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El populismo macrista (Filosofía)

sábado, 26 de diciembre de 2015 1 comentarios

Se advierte que ninguna de las palabras maltratadas en éste texto, han dañado idea alguna. Adhiriendo a las recientes consignas ambientalistas, en este escrito solo se utilizaron oraciones biodegradables y aforismos con sistema de capturación de partículas de carbono (para que nadie se "caliente")


Escrito por  Lic Ramón D. Peralta

Exclusivo para Diario Literario Digital




CRÍTICA A LA CRÍTICA




Hace pocos días atrás, en Argentina, se produjo uno de los sempiternos fenómenos "conocidos", se liberó el dolar, se "eliminó el cepo cambiario". Un mes antes escribí que la paridad cambiaria respecto del "blue" bajaría (ver Modelo Macri con tipo de cambio flexible). Poco importa lo que escriba o diga, las cosas siempre le son indiferentes a las palabras. ¿Cabe preguntarse por qué no existe el delito de mala praxis entre los economistas?. Hoy, los que habían vaticinado una corrida cambiaria, argumentan sin remordimientos que el aumento de las tasas de interés modificaron "el costo de oportunidad", por ende, el negocio de permanecer en pesos se esgrime como epifánico. 


Acerca de las reservas internacionales del BCRA, que según los propios economistas de "Cambiemos" (hoy funcionarios públicos), sería irrefutable la inexistencia de liquidez en el Central, ha dejado una hendija o hiancia (colocando  en su lugar un nuevo misterio). "No hay dolares reales" o "Hay exiguas reservas". Una vez anunciada la nueva medida por A. Prat Gay, las reservas "reaparecieron". El milagro de la "corporización del fantasma" se había puesto de moda nuevamente. 


Las leyes y teorías económicas, nos hablan de la proliferación de un nuevo tipo de religión pseudo racional, donde la fe es explicada con máximas dosis de superchería. Entonces repetimos como loritos hasta el cansancio que la inflación es un fenómeno monetario dado "indudablemente" por la emisión monetaria expansiva, sin importar que haya una enorme cantidad de ejemplos que contradicen tal sentencia. 


De hecho EE.UU. ha emitido proporcionalmente más dinero en estos últimos diez años que Argentina, sin que su inflación sobrepase el 2 % anual ¿Qué nos está pasando entonces?.


Pero el ejemplo de Estados Unidos no sirve (se me  dirá), bueno usemos el de China ¿Tampoco sirve?. Pues usemos el de la Eurozona ¿tampoco sirve?, me rindo, entonces usemos el de Brasil y  si no sirve puedo darle 144 ejemplos más. Y de no servir, bien podríamos inferir que "somos el pueblo elegido", los argentinos vivimos situaciones únicas. 




Sin embargo, en la denominada "guerra de las divisas" (del aquí y ahora), hubo enormes devaluaciones sin que se trasladen a precios. ¿El dolar sube porque hay inflación o hay inflación porque sube el dolar? Tal vez debamos comenzar a pensar, quizás hasta nos termine gustando...

 
Suben las tasas de interés y la gente debe necesariamente pasarse al peso, y eso debe ser así porque los economistas fueron formados para creer en eso, pero ¿Sabe la gente común que debe hacer eso?. Hay un gran número de postulados económicos y financieros, y pregunto ¿Quién de ustedes los conoce a todos?, ¿Quién se siente obligado a cumplir con el modelo Mundell Fleming o a sumergirse en la nueva economía clásica o la nueva economía keynesiana?. Cuando se utilizó la "paradoja del diamante y el agua" para establecer que la escasez era una norma infranqueable, el agua era gratis y se suponía que el diamante era escaso.


Hoy es más caro un litro de agua potable que un litro de nafta. También sabemos que la escasez del diamante es artificial ergo manipulada. Preferimos las redes sociales con más usuarios que en donde son "escasos". Los sistemas de formación de precios marginalistas operan de manera inversa cuando hablamos de servicio eléctrico y telecomunicaciones. Compramos más bienes cuando suben que cuando bajan (commodities), por el simple hecho de que "especulamos" (paradoja de Giffen). Los ciclos económicos no existen, pero son quienes se malacostumbraron anoticiarnos las recurrentes crisis económicas ("casualmente" cíclicas). 

Lo mismo sucede con determinados productos digitales, como por ejemplo los sistemas operativos de los PCs. El valor de Windows como fuente de ingresos para Microsoft subyace en su elevadísimo grado de implantación en el mercado, lo que le convierte en un estándar casi común e imprescindible a efectos de compatibilidad. 


Casi todo el mundo que tiene una PC se ve obligado a comprar una licencia de ese producto. En cambio otros sistemas operativos de fabricantes diferentes (por ej. Apple) son menos frecuentes, es decir más escasos, y al mismo tiempo mucho menos rentables económicamente. Es por tanto la abundancia de los bienes digitales, no la escasez, la que en muchas ocasiones (redes, estándares tecnológicos, etc) crea su valor en la nueva economía, subvirtiendo un principio de la ciencia económica tradicional que se tenía por sagrado.


Ya decía el ilustre Adam Smith que: "no es la benevolencia del carnicero, del cervecero o del panadero la que nos procura el alimento, sino su consideración de sus propios intereses". La persecución del interés propio y no tanto la satisfacción del ajeno, es otro de los principios fundamentales de la doctrina económica más aceptada.


¿Cómo es entonces posible que en los últimos años se haya podido desarrollar un mercado tan floreciente alrededor de un sistema como Linux que se distribuye gratuitamente, o bien a un precio meramente simbólico, o que la expansión del denominado freeware (software gratis) y de los productos con etiqueta open source sigan una tendencia tan marcadamente al alza? Parecería que efectivamente la Nueva Economía premia la generosidad en ocasiones, más que a la codicia, y ello constituye otra paradoja difícilmente explicable dentro del marco teórico y del esquema de valores que se ha venido aplicando al "manual del buen economista".




Normalmente aceptado sin discusión al menos hasta fechas muy recientes, es el de la relación entre el valor de mercado de la empresa y alguno de (o todos) los parámetros siguientes: su patrimonio, su fondo de comercio, el beneficio que gana o el dividendo que reparte y la evolución esperada de sus flujos de fondos. 


Es decir, el valor actual de una empresa depende, según la opinión generalmente establecida, en parte a su rendimiento pasado (patrimonio) y en parte a su capacidad futura para generar beneficios. Este axioma que denominaré "de la correspondencia", se encuentra formulado explícitamente en los tratados y manuales de finanzas corporativas (desde los más elementales hasta los más abstractos y rebuscados).


Un simple recorrido por los mercados financieros internacionales hace que el planteamiento anterior deba ponerse en duda, o incluso desecharse abiertamente en lo que se refiere a las nuevas empresas de servicios e información, especialmente en las que se empiezan a denominar colectivamente como e-business. Me refiero en particular a compañías como por ejemplo Amazon, Yahoo o e-Bay, etc.


Tomemos como ejemplo el caso de Amazon, la asombrosa compañía de venta de libros, discos, videogames, etc (a través de Internet). El año pasado su capitalización (valor bursátil) llegó a alcanzar un valor superior a los 30 billones de dólares (muy por encima de Texaco, la gigantesca petrolera multinacional), con ventas de tan sólo 600 millones de dolares. Amazon no ha tenido beneficios desde su fundación sino pérdidas crecientes, y en opinión de su presidente y fundador, Jeff Bezos, así seguirá siendo durante los próximos años.


Idéntico "misticismo" se platea en Argentina con las empresas distribuidoras de energía eléctrica, tal el caso de Edenor, Edesur y otras. Empresas con pésimos resultados (pérdidas) en los cuadros de sus balances pero que no dejan de aumentar en cuanto a la cotización de sus acciones. También hay una enorme cantidad de casos condicionados por el capricho de un Estado que obligaba a las empresas a computar como "ganancias" aún aquellas porciones pertinentes a la inflación. 


Estas deformaciones programáticas a expensas de un dogma político siempre ávido de mostrar una "realidad inventada con force", auspició exagerados márgenes de rentabilidad en las listas de precios, ya que, al no poder "efectuar asientos de orden y ajustes inflacionarios" debieron ampliar sus margenes teóricos para poder pagarle al fisco sin resignar poder de compra y reposición de sus inventarios.  

Varias preguntas tienen ahora sentido: ¿Dónde radica el valor que el mercado asigna a las empresas de la Nueva Economía? ¿Estamos ante un caso de irracionalidad colectiva similar al que describe Malkiel en la Holanda de finales del siglo XVI? ¿O será simplemente que las reglas tradicionales no sirven para estos tiempos nuevos? Difícil disyuntiva en cualquier caso.




Otro problema no menor, es aquel que nos invita a pensar en las consecuencias que propició el gobierno kirchnerista, cuando decidió atacar a los sectores productivos de Argentina. El ataque al sector agropecuario logró unificar inesperablemente a las seis asociaciones del campo en lo que se denominó "Mesa de Enlace". Así fue como los pequeños productores nucleados en la Federación Agraria Argentina terminaron haciendo causa común con la Sociedad Rural Argentina (la otrora representante de la oligarquía vernácula, atávicos verdugos de los primeros). 


Por su lado los empresarios, a fin de lograr sobrellevar las regulares cargas de caballería que el fanatismo K repetía una y otra vez sobre ellos, los condujo a la cartelización de sus asociaciones o grupos de pertenencia. Como consecuencia de ello, las empresas se acostumbraron a mover y negociar en bloque tal si se trataran efectivamente de Sindicatos o Gremios, mancomunando así sus respuestas en lugar de competir. Quizás es uno de los problemas que más cuesten resolver de aquí en más, porque no hay economía de mercado posible cuando las empresas se olvidaron de competir (en la formación de precios).

 La ciencia económica está plagada de reglas que pocos cumplen, y eso nos enseñó que no debemos confiar en los espurios vaticinios que jamás previenen nada. Las calificadoras de riesgo poseen pésimas calificaciones en sus exámenes, y las interpretaciones están teñidas de oscurantismo y mecanicismo. Nada más riesgoso que creer en la calificación de riesgo. Curiosamente las relaciones económicas jamás necesitaron de leyes, somos seres humanos no máquinas ¿O sí lo somos?  

 
No hay política posible sin una alta dosis de sugestión. Por ende, cualquier tipo de política económica que se pretenda eficiente debe saber manejar el arte del engaño. Hemos sido engañados... El mundo desea ser engañado y te lo hará saber con altas dosis de violencia en caso que te empecines en no entender. Hay muchos argumentos para una salida exitosa del cepo cambiario... (¿Había realmente cepo cambiario?). 





Los hechos económicos que irremediablemente son interpretativos, se resuelven en una contabilidad que siempre corre desde atrás a la idea, sin posibilidad alguna de alcanzarla. Esa intencionalidad del empresario de mostrarnos un balance con buenos resultados con miras a obtener mayores dosis de crédito e inversión, juega con la de aquel empresario y comerciante que dibuja "malos números" porque está harto de pagar asfixiantes impuestos. 


Mientras tanto el Estado nos pintaba de purpurina una inflación y pobreza que estaban opacamente cooptadas por fuerzas del lado oscuro del corazón (al mejor estilo "Guerra de las Galaxias"). Menos mal que en el resto del mundo la información es "mejor", como la que nos venden las superpotencias económicas, que hoy se pagan con burbujas y crisis globales que nunca mueren. 


Entonces cuando los modelos y teorías económicas hablan de sistemas cerrados que funcionarían a la perfección si hubiera "información perfecta", "pleno empleo", "vaciamiento pleno de la oferta", "equilibrio entre oferta y demanda" o equilibrios de lo que se les ocurra, uno no puede dejar de preguntarse ¿Qué tipo de genética o genoma se necesita para creer en el tipo de pensamiento económico que hoy se presume dominante?. Los economistas fueron formados para ignorar al sujeto, al individuo, al alma humana y a la sociedad, y lo peor, no saben que no saben. 


Ayer le pregunté a un amigo ¿por qué no fuiste a comprar dolares, ahora que podes hacerlo libremente?, y me respondió -- Justamente por eso, porque ahora puedo comprar cuando quiero. Un psicoanalista amigo, me dijo: "Sin cepo, ya no existe el faltante del deseo". Un físico matemático comentó al respecto: "cuando se cambia el valor de la unidad factorial, cambia el resultado de todas las ecuaciones".

Un colega especialista en filología atino a reflexionar "En economía, la realidad siempre queda afuera del texto", finalmente un psicólogo cognitivista atino a decir: "Los argentinos saben cuando subirse al dolar, también cuando bajarse". Se me ocurrió pensar que el empirismo adquirido por los argentinos ante la inflación, se traduce en versatilidad y reflejos involuntarios, es decir, intuimos el cambio y reaccionamos inmediatamente. ¿Qué explicación elegir, el de los economistas que nunca aciertan nada o las nuevas visiones de la sincrética "Técnica"?




Otro de mis cercanos, Actuario de profesión, esbozó algo muy interesante: ¡Qué raro ningún economista mediático haya mencionado el hecho de que esta devaluación altera el numeral ponderado del PBI, poniendo así en dilemas lo que se había teorizado sobre las "tasas chinas" del kirchnerismo!. ¿Cuánto creció la economía argentina realmente estos últimos 12 años?, o bien ¿Qué podemos sacar en limpio de todo esto?  


Todo un tema, pues indaguemos en el vacío entonces ¿Cuánto creció realmente la economía en estos últimos doce años si esos 500 mil millones de dolares del PBI hoy valen el 40 % menos?. Eso poco importa, porque los números son incapaces de decirnos aquello que no estemos dispuestos a creer.  


Los números tampoco son culpables de lo que nosotros le dijimos era la "realidad", ellos se limitan a reflejar nuestras intenciones, perversiones, fantasmas, psicosis, berrinches y articulaciones del goce, también nuestras limitaciones. Somos esclavos de nuestro discurso del deseo, y de eso no se salva ni la matemática.  


La formación económica impartida en la universidad nos enseña a analizar las relaciones humanas en tanto la economía, obligando a la realidad a que encaje en algún axioma o enunciado, fuimos condenados a la violencia gnoseológica. Una teoría del conocimiento que soslaya que la ciencia es un saber en movimiento, y aún peor, que el Ser es incognoscible. 


Por su lado, el kirchnerismo se había encerrado en la creencia que liberando el dolar devendría inexorable el apocalipsis de Argentina. Los ajustes a la economía que hicieron anteriormente no los atemorizó porque estuvieron en manos de sus deidades, cualquier otro ajuste sería de terror. Según los oráculos K, la campaña del miedo no era otra cosa que la "campaña de la verdad" ratificando una vez más su carácter religioso y maniqueo. Sin embargo, el nuevo gobierno hizo lo "imposible" con las mismas herramientas del gobierno de Cristina, porque en rigor, todo se trató de un "gran acto de fe".   



 

El nuevo BCRA, ahora informa lo mismo que el viejo, es decir, ahora esas reservas son "reales", y todo en base a mera hipnosis. Lo cual ratifica que fuimos engañados, porque deseábamos poder confiar en un nuevo relato. Nadie puede vivir sin mentiras, en especial aquellos pueblos acostumbrados a vivir en el autoritarismo. Reclamamos alternancia, porque necesitamos reforzar nuestro fideísmo secular cada tanto, y eso solo se logra con una incesante reposición de "causas superiores" (es decir, oxigenadas y aggiornadas mentiras). 


Carlos Melconian, a cargo de la presidencia del Banco Nación dijo que "Se otorgarán créditos a la producción, pero para ello necesitamos bajar la inflación". Afirmación que parece lógica. Claro que habríamos de ponernos de acuerdo acerca de qué tipo de "lógica" estamos dispuestos a permitirnos en un siglo XXI, momentos donde la lógica clásica ha dejado de usarse en los centros académicos a intelectuales del primer mundo. Porque visto de otro modo, también podemos aseverar que para bajar la inflación es menester aumentar los créditos a la producción en pos de compensar los altos niveles de consumo (el viejo y absurdo problema del orden de aparición entre el huevo y la gallina).  


Economistas K, como Mercedes Marcó del Pont sostuvieron: "Es un ajuste de manual ortodoxo". Siempre me pregunto ¿qué será la ortodoxia económica en el aquí y ahora? ¿Qué representa la ortodoxia económica para profesionales como M. del Pont y Kicillof?. Al parecer todavía no nos ponemos de acuerdo en algo tan primitivo, simple y elemental como la inflación, porque obviamente la inflación es la que devalúa de hecho nuestra moneda de curso legal. 

A prima facie tampoco resulta ortodoxo, liberar el tipo de cambio cuando en simultáneo se bajan las retenciones y la presión fiscal. Nada más ortodoxo que el ajuste de los gastos de cuenta corriente ergo la baja del déficit fiscal, cosa que hasta ahora parece ir en sentido contrario. Lo visto hasta hoy nos lleva a conjeturar que por el contrario, el macrismo ha aumentado el gasto público. Néstor Kirchner  dijo en el 2004 "Con el dolar no se juega, y preservar los superávits gemelos no es una opción sino una necesidad". Nada más ortodoxo que esto, lo que no invalida a una amnésica e inimputable Mercedes Marcó del Pont. Hay un lugar en el mundo donde la estupidez es ley, la política argentina.

 
Tampoco es demasiado coherente con el "CEO fascismo" (denunciado por Máximo Kirchner) el aumento de la Asignación Universal por hijo, tanto en cantidad como en calidad. Muero por preguntarle a Máximo ¿Qué significa el fascismo para él?. Uno intuye que pocos conocen que los orígenes del fascismo calan las disputas internas que en su oportunidad se dieran en el seno del socialismo italiano. Le recuerdo a Máximo que Benito Mussolini nació a la política justamente en el socialismo marxista, de hecho su padre (reconocido comunista) lo bautizó Benito en honor a Benito Juarez (famoso revolucionario socialista de México). 

¿Sabrá Máximo Kirchner que el proyecto político del fascismo era instaurar un corporativismo estatal totalitario y una economía dirigista?, semblante y metodología que lejos de parecerse a la economía de libre mercado que en apariencia propone el macrismo, se asemeja bastante a lo que intentó imponer denodadamente el kirchnerismo. No por ello sostengo que el kirchnerismo era fascista, aunque ese "Vamos por todo" nos haya hecho dudar... y mucho. 


  

Ernesto Laclau, inspirador moral, operacional y espiritual del kirchnerismo fue un esmerado observador, y es perceptible en cada enunciado. También es original e imaginativo, ya que, apelar al lenguaje psicoanalítico para describir un comportamiento nada definido de los conjuntos gregarios y heterogeneos, es algo que a ni Lacan se le hubiese ocurrido (aunque Lacan avanzó sobre Marx más allá del horizonte especulativo clásico). 

Tampoco creo que haya dilemas entre opinólogos a la hora de insinuar que lo más destacable de la "Razón Populista" sea el rol que le asignan al líder o caudillo, encargado de unificar las demandas equivalenciales, para luego enseñarle a las masas qué es lo que realmente quieren y deben usar para lograr identidad y hegemonía. 

Este tipo de loable guía es útil tanto para caudillos civiles como militares con aspiraciones eternizantes y de norte totalitario, con la suficiente ductibilidad como para adaptarse a modelos económicos neoliberales, desarrollistas, progresistas, neokeynesianos, como también eslabones perdidos. 

Porque a pesar de la confusión en que muchos han incurrido, el Populismo no tiene como misión natural oponerse al Neoliberalismo, sino el de anular al Institucionalismo. Algo que el mismo Laclau reconoció en sus últimos seminarios en Chile. Esto me lleva a deducir que las medidas del gobierno de Macri impuestas por decreto, como aquella que ordenó la intervención del AFSCA y AFTIC, y en especial el extraño nombramiento de dos ministros de la Suprema Corte de Justicia, no pueden ser entendidas como otra cosa que manifestaciones populistas. El gobierno de Macri es populista, ergo de claro tinte autoritario. La pregunta que me hago ¿Es posible gobernar la Argentina sin populismo?. 


En mi ensayo Populismo de Laclau: el significante vacío, anticipé que: "El próximo gobierno necesitará de Laclau y su teoría para poder desterrar los vestigios del scrap kirchnerista. Sin la destrucción del discurso kirchnerista en cuanto dogma, no habrá gobernabilidad, reencauzamiento ni paz social ¡Muerto el populismo, viva el populismo!"

Al finalizar agregué que: "Soñar con el Institucionalismo está permitido, pero con sueños no se construye poder ni realidades en el corto plazo. Todo será populismo hasta tanto aprendamos de qué se trata la república democrática".


Por supuesto que descreo de las determinaciones, so el gobierno de Macri puede ir adoptando nuevas fisonomías, al igual que lo hizo el kirchnerismo, lo cual, como es de esperarse o no, nos puede hacer cambiar de opinión como también dogmatizarnos detrás de éste nuevo caudillo. Ya se vislumbran expresiones militantes no exentas de fanatismo y soliloquio. ¿Puede el populismo devenir en su propia evolución?... (las estadísticas al respecto no son alentadoras)


Ha nacido la doctrina macrista. La pregunta que debemos hacernos es ¿Puede el macrismo luego de estas primeras medidas consagrarse finalmente al institucionalismo?. Pues es poco probable, so aunque escéptico por naturaleza, no descarto una futura teatralización con miras a poner en escena personajes que hagan del drama una comedia de enredos.  Insisto en preguntar ¿Cuántos años más tendremos que esperar hasta lograr la tan ansiada república democrática?...  ¿Es eso realmente lo que queremos?



FIN DEL CAPÍTULO


¿Dónde está escrito que hay que esperar 100 días para criticar algo que es indudablemente criticable?  



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Anónimo
domingo, 27 de diciembre de 2015, 9:33:00 GMT-3

Un gran trabajo,...estructuralizando finamente un momento político...Poco a poco estamos acostumbrándonos a las economías con ciclos determinados. Cada diez años, lo que comienza con esperanza termina con desazón.Y vuelta a comenzar. Hoy por hoy, el Macrismo es la esperanza...estamos en el fin del año....por lo tanto ..."TENGAMOS FE"..Ya llegara el tiempo de analizar comportamientos. Lo que realmente me inquieta son las ùltima frases del escrito,...Preguntas sutiles,...¿ tendràn respuesta...? FELIZ ANO NUEVO, lICENCIADO Y AMIGO... JUAN ANGEL PETTA. UN FUERTE ABRAZO

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