Dolares futuros: el primer gran problema de Macri (Filosofía) | DIARIO LITERARIO DIGITAL

Dolares futuros: el primer gran problema de Macri (Filosofía)

domingo, 13 de diciembre de 2015 0 comentarios

¿Cuántas posibilidades de elección tenía Dios al crear el hombre?. Si la teoría de la inexistencia de límites es correcta, no tuvo ninguna libertad para escoger la condición de posibilidad del sujeto. Por ende, los problemas nacieron con la existencia, siendo la política la encargada de estupidizarlos.



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Escrito por Lic Ramón D. Peralta

Exclusivo para Diario Literario Digital



FILOSOFÍA BAJAS CALORÍAS: EL PROBLEMA

Hoy solo responderé la consulta de un par de amigos. Quizás sea más que eso. Hace mucho que entendí que no debía esperar del lenguaje más de lo que éste puede dar. Me llenan de admiración los psicoanalistas y filósofos que creen en el poder hegemónico de la estructura y el orden simbólico del lenguaje. Wittgenstein, uno de los filósofo más famoso del siglo XX, dijo: "la única tarea que le queda a la filosofía es el análisis del lenguaje". 

En el siglo XXI los científicos que trabajan en el Colisionador de Hadrones en Suiza, instalarían el aforismo: "La única manera de entender la mecánica cuántica es mediante la filosofía". Hay un imaginario abismo que los separa, el positivismo lógico. En otras palabras, la lógica racional es en si mismo oquedad, un vacío irreductible e insuturable.  

Se nos presenta una paradoja teatralizada con exóticos ribetes y anagnórisis. El Banco Central de la República Argentina, debe comenzar a pagar en algunos días más, los "contratos de dólares futuros" vendidos por la gestión saliente. La nouvelle en su sinopsis, nos narra que el Banco Central ofrecía en operaciones de futuros, entregar un tipo de cambio de $ 10 en enero, cuando en el exterior ese mismo contrato se operaba a más de 15 pesos.




El economista Miguel Kiguel escribió en su cuenta de twitter “Que complicado el tema de los futuros de Rofex. Pagarlos da bronca y sale caro. No pagarlos es romper contratos y afectar seguridad jurídica”. Y ciertamente es un verdadero dilema. 




Hace algunos años atrás escribí en uno de mis ensayos que "el costo de la certidumbre es la certidumbre". Muchos no entendieron lo que quise decir, o bien, nadie se anunció como apologista. Desde siempre escucho a mis compatriotas e incluso famosos economistas hablar sobre la certidumbre como  valor asequible. Pedir por más Estado, al parecer tiene mucho que ver con pedir por "más certidumbre".  



Es decir que, esa maravillosa paradoja de nacer para morir, encuentra una feliz resolución en la afirmación de que la certeza es algo que pueda existir. Es problemático creer que estoy seguro de algo, cuando solo sabemos que la única certeza aparentemente absoluta, es la muerte. Sin embargo la muerte es una certeza eventual no última ni final. Sabemos que vamos a morir, pero eso no nos inmoviliza. 



Si fuéramos realmente racionales sería dificultoso asignarle un sentido a una vida que de antemano se preanuncia como epifánico ergo que nos conduce al mismo y unigénito desenlace. Vamos a morir. Pero si vamos a morir ¿por qué vivimos para construir nuestro propio proyecto yoista? ¿Qué sentido tiene buscar la diferenciación si estamos condenados  a la igualación?. 



Emil Ciorán, en una de sus más geniales reflexiones dijo: “La naturaleza, buscando una fórmula que pudiera satisfacer a todo el mundo, escogió finalmente la muerte, la cual, como era de esperar, no ha satisfecho a nadie.”

Por su lado  el célebre filósofo francés Jacques Derridá sostuvo "No hay nada fuera del texto". Esto nos dice que ni los más eximios pensadores están inmunizados ante la aporía. Porque cabe preguntarse ¿Qué sería de la vida sin la muerte? ¿Qué estímulos tendría el hombre para evolucionar con una vida eterna, invariante e inamovible?. Y si todo quedara dentro del texto ¿por qué el hombre a pesar de ello sigue descubriendo nuevos conocimientos?...



¿Por qué todo intento de desencializar y desnaturalizar nos conduce a nuevas esencias y presuntas evidencias naturalizables?. Claro que Derrida, a pesar de su indiscutida genialidad, se olvidó que siempre el Ser, la Nada y el Tiempo quedan fuera del texto, y si eso sucede ¿Qué queda adentro?. Que el Ser es incognoscible parece una sentencia epidíctica, entonces ¿Qué pretendemos hacer cuando investigamos al Ser humano?... ¿De quién habla el psicoanálisis o la economía, del sujeto, del Otro, de la red, de las relaciones del ser o de su propio dogma?

En economía la certidumbre siempre es sinónimo de manipulación, distorsión e injusticia. El profano vernáculo es tan dogmático que cree que el "populismo es un modelo económico" y que el "neoliberalismo es lo mismo que economía de mercado". El populismo es solo una teoría del ejercicio del poder y el neoliberalismo es la antítesis de la economía de mercado. Populismo y Neoliberalismo son sinónimo de manipulación económica.      

¿Por qué cada vez que intentamos salir del solipsismo para atrapar las magnitudes de lo universal nos encontramos con el sujeto, y por qué cuando procuramos descubrir al individuo nos topamos con algo más complejo y totalizador, la humanidad?       


Comúnmente se considera que el carácter probabilístico de la economía, la sociología e incluso la ley, invalida el determinismo estructuralista. Sin embargo, cuando existen varias interpretaciones sobre una misma acción, cosa o idea, es porque la incertidumbre tampoco es una realidad absoluta. La incertidumbre paradójicamente es determinista como causa sui, so trasluce la noción de que la aparente indeterminación se deba a que en última instancia no existen posiciones y velocidades de movimiento para la economía, sino campos funcionales. 

La filosofía económica y más propiamente la hermenéutica financiera, intentan entonces ajustar esa deconstrucción iconoclasta que en forma de ondas se descomponen dentro de nuestra mente en turgentes y preconcebidas idealizaciones sobre posiciones y velocidades. Pero la estanca y parcializada imaginación sobre estos conceptos, obedecen a los condicionantes impuestos por el adoctrinamiento racionalista, heurístico y logicista. 

En rigor, uno puede deconstruir una mil veces las mismas palabras y sus antónimos, logrando en cada ocasión afirmaciones y negaciones diferentes que no definen nada en lo real. Porque de pretender permanecer firmes junto a la aspiración de verdad, debemos entender que no existe aproximación noológica, semasiológica ni ontológica a la cosa en si, cuando abordamos con rigor metafísico a la palabra "certidumbre", como tampoco existe el absoluto de "incertidumbre".

Así como el posestructuralismo habla del "fin de los relatos", la lógica cuántica nos habla del principio de la semántica de los signos simultáneos y de la significación dinámica. Es decir que, la certidumbre y la incertidumbre no existen en cuanto sus significados clásicos cuando los queremos separar, pero si existen en la ipseidad en tanto significante que nos marca el sentido de la diferenciación de lo uno con el Otro. El pase del "ser en si" al "ser para si", que jamás logra controlar ni separar nada en el absoluto. 

Explicado de otra manera, la noésis del futuro en el mundo de la economía no es representativo de un desconocimiento, tampoco lo es el miedo que se ata al riesgo, porque mal explicado, siempre el riesgo es la voz del fantasma que nos anticipa que pueden darse dos resultados, perder o ganar. Es decir que, no se verifica una incertidumbre plena, como tampoco una certidumbre plena. No hay ignorancia, solo el conocimiento de que pueden darse dos resultados distintos.  



Los valores del logos, el ethos, el pathos y el eros están justamente en el recorrido que separa y asimismo une a la mediación conceptual de uno y otro. Los proyectos del deseo, las pulsiones del goce y los principios de placer son quienes asumen los riesgos ignorando cualquier tipo de advertencia impartida desde la intuición, la razón y el pensamiento lateral matemático. El dilema es internalista al Ser totalizador, nunca una cuestión extemporánea al Ser y su vínculo con el tiempo y la nada. No hay un no saber  pleno del futuro, sino una vocación autonomista, propiamente humana, de negar la realidad para deconstruir en su lugar una realidad alternativa hecha a  mi medida, aquel motorizador de la creencia que nos permite idealizar, hacer respirable la vida. La realidad es algo que no podemos tolerar, nos vestimos con la ropa del lenguaje.  

Finalmente hay que comprender que el Populismo como ejercicio del poder, ha adoptado a lo largo de la historia diversos formatos y modelos económicos. En Argentina, hubo modelos nacional distribucionistas, hubo modelos que adhirieron al consenso de Washington (mal llamado neoliberalismo) y modelos híbridos que combinaron políticas neokeynesianas con perturbadores monetaristas, etc. En  ese imaginario devenir entre la certidumbre y la incertidumbre existe un punto redentor para con la revelación, el secreto consiste en no negarlo ni desoír su llamando.  

Por otro lado, podemos apreciar gobiernos comunistas con políticas económicas dirigistas dentro de un marco de economía de mercado, tal el caso chino. El dogmático argentino se caracteriza por el pensamiento binario que siempre compulsa Dirigismo versus Neoliberalismo, desechando capciosa y caprichosamente la enorme cantidad de modelos, submodelos y combinaciones que hoy son posibles.

La economía de mercado bien entendida, significa reglas de juego claras, estabilidad jurídica, institucionalidad, igualdad de oportunidades e indemnidad ante la sempiterna tentación de corrupción en los funcionarios públicos, siempre ávidos de manipular la renta en pos de redirigirlas al empresariado amigo o testaferrario. Es síntesis, la manipulación de la economía, esté en manos de políticas estatistas y dirigistas, o esté en manos de las grandes corporaciones privadas, son siempre contrarias a la definición de "economía de mercado". 

Otro tema a discernir es qué tipo de resolución pensamos darle al concepto de Estado, porque aunque obre como perogrullada, la mala praxis o el dolo de esos hombres que estuvieron al mando del país, no nos exime de cumplir como Nación los compromisos asumidos con los mercados y otros países. Es hora de ponerse los pantalones largos. 



Estamos ante una nítida situación paradigmática, aquella donde se verifica la aporima acerca de que muchos algoritmos presentes pueden dar lugar a una anoréxica decisión o incluso a una elección cuya solución se traduzca en males mayores. En diversas ocasiones se ha evaluado el problema desde la "parálisis del análisis", real, simbólico, imaginario o percibido, e incluso desde lo que se intitula: ignorancia racional. Un gran número de intelectuales incluido Sheena S. Iyengar y Mark R. Lepper han publicado sendos estudios basados en este fenómeno. Una bestsellerisación de este tipo de encrucijada, fue también realizado por Barry Schwartz en su libro "The Paradox of Choice". 





Es decir: No pagar puede generar una pérdida de confianza en los mercados, en momentos donde todos esperan un cambio, justamente aquellas señales claras de que a partir a ahora se va a respetar la propiedad privada y las normas vigentes. Pero pagar es perder arbitrariamente dinero del Estado, lisa y llanamente. ¿Qué hacer entonces?...


Una buena rebanada de la "Navaja de Ockham" puede insinuarnos que estamos ante la presencia de una estafa escrita con mayúsculas, sórdidamente legal y legítima, ergo estafa al fin. Un fraude al Estado donde participan gobierno central (saliente), autoridades del Banco Central con la coautoría de los bancos estatales y privados más la gente del MAE, etc. Esto es justamente lo que le asigna tal "colorido" al intríngulis. 


Nadie puede asegurar que no pagar sea peor que pagar, tampoco podemos conjeturar que no llegarán inversiones y capitales al país a raíz de esto, no podemos confirmar nada pero seguimos estando en algún punto del éter que separa y asimismo une a la certidumbre de la incertidumbre. Es decir, en el fondo sabemos las respuestas.


La economía de mercado se opone a la manipulación, la injusticia, la corrupción y al dirigismo. Hace muchos años que Argentina es victima del dirigismo, quizás desde sus orígenes, pero también me animo a pensar en voz alta: la economía global está manipulada. Especialmente las finanzas. El fenómeno de las "burbujas" obedece al enorme poder de distorsión del sector financiero, que al igual que los contratos de venta de dolares futuros; poseen como inmanencia los "derivados financieros".

Hace mucho que vengo escribiendo en Argentina que la ley de oferta y demanda no aplica. No es fácil sostener una idea contraria a un culto tan blindado como el económico. Es más fácil probar la teoría  M, que lograr que un dogmático ponga entre signos de interrogación su zona de confort gnoseológica. De hecho, soy de la firme creencia que debemos interpelar a todas las teorías neoclásicas y sus predecesoras. Llegó la hora de amigarnos con el "epojé trascendental" (Husserl), so poner en pausa la tesis de efectividad conque mirábamos y analizábamos la economía en pos de repensar lo no pensado (valga el oxímoron). 



Me valdré de la tertulia para introducir una nueva pista  a mi trabajo. En los años noventa, se solía enseñar y debatir sobre la extravagante y enigmática "Paradoja de Giffen" (o Bien de Giffen). Esta paradoja teórica se creyó que jamás podría ser violada, es decir verificada. En otras palabras, la constatación de dicha paradoja significaría que la supuestamente inviolable Ley de Oferta y Demanda  no se cumple. Teorética que por "descabellada" había quedado en el olvido, de hecho muy pocos profesionales la conocen o la recuerdan. 

Básicamente la Paradoja de Giffen dice que: "a medida que el precio de un bien aumenta, los consumidores desearán adquirir una mayor cantidad de dicho bien, y cuando el precio de dichos bienes comience a descender, querrán adquirir una cantidad cada vez menor del mismo". Siempre se habló de la posibilidad de la existencia de estos bienes hipotéticos como una especie de fantasmas espectrales o estocásticamente surrealistas.
Hoy vemos con escozor que esos fantasmagóricos "bienes" ya existen. Los derivados financieros han generado bienes que en la medida que más aumentan de precios más son demandados. Tal el ejemplo de los dolares futuros que el BCRA vendió en tiempos de Vanoli como presidente (pocos días atrás). 

No obstante, este fenómeno se verifica con todo tipo de bienes y servicios. Desde comienzos del siglo XXI, cada vez que los commodities empezaron sus curvas ascendentes, la demanda aumentó significativamente desmoronando así aquel viejo postulado que reza: "Todo aumento de precio hace bajar la demanda y viceversa". La actual caída del petroleo y las commodities son consecuencia de estas "anomias o antilogías". También es curioso que hayamos sabido de semejante descubrimiento y de Robert Giffen, gracias al libro de Alfred Marshall: "Principles of Economics".




En otras palabras, precio y demanda deberían moverse en dirección contraria; si el precio sube, la cantidad demandada baja, y a la inversa. Los bienes de Giffen son una excepción a esto. Su elasticidad en el precio de la demanda es positiva. Cuando el precio sube, la demanda aumenta, y a la inversa. A pesar de los evidencias, hay que seguir escuchando los célebres gurúes mediáticos, repetir como loritos pseudo apodícticos que no explican nada.  

De hecho, la definición de paradoja es en si mismo una paradoja (del latín paradoxa, plural de paradoxon, ‘lo contrario a la opinión común’, y este del griego παράδοξα. Para la filosofía de la mente y analítica, la opinión es siempre subjetiva ergo individual. En otras palabras, solo existen interpretaciones de los hechos expresados en forma de opinión. La opinión ocupa el mismo espacio de la soledad común, porque lo que la hace justamente común es que cada uno de nosotros tengamos una opinión propia. Lo común esta en que las opiniones son siempre únicas y personales, ratificándonos así como sujetos.      

Lacan diría que nada caracteriza más al problema económico que el nudo borromeo, aquel que de pretender romper con uno de los tres anillos (Real, Simbólico e Imaginario) nos haría topar con el faltante de lo imposible (a su objeto de a). Porque para que exista un problema, se me exige que no conozca la solución y que además tenga que saberlo. Para mi el problema de los dolares futuros no es un problema, es de Sturzenegger, en última instancia de Mauricio Macri, aunque "paradójicamente" sea un problema de todos.  

Los más creativos ven simbolos más o menos complejos por doquier, por ejemplo: introyectar una mala imagen del país a raíz de la falta de cumplimiento de los contratos, creyendo que eso puede obstaculizar el ingreso de las tan anheladas inversiones. También están aquellos que piensan que pagar deudas del kirchnerismo es convalidar su corrupción. Otros imaginan que cualquier cosa que signifique ponerle coto a los bancos será bien visto. 

Incluso hay pensamientos más sofisticados que entienden que éste problema debe ser enmarcado dentro de la estrategia de negociación con los Holdouts, ya que la posición de férrea defensa de los intereses nacionales representan un todo indivisible, estableciendo paralelismos doctrinarios. Obviamente tampoco faltan los que esperan cualquiera sea la solución, aprovechar la coyuntura para argumentar contra el gobierno de Macri. 



Para el dogma kirchnerista, éste problema sería la excusa perfecta para montarse en otras de las épicas batallas patrioteristas. Ningún kirchnerista de ley, dejaría pasar tan buena oportunidad, sin importar que también hayan sidos los padres de la"criatura". El dogma populista nació inmunizado ante la autocrítica, por ello nunca se enferma.  

Pero ya no están en el poder, ahora se supone que "es tiempo del cambio" ¿Y qué será eso?. Lo cierto es que la mayoría de las veces nos sumergimos accidentalmente en situaciones problemáticas esperando todo lo contrario. Quizás la palabra que más se ajuste para el caso sea Serendipia: entendido como aquel hallazgo inesperado, azaroso y fortuito de algo importante mientras buscábamos otra cosa. 

No está bien ni mal que sospeche que éste problema nació como fruto de la ansiedad o improvisación, quizás por exceso de premura ante la delicada patología del Central, una cierta neurosis, un narcisismo que los traicionó, una subestimación del cuadro o un desborde de confianza. Lo cierto es que Sturzenegger, sea por la razón que sea, comenzó con algo que aún sin querer se magnificó en tremendo problema, ahora no hay una vuelta atrás sin mayores costos o gratuidad. 

Los financistas de Wall Street, no están entrenados para enfrentar éste tipo de problemas, o son mayores o son menores, pero no iguales (de alevosos en cuanto lo delictivo). Pero supongo que le dirían a Sturzenegger que, si piensa disponer efectivamente de un Tipo de Cambio Flotante o Flexible, lo más recomendable sería negociar el pago de esos derivados con más derivados. Reemplazar los futuros de divisas con nuevos contratos de futuros, swapear el corto por el largo, etc. La consigna es demostrar que uno cree en el sistema y que las soluciones, aunque fenoménicas, se inscriben dentro del mismo sistema. 



Esta locura es peor que el caso de los Holdouts, pues posee el agravante de conocerse el mismo día de venta su precio diferencial y spread en el mercado estadounidense. Y aunque no esté nítidamente tipificado, es una estafa al estado por donde se lo mire. Judicializar este problema sería lo que yo haría, porque sería la mejor manera de aprovechar los mensajes subliminales y simbólicos pertinentes, en momentos en que el mundo le demanda al nuevo gobierno mostrar su verdadera vocación de cambio.

Los bancos que operan en Argentina, necesitan de límites, también de un escarmiento, porque la enorme corrupción que siempre padeció éste país demandó de la complicidad de los políticos en el poder, tanto como de las empresas y corporaciones que los complementaron. Siempre la corrupción es una propuesta grupal o societaria. El hombre es la medida de sus soluciones, y de entrada se pone a prueba a un gobierno que nació sin espacios para la planificación y el análisis. Las calificaciones con que sorteé éste examen quizás dictaminen la calidad institucional, económica y política para el devenir de Macri como presidente. 


Un sector bancario acostumbrado a las viscerales medidas del kirchnerismo, ahora reacciona desproporcionadamente contra una acción que estaba preanunciada, diáfana manifestación del pase de la histeria a la obsesión. La desafortunadas declaraciones de los bancos, discurren emergentes en tanto respuesta impensada ante un acto de asombro. Nadie esperaba que el macrismo defienda los intereses del pueblo.        



Pero todo problema lleva enquistado en si mismo el germen de la solución. Los bancos saben que se trató de una estafa, el gobierno sabe que se trató de una estafa, el poder judicial sabe que se trata de una estafa, los ciudadanos sabemos que es una estafa, so finalmente el problema se disipa sobre si mismo en un estado de singularidad, donde solo cabe acordar una salida negociada dado el poder de fuego del Banco Central en una economía centralista y planificada como la nuestra. Del lado bancario, de primar la coherencia, aceptarán un punto de equilibrio como salida, porque en un enfrentamiento con el BCRA es mucho lo que tienen para perder o dejar de ganar.  



FIN DE CAPÍTULO




La paradoja o cinta de Möbius (o Moebius) es lo más representativo de lo que significa un problema para nosotros. Entre las propiedades de esta cinta, que son las que la hacen paradójica, quizás la que más la destaca es que tiene una sola cara y un solo borde, lo que la convierte en algo similar a un "objeto imposible", al puro estilo de M. C. Escher, de hecho, la imagen superior es de su autoría (musa inspiradora de Lacan). La paradoja de Möbius, se soluciona con un simple "corte o tijeretazo".  
       

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