Logorrea pro rebus (Sátira) | DIARIO LITERARIO DIGITAL

Logorrea pro rebus (Sátira)

sábado, 2 de enero de 2016 1 comentarios

La vida no es más que un grosero acting de provocación. Excelente lo pasado, que espero no se repita. 


Escrito por Ramón D. Peralta

Exclusivo para Diario Literario Digital


LOGORREA PRO REBUS (Sátira)

Un grupo de arrogantes proclamó la rebeldía literaria, una representación que bien podría haberse arrogado "Cartucho" (mi perro, mi ex perro). Si bien los cánidos supieron ganarse el blasón de "mejor amigo del hombre", nada impidió que el muy ladino se fuera con el vecino. A cualquiera se le va alguien, ¿pero un perro?... ¡Eso es rebeldía!
Las tachaduras mnésicas bien encaradas suelen ser una bendición ¿Quién puso este kilo de helado en la heladera, o quién escribió ésta estupidez, quién pidió empanadas, quién llamó una prostituta?... todo plenamente digerible, es bueno poder asombrarse de si mismo. Preservar la inocencia cuando uno es de lo peor es lo que hace a la cotidianidad respirable. La vida no es más que un grosero acting de provocación. Excelente año el 2015, que espero no se repita. 

Uno excitado, es capaz de tener sexo salvaje con su esposa. Solo el olvido y la condición animal del Ser hace eso posible. Siempre soñamos con un mundo mejor, pero no, al despertar todo se vuelve nebulosa. Toda somnolienta utopía muere con el desayuno. Lo más execrable de la soledad común es que uno jamás se siente solo ante lo común de la mediocridad. 

Un pelotón de palabras bien organizadas, puede vencer a todo un ejercito de pelotudeces, pero ¿Quién es lo suficientemente perspicaz como para detectar las diferencias?. Los escritores sin memoria se enamoran de los clichés envaselinados y de bajas calorías. Es terrible lo que me pasa, se fue mi perro y se quedó mi esposa. 

Preguntarse por qué escribimos, es una proverbial e infausta manera de arruinar un buen momento. Una enciclopedia de argumentos no habrán de salvarnos ni anestesiarnos, la felicidad nunca necesitó de encíclica, matrícula ni vademécum, no hay nada que explicar. 

Se advierte que ninguna de las palabras maltratadas en éste texto, han dañado idea alguna. Adhiriendo a las recientes consignas ambientalistas, en este escrito solo se utilizarán oraciones biodegradables y aforismos con sistema de capturación de partículas de carbono (para evitar que la gente se "recaliente al pedo"). 

 


He memorizado de tan profusas formas y colores el cuerpo femenino que, ni el pudor o la más tormentosa autocensura pudo mitigar en un ápice; la insaciable imaginación implícita en la onanista escritura poética, siempre ávida de quedarse con el último orgasmo textual. 


Comenzar diciendo que uno escribe desde el narcisista anhelo de trascendencia, no es original sino le adosamos que juega con un mezquino y despreciable oscurantismo del pathos. Sin embargo, preferimos hablar de uno mismo soslayando lo real para disfrazar de soteriológico, cursi y apolíneo un Otro puesto en el Yo ideal. Es difícil no interpretar desde un apriorístico proyecto del deseo, no hay nada que impida que usted concluya acorde sus propios condicionantes, cronopios y desquicio. No hay arte literario lo suficientemente eficaz como para que usted y yo ocupemos el mismo significante.



El significante más que apuntar hacia el significado, apunta hacia el propio proyecto yoista. Esa condición de posibilidad del lenguaje, establece el grado de imprecisión que posee la comunicación respecto de las conductas de notificación entre sujetos. Si escuchar con atención se ha vuelto dificultoso, hoy leer con atención nos llena de gloria, orgullo y diferencia.


Hice un mundo a nuestra imagen y semejanza (me quiero alejar). Embriagados y hesitados, solemos salir del solipsismo a deambular por otras sensaciones, profanando fantasías, entronando el misterio, acariciando el alma humana con guantes de exégesis; so indiferentes ante la crueldad de la realidad, nos estimulamos con la sensibilidad y sus paradojas.


Para los analíticos, goce, placer y felicidad no soportan confusiones, son signos diferentes pero asimismo complementarios. Una aceptable síntesis sería aquella que nos invita a descifrar en cuanto pareidolia internalista a un goce que nos puede mostrar una dionisíaca cara hedonista, pero también su semblante más oscuro y repulsivo. 

 


Montados sobre el más infame de los sueños ¿He dicho que era un hombre de enclenque talento?, pues me desdigo y castigo, para el novel la gloria y el honor, porque solo el valiente redunda artífice de divino perdón. Puesto que solo en el riesgo habrá de hallarse el clamor; pluma lastimada, llagosa y espartana, te abres camino entre la turba brava, violenta e irreverente de las redes sociales. 


Hay goce con el sexo ocasional, pero también puede darse el goce con el consumo de estupefacientes, en el daño a terceros y a si mismo o incluso en la destrucción. Es decir, podemos disfrutar de la autotortura y la crueldad impresa al prójimo simultáneamente. Estas caracterizadoras entelequias de la psiqué, fueron teorizadas por Freud bajo el término "pulsiones". Hay una sobredeterminación bestiaria del goce humano, uno de los secretos mejor guardados por lo inconsciente. 


Nouvelle para el invierno, Poesía de verano, la literatura se ha apareado con la música todo el año, sus bastardos me llevan de la mano y aún me pregunto el porqué. Por impericia siento que esos instantes serán infinitos, y en otros, solo intento recordarlos, en el medio, la nada hace su vida como el resto.

No sé por qué, pero últimamente tengo pesadillas tan tímidas, que ni siquiera me despiertan. La realidad es lo que me entusiasma a seguir durmiendo, como si supiera de qué se trata eso, vaya pretensión. Hay días en que las palabras laten ansiosas por nacer, nunca entendí muy bien el porqué. Luego de leer detenidamente mis ensayos, llegué a creer en la necesidad de una inescrutable "Ley de pro-aborto textual". Normativa que aplicaría sin remoloneos en defensa propia.


Conjeturo que cierta heráldica y abolengo se insinúa por detrás de lo inexplicable que conlleva tanta sanguinidad; batallador incansable y angelical defensor del optimismo, tinta roja de sangre azul. No obstante, a pesar de la masiva impiedad manifiesta ante los deslices del alma, de esos insolidarios fantasmas, verdugos de cuanta bondadosa, amorosa y espontánea ofrenda se escurra; ha nacido un nuevo mito de gladiador, un nuevo tipo de sanador, el esmerado dador de ensueños... escritor de blog.


Sin haber definido nada, ya empezamos a disfrutar del choque entre quienes nos amenazan desde un discurso elegíaco y quienes se regocijan de una alegría del tipo spinoziana, la del liberto quien habiendo dejado de ser esclavo, siente que ya no es esclavo pero tampoco libre. Tiempos de transición pastoral, vísperas de redestrucción en Argentina, el renacimiento del significante vacío se nos anuncia mediante exóticas "manchas de tinta". 

Alma tersa y sosegada, de a ratos curas tus heridas con melancolía y resignación, pero en otras; renaces como superhombre, nihilista metáfora nietzscheana que contornea todo aquello que es diáfano, unigénito y redentor Ninguna oportunidad se ha sentido defraudada contigo. Hay una enorme historia que ha quedando atrás, y tú eres su bitácora (a pesar de todo). 


Con un confeso temor al ridículo reconozco que, cada vez que pienso la ideología percibo la religión en tanto refracción espectral. Pascal dijo cierta vez: "Si no crees en Dios, reza, reza que Dios viene solo", es decir que, al discurso se le confiere atributos divinos desde siempre. Hay una interpelación teofánica de lo ideológico, que Althusser describe en tanto funcionamiento como el "ritual ideológico".


Esa afrenta antihedonista es imperdonable; inquietante, nos enemista con la reificación prevista por la sociedad para con el Otro, aquel espejo que con tanto esfuerzo construí para mi mismo y mis complejos. No solo hay que educar al pueblo para que salga de la ignorancia, también hay que enseñarles el daño que les hace la ignorancia implícita en los que creen saberlo todo. Casualmente aquellos que siempre los gobiernan.


Hay sujetos tan narcisistas y ególatras, que entienden que el muro de Facebook es una prolongación de su personalidad. El simulacro y la copia degradada necesitan de fuertes anclajes ante lo público, especialmente si eres un patán (como yo) ¿Cómo criticar algo así? 

 



A diferencia de lo que sostuvo Sartre, el Ser no es solo una aventura individual, es también una aventura colectiva. Esa dualidad de luchar por preservarnos como individuo en paralelo en que nos vemos condicionados para constituir grupos más grandes y complejos es lo que deviene en un tipo de ser místico y enigmático, ya que el escenario resultante es un campo donde todos los seres luchan por conformar ese campo a la vez que luchan por preservarse individuos. 


¿Qué tendrá de interesante la muerte que nos conduce de las narices hacia su morada? Morada le dejaría la jeta si la encuentro por la calle (diría AQ Gimenez). Un par de emancipados aforismos suelen ponerle coto a la oscurantista y delirante, presionando el destino por delante se abren como latas de betún Washington (rima mejor con desodorante). Ni las galaxias se le resisten a un fuerte y decidido pulgar, basta mirar las proezas de Ovidio, Homero, Virgilio, Esquilo, Plutarco, Luis Majul... (Luis Majul no). 



Quizás estemos ante la esencia que nos explique nocionalmente la escisión entre inconsciente y conciencia. Ya que para hablar con cierta propiedad, deberíamos decir en lugar de Ser, que en ese "Siendo inconsciente" se preserva la esencia del individuo, mientras que el Siendo consciente conforma el Yo sujeto en cuanto estructura o red (humanidad atemporal). Yo soy el Otro, y aunque no lo asuma, dueño de mi único misterio. 


Cada vez que me han indagado sobre la cotidianidad he respondido ¿De qué hablas?... los escritores no suelen atesorar reliquias tan exquisitas. Cada amanecer es un hallazgo, un resucitar adventicio, remedo renacimiento; vivir entre letras es una aventura vertiginosa, espinosa y patética. Maquillado con pijama y acorazado de teclado, el vendedor de ilusiones, al igual que el artesano y su tenaza; resulta a la belleza en tanto destreza, lo que el cocodrilo a sus glándulas lagrimales.


El control del factum ante un erotismo que nos domina por completo, es la mejor manera de darle a entender al universo quién es el amo y señor de estos desiertos. No hay mayor cualunquismo que aquel que nos depara el sabernos poderosos ante nosotros mismos; ergo poder hacer célebre aquel indecoroso onanismo aplazado (colonizar nuestro ombligo). 

 


Pero las huidas se montan mejor en los Cuentos, nadie os habrá de detener de salir cabalgando en ellos (peor languidecer). Me jacto de ser amigo de esas fantasías esculpidas con semicorcheas y pentagramas, y lo sé muy bien, porque las veo a diario en forma de melodías y caricias. Aprendí a no confiar en mis suspiros, ellos no conocen de diplomacia, solemnidades ni protocolos (ignorantes). 


Le pusimos un cencerro a nuestra exótica misantropía en pos de transformarla en una especie de culto sonoro y oscurantista, reservado solo para unos pocos iracundos, conspicuos cazadores de la palabra, amantes de bajar el último oxímoron y célebres por poner el acento en el contradón, el deber ser y el prójimo; los mismos que ahora, trémulos, extienden los brazos para darle la bienvenida a nuevos embustes y nimiedades. 


Podría llegar a prometer cualquier mentira si pudiera escribir con los acordes de Ravel, la bachata de Flaubert, un bolero de Montaigne... o una Novela (de él) ¿Cuántos sueños cuestan esas extravagancias?. Son los libros y sus escritores quienes nos eligen.

El cóctel tendía a confirmar el estereotipo, mal hablada, logorreica, incontinente y de porte viril; los motes lésbicos no se hicieron esperar, develados ante la mera sospecha (sería impropio prejuzgarlos por ello). 

Malvina (la Cacho), era imaginable en la versión travestida de Calígula con túnica sepia de danzarina, pero sin flores en la cabeza, o en forma de sombra chinesca proyectada tras las enmohecidas páginas del Crátilo. 

Ella se escondía detrás de un discurso e imagen hechos a la medida de sus miedos y berrinches (recién de grande entendí el porqué). Nadie recibe medalla alguna por reconocer que se enamoró de una tortillera. 


No repitas demasiado por twitter u otras redes sociales algo estupendamente ingenioso. Un post o una imagen ocurrente te hará ver genial, pero si todo lo que haces es repetir ideas de terceros, la mayoría se inclinará a pensar que eres un "intelectual K" 

 

Con seguridad lo que más me sedujo fue su inteligencia y cultura, inconcusa serendipia para aquellos mentecatos que tal como yo, se habían dejado llevar imprudentemente por los epítomes enlatados del estudiantado (construidos capsiosamente en su derredor).

Con Malvina comencé a intuir que la intelectualidad femenina sería mi dionisíaca fuente de debilidad (hoy refrendada con inusitada inclemencia). Las eruditas me pierden, posiblemente eso explique por qué regresé con mi primer ex-esposa. 

Nada describe mejor al escritor que no puede elegirse otra cosa que, la bipolaridad, ama con tanta intensidad como cuando niega lo que nunca debió ocultar, y eso no sería pecado alguno sino existiera en lo textual. La alegría no se impresiona con nuestra melancolía, pero nos deja olvidar (y eso sabe a gloria). Es difícil escribir una sonrisa con ja y otra ja... (cualquier alma feliz desearía ir más allá).

Nuestra primer reacción en cuanto Ser que lucha por ratificarse Sujeto en las relaciones del ser mediante la palabra (bajo los cánones de la lógica clásica), es la de atacar o defenderse ante el Otro que sentimos o intuimos nos amenaza. Por ende, no debe llamarnos la atención que la refutación, el agravio, el descrédito, vilipendio o el ninguneo (por mencionar solo algunos ejemplos) sean la regla, sin que se verifiquen excepciones a priori. La comunicación entre sujetos es la patria del estrés, la disputa y la tensión. 



En éste ensayo, las letras ingresan en puntita de pie, sigilosas, tímidas y descalzas pero prudentes, sin hacer demasiado ruido. Simulan querer congraciarse con los incandescentes ojos del lector, demagógicas y asimismo ingenuas; quizás exista el destino después de todo. Cada vez que pienso en el Diario, me distraigo con los recoletos recuerdos de sus orígenes; me olvido de escribir, me entusiasmo con la vida. 



Escribo cuando quiero y no escribo aún cuando quiero; siempre quiero escribir, no siempre puedo. No imagino hacer algo superior, salvo cuando copulo con mi esposa, lástima, no me deja inmortalizarlo en el papel. Es como subir a Youtube un vídeo porno... !Joder hombre, no escribo tan bien! Aún el insoportable matrimonio se convierte en amor si le ponemos palabras, locura y candor. 


Prefiero escribir en primera persona, porque no recuerdo a estas alturas cuántas copias hay de mi mismo. Inventé tantas versiones a partir de mi negociación con la negación, que, mucho me temo sea Otro el que esté escribiendo. 


Las mujeres más cautivantes, dicho con cierto glamour, son siempre las más bestiales. La vulnerabilidad viril se viste con bata de porcelana, y eso atemoriza al más intrépido. El mundo desea ser engañado y te lo hará saber con exageradas dosis de violencia en caso que no lo hagas... (trata de no ser tú el engañado)

Indeterminadas dosis de dulzura, promueven cierta prestancia a la indiferencia y agilidad literaria. Normalmente, la fatiga es quien extorsiona el vértigo del reloj y mis iniciativas. Debería contabilizar y reglamentar las gotas del edulcorante. Siempre desayuno lo mismo, pero no siempre escribo. 

 


Nunca soñé con escribir, prefiero creer que la razón es el dilecto subterfugio del lenguaje. Nací esclavo del discurso de mis padres, y ciertamente fueron afables carceleros. No me quejo ni me indigno, solo imagino qué hubiese sido de mi resistencia sin ellos. Hoy soy libre de sodomizarme sin remoloneos tras mi propia retórica, lo cual agradezco intermitentemente ni bien dejo de pensar en ello. 


Escribo por las mañanas muy temprano o en las segundas horas de la tarde, a veces elijo la oscuridad para dormir; mi rutina es un festival de improvisaciones (tal vez me compre un ventilador). De no ser mercader de espectros, me gustaría ser actor, eso de andar disfrazado de mi mismo en una playa nudista, es confesarse estafador. Casi me olvido, también escribiría cuando duermo. Las pesadillas han sido mi más fecunda fuente de inspiración y tozudez.




Aprendemos a partir del miedo, la ansiedad y la culpa de quienes más nos aman, pródigo legado. Imborrables secuelas que habrán de alimentar un inconsciente obeso en frustraciones, reivindicaciones y pesares. Tanto amor me ha angustiado y extasiado ¿Pero es que acaso, la hipotética indiferencia, indeterminación y exclusión de mis padres me habrían salvado?.


Nunca entendí demasiado bien a los filósofos que se divierten ajusticiando el absurdo y empalagoso vuelo del romanticismo, cuando tampoco se consuelan con la cadaverización de la metáfora. Quizá la castración del escape se haya topado con la infamia de la racionalidad, siempre atenta a cercenarle el paso a la estúpida felicidad. Solo las estúpidas se van cuando se las llama, tampoco comprendo de qué se ufana la coherencia que la amedrenta. 

 


Pobre de aquellos niños ricos en libertades en cuanto insensibilidad y abandono materno. Y pobre de aquellos niños ricos en modernismo, aquellos que han gozado de extravagantes padres, autopergeñados en la complicidad nimia en tanto irresponsabilidad compartida. Padres amigos, padres niños. 


Y pobre de cualquier niño, esclavo de la normalidad... aquella que nos provee de una enorme gama y variedad de luchas que, por sutiles y sofisticadas, tan inevitables como indelebles en cuanto heridas y dolores del alma ¿Es que acaso la normalidad no es el más furioso agente de impregnación y estigma respecto de todo aquello que predicamos como padecimiento nítidamente humano en el abstracto? 


De noche, uno tiene ideas rutilantes, pero que no se sostienen en la memoria al igual que la felicidad, la genialidad también es estúpida. Esto lo descubrí hace mucho. Hay anatemas que ingresan serpenteando, otros más arrastrados solo se fingen en vivaces, pero el silogismo entra erguido y con zapatos Spencer lustrados. Mis mejores frases suelen salir de vestido y tacos altos pero despeinadas, y eso es visible en ésta foto. 

Solo en nuestra esencial constitución del Ser en cuanto lucha por ratificarnos ser, es donde podemos encontrar esa nocional efigie identitaria. Aquella que nos describe mediante las distintas caras que se me manifiestan ante el paradigmático vitreaux del psiquismo, so los velados rostros del enajenante simulacro que esculpimos en nombre de una realidad hecha a medida de mi anhelo (cada vez que necesitamos excusarnos humanos). 


Hay pensamientos que son más elegantes que otros, es obvio; pero los vagabundos y brutales son quienes salvan las cruzadas. Nunca fue trascendente una fiesta de palabras donde faltara la irreverencia y la barbarie. El Relato es el maltrato de lo vulgar, se ensaña con lo banal, nos seduce con las dualidades del bien y el mal, nos arrulla con afable lascivia ¿Es que acaso la pasión y el dolor se pueden consumir tibias? 


Al parecer, no hay cura posible en el lenguaje para lo intrínsecamente humano. La clínica, toda asistencia profesional que coadyuve una mejor intelección de mis padecimientos del alma, jamás podrá salirse del plano discursivo, de lo improbable, de lo accidental, de lo meramente subjetivo. Porque las interpretaciones no develan hechos, ni descubren realidades, por ende, tampoco colocarán validez y calma en el ingrávido vacío. El placebo, nunca duró más que el faltante. 


Inconsciente que goza de gran popularidad y abolengo, merced a la férrea disciplina de la mala conciencia, inasible autocrítica, tozuda mismidad y abnegado reduccionismo. Esos desvelos de pronto determinismo, ya no redimen a nadie, mucho menos a la ciencia. Mecanismos de defensas, caracterizados por el ataque como estrategia, y célebres por haber crucificado la realidad sin reparo de aturdimiento, confinando la palabra "verdad" al bunker del escorzo, mero capricho. 



Ese insoportable superyoismo es creador e increado. Sois lo que relatamos, mientras que soy creado en simultáneo por esa cauterizada narrativa. Hombre, discurso y solipsismo, se erigen en la santísima trinidad del lenguaje, aquel lugar atemporal que cumple el curador rol de interrelacionador en el intercambio. 

 


Cierto día, posé sobre mi regazo el lenguaje y lo desprecié. Odié los desplazamientos que sobrevienen en lo público, no hay genialidad que sobreviva al proceso de transmisión. Jamás el lenguaje servirá como eficiente comunicador de todo lo enigmático, real, imaginario, simbólico y aporético que conlleva lo humano, mientras el Ser se preserve como esencial voluntad de lucha por consolidarse unigénito en cuanto ser. Un sujeto que me intenta hacer, a la vez que batallo por hacerlo y hacerme en discordancia. 


Glorificamos la paz, porque la guerra es una constante en el lenguaje. Los padecimientos psíquicos y psicológicos del hombre, describen la bitácora de esas anquilosadas reyertas, escaramuzas y combates por ratificarnos ser ante un acuoso medio en cuanto existencia (inundado de espartanos luchadores, excluyente). 


Nacemos en la lucha para una vida de lucha por Ser en tanto ser ante otros sujetos con la misma misión, hegemonizarse en las relaciones humanas. 

Los leones nacen con garras y afilados dientes, los elefantes con poderosas trompas insertas en un colosal cuerpo, las hormigas son portentosas sociedades dada su sistémica organización; y el hombre nace con un formidable arsenal imbuido en generosa alma (inteligencia): el lenguaje en cuanto estructura. 

 

El lenguaje es la auténtica arma de destrucción masiva. Somos seres sociables e históricos quejosos de su condición, concebidos con la capacidad de crearse y recrearse en la constitución y destrucción. El lenguaje es un arma de múltiple vía que apunta hacia Ego, Alter, el Otro y el Universo, simultánea e indistintamente, en una guerra donde solo excepcionalmente se reconocen aliados. 

Cuando pienses y hables en términos de exitoso o fracasado, recuerda que siempre se describe a una misma persona (uno mismo). Quizás un hombre sin fuerzas habría preferido agarrarse a lo inmutable como realidad última, yo soy más débil que eso. Cierro los ojos para huir de mi mismo y siempre su imagen me embosca al encuentro. 


Soy aquel que lucha sin luchar para que la vida se detenga, profanando reminiscencias que; tal como Tántalo, se hallan maldecidas para que los instantes se desvanezcan cada vez que deseo atraparlos y encontrarme. Mi infierno se ha escrito con lápiz de labio, y cualquier intento por comprender mi mundo es un acto banal e ingenuo. 

Tengo un Ensayo en mente que quisiera escribir antes de morirme, ya conozco suficiente cantidad de palabras rebuscadas como para terminar narrando poéticamente que mando todo a la mierda...

FIN Y PRINCIPIO

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Mainumby
martes, 6 de septiembre de 2016, 20:12:00 GMT-3

Mi dios,pensar en todo lo leído me pone patas arriba, así nací, pero lo tuyo es parte de cosas que entran y salen de mis pensamientos o como se le llamen,me di cuenta que el rebuscar se me va de los dedos, ellos escriben más rápido de lo que pienso,creí que era una torturadora de mi misma y ahora se que no estoy sola, gracias por la compañía,aunque de nada sirve saber las locuras de otros como nuestras, pero en fin, aplausos y más aplausos.

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