Populismo de Laclau: el significante vacío (Filosofía) | DIARIO LITERARIO DIGITAL

Populismo de Laclau: el significante vacío (Filosofía)

martes, 13 de octubre de 2015 4 comentarios

No solo hay que educar al pueblo para que salga de la ignorancia, también hay que enseñarles el daño que les hace la ignorancia implícita en los que creen saberlo todo. Casualmente aquellos que siempre los gobiernan.





Escrito por Lic Ramón D. Peralta  

Exclusivo para Diario Literario Digital




Serie de ensayos: El Ser en las relaciones del ser


Resultado de imagen para demonstration gif

Capítulo anterior:  LA LIBERTAD EN EL SER SUJETO SIGLO XXI


INTRODUCCIÓN


Guste o no guste, Ernesto Laclau ha sido uno de los más célebres e importantes filósofos nacidos en Argentina. En cuyo caso se merece, a mi entender, un tratamiento respetuoso y digno. Lo que suelo hacer con los grandes pensadores de todos los tiempos. Su trabajo es encomiable, independientemente de lo que cada uno interprete, quiera o se permita interpretar, so cabe preguntarse ¿Por qué es tan amado como odiado?    

¿Por qué Laclau elucubró el significante vacío para la teoría política (presuntamente analítica)? ¿Qué relación hay entre Laclau y Lacan? ¿Qué significa el populismo para Laclau? ¿Es el Neoliberalismo la contracara del Populismo realmente? ¿Qué orden simbólico se intenta instalar en el "nosotros" versus "ellos"? ¿Qué entendemos por teoría política? ¿Qué entidad tiene aquello que algunos universitarios denominan "Izquierda Lacaniana"? 

¿Qué es el discurso, el antagonismo y la nominación para Laclau?, ¿Por qué Macri, Massa e incluso el partido del Frente de Izquierda Unida, no han logrado alzarse con la iconografía del discurso populista cuando eso intentan denodadamente en la praxis? (más algunas preguntas que nos iremos haciendo de manera improvisada a lo largo de éste capítulo del ensayo).  
La palabra populismo posee muchas acepciones, algunas más benignas que otras, pocas lisas y neutrales, hasta llegar a aquellas rotundamente peyorativas. En  cuyo caso, solo escribiré sobre el tipo de Populismo que intentó teorizar Ernesto Laclau, particularmente lo plasmado en sus libros "Hegemonía y estrategia socialista" y "La razón populista". Aunque también me valdré de las notas obtenidas en algunos de sus seminarios y opiniones extraídas de la revista "Debates y Combates", de la que fue director.   
Solo las cosas mantienen relaciones objetivas con las cosas, el Ser no tiene esa suerte, por ende especular sobre el subjetivismo y la parcialidad de una teoría por sobre otra, es perder y hacernos perder el tiempo. Y en mi opinión, Ernesto Laclau hizo muchas cosas en su vida, menos hacernos perder el tiempo. Quizá su único "pecado" hállase posado en su ferviente amor por un marxismo que nunca le fue recíproco y de un populismo que jamás será lo que soñó y deseó.



Tal vez lo que más enojó a los liberales, fue su locuaz apología a los regímenes populistas latinoamericanos, a quienes vio como una expresión evolucionada respecto de las herrumbradas organizaciones socialistas europeas. Lamentablemente para Laclau, sus más formidables enemigos (dentro del ámbito del academicismo y la intelectualidad), no estuvieron entre los capitalistas, sino entre sus supuestos pares, los socialistas y comunitaristas en general. 

De tradición gramsciana, Laclau también puede ser aceptado dentro del Neomarxismo, movimiento que conjeturamos comienza con la Escuela de Frankfurt (aunque en lo personal creo que comienza con el mismo Karl Marx). Quienes intentaron rescatar al marxismo del emergente estereotipo de tiranía, mote que con cierta verborrea venían expulsando aquellos que seguían de cerca las tangibles atrocidades del soviet supremo (ex URSS). 

El Instituto de Investigación Social de Frankfurt (nombre formal) también sumó a los efectos de su "Teoría Crítica" a Hegel y Freud. Es decir que, como novedad, y vaya que lo fue en ese momento, se incluyó al incipiente Psicoanálisis como una de las tantas piedras fundacionales de su doctrina. 


Estos filósofos no refutaron a Marx, como se suele leer en textos no del todo académicos, sino que criticaron a la facción marxista dominante en esos tiempos. La filosofía de Marx, poco tenía que ver con esos "comunistas", cosa que no ha cambiado en el siglo XXI. Como también se nutrieron de los duros cuestionamientos dirigidos al capitalismo y las profundas desigualdades sociales y económicas que evidenciaba. 

Kant, Schopenhauer, Nietzsche, Kierkegaard, Brentano y Max Weber estarían asimismo en la partida. Otra influencia relevante provino de la publicación en 1930 de las obras de Marx "Manuscritos económico-filosóficos" o "Cuadernos de París y la Ideología alemana", obras que mostraron una extraña comunión entre tópicos hegelianos y de un supuestamente enfrentado Karl Marx.  

Claro que la ciencia política, como la sociología y en general la filosofía, no habrían de ser justas sino reconocieran el enorme legado que en forma de tradición, les llega de los eximios filósofos de la antigua Grecia, en formatos de emblemas, aforismos, apotegmas, apologías, diálogos o fábulas. Tampoco podemos dejar de mencionar a San Agustín, Tomás Moro, Guillermo de Ockham, Duns Scoto, o las líneas  de la fábula menipea, que a posteriori retomaran los humanistas con Erasmo al frente. Luciano de Samosata, Apuleyo o el Séneca de la Apokolokintosis, Lázaro Carreter, Maquiavelo y muy especialmente Baltasar Gracian, entre otros, son imperativos a la hora de pensar la filosofía social y política.


QUÉ ENTIENDE LACLAU POR POPULISMO


En éste trabajo, obviamente solo encontrarán un punto más de observación, lo que algunos entienden como teoría (sin estar de acuerdo con el uso de ésta palabra). No obstante, aquellos que me conocen, saben del tipo de sincretismo y antidogmatismo al que suscribo desde hace muchos años. Más específicamente se trata de otro mero ejercicio filosófico, donde se incluirán visiones supuestamente favorables a Laclau como aquellas que diafanamente no lo son. Finalmente será usted quien cierre la noción resultante con propias conclusiones. 

Laclau describe un populismo donde las personas se agrupan casi naturalmente detrás de reclamos comunes. Por ejemplo los empleados de una fábrica que demandan aumentos salariales, los estudiantes de una universidad que solicitan la baja en los aranceles y/o un boleto de transporte estudiantil subsidiado, los desempleados agrupados más o menos espontáneamente en una agrupación social o "piquetera" que piden por fuentes de trabajo y/o viviendas sociales, etc. Cuando esos reclamos sociales tienden a generalizarse en las masas, se crea un sentimiento de pertenencia comunitarista que empuja hacia una contingente unificación de esas angustias y disconformidades para con el poder.  

Cuando esos "olvidos" en las acciones del gobierno de turno se transforman en acuciantes, se crea una secuencia enajenante de pedidos reivindicativos que se convierten en algún punto, en equivalenciales y políticos. Llegada la instancia donde la necesidad de los ciudadanos se eleva por encima de la concentración de poder del Ejecutivo, las protestas sociales se vuelven más importantes que el mismo modelo político y socioeconómico imperante. 

Laclau continúa afirmando que esas equivalencias entre reclamos en tanto esos circunstanciales grupos sociales, van gradualmente  cobrando jerarquía hasta llegar a socavar profusamente los pilares del gobierno de turno. Advirtiendo que esas equivalencias tienden a consagrarse en hegemónicas (Gramsci) con el devenir de la organización, alianza, unidad y eventual representatividad.

Laclau refunda el significante de pueblo, para ubicarlo en la hiancia o hiato que se produce en el significante vacío de esos reclamos que solo habrán de evolucionar y ratificarse si logran asirse de un liderazgo que aúne y defina esas representaciones dentro del orden simbólico del "pueblo" en cuanto estructura del lenguaje (Lacan).    

Con seguridad el punto más álgido y conflictivo de la teoría laclauciana, radica en su inversión del representativismo secular y el tipo de "forclusión" colectivo que plantea. Es decir que, en lugar de aceptar que es el pueblo quién elige al representante de sus reclamos, será el representante (líder o caudillo) quien aclare las nociones de negación, regresión, angustias y deseos de esas equivalencias hasta momentos antes, caóticas y desarticuladas. 

 

El representante (líder) es quién demarca la representación de las demandas del pueblo y no el pueblo en si mismo. Similar a lo que sostuvo Regis Debray en su "Revolución de la revolución", pero desterrando la idea de revolución armada, ergo cultor de un pacifismo confuso pero detectable.   

Por ende, la más importante función y misión del líder auténticamente populista, es la de, una vez interpretada la sinergia equivalencial; proceder a unificarlas, nominarlas y empoderarlas detrás de un único discurso político y doctrinario. En síntesis, solo el liderazgo populista puede lograr que la sumatoria de esos reclamos equivalentes se traduzcan correctamente como unánimes y en consecuencia se catapulten como hegemónicos. Como bien dijera Gramsci, para lograr la hegemonía del poder del pueblo, solo hace falta poseer una minoría bien organizada tras un firme liderazgo.  
Sus visiones aparentan estar sostenidas en el postestructuralismo y la teoría neomarxista, según rezan muchos doxógrafos y opinólogos profesionales; aunque yo lo veo más cerca del estructuralismo, del materialismo cultural y del psicoanálisis.  Laclau ha sido muy generoso en la selección de sus aportaciones e influencias ya que, incluso tampoco fue ajeno a la impronta del populismo estadounidense, del kemalismo turco y especialmente del peronismo argentino.

Algunos opinan que la deconstrucción del ideario de "pueblo" lo lleva a reencauzar un interesante debate iniciado con Slavoj Zizek (y Judith Butler), quien había quedado a media agua en el libro "Contingencia, hegemonía, universalidad; diálogos contemporáneos en la izquierda", en torno al delineamiento de representatividad a identidad política. 

Cuestiona asimismo la caracterización de Multitud que plantearon Michael Hardt y Toni Negri en su libro "Imperio" en pos de refrendar el poder unificador de las demandas sociales. En dicha obra se trata el nuevo orden político imbuido en la globalización, argumentando que aunque en apariencia sería sencillo reconocer las transformaciones económicas, culturales y legales que están ocurriendo en todo el mundo, comprenderlas resultaría algo más dificultoso. 



SIGNIFICANTE VACÍO


Antes de explicar el concepto de Discurso, Antagonismo y Nominación dado por Ernesto Laclau, es pertinente que primero entendamos qué quiso decirnos con que todo parte de un "significante vacío". Muchos niegan haber echado mano a la noética de Averroes, Aristóteles resulta más occidentaloide, o el racionalismo de Calov, la noología de Gutke y el vitalismo de Eucken. En Laclau encontrarán un poco de todo ello, aunque lo reconoce, él admite todo y eso lo engrandece aún más. 

La psicología y el psicoanálisis constituyeron un tema de interés central en Laclau, y antes de recalar en Freud y especialmente Lacan, trasunta los místicos y apasionantes caminos trazados por  Averroes (breve tratado aristotélico "Sobre el alma"). Mientras que Aristóteles teoriza sobre el alma bajo una perspectiva nítidamente naturalista, el cordobés profundiza el naturalismo aristotélico hasta llevarlo a territorios de la misma autonomía. Es decir que, el primero en advertir la importancia de la psicología y la necesidad de su plena independencia de las demás "ciencias" fue un filósofo islamita, el gran Averroes (vaya curiosidad). Tampoco están ausentes en la obra de Laclau, la noología, la semasiología, la lógica y la ontología.

Ernesto Laclau se inspira en la noción de "significante vació" en sendos puntos de la teoría lacaniana, la más importante es la que hoy conocemos como "Objeto a"
Tratando de encontrar la forma más simple de explicarlo en pos de que todos lo entiendan, cuando Laclau pensó las demandas populares recurrentemente insatisfechas por el Poder, imaginó que esa situación guardaba una cierta correspondencia con la abstracción del "objeto del deseo inalcanzable" de Lacan, conocido como "Objeto de a" (también referenciado como objeto metonímico u objeto de la causa del deseo)

Laclau, imagina que esos deseos de reivindicación social, económica y política, luego equivalenciales en tanto pedido de igualdad (como común denominador), se subsumen como un deseo que se inscribe en el orden simbólico del lenguaje, pero que, carece de un objeto predeterminado ergo que sea fijo, nominal y definitivo. El deseo de que el Otro me reconozca y más propiamente que el gobierno me satisfaga se me presenta asintóticamente (psicoanálisis).

Explicado con más amplitud, tal como Lacan, imagina que tal insatisfacción provoca la negación del sujeto (y sus pares) de la representación simbólica del líder o autoridad natural ("nombre del padre") generadora de una ruptura o quiebre con "la ley" (psicoanalítica).  En otras palabras, la parábola que traza Laclau para con el inconsciente lacaniano es lacónica y contundente. El "significante vacío" se desarrolló más pormenorizadamente en su libro "Emancipación y diferencia" ("Emancipations" en inglés).

¿Qué sería un significante vacío en el sentido más literal del término? Sería un significante al cual no le correspondería ningún significado. Pero un significante sin relación con el proceso de significación, no pertenecería en absoluto al orden significante, sería simplemente una secuencia de oquedades. En ese sentido, el significante vacío es el significante de la vacuidad, no es un significante que carezca de relación con el proceso de significación, es simplemente un significante que es cuasi imposible ubicar en algún lugar (salvo cuando encuentra un líder que adquiera visa nominal de significante)

 

Con esto no digo que Laclau, abandona la tradición lingüística iniciada con Ferdinand de Saussure en 1906, pero si que se acerca mucho más al psicoanálisis lacaniano que al estructuralismo filosófico, en otras palabras, no se desprende de la noción de lenguaje como un sistema de diferencias.   

Explicado en términos simples, para comprender correctamente lo que significa la palabra "padre" necesitamos entender lo que significa el término madre, hijo y orden natural. Y ya que todas las letras y palabras del lenguaje se establecen diferencialmente en tanto relaciones del ser, la totalidad del lenguaje estará inscrito en cada acción comunicacional en forma de singularidad en cuanto significación.
En apariencia se nos presenta un dilema teórico si nos plantáramos en el zaguán de la filosofía analítica, ya que, si la significación va a tener existencia a partir de esta distinción diferencial, la integridad del universo significante debería ser un sistema cerrado. De romper la aporía, veríamos que la significación se difumina o esparce de manera multidireccional, insinuando que en ese lenguaje esencialmente diferencial, ninguna acción significante sería útil dentro de cualquiera de sus posibilidades. 

Pero si volvemos a simplificar, veremos que cuando introducimos la noción del "objeto de a", la relación de equivalencias que era lo que subvertía supuestamente la relación diferencial del lenguaje; pasa a esquematizar dos tipos de relaciones simultáneas (que por lógica clásica se verificaban incompatibles), lo que nos devuelve al orden simbólico del lenguaje (obviamente nada clásico), instaurado por Lacan.  

Para la lógica clásica y los analíticos anglosajones, estaríamos ante la presencia de un objeto que es imposible y necesario a la vez. Se infiere que es imposible porque las relaciones de equivalencia y diferencia no pueden ser conciliadas recíprocamente en ninguna estructura "lógica y coherente". Y se dice que es necesario porque sin la punción  totalizante del objeto (deseado) no habría una relación de significación, ergo estaríamos ante una significación imposible

No obstante antes que en Lacan, encontramos estos paradigmas del lenguaje, por ejemplo, en el "Noúmeno" rescatado por Kant, aquel ente descrito como una idea abstracta descriptiva de las esencias, que al igual que el "Significante vacío de Laclau" se visualiza mediante la imposibilidad de una representación adecuada.




NOMINACIÓN


En realidad nos llevaría un ensayo aparte hablar apropiadamente del tipo de corpus metalingüítico empleado por Laclau para asistir su teoría populista. Tema que apasiona a los filólogos, analíticos y semiólogos, pero que no le suma demasiado al hombre común, aquel que necesita magnificar las prácticas pedestres inherente al interés que en tanto política posee el ciudadano instruido de clase baja, media y alta. De hecho, en mi opinión, la componenda lingüística es una serie anacrónica y espigada de subterfugios estructuralistas, ni siquiera son relevantes, mucho menos esclarecedores. 

Obviamente era mejor escuchar un seminario de Laclau que leer alguno de sus libros. No era precisamente el gran orador, si lo comparamos con otros filósofos de cartel del siglo XX, pero era claro, conciso y elocuente a la hora de defender sus ideas Como escritor (?)...  pues prefiero callar. 

Ernesto siempre se empeñó en explicar el "significante vacío" y reforzar las distinciones entre "Descriptivistas" y "Antidescriptivistas" (dentro de los analíticos anglosajones). Resultaba aburrido escuchar una y otra vez la misma explicación, cuando incluso promocionaba un nuevo libro. Uno sospechaba que su cátedra en la universidad inglesa de Essex lo compelía a la sobre-actuación y exageración. Alfred Adler habría dicho que había un acentuado "complejo" en el argentino.   

En cada seminario, usaba el mismo ejemplo: el reloj que posee una concepción positiva propia en cuanto determinación, presentado como la antimateria del "significante vacío". Pero claro, Laclau se esforzaba en despejar dudas sobre algo que en Inglaterra había sido motivo de arduo debate (polémica que aún perdura).     

Mucho antes, utilitaristas y descriptivistas del siglo XIX (J. BenthamJ.S. Mill, etc) desde perspectivas diferentes, definirían el "significante descriptivo" (la antítesis del S. Vacío) para promover la praxis política resumida en el aforismo "el mayor bien para el mayor número”, constituyentes fundacionales del Estado del Bienestar.

Aquí es donde la cuestión empieza a complicarse, porque si tenemos un significante vacío, vemos que entre la movilización metalúrgica, las demandas estudiantiles, los reclamos por más libertades, etc; no hay contenido positivo  individualmente y mucho menos en todas ellas en cuanto intento de unicidad. Lo único que las mancomuna es la "negatividad" ergo la oposición al régimen que los gobierna.  

 

El problema de cómo los nombres se refieren a los objetos se vuelve central (obviamente para los lingüístas y analíticos). La posición clásica ergo descriptivista (con clásico me refiero a Jonh Stuart Mill) reduce los nombres a una determinación conceptual (ejemplo del reloj). Luego formulado de forma más precisa  y rigurosa por Bertrand Russell
Explicado con simpleza: todos los nombres poseen un objeto conceptual, es decir que, si encuentro en el mundo un objeto similar (reloj) yo subsumo que se trata de tal objeto. Siendo los nombres propios descripciones abreviadas. Por ejemplo si digo "Canciller de Hierro", estoy hablando del canciller alemán Otto Von Bismarck. Es una determinación conceptual que implícita y explicitamente va a explicar cómo los objetos se relacionan con los nombres. 

Por el contrario en la escuela antidescriptivistaSaul Kripke (profesor de la Universidad de Princeton), sostiene que los nombres se refieren a los objetos sin ningún tipo de mediación descriptivo-conceptual. Por ejemplo "nosotros sabemos por Aristóteles y Heródoto que Tales de Mileto fue el filósofo que dijo que todo era agua". 


Los nombres se relacionan a los objetos no por una mediación descriptivo conceptual sino por un bautismo originario. Constitutivo del proceso de nominación (ej. el oro y sus propiedades). Si agudizamos los sentidos, observamos cierto déficit en el planteo de esta escuela, porque si el objeto nombrado no pasa por la mediación conceptual ¿cómo se puede establecer el bautismo originario?. Aquí es donde Kripke patina sin lograr presentar una argumentación coherente y sostenible.


A partir de estas vacantes es que Lacan presenta su teoría que dice resumidamente: la unidad del objeto se inscribe como un proceso retroactivo al proceso de nominación de la realidad. Es decir que, el proceso de nominación es lo que sostiene la unidad del objeto. Por ende, la unidad de la teoría propuesta por Laclau se pretende de largo alcance puesto que, todo ser abarcado queda bajo la comprensión de la unidad propuesta por el concepto de "significante vacío"


En otras palabras, entre la pluralidad de los objetos y la unidad del significante se va a dar un proceso por el cual el significante es quien se constituye en el fundamento último de la totalidad del proceso. Dos consecuencias importante a tener en cuenta: primero, cuando un significante vacío se constituye como tal está expuesto a la continuidad de una lógica equivalencial que el mismo significante no controla. 

Es significante vacío porque no tiene una significación conceptual definida o demarcada, puesto que se preserva expuesto a la expansión progresiva de la lógica equivalencial del conjunto de demandas (contingencia). 

De alguna manera el significante vacío es cuasi-impotente respecto de aquello que se organiza bajo su imperio. Externamente el proceso opuesto tiene lugar, es decir que, una vez que el significante vacío ha adquirido una cierta centralidad, cualquier tipo de demanda en la cadena equivalencial va a tener que aceptar la estructuración de la totalidad. 

 

Se trataría de un doble proceso contingente (T. Parsons), donde una vez que una cadena equivalencial comienza a expandirse, el momento del significante vacío empieza a ser dominado por una lógica equivalencial que no controla.  Por ejemplo en los 70` surge una inusitada cadena equivalencial de las demandas peronistas estructuradas en derredor del regreso de Perón a la Argentina. 

El problema se da porque esa cadena equivalencial ya no era controlada por Perón. Perón se enojaba cuando sectores de la izquierda peronista proferían demandas socialistas. Perón solía responderles en la intimidad "no me roben la camiseta", pero la camiseta en tanto metáfora de la acción era un proceso que él mismo había impulsado desde la heterogeneidad y que, con el devenir se volvió incontrolable desde y para el mismo peronismo.

Segundo: el proceso opuesto se da cuando la cadena equivalencial infiere que las demandas individuales quedan atrapadas dentro del proceso colectivo. Por ejemplo, en el partido comunista italiano hubo una discusión (mediados de los años 40) después de la segunda guerra mundial, acerca de cómo tenía que formarse la hegemonía del comunismo en Italia. Surgieron dos versiones, una tendencia obrerista que decía "nosotros somos el partido natural de la clase obrera y el proletariado industrial, y como tal segmento socioeconómico se ubica en el norte, debemos ser el partido del norte de Italia."

La segunda posición, la que finalmente prevalece es la doctrina gramsciana (A. Gramsci) que sostuvo "nosotros vamos a construir también la hegemonía política de la clase media. Es decir, vamos a transformar los nodos de aglutinación de los trabajadores, sindicatos, gremios, grupos de luchas concretas y otros partidos comunitaristas unificándolos en una misma cadena de equivalencias de demandas, cuyo representante o significante central será el partido comunista italiano." 

Acá podemos magnificar la importancia que Laclau le confiere a la instancia de autonomización y representación teorizada por Gramsci. De hecho, lo cataloga como el período más candente de la política, para terminar afirmando que "el momento de autonomía y representación se puede y debe estructurar políticamente."  



DISCURSO Y ANTAGONISMO 



El concepto de discurso tampoco ha sido uniforme ni se ha mantenido estático a través del tiempo. No obstante, para no hacer tan extenso éste capítulo del ensayo, habré de referirme solo al discurso político estudiado y explicado por el gran filósofo austríaco Ludwig Wittgenstein, justamente quien le permite a Laclau imaginar un maquiavélico metamensaje que habrá de caracterizar al populismo hasta nuestros días.  

Porque justamente uno de lo síntomas de los cambios en cuanto discurso político, va a estar de la mano del extravagante despegue  que tiene la pragmática en los espacios de la retórica donde su inclusión se convertirá en fundacional, coadyuvando así al desarrollo de la pragmalingüística, la sociolingüística, el análisis del discurso, el análisis conversacional, la etnografía de la comunicación y en especial en la comunicología


Disciplinas de las que hoy se valen los "asesores de campaña" para delinear el tipo de mensaje y estilo discursivo más "recomendable" para los candidatos políticos en acción proselitista (tan de moda en Argentina por estas horas). 


Wittgenstein se consagró en el imaginario portal por donde eclosiona y asimismo fusiona el neopositivismo con la filosofía del lenguaje, que sería una de las fuentes dilectas para la pragmática discursiva, por ende, el "relato" como una forma de juego dialéctico en tanto lenguaje. El arte de decir sin decir, algo que Laclau no aceptó pero que describe mejor que nadie su "significante vacío" desde la praxeología comunicacional. Recordemos que Hegel dijo "debemos conocer lo que vemos más allá de los límites de lo que decimos"


Como ya expliqué anteriormente, Laclau consolida la idea de que las masas necesitan de un líder para que allane y defina las demandas heterogeneas de cada uno de esos sectores caóticos y dispersos, para unificarlos y traducirlos en un único discurso político, donde el significante vacío pasa a ser llenado por la sinergia de demandas ahora transformadas en un único ideal modelizado, el que se debe comunicar mediante un discurso único que adquiera jerarquía de "relato ideológico". 


No se trata de que las masas elijan alguien que represente todas esas exigencias heterogeneas porque eso es imposible, sino que el por contrario se trata de que se presente un líder (o caudillo) quién termine de definir qué discurso aunará finalmente esas voluntades eclécticas pero equivalenciales.  


Es evidente que la doctrina Laclau, más que teoría política o sociológica, se trata de una teoría del ejercicio del poder. Ya que el nodo focal, se soporta en la explicación de cómo aprovechar y consolidar el poder de esos sectores dispersos pero que desde lo político se encuentran unidos naturalmente por la negatividad hacia un tipo de poder que no satisface sus reclamos y necesidades.  


Es curioso que tanto las ideas de Ayn Rand, Jacques Ranciére como Hanna Arendt tengan muchos puntos en común con Laclau, siendo catalogados todos bajo diferentes epítetos. Basta recordar las películas que hizo la Italia de Mussolini (Noi vivi y Addio, Kira) basados en las novelas de Ayn Rand.  Los jerarcas nazis, más coherentes en su ideología antiliberal que los italianos, percibieron inmediatamente que el mensaje de los libros de Rand no era tan sólo antisoviético, sino además antitotalitario, ya que su filosofía no criticaba sólo el totalitarismo soviético, sino a cualquier forma de totalitarismo, por lo cual ordenaron su censura inmediata. 

 


El populismo no está definido naturalmente como de derecha o izquierda, y de hecho el fascismo italiano, el nazismo alemán y el peronismo argentino son los mejores ejemplos de que el populismo no es un emergente del marxismo propiamente dicho. Porque tal como se señaló no estamos ante la presencia de una ideología política determinada, sino ante un estilo de construir, acumular y perpetuar poder partiendo del aprovechamiento de las demandas heterogeneas de los sectores más desprotegidos y demandantes.

La filósofa y politicóloga Chantal Mouffé (viuda de Ernesto Laclau) tomó de Hannah Arendt la visión de lo político como pluralidad para luego decir que Arendt falla en pensar que desde la pluralidad se puede lograr el consenso. El centro neuronal  de la teoría de Mouffe es que el conflicto es central, porque la mayoría de las posiciones son irreconciliables en una democracia agonista (para ella todas las democracias lo son). Mouffé fue la que introdujo el lema "Nosotros contra ellos" (tan usado por Cristina Fernández en sus discursos o arengas a los militantes del FPV) 


Según C. Mouffé: "El objetivo de la democracia no es que todo el mundo se ponga de acuerdo, hay posiciones irreconciliables. Critico a las tradiciones teóricas que dicen que la política democrática busca consensos. Habermas indica que el consenso se busca a través de procesos deliberativos, argumentos racionales. Yo no coincido con él. La política tiene que ver con el conflicto y la democracia consiste en dar la posibilidad a los distintos puntos de vista para que se expresen, disientan. El disenso se puede dar mediante el antagonismo amigo-enemigo, cuando se trata al oponente como enemigo –en el extremo llevaría a una guerra civil– o a través de lo que llamo agonismo: un adversario reconoce la legitimidad del oponente y el conflicto se conduce a través de las instituciones. Es una lucha por la hegemonía"   

Es curioso éste punto porque si bien no hay duda alguna que ha sido la doctrina que inspiró a Nestor kirchner y cónyuge a la hora de pergeñar su discurso populista, también es lo que más niega el FPV por estos días. Es muy propio del "psicoanálisis" estudiar por qué el kirchnersimo sigue usando el ataque (nosotros versus ellos) y en simultáneo niegue dichas artes que son por antonomasia inherentes al populismo. 

Lo cual refuerza la noción del tipo de discurso descrito por Wittgenstein "el arte de decir sin decir"Herbert Marcuse agregaría a principios de los sesenta "Seamos racionales, pidamos imposibles" que fue la piedra filosofal de los pasionales jóvenes que protagonizaron el Mayo Francés. El significante vacío empieza a despejar así su cabal significado.  


Y ciertamente eso hicieron, pedir cosas imposibles. Se pidió el fin de la sociedad de consumo, y obtuvimos el hiperconsumismo. Se pidió el fin del capitalismo, y obtuvimos la caída de la URSS. Se pidieron políticos honestos, y obtuvimos dirigentes que solo prometen "imposibles" (auténticos mafiosos, mentirosos y delincuentes). Se pidieron muchos imposibles, y de hecho lo obtuvieron. 

En 1818, la teoría de un extravagante pedagogo francés provocó una revolución en el rígido universo de la educación europea: “Quien enseña sin emancipar embrutece”, predicaba Joseph Jacotot. Un siglo y medio después, el filósofo marxista Jacques Rancière consagró en su libro "El maestro ignorante", a ese personaje singular, alternativamente revolucionario, capitán de artillería, profesor de química, latinista y fundador de un corpus teórico bautizado "la educación universal". Parodia del tipo de populismo teorizado por Laclau y su esposa. 

La anécdota nos narra a un Jacotot que había aceptado el cargo de docente en Holanda sin saber hablar el idioma holandés. Entonces procede a distribuir el primer día de clases a sus alumnos una versión bilingüe del Telémaco de Fénelon y los dejó solos con el texto y con su voluntad de aprender. 

Sorprendentemente, pocos meses después todos eran capaces de hablar y de escribir en francés sin que el maestro les hubiese transmitido absolutamente nada de su propio saber. Jacotot dedujo entonces que sus alumnos habían utilizado la misma inteligencia que usa un niño para aprender a hablar. 

¿Qué hace un niño pequeño? Escucha y retiene, imita y repite, se corrige, tiene éxito gracias a prueba y error para recomenzar nuevamente gracias al método. Los paralelismos para con el tipo de discurso que el populismo le baja a las masas es irónico, pero no menos ilustrativo. Néstor Kirchner nunca supo del marxismo pero eso no le impidió enseñarle a que sus "alumnos aprendan el lenguaje por si mismos"

Para Mouffe y Laclau toda la política tiene que ver con la formación de un "nosotros". Uno no puede formar un nosotros sin un ellos. Cualquier identidad colectiva implica dos entes diferenciados, y da como ejemplo a los católicos quienes no se definirían sin los musulmanes; las mujeres sin los hombres. La idea de que se podría llegar a un nosotros inclusivo es completamente impensable para lo populista. Evidentemente la ontología, la metafísica y el lenguaje lacaniano, fue entendido en parte, o bien fue convenientemente expurgado a la medida de sus berrinches. 

Porque un hombre no necesita de una mujer para ratificarse hombre, nace hombre o elige ser hombre acorde su propia internalidad ontológica, consciente e inconsciente. Una lesbiana no elije ser lesbiana por la existencia de otras lesbianas, ni otras mujeres u otros hombres, hay muchas razones tantos internas como externas al cuerpo y su orientación psíquica. El Ser no se define por la existencia de límites, ni porque exista una nada, de hecho jamás logra sintetizar su propio conocimiento

Tampoco un católico se define católico porque haya un musulmán o un budista, puesto que lo más redundante en tanto accidentología es ser católico en función de nacer en el seno de una familia católica. Las refutaciones posibles son vastas y variadas, pero con estas suficientes.
   

La teoría populista está llena de paradojas irreductibles más allá de las evidentes, porque tanto Laclau como Mouffe si bien jamás se atrevieron a mencionar a Joseph Göbbels dentro de sus "pensadores dilectos", si reconocieron la influencia del jurista y filósofo alemán Carl Schmitt, de quien revisaron su teoría del conflicto,  pero ¿Quién es éste pensador y qué dijo?...

Adscrito a la escuela del llamado realismo político, lo mismo que a la teoría del orden jurídico. Escribió inspirado en el conflicto social como objeto de estudio en tanto ciencia política, y más concretamente en la guerra (era obvio, estaban en plena segunda guerra mundial). Su obra atraviesa los avatares políticos de su país y de Europa a lo largo del siglo XX. Militó en el Partido Nacionalsocialista (con A. Hitler como líder) y ejerció diversos cargos bajo el régimen nazi entre 1933 y 1936. Fue un buen "populista". 

Göbbels que no era precisamente un intelectual, se atribuyó el trabajo de terceros (o se lo atribuyeron) y quedó para la posteridad como el padre de la famosa "propaganda nazi" (que se parece en mucho al tipo de discurso propiciado por el populismo latinoamericano). 

No obstante los desaires que recibió Carl Schmitt de su propia gente, fue quien concibió el concepto de que " el Estado presupone lo político". Es decir que, el Estado es definido como el estatus político de un pueblo organizado sobre un territorio delimitado ¿Le suena familiar?. 

Schmitt exalta como nadie la distinción de "amigo y enemigo", la cual determina la esencia de lo político, y desde este criterio se puede diferenciar lo político de lo apolítico (característico emblema del populismo que hoy protagonizamos en Latinoamérica). En la medida que no es derivable de otros parámetros, ella corresponde para la política, a los criterios relativamente autónomos de otros ámbitos humanos: bueno y malo (para la moral), bello y feo (para la estética), correcto e incorrecto (para la praxis política) cipayo y patriota (para lo discursivo) izquierda y derecha (para lo dogmático).

Pero Laclau nunca estuvo solo en ese afán de rescatar al marxismo aún a costa de justifificar nuevas formas de opresión a los pueblos ergo más sufrimiento. Aunque uno se pregunta ¿qué los impulsó más, el rechazo al capitalismo, el denodado intento de rescatar al marxismo a toda costa, o el de salvar la propia ropa ante el absurdo hasta las últimas consecuencias?  
Heinz Dietrich, el "Laclau bolivariano", en su obra "Socialismo del Siglo XXI" (alter ego de "La Razón Populista") que a diferencia del "manual instructivo para el buen ejercició del poder" de Laclau, describe los pilares teóricos del ideario homónimo, elegido como encíclica canónica por el "prócer de los próceres venezolanos", el comandante Hugo Chavez Frías

Para Chávez el término "socialismo" resultó más glamoroso que la palabra "populismo", quizás porque un Simón Bolivar marxista sería toda una novedad para la hipnopedia venezolana.  De hecho Dieterich fue asesor gubernamental del gobierno bolivariano de Venezuela hasta el 2007. Aunque hoy se ha vuelto un conspicuo crítico de Nicolás Maduro y lo que ha quedado de esa loca "aventura"

Obviamente hay muchos más en la lista de "apóstoles", tal el caso de Noam Comsky, quien intentó hacer su aporte con el libro "La Aldea Global", texto que "soprendentemente" ataca al sistema capitalista y el "pensamiento único". Y es jocoso que los marxistas ataquen al pensamiento único parapetados desde el bunker del escorzo unigénito. La ironía corre por cuenta de la casa.   

 


OPINIÓN FINAL NO CONCLUYENTE




La filosofía de Ernesto Laclau, es muy meritoria pues pasará a la historia como la más ajustada descripción de lo que fue y es el ejercicio del poder en gran parte de Latinoamérica durante la segunda mitad del siglo XX y gran parte del siglo XXI. 


Y aunque el término populismo sigue siendo algo vago y ambiguo, el Populismo que concibe Laclau se torna diáfano y detectable para la ciencia política, ya que más que una ideología o doctrina política, se eleva como el más eficiente método de gestión para consolidar y acumular poder ante los recurrentes cambios de paradigmas que suelen presentarnos los impiadosos y puntuales "ciclos económicos".

Laclau fue un esmerado observador, y es perceptible en cada enunciado. También es original e imaginativo, ya que apelar al lenguaje psicoanalítico para describir un comportamiento nada definido de los conjuntos gregarios y heterogeneos, es algo que a ni Lacan se le hubiese ocurrido (aunque Lacan avanzó sobre Marx más allá del horizonte especulativo clásico). Asunto que desarrollaré en el próximo capítulo de ésta serie de ensayos.
Tampoco creo que haya dilemas entre opinólogos a la hora de insinuar que lo más destacable de la Razón Populista sea el rol que le asignan al líder o caudillo, encargado de unificar las demandas equivalenciales, para luego enseñarle a las masas qué es lo que realmente quieren y deben usar para lograr identidad y hegemonía. 

Este tipo de loable guía es útil tanto para caudillos civiles como militares con aspiraciones eternizantes y de norte totalitario, con la suficiente ductibilidad como para adaptarse a modelos económicos neoliberales, desarrollistas, progresistas, neokeynesianos, como también eslabones perdidos

Porque a pesar de la confusión en que muchos han incurrido, el Populismo no tiene como misión natural oponerse al neoliberalismo, sino el de anular al Institucionalismo. Algo que el mismo Laclau reconoció en sus últimos seminarios en Chile. 


 

De hecho, en Argentina el populismo peronista en los 90` suscribió al Consenso de Washington, mientras que durante el reinado del kirchnerismo adoptó un modelo amorfo y confuso pero que sin duda no puede ser catalogado como neoliberalismo. Las instituciones repúblicanas son el primer obstáculo a "reacondicionar" por los movimientos populistas, pues tal lo indicado por Laclau o Mouffe impiden la consecución de las equivalencias "hegemónicas" 

De la mano del aggiornado concepto de "significante vacío", podemos apreciar que el significado que Laclau le confiere al verbo "democratizar" tampoco está en concordancia con los diccionarios o los clásicos, ya que para el populismo democratizar significa avanzar sobre el único poder no político concebido en tiempos de la Revolución Francesa para la Nueva República, me refiero obviamente al Poder Judicial. 
El discurso de apología del populismo es glorioso, salvo por los resultados que se cristalizan en la práctica. El orden correcto de la guía populista se puede palpar en la secuencia seguida por Néstor Kirchner iniciada en el 2003 (antes que él pueden optar por Menem, y más atrás pueden echar mano al mismo Juan Domingo Perón). La división de poderes es un escándalo para el populismo, cosa que niegan en simultáneo.

Cabe acotar que esta guía no es eficaz para candidatos que provengan del llano, porque el método Laclau necesita de un liderazgo ya activo, ergo de una billetera y fondos públicos que le permitan fidelizar pasiones y militantes. Por sobretodo, se necesita de un fuerte aparato de propaganda estatal o paratestatal a disposición plena, pues como ya vimos el discurso o propaganda populistas son una de las bases de sustento del mecanismo productor de poder. 


 

Explicado con un ejemplo: si bien Néstor Kirchner jamás sintió afinidad por las Madres de Plaza de Mayo, de hecho hay varios episodios grabados de represión  policial en Río Gallegos en tiempos en que era gobernador, eso no impidió que instale como bandera el representativo equivalencial encuadrado dentro del corpus "progresismo defensor de los derechos humanos".  

Además de los sempiternos símbolos de la tradición peronista (clase obrera, la mesa de los trabajadores, inclusión social, distribución de la riqueza, asistencialismo social, etc) Kirchner luego de una primer etapa conciliadora con sendos sectores de la oposición, conocida bajo el rótulo de "Transversalismo", comienza gradualmente a definir el "Nosotros versus Ellos", propio del ideario laclauciano.  

El escarmiento aún pendiente a los militares genocidas del proceso fue junto con la reivindicación de los derechos humanos, su más formidable ariete, puesto que era tangencial a la enorme mayoría de los argentinos. Y tal como señala Laclau, fue Néstor Kirchner quien le enseñó  a las masas qué reclamos debían ser hecho propio y por ende hegemonizados. 

La apropiación de esas simbologías en cuanto discurso político, era primordial para lograr el tajante agonismo que teorizó Chantal Mouffe. No hay acumulación de poder posible sin una concepción dogmática del ejercicio del poder. Atacar primero para estar siempre un paso delante de la oposición, le permitía lubricar una victimización preventiva que sería clave para el avasallamiento que sobrevendría  a posteriori sobre los medios masivos de comunicación y el periodismo (no panfletario).  

La parodia "Clarín (como sinónimo de la corpo) versus el pueblo", quedará para los anales del disparate y de los extremos que es capaz de lograr éste tipo de "histrionismo" (mejor no menciono los ejemplos europeos de Alemania e Italia, por razones de pudor y profilaxis). Porque tampoco podría darse populismo alguno sino hay un exagerado aprovechamiento del sentimiento anti-imperialista con que nos educaron. Tradición que nos forma en la creencia acerva de que siempre la culpa de nuestros males y fracasos es de EE.UU., Europa y de otras fuerzas malignas. 

 

La "teoría de la explotación" y la postura performativa que nos ilumina sobre el hecho de que como pueblo jamás somos responsables de nuestros yerros permanece como un tropo infranqueable e inmóvil. Luego de 70 años de populismo aprendimos a convivir con el pétreo e inmortal sentimiento "autovictimizante". Los méritos por lo bien hecho pertenece al líder, los errores y destrozos pertenecen a fuerzas oscuras y adventicias.  

La filosofía de Laclau no adquirió la jerarquía que el autor deseaba, en razón de tratarse de la exégesis de una tradición política que solo pudo ser posible en países con problemas de identidad cultural, moral y espiritual. El populismo descrito por Ernesto Laclau y Mouffe, finalmente quedó confinado a Latinoamérica, un fenómeno que nos pinta la metodología y el proceso que han utilizado los caudillos de la región para alzarse con excesivas  dosis de poder y dineros públicos.   



El populismo en Argentina no es algo que se deba tomar a la ligera, pues luego de tantas décadas de alternancia entre autoritarismos militares y civiles, no conocemos otra cosa. Nos acostumbramos a vivir con gobiernos autoritarios y de aspiraciones hegemónicas. Incluso algunos filósofos infieren que los gobiernos de facto han sido también consecuencia de esa extravagante idiosincracia. Los golpes de estado siempre contaron con el apoyo del populacho y de los partidos más importantes.  

A partir de 1983, la democracia parecía haber ingresado a otra etapa, se suponía que había evolucionado. Pero no, en realidad lo que evolucionó fue el populismo. El caudillismo decimonónico se había puesto en vigor nuevamente. Gobernadores e intendentes que se comportan como auténticos señores feudales son el toque de color y cinismo de estos tiempos. 

Al igual que Lord Keynes que en su genial Teoría General (...) olvida incluir la inflación, la teoría laclauciana hace lo propio con la corrupción. Los cuatro caballos del apocalipsis criollo ya están domesticados, son parte de la familia (corrupción, autoritarismo, inflación e injusticia ergo inseguridad). Todo se compra en Argentina en especial los políticos y jueces, cualquiera puede desaparecer, cualquiera puede aparecer "suicidado", no hace falta tener a los militares en el gobierno para eso. 

Pueden explotar embajadas o ciudades enteras si sirve para tapar algún negociado del primer mandatario. Cientos de millones de dolares del erario público pueden terminar en alguna cuenta bancaria extranjera a nombre de un funcionario público, nos da lo mismo. El Institucionalismo es algo que no toleramos, nosotros amamos  el populismo, esa vertiginosa aventura que nos permite levantarnos todas las mañanas sin imaginar siquiera lo que ocurrirá ese día. Nuestras políticas de estado están pensadas con varios minutos de antelación y rigen a lo largo del día.  
Para despedirme, debo admitir que Laclau roza la epifanía cuando nos advierte que la hegemonía solo es posible si el líder logra enseñarle (definir) a las masas qué tipo de dogma político consumir en tanto absoluto fideísmo. Ese asirse de la representatividad de las demandas más importantes y comunes en los ciudadanos es clave en todo proceso de consolidación equivalencial del poder político.  

 

Y es tan gravitarorio que una vez que el caudillo accede al poder y sigue estos lineamientos, no solo tiende a mantenerse en largos períodos de tiempo, sino que tampoco le deja espacios a los candidatos de la oposición (relegados al rol de mero espectador). Cuando el antagonismo y el discurso han llegado a instaurarse en formato de dogma político, poco importará qué tan malos sean los resultados o qué tan angustiante sea la realidad, porque de hecho el dogmático no percibe hechos, sino interpretaciones, toda su vida se vuelve una realidad prediscursiva.

También comprobamos cómo con el tiempo el populismo comienza a naturalizar su hegemonía tanto como su debilidad y alternancia. Tal como diría Foucault, donde hay poder hay resistencia al poder. No obstante la teoría de Laclau sigue aplicando cuando vemos que si bien cambian los políticos, el discurso populista se preserva inalterable. Macri, Scioli, Massa, Del Caño, Stolbizer (etc) todos  poseen un discurso populista, promesas imposibles y un "significante vacío".

De querer emular lo hecho por los grandes maestros de la sospecha populista (Perón, Menem, Néstor y Cristina) es aconsejable que relean los libros de Ernesto Laclau. Porque allí entenderán que para poder gobernar con un kirnerismo dogmático de oposición deberán valerse de ésta misma guía metodológica a modo de antídoto

En otras palabras, poner al kirchnerismo en dilema, auditar toda su gestión, juzgar a los corruptos, exponer públicamente los genuinos números de su gestión, romper con los pactos secretos y publicitarlos ante la opinión pública y el mundo. Que no quede ningún corrupto sin ser puesto en evidencia, ni siquiera Hebe de Bonafini. Juzgar los delitos de los políticos cualquiera sea su índole, renovar la concepción de los derechos humanos y cívicos. Que el escarmiento a los militares sea relevado por el escarmiento a los funcionarios  civiles (delincuentes). 

 

En síntesis, imitar la senda institucionalista usando el herramental populista que tímidamente ha comenzado Brasil; consensuar no será una opción para la próxima administración, lo que no está tan sobre-entendido es el tipo de acción pertinente pensada para mitigar el fantasma del kirchnerismo, quien se erige como una amenaza real y palpable para la próxima gestión, se trate de Scioli, Macri o Massa.

Al igual que cualquier otra religión, Laclau creyó poder incluir mediante una serie de ensayos filosóficos al Populismo como un componente constitutivo del Neomarxismo (o como una expresión más), pero se equivocó. El populismo no admite ideales ni doctrinas fijas y deterministas, estando mucho más cerca del maoismo en cuanto su espíritu "pragmático y utilitarista" sumado al sórdido  pero eficiente uso que le da a las contradicciones. 

En el "Génesis Marxista" podemos deleitarnos con el "Mito de la Lucha de Clases Histórica" (con que ha nacido la humanidad). Lenguaje mítico que intenta dejarle a sus adoctrinados la creencia de que "si aún vivimos tiempos donde el capitalismo sigue vigente es porque se trata de un proceso predeterminado por la naturaleza (o poder superior), un estadío necesario para lograr finalmente la igualdad de clases, en función de ser un destino inexorable".

Salvo que para la especie humana no hay clases establecidas de ningún tipo (todo es indefinición y movimiento), y lo único esencial es la condición del Ser en cuanto lucha por ratificarse sujeto en las relaciones del ser ¿Tiene porvenir el hombre en el capitalismo y el socialismo? ¿Hasta cuándo vamos a seguir pregonando la reificación de lo humano? ¿El hombre debe ser catalogado igualitario según las cosas materiales que posea? ¿Podemos continuar cosificando las relaciones humanas de esta manera?.   



"Cristina eterna y el vamos por todo" ya perdió las elecciones en el año 2013, so en octubre del 2015 no estará en juego el cambio sino quién representará ese cambio ergo la cabeza o representación simbólica de esas nuevas demandas equivalenciales, y la idónea instalación de la nova ingeniería hegemónica a imperar.    
El próximo gobierno necesitará de Laclau y su teoría para poder desterrar los vestigios del scrap kirchnerista. Sin la destrucción del discurso kirchnerista en cuanto dogma, no habrá gobernabilidad, reencauzamiento ni paz social  ¡Muerto el populismo, viva el populismo!

Continúa en ¿QUÉ EXISTE FUERA DEL CAPITALISMO? NUEVA IZQUIERDA LACANIANA



FIN DE CAPÍTULO

Soñar con el Institucionalismo está permitido, pero con sueños no se construye poder ni realidades en el corto plazo. Todo será populismo hasta tanto aprendamos de qué se trata la república democrática


Exclusivo para DIARIO LITERARIO DIGITAL
Share this article :

+ comentarios + 4 comentarios

Anónimo
domingo, 22 de mayo de 2016, 20:57:00 GMT-3

Excelente el artículo y tu explicación. !

Anónimo
domingo, 12 de junio de 2016, 21:47:00 GMT-3

Coincido con el comentario anterior. Excelente articulo! y gracias, me fue de mucha ayuda para comprender varias cosas.

lunes, 4 de septiembre de 2017, 21:22:00 GMT-3

Agradezco el esfuerzo, sin embargo, me parece pobre la argumentación al intentar enmarcarlo, primero como malo en sí mismo; segundo, apuntando claramente a una sensibilidad política concreta, lo cual ya le quita seriedad a los argumentos iniciales.

martes, 5 de septiembre de 2017, 5:58:00 GMT-3

Es cuanto menos irónico que alguien que es titular de un blog bautizado "Formar para Transformar" haga juicios de valor sobre un texto filosófico. Por otro lado, el autor aclara textualmente: "Más específicamente se trata de otro mero ejercicio filosófico, donde se incluirán visiones supuestamente favorables a Laclau como aquellas que diafanamente no lo son. Finalmente será usted quien cierre la noción resultante con propias conclusiones."... Usted sacó sus conclusiones, y que, como buen dogmático sólo pudo sonsacar lo "malo", cuando en rigor el mayor mérito de Laclau es justamente su Teoría del Ejercicio del Poder. ¿Cómo puede tener pensamiento crítico e imparcial, alguien que desea "formar para transformar"?

Publicar un comentario

 
Letras Opacas.org | |
Copyright © 2011. DIARIO LITERARIO DIGITAL - All Rights Reserved
LETRAS OPACAS (Diario Digital Literario) .Argentina
Proudly powered by Blogger
Conseguir la ú…e Flash Player Blogger {{Usuario escritura-4}}width=device-width, initial-scale=1.