La cuestión del dolor psíquico durante el análisis (Psicoanálisis) | DIARIO LITERARIO DIGITAL

La cuestión del dolor psíquico durante el análisis (Psicoanálisis)

viernes, 4 de diciembre de 2015 1 comentarios

"Tratar la cuestión del dolor en el análisis es complejo, ya que intervienen en su causación factores diferentes en cada sujeto. No es igual aquel que trae consigo el dolor de pérdidas tempranas, que aquel que acarrea el vacío de lo que nunca tuvo lugar, y ambos tampoco tienen nada en común con quien ha podido manejar sus pérdidas de amor con el ingenio que permite hacer de sí mismo la falta imprescindible para otros, para quienes esa falta no puede faltarles..."




La cuestión del dolor psíquico durante el análisis

Escrito por Héctor Yankelevich, Psicoanalista

Para Diario Literario Digital


Tratar la cuestión del dolor en el análisis es complejo, ya que intervienen en su causación factores diferentes en cada sujeto. No es igual aquel que trae consigo el dolor de pérdidas tempranas, que aquel que acarrea el vacío de lo que nunca tuvo lugar, y ambos tampoco tienen nada en común con quien ha podido manejar sus pérdidas de amor con el ingenio que permite hacer de sí mismo la falta imprescindible para otros, para quienes esa falta no puede faltarles.

Hay analizantes que se han esmerado en realizar malas elecciones, ¿pero…medidas con qué rasero? - ¿…acaso la repetición deja otra posibilidad? -, que duelen más que lo sufrido en el período en donde el desamparo los hizo víctimas del abandono o de la saña del Otro. Estas elecciones sirven no sólo de magro consuelo sino, a veces, también de refugio narcisista. 

Otros nos han relatado cómo en una buena parte de su vida el dolor era una guía, ya que no consideraban que pudiesen realizar ningún sueño, ninguna aspiración, a tal punto todo asomo de deseo había sido, durante la infancia y la adolescencia, interpretado por el Otro como un desafío o una ingratitud inaceptable.

En estos casos el analista y el análisis enfrentan un desafío. Que la falicización que debe producirse por ocupar el analista un lugar de causa haga olvidar, sí, olvidar no tanto los acontecimientos pasados como tales, sino su investimiento de dolor y rabia. Un análisis sólo lo es, y eso no se logra siempre, si se puede trazar una nueva línea que signifique, aunque no sea dicho, por miedo a decir demasiado, “a partir de aquí se baraja de nuevo”, se juega otro partido. Por eso un análisis se paga, no como honorarios, sino para constituir una deuda nueva. 



Nos ha ocurrido, en análisis suficientemente extensos, que la queja justificada por las violencias físicas de un padre haya ocultado hasta el fin el férreo dominio que la madre ejercía sobre hijas e hijos y será el desprendimiento de los envoltorios maternos -como si se tratara de rostros arrancados como máscaras- lo que acarreará el dolor más violento e incomprensible, como si se tratara, y en efecto se trataba, de una pérdida de identidad. El declararla imaginaria no la hace más liviana, no sirve de consuelo e impide al analista pensar qué formación del yo está en juego. De lo que sí se trataba es de una castración que no teniendo como objeto al falo, pero sí -Φ, se lleva consigo simplemente toda una imagen especular de ese yo que era otro, sí, pero recién después de haberlo perdido.

También existe lo contrario. La poca disposición para soportar el dolor, lo que trae aparejado una búsqueda del camino más corto hacia la satisfacción. El químico será el aliado más temible, ya que el yo no puede no clivarse - a veces para siempre - en el lugar donde el goce se alcanza de ese modo.

Resultado de imagen para pastillas


Pero sean los que fueren los dolores sufridos, si estamos en presencia de alguien que se encuentra en la estructura, los traumas reales - el rehusamiento de amor en la infancia no puede no reforzar el goce superyoico y una culpabilidad que se resiste a contabilizarse en deuda - deben ser trabajados hasta que no sirvan más para ocultar(se) (d)el fantasma y su carácter traumático, ya que muchas veces esos traumas reales hacen inaccesible al fantasma y crean en el sujeto un fantasma adventicio: “yo ya pagué, y demasiado”. Nunca se está más lejos de lo que el análisis busca que en ese momento. Ahora bien, porqué afirmamos que el fantasma es también traumático : simplemente porque el sujeto goza y es gozado gratis, y de ese goce se pretende absuelto; como si no debiese pagar con un trabajo psíquico que lo lleve a su pérdida el desconocimiento de eso que él mismo es en aquello que lo domina. Probablemente sólo el trabajo sobre el fantasma logre un desinvestimiento durable del sufrimiento del que fue objeto en la infancia. Pero el dolor sólo desaparece en la medida en que es posible convertirlo en trabajo, en producción de algo que tenga valor para otros: que se transforme en lazo social.

En un cierto sentido, si se tiene en cuenta cuán larga puede ser una entrada en análisis, cuán solícito -aunque no activo - debiera ser el analista allí donde el sujeto fue, más que desconocido, objeto de desmentido simbólico como tal por parte del adulto, el análisis consiste en crear un plus de gozar que debe perderse, pero como decisión del propio analizante. No porque sí, sino para crear la modalidad en que cada sujeto debe adquirir un nuevo saber: cómo desprenderse de goces que lo maniatan y lo adormecen, para relanzar lo único que puede darle la dimensión que no se adquiere nunca para siempre: la de despertar al deseo.

Exclusivo para DIARIO LITERARIO DIGITAL 

Share this article :

+ comentarios + 1 comentarios

sábado, 5 de diciembre de 2015, 20:28:00 GMT-3

Le gusto todo y quisiera saber mas porq es muy interesante para mi estos tema de el dolor sicológico

Publicar un comentario

 
Letras Opacas.org | |
Copyright © 2011. DIARIO LITERARIO DIGITAL - All Rights Reserved
LETRAS OPACAS (Diario Digital Literario) .Argentina
Proudly powered by Blogger
Conseguir la ú…e Flash Player Blogger {{Usuario escritura-4}}width=device-width, initial-scale=1.