejor colocación o inversión.  

En cualquier país del primer mundo, ésta metodología hubiese provocado la enérgica reacción de las comisiones de valores o autoridades gubernamentales que regulan las actividades del mercado de capital. Pero esto es Argentina, el paraíso de la corrupción, el oprobio, lo amoral y la falta de escrúpulos.

El BCRA puede hacer muchas cosas, especialmente cumplir con los objetivos que estatutariamente se autoimpuso, lo que no debe hacer es manipular los mercados y redirigir antojadizamente la renta, por la sencilla razón que la contrapartida de esa especulación, son los ciudadanos. El pueblo argentino es quien aporta la cobertura de riesgo de esas Letras del Banco Central. Por favor ¡basta!.... 

Exclusivo para DIARIO LITERARIO DIGITAL 





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+ comentarios + 2 comentarios

sábado, 19 de marzo de 2016, 17:20:00 GMT-3

Licenciado estamos complicados por lo que veo!!!!!

sábado, 19 de marzo de 2016, 17:28:00 GMT-3

No se si hay una mano negra en esto o es concecuencia como usted dijo hace dos años, son los sesgos cognitivos y la paranoia del argentino que hacen posible u obligan a que los gobiernnos hagan lecturas de ello y actuen en concecuencia....populismo o simplemente es lo que nos merecemos.....
solo lo digo desde mi ignorancia, no tengo estudios ....soy alguien comun.

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