La posición subjetiva en la adicción, algunas reflexiones (Psicoanálisis) | DIARIO LITERARIO DIGITAL

La posición subjetiva en la adicción, algunas reflexiones (Psicoanálisis)

martes, 27 de octubre de 2015 1 comentarios

"El sujeto goza de una manera frenética y sin interrupciones, sin tope , lo cual interna en una metonimia insaciable cuya voz es comandada por el superyo que ordena categóricamente de continuo la pulsión de muerte, donde la gula se come al sujeto llevándolo a su consumición."

  
Revista literaria psicología Silvia Tomas

Algunas reflexiones sobre la posición 

subjetiva en la adicción

Escrito por Silvia Tomas, Psicoanalista




La esencia de la experiencia analítica es la localización del sujeto de la enunciación. El sujeto como discontinuidad, se da a ver en la falla, en la fisura, allí es donde lo vemos surgir, en la grieta que es la grieta del sexo.




En el análisis el dicho corriente: "le mot" es inherente al campo del enunciado y se espera que pueda trocarse,  por la intervención del analista. Intervención  que lo haga virar  hacia el decir   : "la parole".




Es tarea  del analista hacer surgir a través del dicho, el decir. En eso consiste el acto analítico. Cuando  se rompe el semblante, que es significante por antonomasia, hay efecto de cascada, se quiebra el sentido y aparecen sentidos nuevos menos tontos, pues al tocar la grieta se roza algo de la letra, algo del orden de lo real que estaba detrás del semblante.


Es como si a partir de esa nube que se rompe,  se generara  un efecto que hace que precipite, lo que allí mismo era materia en suspensión.



El decir  tiene  efecto de enunciación, con él se produce una reverberancia a causa de esa  ruptura del semblante.

Es lo que se presenta como erosión en el sentido, emergencia de lo real, tal como lo  dice Lacan en el Seminario XVIII, particularmente en la compleja pero interesantísima y muy importante  clase denominada  "Lituraterre".






Mucho  antes de "Un discurso que no fuera del semblante"  en la obra del maestro francés, a la altura del seminario XI se lee que el engendramiento del Inconsciente es algo que el analista provoca con sus intervenciones,  dando lugar así a  la  aparición de la falta en ser.



En los dichos, que pertenecen a  la objetividad, el sujeto no existe,  por eso la hiancia es el lugar a localizar, espacio  donde  se aloja el objeto, el objeto a, lo que Lacan llama “el otolito” que verifica el vacío. Por eso a ella, a la hiancia , apuntan las intervenciones del analista: Que el S2, el saber, se quiebre, para dar paso a la verdad .Porque la verdad descompleta el saber.



Encontrar ese punto de hiancia,  es trabajo del analista, se espera de él una intervención así, en materia de decir y no de dichos.

Por eso durante tanto tiempo, Lacan se dedicó a mostrar la desviación posfreudiana que apuntaba, entre otras cosas , a la tarea de la  investigación  detectivesca, cuando por ejemplo Kriss intento saber si la tesis de su paciente era plagiada o no y lo verificó con sus propios ojos en la biblioteca, en lugar de preguntarse cuál era el goce en juego en su paciente, a la hora de pensar que él no podría escribir algo original, cuestión que lo hubiera llevado la construcción de su fantasma en el análisis.



Ahora bien, si apuntar a esa hiancia donde se encuentra el objeto es apuntar al sujeto y si de ruptura de semblante se trata nos preguntamos por la situación en que esta tarea se ve dificultada.

Dejaremos por fuera el campo de las psicosis. Desde luego no podríamos plantear este interrogante en esta égida por estar la psicosis por fuera de la lógica fálica.



Nos centraremos en esta oportunidad en el campo de las neurosis donde ocurre frecuentemente,  que ciertas presentaciones tornan muy difícil esta maniobra del analista que mencionábamos más arriba cuando nos referíamos a romper el semblante-significante  para que caigan las gotas de real  -interviniendo sobre la hiancia del goce que interrumpe la cadena significante.


Sin dudas hay muchas formas de presentación  dentro de las neurosis donde esta maniobra se ve dificultada, pero queremos referirnos en esta ocasión a una presentación particular en donde el sujeto se las ha arreglado para mantener cerrada esta hiancia a fuerza de señuelos que la suturen.

En algunos casos se trata de obturar con objetos tangibles, de mercado, aquellos que Lacan llama Lethosas.Letheo viene del latín es olvidar y ousia significa sustancia. “Sustancia para olvidar”.Esas Lethosas  llenaran rápidamente el hueco de manera ilusoria  para  caer luego repentinamente.

En otros casos se tratará  de actividades llevadas a cabo con frenético ardor  que tras las ínfulas del primer tiempo irán perdiendo velocidad y efectividad para el llenado de la grieta. 

En otras situaciones los quita penas son una materia que se presenta pret a porter.

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 Sigmund Freud (1856–1939) y Wilhelm Fliess (1858–1928).



En la carta 79 de Freud a Fliess, el profesor le dice a su amigo que se le ha abierto una intelección, la intelección es que la masturbación es el único gran hábito que puede considerarse "adicción primordial " y las otras adicciones cobran vida, dice allí, como sustitutos, relevos de la original. Así se trate  del alcoholismo, el tabaquismo o el morfinismo.Freud menciona esta situación como obstáculo posible en cuanto a no saber si el análisis se detendrá allí. 



¿Como pensar  esta masturbación original que sería la madre de todas las  otras?


¿Cómo entender esta  masturbación original que Freud describe como adictiva? ya que se presenta como una compulsión, no se puede prescindir de ella y no se la puede frenar porque es algo del orden de la irrupción.Es necesario distinguir la masturbación normativa, de la compulsión irrefrenable a masturbarse como actividad exclusiva, donde el sujeto esta adherido a un goce del cuerpo que es un goce consigo mismo y excluye al otro con minúsculas, el del lazo social .Esto puede pensarse en los casos de adicción que tenemos presentes: es en la bulimia, donde el sujeto  se encierra a comer desaforadamente, por fuera de la escena totémica, esa que escande la comida con la mirada, con la palabra, con el lazo social.

Es tambien el goce del alcoholismo hundido en el barril que no encuentra un fondo…, es la compulsión a la compra irrefrenable que siempre deja sabor a poco.


En la carta que mencionamos, Freud plantea el caso de una costurera que habiendo terminado su trabajo diario no podía aun retirarse porque se le imponía una fastidiosa representación: "debes hacer más".

Esa frase, imprecisa por cierto, permite el deslizamiento a lo infantil en cuanto a un "hacer más" de índole coproerotico.

Este: hacer más o debes aprender más  (como menciona Freud en dicha carta) es marca de lo insuficiente,  orden de lo superyoico, señal de lo que falta, de lo que no puede quedar incompleto y exige aún mas.



Si planteamos que todo sujeto neurótico ha sido erotizado por su Otro primordial en un tiempo inmemorial y esta erotización ha generado la excitación imprescindible para tornarse deseante  a partir de haber sido deseado ¿por qué algunos sujetos permanecen adheridos a esta adicción primordial masturbatoria  y otros pueden continuar por el camino del deseo sin ese alocado frenesí de la compulsión? 



Pensamos que el exceso de goce materno sobre el sujeto, sin la normativa mediación paterna que impone la abstención del goce irrestricto de la boca de cocodrilo  operando como marca: made in Germany,  imprime  el itinerario desenfrenado de la Pulsión que no logra enrolarse en el hueco del objeto, sino que por el contrario irrumpe intempestivamente por no surcar el recorrido ondulado que sabe orientar el a en su extracción, más bien el sujeto y el objeto se emparientan en ese caso, no contando con él sino siendo él mismo un objeto.



Lacan plantea para la adicción  la ruptura con el goce fálico  por fuera de la psicosis , es algo a lo que refiere en la jornada de carteles de la Escuela freudiana de París en  1975, allí dice: "la droga, única forma de romper el matrimonio del cuerpo con el pequeño hace pipí". 
Ocurre que allí se saltea el goce del semblante, es decir se está por fuera  del goce fálico, ya que el falo es el semblante del cual dependen todos los otros. Véase la función de nudo que este autor le asigna al falo en la significación del falo. En la adicción se trata de una ruptura que anota también para la psicosis como falo subcero y que conlleva aparejada la ruptura con los Nombres del padre pero  sin que haya, en el caso de la adicción forclusion del Nombre del Padre a la manera de la psicosis.
Es necesario subrayar que las adicciones constituyen un epifenómeno y no una estructura en si misma donde, en lugar de tratarse de una formación de compromiso, como Freud ha pensado respecto al síntoma, la presentación está en relación a la ruptura con el significante impar. A partir de allí podría pensarse como ruptura respecto al síntoma. 
Razón por la cual la entrada en discurso se ve dificultada ya que el lugar del objeto a no es el de la causa.

El sujeto goza de una manera frenética y sin interrupciones, sin tope , lo cual interna en una metonimia insaciable cuya voz es comandada por el superyo que ordena categóricamente de continuo la pulsión de muerte, donde la gula se come al sujeto llevándolo a su consumición.

Mantenemos latente  la pregunta que Freud se planteara en la carta 79 respecto  de la posibilidad de intervención del psicoanálisis en dichas posiciones donde la adicción primordial continúa comandando con su voz imperante. Pensamos que en algunas ocasiones, el hueco  que brinda el alojamiento de la escucha del analista equivalente al bien decir y el significante que opera como enlace pero otras tantas veces como corte, así como el gesto que otorga valor  significante,  pueden como herramientas analíticas, recuperar  la hiancia, volver a ponerla en función. 



Será preciso re-elaborar paso a paso, "un numero increíble de veces", como menciona Freud en la carta 59, para establecer los enlaces de afectos mudos a palabras.





Bibliografía
Freud, Sigmund. Fragmentos de la correspondencia con Fliess  , carta 79
Lacan, Jacques. “De un discurso que no fuera del semblante” .Seminario XVIII

Lacan , Jacques. “La significación del falo”
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+ comentarios + 1 comentarios

miércoles, 28 de octubre de 2015, 15:44:00 GMT-3

Me hubiera resultado más psicoanalítico el título "La posición del sujeto en la adicción". Gracias por las anotaciones. Un saludo.

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