Hermenéutica financiera: crisis de fundamentos en la economía (filosofía) | DIARIO LITERARIO DIGITAL

Hermenéutica financiera: crisis de fundamentos en la economía (filosofía)

sábado, 5 de diciembre de 2015 0 comentarios

Hace mucho que la economía como ciencia dejó de aportarnos explicaciones a las cada vez más neuróticas crisis económicas mundiales, si la economía no sirve para prevenir esos angustiantes problemas ¿Qué utilidad tiene la economía?    



Escrito por Lic Ramón D. Peralta

Exclusivo para Diario Literario Digital



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CRISIS DE FUNDAMENTOS DE LAS CIENCIAS ECONÓMICAS SIGLO XXI

Comenzar diciendo que uno escribe desde el narcisista anhelo de trascendencia, no es original sino le adosamos que juega con un mezquino y despreciable oscurantismo del pathos. Sin embargo, preferimos hablar de uno mismo soslayando lo real para disfrazar de redentor, romántico y apolíneo un Otro puesto en el Yo ideal. Es difícil no interpretar desde un apriorístico proyecto del deseo, no hay nada que impida que usted concluya acorde sus propios condicionantes, fantasmas e intenciones. No hay arte literario lo suficientemente eficaz como para que usted y yo ocupemos el mismo significante.

El significante más que apuntar hacia el significado, apunta hacia el propio proyecto yoista.  Esa condición de posibilidad del lenguaje, establece el grado de imprecisión que posee la comunicación respecto de las conductas de notificación entre sujetos. Si escuchar con atención se ha vuelto dificultoso, hoy leer con atención nos llena de gloria, orgullo y diferencia.
La intelectualidad no se mide por las magnitudes de ansiedad por enseñar, sino por esa alienante obsesión por leer y aprender. También están los eslabones perdidos que integran ambos mundos, sin saber precisar si escriben por razones venerables o en nombre del gobierno de un Ego afectado. Justamente esa laxitud en el entendimiento de lo que se dice y escucha, y su imaginaria compulsa con la intelección, es lo que nos ratifica como sujetos.  

Muchas veces me pregunté ¿por qué nuestro lenguaje es  tan ineficiente a la hora de atrapar y comunicar la idea?. Intuitivamente había cosas que no me cerraban en el estructuralismo, la fenomenología, la lógica e incluso en el psicoanálisis. Íntimamente me resistía a que el hombre fuera finalmente esclavo de sus propias invenciones y convenciones. Era inadmisible aceptar la noción de una evolución que nos trajera hasta el terreno de la cosificación, ¿Evolucionar miles de años para terminar siendo un ente más, como en los orígenes?... no tenía mucho sentido. 

Tal como los niños, en cada ocasión que me pregunté ¿Por qué? aparecía la necesidad de ir tras los reflejos de lo que traslucía el fenómeno en si. Hoy no puedo evitar pensar bajo la consigna "Qué hay detrás de esto". Bajo el influjo de ésta especial tipicidad de psicosis, los científicos (teoría del Big Bang mediante) se toparon con el ex-nihilo originario y creador. 

Por su lado la física cuántica hacía el genial hallazgo de la "nada cuántica", una nada altamente inestable, ya que, casi al instante de lograr su vacío absoluto comenzaba inexplicablemente a generar subpartículas de materia y antimateria. Algo tan perturbador y revelador no podía tolerar indiferencia ni dogmatismo, el mundo de la filosofía se volvía a mover.

Hoy sabemos que no sabemos, y que detrás de cada conocimiento se esconde otro conocimiento más profundo, radical y esclarecedor. Pero esa conpresencia posible ante las estigias de la realidad, lejos de espabilarnos nos certifica como humanos en la negación. Con el modernismo filosófico inauguramos la tradición de negar desde el academicismo todas aquellas piezas que nos estorbaran. 


La condición humana es la vocación de negar todo lo que nos rodea en la realidad y de proyectar otra realidad alternativa a partir de nuestros deseos y perversiones libremente asumidos. Podemos fracasar en el intento, de hecho fracasamos inexorablemente, siempre nos estrellamos de alguna manera contra lo real, el hombre puesto en sociedad se transforma en una pasión estéril.

Así fue como luego de negar a Dios, negamos la naturaleza, negamos la metafísica, negamos al dualismo, negamos al sujeto, negamos al Ser y negamos la economía, entre otras (incluso nos negamos entre nosotros).

Todo lo que sobró fue puesto dentro de la hermética caja de la ideología, la heurística y las creencias en tanto dogma político. Con semejante escenario, nada podía fallarle a esa mítica "razón" atornillada al imperio de la filosofía de la conciencia, sin embargo falló (y torpemente). Como solía decir mi padre "me niego a que sobren o falten piezas en la realidad". 

A partir de cierto punto la filosofía se separa de la ciencia, y se comienza con una tradición que aún flagela nuestras investigaciones y análisis, aquella que toma por ejemplo, postulados de la física clásica para establecer dictámenes tautológicos para las ciencias económicas, la sociología, la política, etc. Ciertas ecuaciones matemáticas y geométricas, teoremas y teorías aritméticas han servido de base para famosas formulaciones sociales y economicistas. 

La etología, la etnografía, la antropología, la historia, la psicología, el psicoanálisis, las neurociencias, las genetistas y otras tantas disciplinas científicas, han sido y aún son utilizadas para enseñarnos a pensar una economía que se vende como certera y determinista, pero que, hace mucho no explica nada en el factum. Y pregunto ¿Qué nos está pasando, qué nos estimula a perpetuarnos en la necedad, el infantilismo y  la pereza?

Cierto día, finalmente mis sospechas encuentran un indicio en la teoría de la indeterminación de Heisenberg. Ya Lacan había movilizado en mi, un precoz e ininteligible rechazo a una teoría que hoy no deja de entusiasmarme, dado el potencial que aún mantiene oculto. Grande fue mi asombro cuando estudiando en simultáneo los enunciados más importantes de la ciencia cuántica y algunas de las enseñanza de Lacan, me enfrento con una de las paradojas más enigmáticas y apasionantes que se hayan cruzado en mi vida de estudiante e investigador.

Dicha serendipia puede ser explicada con la formulación de la siguiente pregunta ¿Por qué la filosofía no logra salir absolutamente del solipsismo cada vez que se ha empeñado en descubrir los universales y por qué el psicoanálisis (por el contrario) no logra aislar al sujeto absolutamente cada vez que intenta desnudar al individuo?.

Separar al sujeto de la Red (humanidad) mediante la estructura del lenguaje es tan problemático, como aislar los universales de sus esencias constitutivas. 
Los científicos que trabajan en el Colisionador de Hadrones de Suiza, han popularizado un interesante aforismo que reza: "Si una fórmula ocupa más de cinco centímetros es porque el hallazgo está incompleto".

Un amante del estudio no puede menos que tomar esto como un desafío, y ciertamente las ideas que cambiaron al mundo, siempre entraron en una sola oración. Y vaya que han sido prolífico el "Pienso, luego existo" de Descartes, el "Solo sé que no se nada" de Sócrates, "La vida es muy simple pero insistimos en hacerla complicada" Confucio, "El hombre esta condenado a ser libre" Jean Paul Sartre, "En todo hay una parte de todo" Anaxágoras, "El hombre es la medida de todas las cosas" Protágoras, "El hombre es la única criatura que rechaza ser lo que es" Albert Camus... (entre otros). 

Hoy asumo que: "El Ser es unidad totalizadora". Esta sola oración resume el fruto de mi hesitada curiosidad. Disolver una sola de esas partículas esenciales significa destruir el universo. Explicado de otra manera, cuando Lacan se pregunta ¿Cuál es el nexo entre el sujeto y el ser social e histórico (pergeñado por Heigegger)? nos estaba mostrando sus dudas sobre las posibilidades del campo funcional de la síntesis fenomenológica de la percepción y el psicoanálisis. 

Lamentablemente a partir de que la economía se independiza de la filosofía para integrarse al testarudo, sesgado y egregio gremio del positivismo lógico, dejan de aparecer pensadores, creadores e innovadores para una ciencia que nunca pudo despojarse de su genealogía ontológica y  metafísica. El mayor problema de la economía es que no se ocupa de los universales como tampoco del individuo, y si no se ocupa de ninguno de ellos ¿A quién atiende?. Hoy como ninguna otra, la economía se ha vuelto un saber inútil. 

La economía se olvidó que habla del Ser puesto en el mundo, de la humanidad, del lenguaje más caracterizador de las relaciones humanas. Se limita a contarnos con un idioma reificado sobre cosas que no son cosas. Hoy la enorme mayoría de los economistas no sabe construir una definición propia (por fuera del cliché y los manuales) sobre qué es riqueza y qué la genera. Las masas han llegado a respirar y sentir la economía como una especie de religión o culto pagano donde semidioses vivientes son capaces de cambiar las realidades sin necesidad de mediación conceptual con conocimiento o ciencia alguna. Para el dogmático, la economía solo se trata de un bautismo originario de lo que dice el líder que es. 

La "ley de oferta y demanda"  al unísono con la "teoría general de Keynes" o la "teoría de la  explotación de Marx" han adquirido fisonomías henoteístas. Esa absurda escisión entre teorías del valor objetivistas vs subjetivistas es espantosa. Tanto como aquella obsesión por dividir capitalismo de socialismo. Lamentablemente para el dogmático, la filosofía les trae muy malas noticias, no hay un ser humano con características mecanicistas, deterministas, falsacionistas, verificacionistas ni clasistas; no existe un mundo feliz, vacaciones pagas, una cena gratis ni sobredeterminación natural alguna. 

 

Y si bien el engaño duró más que nuestros estremecimientos, no lo pudo con el agotamiento. Seguir pensando la economía en términos de abstractos desvinculados del sujeto ontológico y sus esencias, no es más que una pérdida de tiempo.

La economía nos está pidiendo una nueva oportunidad. Las utopías son muy humanas, tanto como el chocarnos recurrentemente y sin solución de continuidad con una realidad que se nos muestra en forma de sorpresa no querida. La realidad es aquel extranjero a nuestra mente que se nos presenta como límite ante la insistencia de un ideal cimentado sobre la oquedad, el hiato y el berrinche.  
Nada nos impide construir nuevos ideales y fetiches, como tampoco la realidad se inhibe de mostrarnos su condición de posibilidad en el universo. La ideología es única responsable por la cantidad de chichones que coleccionamos a lo largo de nuestras vidas. Es una pared con la que chocamos insistentemente sin que nos provea (aparentemente) de aprendizaje alguno.

Sin embargo, nadie es perfecto, ni siquiera nuestros errores, entonces no habré de preguntarme sobre el ratio cognoscendi de los sesgos cognitivos, sino ¿por qué el Ser tiene esa extraña habilidad para violarlos?. Ni siquiera nuestros límites son confiables. 

Esa sensación adiáfora se pone en duda a si mismo, pasa a mostrarnos el lazo enigmático que tiene el Ser con la evolución. Entonces cabe la necesidad de preguntarnos ¿Qué sería de nosotros sin la existencia de la natural predisposición al error?. No me animo a afirmar que la cosa no se equivoca, pero conjeturo que si se equivoca el hombre, es porque de no equivocarse no habría argumentos para la evolución, el futuro y la vida humana. 


Critico a la joven bella por arrogante, pero ¿me habría fijado en ella sin todo eso que critico?. Amamos lo mismo que odiamos, es todo un tema. La "Imposibilidad" es una de esas palabras con significantes dualistas que nos engañan con holísticas imágenes degradadas, por un lado parece querer expandir el límite de lo finito, y simultáneamente nos insinúa que el Ser le inventa capciosas fronteras a la posibilidad. No sabemos si esa imposibilidad está lejos o cerca, si se subsume adventicia o si irrumpe abruptamente cercenando los brazos de la posibilidad e incluso nos invita a imaginar su inexistencia según el contexto en que se encuentre dentro del orden simbólico del lenguaje. 

Las palabras nunca definen nada con precisión, solo sirven para excitarnos, ilusionarnos, enfurecernos, creer, olvidar, alimentar la fe y esporádicamente actuar. En cambio son infalibles a la hora de justificarnos Ser que lucha por ratificarse ser. El lenguaje es la patria de la tensión, la épica y la destrucción.     


Dijo Litvinoff: "Hay una noción generalizada en los argentinos de pensar a la bolsa como una timba porque no la conoce". No comparto su análisis, justamente porque no la conoce prefiere la timba o el azar. Eso explica por qué diariamente los argentinos prefieren colocar 20 veces más dinero en los casinos, bingos, loterías, quinielas y juegos de azar en general; que en los mercados de capitales. El problema no está en la incertidumbre o en el desconocimiento, sino en la hermenéutica del tratamiento simbólico del ente y su orientación psíquica y cultural. El mercado de capitales no constituye ningún "objeto de a" para la cultura criolla  (no es un Otro ni es un faltante del deseo). 

 



La economía es el lenguaje del deseo inalcanzable confundido con el goce ergo el tratamiento eidético e imaginario de lo real mediante lo simbólico

Si bien algunos lacanianos sostienen que la economía se soporta en el goce, la hermenéutica intenta descifrar los argumentos que nos expliquen por qué el hombre hizo lo que hizo y hace lo que hace. ¿Qué es lo que motoriza la economía, cuál fue el puntapié inicial, de dónde tomarnos para deducir que hay algo que nos llevó a semejante grado de complejidad en las relaciones humanas en tanto lo económico?

Nada como el goce para fundamentar que el hombre se ve movilizado a accionar en pos de obtener la satisfacción de sus demandas materiales ¿Pero puede haber goce sin una acción previa? ¿Cómo decir que el goce es el punto de ignición, si se presupone que el goce necesita del objeto faltante, la idea, el contacto y el significante hedonista para poder concluir que el goce como causa sui genera la economía del Ser en sus relaciones del ser?


Cuando nos preguntamos ¿Es el goce una entidad plena y totalizadora, es una respuesta final o hay algo que antecede al goce? (...) nos encontramos con la retórica del punto suspensivo. Adan y Eva comieron del fruto prohibido (del árbol del conocimiento) más allá de las advertencias impartidas por Dios, no existía un conocimiento del goce previo, porque de hecho esa Zoé los preservaba de la vida mundana, los mantenía desinhibidos en la desnudez, inconscientes del bien, el mal y las apariencias, su destino había sido invitado a participar de la vida divina y espiritual. 



¿Qué hizo que el hombre violara esa sacra prohibición, y abdique ante semejante ofrenda de inmortalidad y amor?. Nuevamente nos encontramos con el deseo enquistado en la inmanente curiosidad del Ser en cuanto ser. El deseo por conocer los alcances de las promesas de placer presuntamente imbuido en ese fruto de la perdición, bastó para que el hombre sea maldecido con el "pecado original" como castigo eterno. Lo que impulsa la acción del hombre es el deseo. 



Para los analíticos, goce, placer y felicidad no soportan confusiones, son signos diferentes pero asimismo complementarios. Una aceptable síntesis sería aquella que nos invita a descifrar en cuanto pareidolia internalista a un goce que nos puede mostrar una cara dionisíaca y sibarita, pero también su enmascaramiento más oscuro y repulsivo.

 

Hay goce con el sexo ocasional, pero también puede darse el goce con el consumo de estupefacientes, en el daño a terceros y a si mismo o incluso en la destrucción. Es decir, podemos disfrutar de la autotortura y la crueldad impresa al prójimo simultáneamente. Estas caracterizadoras entelequias de la psiqué, fueron teorizadas por Freud bajo el término "pulsiones". Hay una sobredeterminación bestiaria del goce humano, uno de los secretos mejor guardados por lo inconsciente.

En cambio el placer está escandido del goce, es decir que, si bien es goce no se cierra a ello, so se dilata hasta el terreno de lo inmanente. Es un goce no destructivo ni suicida. El placer tiende a lo benigno, sin secuelas ni precuelas que subyuguen al sujeto al sobrecosto psíquico. En el placer el goce no genera culpa, angustias ni pesares en tanto registro. El placer puede manifestarse de manera fresca y espontánea, ya que no requiere de un proyecto o premeditación previa. El canto de un jilguero o un amanecer en armoniosa soledad nos puede sorprender con una súbita sensación placentera. Al parecer el placer tiene "principios". 


Mientras que el goce siempre está contaminado por el estructuralismo humano, el placer se mueve cómodamente en los feudos del espiritualismo. Hay personas que desarrollan un atávico goce por la acumulación de dinero, ergo el goce también puede proyectarse en lograr estar en un yate propio o mostrarse en una ferrari (gula y lujuria); al placer no le importa ninguno de esos íconos, índices o códigos. El placer y la dicha que genera la desinteresada solidaridad y ayuda al prójimo es algo que la economía jamás pudo entender.  


Pero la definición de economía nos habla de felicidad ¿Qué será eso?. Si bien la palabra felicidad es de esos signos que jamás dejan de expandirse en tanto nuevos significados, la filosofía económica percibe cierto tinte moral y eticista en el placer. Es decir, la felicidad va más allá del goce, aquella contrapartida que no se conjuga con sufrimiento, traumas y vacío; para enseñarnos el camino que nos conduce al "debe ser" de lo humano. También va más allá del placer.


La felicidad trastoca lo racional y el monismo materialista que actualmente nos atraviesa, para que la oikía finalmente se consagre en la casa de la Zoé (espíritu). En otras palabras, la felicidad nos muestra extrañas maneras de disfrutar del sacrificio, el dolor y la abnegación; cuando esos flagelos están puestos al servicio de causas superiores. La felicidad que siente la madre parturienta que luego de un indescriptible dolor vivencia el maravilloso "pase" al paroxismo en tanto fruto de la novedad ante la nueva vida propiciada, o la felicidad que experimenta el científico que luego de una vida de investigación, estudio, esmero y desvelo descubre algo que cambiará la humanidad para mejor.

Hay muchos ejemplos que prefiero quede en manos de vuestra imaginación, más allá de aquel que nos muestra el acto de aplazamiento del que decide postergar el goce materialista para lograr un título universitario o el del hermano que dimite ante su propio goce en pos de cuidar y asistir a su madre enferma. El estudioso que elige el anónimo sacerdocio intelectual en renuncia del sometimiento que imponen los derruidos mecenazgos políticos. En síntesis, la felicidad de los pueblos no debe estar ligada unívocamente a la posesión de cosas. Lo que hace feliz al hombre no es la cosa sino la riqueza.

 

Entonces cuando indagamos acerca de qué es la riqueza y qué la genera debemos procurar olvidar las definiciones deterministas, verificacionistas, falsacionistas, clasistas y mecanicistas que sin solución de continuidad nos venía proveyendo el dogmatismo económico. Porque no hay apodícticos ni edictos endógenos en la economía, todo está "Siendo en el movimiento".

Lo que genera riqueza hace comunión intersticial con su propio signo y significante. La conciencia, la sensación, la percepción, el razonamiento, la creatividad, la intencionalidad, la decisión, las creencias, la imaginación, la memoria y especialmente la curiosidad, son conspicuos y obcecados profanadores del étimo de riqueza; ergo son quienes la descubren, quienes ulteriormente se pueden ufanar del hallazgo. Pero finalmente, ninguna de esas abstracciones se mancomunan y arrancan sin el combustible del "Deseo". 


El deseo unívocamente humano es el Deseo que desea deseos. Kojéve se encolumna detrás de Platón y Hegel, para finalmente regalarnos la idea de que, el deseo es la presencia de una ausencia, es lo que le anuncia al sujeto sobre algo que no tiene, que no existe en lo verdadero pero que debe buscar in eternum. Desear deseos nos estimula a imaginar que la ausencia siempre es colmada con otra ausencia, es llenar el faltante con otro faltante.

La historia de la economía comienza cuando se enfrentan dos deseos. Esta inquisición del Deseo que desea deseos es arquitrabe del "objeto de a". Porque solo en la pluralidad de deseos, es donde se patentiza la existencia del sujeto. Solo el deseo del deseo puede hacernos negar la negación, so nos estimula al frenético accionar de asimilar objetos que nunca llenan nada. El deseo del deseo es una paradoja que nos consagra como sujetos incapaces de certificar satisfacción alguna en la certidumbre, porque sin incertidumbre dejaríamos de Ser en cuanto Ser. El sujeto es incognoscible porque sus deseos de deseos lo elevan por sobre la cosa en si, el ente, no hay objetivación posible para el sujeto.  
Kojève dice que: "solo existe hombre en una manada, porque solo en la manada animal surge el Sujeto. Hay Deseo porque hay pluralidad de Deseo, hay hombre porque hay pluralidad de Deseos, entonces hay Sujeto no solo porque hay devenir e historia sino que el hombre como causa sui es ese devenir de un Deseo que desea Deseos. ¿Qué es lo que Desea alguien que Desea? Un deseo de Deseo no puede ser otra cosa que un Deseo de reconocimiento. ¿Qué Deseo yo? Deseo que el otro me desee, que reconozca mi valor."

Porque la riqueza y su generación está justamente en esas entidades abstractas, como la conciencia, la psiquis, los sentimientos, el espiritualismo... (el deseo de procurarnos el bien como individuo y sociedad). Porque la verdadera riqueza está y se genera en el alma humana.





EXÉGESIS DE UNA ECONOMÍA NEOCLÁSICA QUE SE DESPIDE 


Las cosas nos fueron dadas naturalmente, las frutas, las verduras, los bulbos, tubérculos, animales, el agua, la tierra, etc. Vinimos al mundo con una herencia en forma de legado universal, que también modificamos. Ese "patrimonio" inicial no era de nadie y era de todos. Es decir que, la primera acción económica parte del aquel deseo original del Ser que ocasionó el primer acto en pos de asirse de la cosa (nacía el trabajo). Ese estirar la mano y arrancar el fruto del árbol fue el primigenio ejercicio económico. Nacía en un mismo predicado la oferta y la demanda, la producción y el consumo. 

Durante muchos años me pregunté ¿Por qué habíamos hecho tan tajante y estanca división conceptual entre oferta y demanda, cuando ambas nacieron y aún permanecen juntas?. Todos somos oferta y demanda, todos somos producción y consumo ¿Qué fue lo que originó semejante confusión?. Todos los signos semasiológicos, noológicos y epistemológicos conocidos apuntan hacia la noción de "propiedad". Esa apropiación de lo natural en manos del sedentarismo humano, nos marcaría para siempre. 

 

Primer gran distorsionador


En un principio, esa propiedad devino en el primer distorsionador o perturbador "patrimonial". Alguien era dueño de la tierra donde crecían, nacían y se desarrollaban los recursos necesarios para vivir. La recolección, la caza y la pesca, habían sido privatizados y asimismo estatizados. La libertad económica en el lato había nacido póstuma. 

Segundo gran distorsionador    

El segundo gran distorsionador  de la historia económica fue el "ahorro". El ahorro en un principio aceleró la producción mientras postergaba el consumo. Ese esfuerzo disciplinario por consumir menos de lo que se había producido, sentó las bases de la acumulación de cosas. Esa acumulación garantiza el propio consumo futuro y otorga mayor poder de negociación ante el Otro. Es decir, mientras no hubo propiedad, las acciones o el trabajo fueron la única riqueza en si mismo. Con la propiedad nace el ahorro, y con estos aparece en escena el  término "capital" que hoy conocemos. 

En otras palabras, el Capital nace según orden de aparición con el trabajo, el ahorro y la propiedad acumulada (patrimonio). El ahorro significó la irrupción del primer componente tecnológico para la economía. Porque solo cuando el hombre pudo saber qué bienes podían preservar sus propiedades primordiales (alimentos, cueros, etc) es que pudo catalizar ese principio de conservación en forma de ahorro.  

De haber existido una supuesta "ley de oferta y demanda" en las relaciones humanas se infiere que solo habría funcionado de manera lineal durante el tiempo en que el hombre solo extraía, pescaba o cazaba los recursos para poder vivir (consumir) de manera inmediata, es decir, previo al conocimiento de los principios de conservación de cada tipología de alimentos ergo condición de posibilidad del ahorro.
Algunos lingüistas infieren que la aparición del lenguaje tuvo mucho que ver con las primeras operaciones de intercambio económico del ser humano. Las palabras son escencialmente depósito, ya que marcan diferencias y unifican, so distancian la sugestión de la sujeción. La sugestión intrínseca al deseo motoriza al hombre a la acción, y de esta nace la sujeción al goce. 



Para la visión lacaniana de la economía, se presenta una ineludible vinculación entre el "objeto de a" (objeto metonómico del deseo, ergo el faltante que necesita de un objeto pero que nunca se satisface aún ante la posesión de la cosa buscada). Cuando los analíticos piensan la interactuación del sujeto mediante oferta y la demanda, inducen que "no se puede pasar de la angustia al sinthome sin pasar de un Otro al otro". En otras palabras, toda relación comercial del sujeto con el "objeto" necesita del pase de un otro Yo (alteridad) al Otro para un ulterior retorno. Porque en esa conducta de notificación que emana del deseo del Otro, es donde se asienta el verbo en tanto intencionalidad del intercambio. 

Este modo singular en que se relacionan dos sujetos se enmarcan en el "saber hacer" y "el saber estar allí". Esto debe funcionar para que el sujeto deseante originario haga en cada ocasión economista inconsistir al Otro, pergeñando una serie de actos que tiende al infinito, porque dispone de su sinthome o un lazo que lo une a la vida en cuanto producción biopolítica de la red. Se trató para esos primeros hombres de hacer del goce una función y acordarle estructura lógica; por este motivo, la relación entre deseo, saber y goce es el eje que atraviesa todo el accionar económico. 

No es descabellado asumir en consecuencia que, la exigencia imbuida en esa asociación analogizante entre el deseo y el plus de goce del sujeto en tanto el Otro, haya forzado los resortes evolutivos de la psiquis humana en pos de lograr crear el lenguaje de la palabra que apode o nomine primigeniamente la cosa. Por su lado el lenguaje eidético de las matemáticas fue quien amalgamó la idea con el arbitraje conceptual para con el verbo mediante una resolución contingente (de la metafísica) para acercarnos a la conciencia de cantidad y calidad de la cosa.

Nacía así la idea del valor subjetivo, es decir, la cosa en sí vale solo cuando se enfrentan dos deseos convergentes. En síntesis, el comercio consiste en intercambiar objetos de deseos invertidos. Yo deseo lo tuyo, y tú deseas lo mio. 
El faltante es la cárcel del fantasma. Pero habremos de distinguir entre la necesidad inmanente del Ser por ratificarse ser en sus relaciones del ser y el deseo. Ambos son existenciales, pero mientras que la necesidad se presenta en todos los niveles incluyendo las esencias, el deseo solo subyace en tanto existencia fenoménica del goce. Un cuerpo de materia que necesita de materia para poder vivir, pero mientras que el Goce debe ser asumido como un suceso o proceso, el Deseo pervive como un estado. El deseo es un estado invariante y permanente mientras el sujeto está con vida.





Tercer gran distorsionador




El tercer gran distorsionador de la economía es el dinero. El dinero es el lenguaje del deseo confundido con el goce ergo el tratamiento eidético e imaginario de lo real mediante lo simbólico. Acá lo real se refiere a lo abstracto, al deseo y al conocimiento natural con que nace el cuerpo acerca del goce. Nacemos con deseo de comer, pero simultáneamente conociendo instintivamente que ese primer contacto con la teta materna me conduce al goce implícito en la saciedad del apetito. Entonces ante la pregunta ¿Qué nació primero, deseo o goce? cabe responder que esa aparición sincrónica no es relevante salvo para entender que "el deseo precede la acción". 


En síntesis, se infiere que por sobre todo,  la economía se manifiesta a priori mediante la acción, de ahí que también se la refiera como "actividad económica". Es decir que, aún intuyendo que se apunta a un goce conocido, no puede establecerse el primer hecho económico sin una acción previa. Luego del primer encuentro, deseo y goce caminarán tomados de la mano. 

El dinero en sus distintos formatos históricos (sal, especies, piedras preciosas, oro, plata, moneda, billete, etc) es un lenguaje donde confluyen el símbolo del deseo, la imaginación del objeto faltante, la idea sobre el esfuerzo exigido para su consecución, el goce proyectado y la conpresencia del Otro puesto en el Yo ideal. Todo ello aunado, representó para la economía el nacimiento de un lenguaje con autonomía propia. 

Así pues, hoy nadie se confunde cuando mencionamos el término economía, todos imaginamos al dinero como primer reflejo pavloviano.  El dinero legitima los anteriores distorsionadores, para establecer legalidad, unicidad, cuanticidad y entidad simbólica a la acción (trabajo), el ahorro (acumulación) y el patrimonio (propiedad). El capital pasará así a cobrar preeminencia sobre la acción, para dictar los cánones deterministas del Ser en las relaciones del ser de aquí en más.      

El dinero fue evolucionando hasta trasformarse en el idioma del tópico para las sociedades. Los tópicos para el lenguaje económico, no se anulan por ser contradictorios. El tópico no necesita lógica, vive en el absurdo de la contradicción; es una convención que, como las monedas, todos aceptan como un valor sin cuestionar por qué vale lo que dice valer. El tópico se manifiesta convocado por la circunstancia; los objetos, las situaciones lo invocan y éste emerge sin dificultad. A través del tópico se manifiesta la voz común que se convierte en respuesta obligada. Esa lógica asignada al dinero, es fruto de un lenguaje sostenido en la más absoluta irracionalidad que sin embargo, nos embelesa en la mera creencia, aquella ansiedad del hombre por lograr "certidumbre" aún costa de sumergirnos en el más desquiciante absurdo.


Cuarto gran distorsionador

El dinero hizo más sofisticado el arte de ahorrar, y a partir de esta potestad nació el crédito. El préstamo y el crédito son el cuarto gran distorsionador de la economía. 

Ya en épocas de los sofistas, se había dado el debate sobre "lo que es" versus el "deber ser" de la economía. Por otro lado, las nociones contables de la partida doble (el ingreso debe jugar con el egreso) eran  bien conocidas por los antiguos egipcios, babilónicos, fenicios, hebreos, hindúes, chinos, griegos y a posteriori, los romanos. Pero fueron los árabes quienes le dieron vida al concepto de "juego entre la oferta y la demanda" (en cuanto teoría del valor); saber que fue tomado a principios del siglo XIII por Luca Paccioli, quién finalmente lo hace popular y de uso extendido entre los europeos. 

Los hindúes decían: "quien produce es el mismo que consume, por ende no debería haber diferencia entre el que oferta y el que demanda". El fenómeno de la "inflación" era algo que si bien había nacido en la antigûedad, seguía aún sin un explicativo teórico respecto de sus orígenes.  

Las formulaciones en boga hasta esos entonces, nunca pudieron explicar fenómenos que se presentaban de manera asintótica violando (en apariencia) las proposiciones más difundidas. En la Edad Media son los escolásticos quienes advierten que la sobre-emisión de dinero era lo que generaba la duplicación artificial de los activos. 

Ya en el año 1.844 con la Peel`s Act (o Ley de Peel) se dispone del coeficiente de caja del 100% (en oro) para la emisión monetaria, a los efectos de evitar las cíclicas crisis económicas y financieras a las que se estaba sometiendo Inglaterra y en general el viejo continente, pero se "olvidaron" de disponer idéntico coeficiente de caja para los depósitos. 

Porque los escolásticos también preanunciaron tempranamente que además del encaje del 100 % de la emisión monetaria, se debía exigir el coeficiente del 100% sobre los préstamos y créditos. Porque no solo el dinero sin respaldo produce duplicación de los activos, sino que, también lo hace el crédito y el préstamo sin encajes. 


A principios del siglo XX, mientras estaba reorganizando una fábrica aérea Clifford Hugh Douglas (ingeniero de profesión) notó que el "ingreso" o coste semanal total de los bienes producidos era mayor que los montos pagados como sueldos y salarios, costos de material y dividendos e intereses. Esto parecía contradecir la teoría propuesta por Adam Smith, David Ricardo y el resto de los pensadores de las escuela clásica acerca de que tales ingresos son redistribuidos inmediatamente, constituyendo así la base del poder de compra en sumisión a la teoría del libre juego de oferta y demanda.

 

Intrigado por esta aparente desconexión entre lo que había aprendido y la realidad, Douglas decidió investigar a través de la aplicación de los métodos propios de la ingeniería al sistema económico.

Coleccionó datos e información sobre cien grandes empresas británicas y descubrió que, a excepción de empresas que más tarde llegaron a la quiebra, todas mostraban ese mismo efecto: las sumas pagadas como gasto total eran siempre menores que las ventas totales por bienes y servicios. Esto era teóricamente imposible: el poder de compra de la población en su conjunto solo puede venir de (igualar) la suma total de lo que se vende.



Dando cuenta de esta curiosa situación en un artículo que escribió en la revista English Review, Douglas dice: "Estamos viviendo bajo un sistema de contabilidad que transforma la entrega de bienes y servicios por la nación a si misma en una imposibilidad técnica". Posteriormente, entre 1916 y 1920, escribe dos libros "Economic Democracy" y "Credit Power and Democracy", ahondando en el tema y sus consecuencias.



¿Qué había descubierto Douglas?, pues las evidencias de lo que los escolásticos habían pronosticado varios siglos atrás. La duplicación de activos viola el Principio de la Partida Doble, estableciendo una expansión del dinero que inyectado al sector productivo (empresas, propietarios y latifundistas) siempre provoca un numeral mayor en la Oferta que en la demanda. Recordemos que por esos días, el criterio de calificación bancario para el otorgamiento de crédito y préstamos estaba pergeñado para ser direccionado a quienes poseyeran sólidos patrimonios.



Obviamente y como de costumbre el establishment academicista y universitario no le prestó mayor atención, hasta que a fines de los años 20 estalla la tristemente célebre "Gran Crisis del 30", la cual se propagó rápidamente a todo el mundo. Fue la primer crisis global de la historia. Schumpeter habíale atribuido la responsabilidad de los ciclos económicos a la "creatividad e innovación destructiva" propio de la condición humana y empresarial, claro que él se refería a los avances tecnológicos aplicado a la producción industrial, no a las tecnologías financieras. 


 


Hasta ese momento se pensaba al ahorro como sostén del crédito y el préstamo, por ende, los financistas de aquel entonces suponían que la creación de dinero vía reserva fraccionaria debía ser volcado al propietario de bienes inmuebles y a las empresas. Es decir que, se esperaba que la duplicación de activos en manos del crédito fuera compensado con la creación de riqueza por parte del sector productivo (relación deuda-patrimonio). 

Keynes advierte que, justamente esa inclinación de la cancha en beneficio de los factores de producción había dejado en inferioridad de condiciones a los trabajadores ergo demanda. Luego de la crisis del 30 se creía haber hallado finalmente una solución keynesiana en el financiamiento del consumo vía aumento del gasto público. Esa duplicación de activos ahora en manos del crédito artificial vía emisión monetaria (Estado) sería el caldo de cultivo para el resurgimiento de la tan popular inflación

Los neoclásicos comenzaron a cuestionar las soluciones de Keynes y postularon que esa emisión expansiva resultante era lo que causaba inflación. Cosa que tampoco cerraba, pues EE.UU. a partir de los años 70 hasta la fecha evidenció altísimos índices de emisión sin que se trasladaran a precios al consumo. Algo no andaba bien. 


Con la Curva de Phillips, la econometría y las teorías monetaristas  ya contábamos con tres anuncios de defunción de los ciclos económicos. Sin embargo, los muertos que los genios de la economía habían incluido en sus obituarios, seguían (y siguen) gozando de buena salud. No hace mucho las mejores mentes de Estados Unidos descubren la noción de posición económica y velocidad de circulación del dinero. 

Las primeras conclusiones fueron: para que el crédito no genere inflación ni produzca grandes desfases entre la producción y el consumo, hay que distribuir esa duplicación de activos vía reserva fraccionaria entre las empresas (producción) y los trabajadores (consumo). Porque si se crea dinero y se lo inyecta únicamente vía consumo acorde las políticas keynesianas  (como se hizo siempre en Argentina) se genera inflación. Y si se inyecta dinero creado solo vía producción, se producen crisis recesivas (como las del 30`) . 

La gran enseñanza de todo esto fue que, la duplicación de activos ergo creación de dinero sea por vía de emisión monetaria, por vía de crédito sin encajes o con un coeficiente de caja ínfimo; se inyecte vía producción, vía consumo o de ambas, produce tarde o temprano un sensible aceleramiento de la expansión de la economía la que tiende naturalmente a descompensarse. Los ciclos económicos siguen mostrándonos nuevas sintomatologías. 







Inflación: EE.UU. y muchos otros países han emitido papel moneda en proporciones que en algunos períodos han superado holgadamente al de Argentina sin que generara brotes inflacionarios importantes ¿A que se debe la inflación entonces?. EE.UU. y otros países han inyectado dinero al consumo vía expansión monetaria sin causar inflación porque simultáneamente inyectaban altas dosis de dinero vía crédito (dinero creado bajo la consigna de la reserva fraccionaria) quién ingresaba al sistema en forma de inversión al sector productivo (Oferta).


Un flujo más alto de dinero en la producción contiene la suba de precios, porque el volumen de los créditos al consumo son inferiores a los anteriores. Esa condición de posibilidad de un consumo con menor cantidad de dinero en posesión de la demanda, hace que los precios se mantengan relativamente estables, ante una oferta que se mueve más rápido que el consumo. La competencia de precios entre las empresas, logran finalmente su cometido, encorsetar los precios (aunque en realidad debería hacerlos bajar). Nuevamente estamos ante el "Dilema de Douglas".







Quinto gran distorsionador




Hoy todos sabemos lo que son los derivados financieros, o bien hemos leído sobre ellos ergo poseemos nociones sobre su existencia y funcionalidad. En internet hallarán definiciones como ésta: "Un derivado financiero o instrumento derivado es un producto financiero cuyo valor se basa en el precio de otro activo. El activo del que depende toma el nombre de activo subyacente, por ejemplo el valor de un futuro sobre el oro se basa en el precio del oro. Los subyacentes utilizados pueden ser muy diferentes, acciones, índices bursátiles, valores de renta fija, tipos de interés o también materias primas". Pueden saber más cliqueando en Tipologías.


Pero lo  importante es lo que acaba de descubrir la hermenéutica financiera, lo cual intentaré explicar de la manera más clara posible. El multifacético pensador árabe Ibn Jaldún, un siglo antes que los escolásticos había descubierto que: "la piedra filosofal no tendría sentido si esa creación de oro o riqueza artificial no se conjuga con una acción económica concreta, es decir, el dinero artificial vale por el tipo de acción que provoca y el objeto resultante que genera."  

Para que se entienda mejor, para crear dinero solo hace falta una buena excusa. Porque sin esa excusa, el dinero en si mismo no tiene sentido. Como ya dijimos, el gran creador del dinero artificial fue y es, más que los Bancos Centrales (emisión), el símbolo que se introduce mediante el crédito inventado por los bancos privados en complicidad con los bancos centrales, quienes crean instrumentos fiduciarios de pagos, giros, cobros, etc (cheques, pagarés, tarjetas de crédito, tarjetas de débito, tarjetas de compra, letras, cartas de créditos, etc). 


 


Estos agregados monetarios en forma de instrumentos fiduciarios, se apalancan en coeficientes de caja ínfimos (o encajes). En EE.UU. por ejemplo es del 10 %, pero en la Eurozona es de solo el 2%. Entonces si entendieron esto, comprenderán que hoy con una suma fija de ahorro en los bancos estos pueden multiplicar varias veces su numeral en créditos otorgados.   



Como si estos mecanismos de duplicación de activos no fuesen suficiente para el insaciable apetito de la ambición humana, la intelectualidad europea y estadounidense se encargó sobre fines de los ochenta, especialmente durante los noventa y lo que va del siglo XXI; de inventar, pulir y desarrollar la más compleja e intrincada ingeniería financiera del que tenga registro nuestra historia. De un poder tan enorme que ha puesto en alerta máxima a las autoridades y corporaciones de todas las superpotencias mundiales. Especialmente porque las cosas se escaparon de las manos. 




Los futuros, forwards, opciones, swaps, CDS, etc; no necesitan de ningún activo concreto de la economía real para sostener la creación artificial de dinero. Es decir que, no solo no existe coeficiente de caja alguno, sino que tampoco está la cosa en si detrás de ellos. El dinero nocional fue posible gracias a la evolución de la "piedra filosofal" en manos de la reserva fraccionaria, la evolución de los ordenadores y al nivel de bancarización que hoy manifiesta la economía, especialmente en los países desarrollados. 


 



Poder distorsionador de los derivados financieros 



Los derivados financieros, más que por su tipología funcional y formal, conviene clasificarlos por el semblante y grado de distorsión de lo que demostraron son capaces de  ejercer en la economía real. 


1.-  Derivados que trabajan distorsionando los precios
2.- Derivados que trabajan distorsionando la oferta monetaria
3.- Derivados que trabajan distorsionando el tipo de cambio



   


ESCAPE CON PARADOJAS


Un insufrible resumen de la historia de las finanzas (bancos), nos conmina a imaginar un ahorro que se transforma en acumulación, para luego ser usura, que luego evoluciona hasta transformase en rácano creador de dinero. Según BBC mundo: "la ley de la oferta y de la demanda ejerció un reinado absoluto en la formulación de la política económica de las últimas tres décadas". Añade "que la oferta y la demanda constituye un perfecto sistema homeostático que tiende al equilibrio perfecto y cuenta con un regulador infalible: el precio (...) 

También establece que "a su juicio la crisis financiera ha puesto en jaque esta teoría. Las burbujas demuestran que no existe tal autoregulación. Y de ahí extraen la siguiente conclusión: demanda, oferta y precio forman parte de un mecanismo económico-social más complejo que esa crasa simplificación que se ha aplicado durante tanto tiempo."

Lamentablemente la BBC jamás argumentó convenientemente estas conclusiones. Si prestan la debida atención, quizás logren entender algo de esta concisa explicación:

PARADOJAS IRREDUCTIBLES





SIN AHORRO, TAMBIÉN HAY CRÉDITO: Con éste nuevo escenario, perdió credibilidad la otrora relación que se le otorgaba a los niveles de ahorro respecto de los niveles de crédito. Bajo éste sistema, con el mismo nivel de ahorro se puede crear un número finito pero extensible de dinero inyectado en forma de crédito, préstamo o derivados. En síntesis, ya no es demasiado importante que la gente ahorre. Para las finanzas actuales, lo que realmente importa es la velocidad con que se mueva el dinero. De hecho, la suma del dinero nocional obrante en los ordenadores es 20 (mínimo), 30 y hasta 40 veces el PBI mundial. Con esto quiero decir que no se sabe realmente cuanto dinero circula por el mundo.     


EXILIO DE LA LEY DE OFERTA Y DEMANDA: No voy a insistir mucho más en un punto invisible, porque de hecho las evidencias son más que elocuentes. Solo agregaré que los derivados financieros más poderosos son los que se usan para manipular la formación de precios. El aumento de precios manipulados, obedeció a la codiciosa vocación por lograr el máximo nivel de creación de dinero ergo colocación de crédito. Con precios altos se hicieron factibles negocios que no eran rentables hasta antes del año 1997, tal el caso del shale y tight oil/gas, etc. 

Con valores superiores a los 8o dolares la explotación era rentable, en el año 2003 cuando asume Néstor Kirchner a la presidencia de Argentina, el valor del barril del WTI rondaba los 25 dolares. En julio del 2008 el precio del barril del WTI llegó a rozar los 148 dolares (hoy el valor oscila entre los 40 y 45 dolares el WTI). 


En el año 2006, los medios de comunicación y el Congreso de EE.UU. no se dieron por enterados de un revelador reporte confidencial del Senado. El informe señaló que la Comisión de Comercio de Futuros en Materias Primas (Commodity Futures Trading Commission - CFTC), regulador de futuros financieros; había recibido el mandato del Congreso para asegurar que los precios del mercado de futuros reflejen las leyes de la oferta y la demanda, y no las prácticas manipuladoras o la especulación excesiva. 

Es decir que, desde antes de mediados de la primer década del siglo XXI, ya se sospechaba (con fundados argumentos) que el sistema financiero y corporativo contaba con la tecnología y poder como para manipular a su antojo los resortes de la economía mundial.   


El Acta de Comercio de Materias Primas de los EE UU (CEA) (US Commodity Exchange Act) afirma: "la especulación excesiva sobre cualquier materia prima en los contratos de venta de tal materia para la futura entrega (...) que cause fluctuaciones repentinas o irrazonables o cambios injustificados del precio de tal materia prima, es una carga excesiva e innecesaria sobre el comercio entre los estados." 

Es más, la CEA ordenó al año siguiente a la CFTC que establezca los límites al comercio, so "que la Comisión encuentre los mecanismos necesarios para disminuir, eliminar o prevenir esa carga". Nunca se hizo nada, porque de esos grupos de poder dependía la vida política de los congresistas estadounidenses. El mismo reporte indicaba también por aquel entonces que "... se observa que el ascendente valor de USD 60,00 por barril de WTI no se condice con los niveles de producción y demanda de los mercados. Nosotros creemos que dichos valores no deberían superar los USD 25 por idéntica unidad de medida (...)"  


Como subraya dicho informe del Senado estadounidense: "Hasta hace poco, los futuros de energía estadounidenses se negociaban exclusivamente sobre intercambios regulados dentro de los Estados Unidos, como el NYMEX, que está sujeto a la supervisión extensiva del CFTC, incluyendo la supervisión durante los procesos, para descubrir y prevenir la manipulación de precios o el fraude. Sin embargo, en los años recientes, hubo un enorme crecimiento del comercio de contratos que parecen estructurados, y están estructurados, como contratos de futuros y forwards, pero que se negocian en mercados electrónicos no regulados de tipo OTC (Over-the-counter): instrumentos financieros negociados directamente entre dos partes, sin salir al mercado y sin informar de ellos. A causa de su semejanza con los contratos de futuros, frecuentemente se les llama "simil futuros" ("futures look-alikes")."


¿Por qué la burbuja del petroleo no estalló violentamente como en el 2008 con las subprime?, pues  porque los derivados encargados de subir precio artificialmente, invirtieron su sentido para hacer bajar el precio (también artificialmente). Esta vez el clan corporativo más poderoso del mundo, se pone de acuerdo para que el "saneamiento" del sistema se haga de manera gradual, lo cual despistó al gremio de economistas dogmáticos. Hoy (como ayer) nadie puede vaticinar nada desde lo doctrinario y empírico, lo cual jamás ha sido óbice para que sigan opinando en el vacío. 


DISTORSIONES CONTABLES EN LA OFERTA MONETARIA y DEL TIPO DE CAMBIO: En economía y finanzas, una persona o entidad financiera que presta dinero a otros esperando que le sea devuelto al cabo de un tiempo espera ser compensado por ello (interés), en concreto lo común es prestarlo con la expectativa de que le sea devuelta una cantidad ligeramente superior a la inicialmente prestada, que le compense por la dilación de su consumo, la inconveniencia de no poder hacer uso de ese dinero durante un tiempo, etc. Además esperará recibir compensación por el riesgo asociado a un préstamo que no le sea devuelto o que la cantidad que le devuelvan tenga una menor capacidad de compra debido a la "inflación".


 




Esta era la idea neoclásica y con la mayor cantidad de copias, pero ¿Qué pasa con el préstamo que es otorgado mediante la creación de dinero, creación que ni siquiera tiene un punto de encaje en donde apoyarse, y donde el activo subyacente que lo apalanca también es un futuro?, en otras palabras ¿Cómo registrar contablemente un pasivo y un activo que aún no existen en el facto, ergo no hay una cosa palpable para auditar?


Luego del reinado de Alan Greenspan en el FED (año 1987 al 2006), surgió en Estados Unidos un acalorado y lóbrego debate que aún permanece vigente ¿Cómo contabilizar los futuros sin reflejar la extraordinaria duplicación de activos que generan los derivados financieros?. Entender esto es muy importante, porque es uno de los nodos basales que nos proporcionan los barnices como para imaginar las respuestas.


Por ejemplo, no hace mucho China devalúa su moneda (yuan reinminbi), muchos economistas argentinos polemizaron sobre ¿cómo compensar esa devaluación en las reservas de divisas del BCRA donde el Yuan figuraba a un cambio nominal como dolar estadounidense?. Como era de esperarse pocos pudieron comprender la disyuntiva. 
Cuando hay una devaluación o un aumento de interés sobre futuros, no hay que hacer compensación alguna, simplemente porque esa permuta de dinero está cimentada sobre un activo que aún no existe. No fue hasta entrado el año 2013 que las autoridades del FMI, el FED, el BCE y el Banco Mundial descubrieron que contabilizar numeralmente algo que todavía no existe era en si mismo una verdadera paradoja...
.
 

  

  

Por tanto, si el IPC real se sitúa por encima del IPC pactado, el contratante obtendrá una ganancia en el contrato de swap, que vendrá determinada por la diferencia entre el IPC real y el IPC pactado. Pero al mismo tiempo, obtendrá una pérdida en el contrato de depósito, porque el aumento de la inflación minorará su rendimiento real. Por el contrario, si el IPC real se sitúa por debajo del IPC pactado, el contratante del swap tendrá que pagar un tipo fijado superior al IPC real, lo que supone una pérdida, pero al mismo tiempo aumenta la rentabilidad real del depósito, al aumentar el valor del dinero.

Con el caso de las acciones emitidas sobre equity, titulos de deuda colateralizadas o estructurados hechos en base a derivados financieros pasa algo similar, porque su valor no viene determinado por los dividendos que arrojan en la actualidad, sino por los "esperados", es decir que, han sido calculados de antemano. 

Veamos con un ejemplo: Supongamos que la valorización del capital de las acciones preferenciales de una X-empresa que la representan sea constante: el 5 %, esto es, una acción de 100 pesos arroja un interés de 5 pesos. Si el tipo de interés sube del 5 al 10 %, resulta que la acción que garantiza un dividendo de 5 pesos sólo representará un capital de 50 pesos. 

Y si el tipo de interés baja del 5 al 2,50 %, resulta que la acción representará un capital ficticio de 200 pesos (duplicamos nuevamente el activo). Por lo tanto, el valor de mercado de las acciones aumenta y disminuye en relación inversa al tipo de interés. Cuanto más bajo sea el tipo de interés, el valor de mercado de la acción aumentará; y cuanto más alto sea el tipo de interés, el valor de mercado de la acción disminuirá.

Estos ejemplos explican lo que también pasa a gran escala porque cuando las burbujas llegaron a su cúspide de precios, también los créditos en base a derivados financieros se transformaron en hegemónicos respecto al dinero creado para la oferta monetaria. Ese dinero necesitaba obtener el mayor rango posible respecto a la teoría de valor de los bienes y servicios, ya que, dicho resultado es lo que optimiza el sistema de creación de dinero. 

 

El problema que detectan los expertos contables del FED es que esa expansión de la oferta de crédito apalancados en los derivados financieros (futuros) no podía admitir (desde lo macro) una tasa de interés positiva por la sencilla razón que era per sé duplicar activos que ya estaban duplicados. 
Cuando el FED produce el rescate de los grandes bancos americanos, se inyectan ingentes cantidades de papel moneda (QE1, 2, 3, etc) para apalancar alrededor del 5 % del total de la cartera de derivados. Con eso fue suficiente como comenzar con la purga del sistema. Pero también fue necesario que ese dinero "real" inyectado no tuviera interés para no seguir duplicando activos. 

Entonces la secuencia, creación de dinero y aumento del crédito de alto riesgo, produjo duplicación de activos y también la baja de interés a cero o casi cero en el FED, es algo que nos exige una nueva arquitectura del pensamiento económico. Cuando estalla la burbuja de precios de los inmuebles durante el año 2008, esa duplicación de activos colapsa e implosiona sobre si mismo, ya que los activos dejaron de respaldar los créditos. 


Una vez recibida la ayuda del Estado, sin costo del dinero, los grandes bancos proceden a sanear las carteras, redireccionan los créditos que antes iban a la producción para volcarlos al consumo, se recupera gradualmente la demanda, y tras ella la actividad de la economía real. Hay grandes pérdidas, se sacrifican bancos con Lehman Bros a la cabeza. No obstante, aún restaba solucionar el aquelarre dejado en los demás segmentos de negocios, ya que todos han sido contaminados con el mismo sistema. 

 

Con el petroleo y los demás commodities, se optó por una baja programada de los precios, que también se hizo mediante el poder de manipulación que le confiere el OTC y los derivados financieros. Ahora bien, aún sabiendo esto si le preguntan ¿Cuál será el futuro de las commodities para el 2016, seguirán bajando, se mantendrán amesetados o empezarán a subir?... nadie sabe responder. Obviamente algo que sería bueno saberlo. Los economistas que todavía no están comprendidos en el delito de "mala praxis", siguen vaticinando irresponsablemente tomados de los viejos manuales y clichés, sin que se les caiga un solo remordimiento. 
Sin embargo lo evidente de la pérdida de efectividad de casi todos los axiomas económicos que estudiamos en la universidad, en países como Argentina, salvo honrosas excepciones, es un tema que parece no importar porque hace décadas que no sabemos qué es un mercado de capitales (sospecho que nunca lo supimos). Pero los vientos están cambiando, y por ende, se nos exige poner las barbas en remojo (antes que sea tarde). De hecho, ya es tarde. 
Consideraciones similares a ser tenidas en cuenta para analizar de acá en más (...) el tipo de cambio que regulan los derivados financieros en complicidad con el FED. Puesto que, si ya sabemos que las exiguas tasas de interés son necesarias para expurgar la duplicación de activos, es relevante comprender que las inminentes subas graduales de las tasas están argumentadas, primero por la devolución del dinero que el Estado le otorgó a los bancos y empresas privadas en concepto de rescate y segundo en la contracción de la base monetaria. Es menester recordar que EE.UU. jamás estatizó alguno de ellos, aunque haya resguardado sus préstamos con sus acciones y títulos de deuda. La guerra de divisas es la consecuencia de la metástasis exportadora de la duplicación de activos por todo el mundo.  

El segundo elemento que debemos tomar en cuenta es la recuperación de los precios. Hoy en EE.UU. y gran parte del viejo continente, los precios de los inmuebles afectados por la crisis de las subprime han recuperado sus valores previos al 2008. El mercado se está sobreponiendo y la actividad comercial ha recuperado gran parte de su dinámica. 
En estas condiciones, sumado a la baja programática emprendida de las commodities (purgado voluntario y preventivo) por las grandes corporaciones (JP Morgan, Merry Linch, Morgan Sachs, M. Stanley, etc); la moneda norteamericana comenzó a apreciarse respecto a las demás divisas. Cosa que no puede ser de otra manera, porque el USD sigue siendo el símbolo rector del comercio internacional y porque ante-todo sirve  de "patrón de respaldo" de las monedas de gran parte del mundo, incluyendo a China (hasta ahora). 

 

En resumen, mientras siga siendo exitosa la purga del sistema de derivados, las corporaciones cumplan con lo que se comprometieron, ergo sigan por motus propio liquidando los excesos de la duplicación de activos, los precios seguirán con tendencia a la baja, el dolar se seguirá apreciando mientras la oferta monetaria se contrae. Las regulaciones están comenzando a mostrar algunos resultados, y para el año 2017 se espera que entren en vigencia el total del paquete de medidas implícitas en la Ley Dodd-Franck y en las EMIR para la Eurozona.      

En otros términos, siempre el asunto de la oferta y la demanda se trató de una gran confusión, hoy lo que verdaderamente importa es la relación del capital financiero versus la economía real. Pero para medir eso someramente debemos tener acceso y control sobre los OTC y los Mercados Concentradores y de Arbitraje. La información, éste tipo de información, debería ser de libre acceso para el público. 

Para despedirme, insisto en que debemos estar atentos a estos nuevos conocimientos y construir teorética en base a estas recientes experiencias. Porque el hecho de que las grandes corporaciones hayan emprendido ahora el camino de la solución al problema, no significa que hayan perdido el poder de manipular la posición y la velocidad en que se mueve la economía. Seguimos siendo rehenes de la curva de aprendizaje de estos actores. 

Hay que estar atentos a las suba de tasas del FED y a las guerras en Medio Oriente, porque el expurgado de la duplicación de activos, puede acelerarse notablemente con las guerras, los avances tecnológicos y los conflictos de poderes geo-estratégicos.  

Estas mega corporaciones saben que para el 2017, deben tener sus cuentas saneadas, por ende es esperable que las señales de reversión a la caída de los precios, esté a prima facie en la tasa de interés del FED, porque ese es el único indicativo que poseemos los comunes como para deducir que los derivados han sido ajustados. A partir de una tasa de referencia del 0,75 % (FED) o bien un spread de más del 2,3 % de los bonos soberanos de 10 años (EE.UU.) en adelante, es de esperarse que los precios de las commodities comiencen a subir nuevamente ¿Cómo actuará a partir de aquí la duplicación de activos?.... es algo difícil de saber, aunque es de esperarse que cuanto menos no se repitan los mismos errores. 
Me declaro angustiado y preocupado ante una inminente reinserción de Argentina a los mercados de capitales globales, no porque sea algo perjudicial, todo lo contrario (es conveniente y necesario); sino porque hay una sola manera de hacer las cosas bien, y mil de hacerlas mal. Y ciertamente los argentinos no somos famosos por nuestras "buenas elecciones". 

Me inquieta la creencia de que, ya nada será lo mismo; y de que no puede haber una aggiornada teoría del valor sin una teoría de la especulación y una teoría de la ideología que la acompañen, porque sin ésta fusión no habrá una teoría económica que se pruebe a si mismo. Separar economía de política sigue siendo problemático. 
FIN DE CAPÍTULO


Construir ingenierías financieras y receptáculos para dirigir el ingreso y flujo de capitales extranjeros hacia nuestro sector productivo (empresas argentinas), más que una opción es una necesidad, porque de no hacerlo, esos dineros irán a las sempiternas actividades especulativas. Y en este contexto de sensible vulnerabilidad en contraste al enorme poder que poseen los derivados financieros, esas especulaciones nos podrían dañar severamente







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