Cómo Lacan leyó la Torá para introducir los Nombres del Padre (Psicoanálisis) | DIARIO LITERARIO DIGITAL

Cómo Lacan leyó la Torá para introducir los Nombres del Padre (Psicoanálisis)

martes, 3 de noviembre de 2015 0 comentarios

"... el nombre que interesa a Lacan como Nombre del Padre, y que calla adrede, que no pronuncia, para que sus alumnos lo busquen, ya que no es un  misterio para los hebraístas, es la aparición del Padre que detiene su propio goce imponiéndose a sí mismo, por el discurso en que se trata de él, como límite fundante de un linaje y un pueblo..."


Revista literaria psicoanálisis Torá Lacan


Cómo Lacan leyó la Torá para 

introducir los

 Nombres del Padre [1]

Escrito por Hector Yankelevich





Todos los Israelitas, en esa escena,  oyeron un solo sonido, y en una sola vez; sonido por el que Moisés y todo Israel oyeron “Yo soy” y “No tendrás”.                                                                   Maimónides[2]              

“Todo lo que les fue revelado, lo que Israel oyó, no era sino ese Alef con el que comienza el primer mandamiento (…). El Alef de la palabra “Anochi”:  ”Yo”.
                               Gershom Scholem [3]
                                                                                                                                                        

La consonante Aleph sólo representa en hebreo el primer movimiento de la laringe al pronunciar, precediendo una vocal en el comienzo de una palabra [como el espíritu suave en griego]. El Aleph representa entonces […] el elemento de donde proviene todo sonido articulado (subrayado nuestro HY)[…]. Para Rabí Mendel en todos los pasajes […] donde se dice que los Israelitas oyeron palabras, es preciso traducir que oyeron el sonido inarticulado de la voz.
            Gerschom Scholem [4]



Resultado de imagen para aleph

En la única clase del seminario Les Noms du Père del 20 de noviembre de 1963, Lacan introduce, por vez primera y última, la letra hebrea aleph –א – para señalar en forma de matema la aparición de la angustia en la estructura. Luego de resumir de modo sintético, pero orientado, lo que había desarrollado durante el año anterior en el seminario L’Angoisse y terminar la clase diciendo que callará para siempre lo que tenía que introducir sobre el Nombre del Padre, pasa a tratar el Nombre que Elohim–Adonai se da cuando aparece ante Moisés como zarza ardiente y cuando aparece como ángel que detiene la mano de Abraham un instante antes de la inmolación de Isaac por Él exigida.


 ¿Qué nos muestra la posición del א en el matema? Primeramente, este último exige ser leído de abajo hacia arriba; luego, א ocupa una posición mediana entre el deseo del Otro  d (A) y el objeto a en la fórmula del fantasma. Lacan lo llama el א de la angustia pues sólo en ella se manifiesta el deseo del Otro en tanto hace caer el objeto, que sólo alcanzaremos como causa de deseo si logramos atravesar el muro de la angustia.
Ahora bien, Lacan habla en este seminario de los Nombres de Dios, de las letras que componen el Nombre y del Nombre que no se pronuncia. Lo hace, como habitualmente, de manera metonímica. No comentaremos el seminario sino en lo que concierne a los nombres de Dios y la relación, que Lacan no nombra, que éstos pueden llegar a tener con la ocurrencia de la letra א que en hebreo bíblico representa sólo el movimiento de la glotis y que, en la tradición mística, está separada de las otras letras. Por otro lado, Lacan anuncia que no va a dar la traducción de El Shaddai –ya que es con ese nombre que [YHVH] aparece como punto de retorno de la significación del sacrificio– y que nunca lo habrá pronunciado. Al finalizar el seminario anuncia su interrupción.
Los nombres que se pueden escribir y pronunciar son Elohim, Adonai, dios que está en relación con el nombre del ancestro de la raza de Sem, como el dios de los orígenes, como Shem, El Nombre. Lacan dice que no es ese el nombre que no se pronuncia de [YHVH].Luego el dios  que se aparece a Moisés en la zarza ardiente le dice: “Cuando irás hacia ellos les dirás que me llamo «Ehyé asher Ehyé»: Yo soy quien soy”. Lacan concluye que el nombre de Dios es: Yo soy.


El Shaddai es el que detiene la mano de Abraham, por medio del arcángel, cuando está a punto de realizar el sacrificio de Isaac. En su comentario de la Torá, buscando en su texto un antecedente a su versión del Padre, Lacan comenta que en ese pasaje su nombre es “El Todopoderoso”. Pero deja entender que ese nombre no lo satisface sin ir más allá.
Existe sin embargo una traducción de El Shaddai que no es misteriosa para los comentaristas de la Torah, puede encontrarse por doquier en el comentario del Talmud, ya que es ése el nombre utilizado, en el texto de Bereshit (Génesis en su versión cristiana), para decir, que en el sexto día detiene la creación, diciendo ¡Detente!,[5] fundando la Mitzvá del  Shabbat, séptimo día en que Elohim cesa de crear, cuyo respeto será, como se sabe, de enorme importancia.
A partir de ese momento se detiene la creación del mundo que será de ahora en más obra del hombre. El Shaddai aparece treinta y cinco veces en la Torá, dejando afuera el primer libro, Bereshit, y el Éxodo; treinta y una en el libro de Job, en el que aparece como el Dios oculto, retirado del mundo.
Pero el nombre que interesa a Lacan como Nombre del Padre, y que calla adrede, que no pronuncia, para que sus alumnos lo busquen, ya que no es un  misterio para los hebraístas, es la aparición del Padre que detiene su propio goce imponiéndose a sí mismo, por el discurso en que se trata de él, como límite fundante de un linaje y un pueblo.
En Bereshit la escritura del pacto de Dios con Abraham se significa por la obediencia de Abraham a sacrificar a su hijo primogénito, otorgado cuando ya no tenía edad para tenerlo y tampoco Saraï –cuyo nombre es tranformado en Sarah–, y por el ¡Detente! que le significa El Shaddai, marcando así para siempre el fin del sacrificio de los primogénitos. Bajo dicha aparición, El que así se nombra reemplaza al dios Baal, en hebreo pero también en leguas semíticas aparentadas, el Amo. Abraham desplaza el sacrificio cortando el prepucio de Isaac. Es éste el prototipo mismo de la castración que Lacan aquí enseña: es la castración del goce del padre que se presentifica por la marca del pacto en el hijo, la Brit Milá, con la pérdida de un objeto. Este pacto marca a cada uno como debiendo a su vez ser padre en el devenir de las generaciones.
Pero Lacan, al relatar de modo escueto estos episodios escritos en la Torá y comentándolos de modo extremadamente elíptico, recurriendo tanto al Talmud como a los Pirké Avot traducidos por Rachi, nos transmite un cambio en el discurso que está construyendo. Anuncia que es indecible, pero lo que tenía que decir sobre los Nombres del Padre irá apareciendo mucho más tarde, sin hacer la ligazón con lo no dicho en noviembre de 1963.


Hagamos la apuesta de escribir de qué se trata.Tomemos dos de los Nombres, “Yo soy” y “¡Basta!” o “¡Detente!”, estos son los efectos del significante Amo que serán introducidos al año siguiente. Recién en Encore Lacan dirá que S1 es el significante que me hace ser, m’être por maître. También es ahí que declara que hay un significante causa del goce y un significante que lo detiene son los dos nombres divinos que Lacan trabaja en esa sesión de noviembre 1963. El que permite que todo sujeto porte en sí el Nombre bien dicho,[6] Baruch Hachem, podrá decir “Yo soy” ya que habrá en él un significante que detiene el goce.
¿Pero por qué usar la letra א aleph para señalar la escritura del deseo del Otro que hace caer el objeto? 
Como Lacan nunca lo expuso permite a cada uno tratar de llenar los blancos por él dejados. El א,[7] al ser la primera letra, tiene como valor numérico el 1. En protosemítico se escribe y pronuncia Alouf, "jefe", sentido que conserva hasta hoy en día. Pero Alouf, en tanto Amo, es uno de los nombres divinos. A la vez א, pronunciado Éleph, es multitud. S1 y essaim, el uno y lo múltiple como creado por el uno.
Pero también א está escrito entre A y a. Esto merece una atención más sostenida. Aquí aleph no sólo es una letra sino una letra escrita, separada de las otras, lo que indica que es el locus de un significante singular. Este significante lo es porque no gira en el movimiento de la cadena significante sino que la mantiene gracias a su excentricidad. Por lo tanto S1 es, a la vez, significante y letra.[8] Los demás significantes no tendrán cada uno su letra previa sino que harán letra al caer, esto es, cuando haya un goce que se pierda, lo que escribe, sí, un nuevo sujeto.
En este seminario de una sola clase nunca dicho, pero elípticamente concebido, Lacan resume y adelanta que el Nombre del Padre, de aquí en más, será el significante que detiene el goce. Escribiéndolo, provoca su caída. No sin angustia.
                                                               
                                                               
Las letras se presentaban en orden inverso. La anteúltima, Bet, se presentó y dijo: “Amo del Mundo, que te plazca servirte de mí para crear el mundo, ya que  soy aquella de la que cada uno se sirve para bendecirte –baruj– en lo alto y aquí abajo”. Y el Santo-que-sea-bendito le respondió: “Efectivamente es de ti que me serviré para crear el mundo y tu serás así el comienzo –Bereshit– de la Creación”.
La letra Alef se quedó en su lugar sin presentarse. El Santo-que-sea-Bendito le dijo: “¿Alef, Alef, por qué no te presentaste ante mí como las otras letras?”. Y el Aleph respondió: “Amo del Mundo, viendo a todas las letras presentarse ante ti inutilmente, ¿por qué me habría presentado yo también? Luego, viendo que ya has acordado a la letra Bet la gracia de ese don, comprendí que no le es conveniente al Rey del Cielo quitar el don que acordó a uno de sus servidores para dárselo a otro…”. Y el Santo que sea Bendito le respondió: “Oh, Alef, Alef, aunque sea la letra Bet aquella de quien me serviré para crear el Mundo, tú serás la primera de todas las letras, y yo no tendré unidad sino en ti” (subrayado nuestro, HY). Todas las medidas y las obras se ajustarán por tu intermedio. Comentario de Rabbi Hammenuna el Viejo, sobre la letra creadora extraído del Libro de las Letras de Rabbi Akkiva, en el Zohar[9] 
Libro del Esplendor1,2b. 
(ver supra nota 86).



Notas




[1]
Las tres citas que figuran a continuación abrían la edición en Francia de nuestro libro “Du Père à la Lettre”, editado por les éditions Érès, 2003.


[2]
En “Le Guide des Égarés”, II, 33, « La voix de Dieu dans le Sinaï », p.359; traducido del árabe por Salomon Munk, Éditions du Verdier, 1979.


[3]
Cita atribuída a Rabbi Mendel Torum de Rymanow (uno de los fundadores del hassidismo), en Gershom Scholem, La Kabbale et sa symbolique, I, 5, pp. 39-40, Petite Bibliothèque Payot, Paris, 1980.


[4] La Kabbale et sa symbolique, ibidem, PBP, Paris, 1980.


[5]
Traducción que encontramos en el Zohar como perteneciente a la tradición rabínica. Bereshit, traducido al francés por Charles Mopsick, Ed. du Verdier, Paris, 2002, tomo1.


[6]
En la medida en que para Lacan Yahvé Adonai es el primer Dios que habla al hombre, nombrándose como Eyeh asher Ehyé –“Yo soy quien soy…”–, la fórmula que se le dirige, Baruch Hachem…Bendito sea El Nombre –que se usa como metáfora del nombre impronunciable–, es una enunciación que retorna sobre el sujeto que la enuncia para sí o para el tercero a quien se nombra. La invocación posee un efecto nominante hacia quien invoca, dejando siempre vacío el lugar del Nombre, pero, justamente, no su efecto.


[7] Cf. Frank Lalou: Les Lettres Hébraïques, Ed. Alternatives, Paris, 2005.


[8] Silvia Amigo ha teorizado el doble carácter de S1 desde Clínica de los fracasos del fantasma, Homo Sapiens, Rosario, 1999.


[9] Le Zohar, Bereshit, traducción del hebreo al francés de Charles Mopsick, Ed. du Verdier, Paris, 2002.

Share this article :

Publicar un comentario

 
Letras Opacas.org | |
Copyright © 2011. DIARIO LITERARIO DIGITAL - All Rights Reserved
LETRAS OPACAS (Diario Digital Literario) .Argentina
Proudly powered by Blogger
Conseguir la ú…e Flash Player Blogger {{Usuario escritura-4}}width=device-width, initial-scale=1.