¿Qué preguntas se hace la filosofía del hoy? (Paradigma filosófico) | DIARIO LITERARIO DIGITAL

¿Qué preguntas se hace la filosofía del hoy? (Paradigma filosófico)

viernes, 3 de julio de 2015 0 comentarios

¿Qué se pregunta la filosofía en el año 2015, y cuáles son los riesgos que enfrenta?



Escrito por Lic Ramón D. Peralta

(Exclusivo para Diario Literario Digital)

EJERCICIO LITERARIO


LA CRISIS DE FUNDAMENTOS DE LA FILOSOFÍA SIGLO XXI


Todo comenzó con una mayúscula y nuestro fin estará demarcado por el último punto.  De vez en cuando me jacto de concebir "ideas geniales" que solo son ponderadas por mi mismo (como ahora). Todos construimos en soledad al loco genial que queremos ser, el otro (mi otredad). 

Entonces cuando Lacan afirma "la palabra es el otro", no estaría delirando ni sosteniendo nada irracional. De hecho, me baso en mi autocontemplación; estando solo ante mi Yo como testigo - alquilando éste rol de escritor -, me pongo el traje de pensador y salgo a vender la imagen de un tipo que no soy, porque en honor a la verdad, siempre fui bastante estúpido, quizás ni siquiera sepa lo que soy (no sé quien soy).

No obstante, hacer filosofía no es eso, tampoco lo es (como me dijera cierto renjifo) "Construir preguntas en torno a mi colectivo ergo mi propia filosofía en tanto grupo de pertenencia". Las preguntas importantes para mi, no constituyen filosofía a no ser que lo sean también para todos ¿Quién ganará mañana en el fútbol, Argentina o Chile?  ¿Llegaré a ser una mujer exitosa? ¿Quién perpetuará mi obra una vez que muera? ¿Tiene futuro el socialismo?. 



Para que sea filosofía, las preguntas además de abarcarnos a todos deben cimentarse en lo auténticamente trascendental, vital, atemporal y aporético (para la humanidad). Por ende, si bien la filosofía es entendida como acción individual, no debe limitarse a tratar lo individual. Es un pensar que partiendo del Yo sujeto, intenta descubrir los interrogantes, dilemas y claves de la existencia en cuanto ser como totalidad puesto en el mundo y/o universo de lo posible. Toda pregunta que admite una respuesta determinista o definitiva en el presente, deja de ser filosófica.

¿Qué pasaría si nuestro planeta se queda sin oxígeno? ¿Puede llegar a tornarse irrespirable el aire? ¿Y si nos quedáramos sin agua potable, qué sería de la humanidad?. Son todas preguntas que admiten cuanto menos una respuesta ad hoc, todas relacionadas con la probabilidad de una certera muerte. 

No son dudas filosóficas que requieran una acción homónima en el aquí y ahora, son temores fundados en probabilidades teoréticas y asimismo empiristas (resisten un análisis epistemológico). Porque hay un conocimiento racional y lógico a priori, y porque desde la experiencia sabemos que sin aire y agua potable, la vida es imposible (conocimiento científico). En cambio si preguntamos ¿Será el hombre el responsable de escribir su propio epitafio? o bien ¿Es el ser humano un ser destructivo y suicida? 



Nos encontramos acá en un territorio fronterizo sin banderas (tierra de nadie), porque desde la inducción o la inferencia podemos concluir que, con lo visto hasta ahora "el hombre es destructivo, pero no suicida, porque el hombre ha demostrado poseer la capacidad de corregir sus errores ergo aprender y evolucionar" (sobre todo porque desde la experiencia se evidencia que aún existe) bajo una clara perspectiva pragmática y utilitarista.

Pero también se puede conjeturar que "el hombre no es destructivo ni suicida por naturaleza creadora" (una postura netamente fideísta, teológica, etc). Y algunos dirán "el hombre es destructivo y de seguir así existen ciertas probabilidades de que ponga en jaque la existencia de toda la humanidad". Obviamente existen otros algoritmos posibles, pero no es el tema de fondo de éste trabajo. Lo cierto es que en ésta supuesta categoría; filosofía, vida, racionalidad y ciencia, caminan mancomunadas en la confusión. 

Sin embargo, cuando preguntamos ¿Qué es el ser en cuanto ser?, es donde la filosofía queda en relativa soledad. Es un espacio tan alejado de la gnosis, que tanto el racionalismo, la lógica como la ciencia se declaran demasiado ocupados en asuntos más inmediatos y mundanales. La ciencia ya tiene demasiados problemas con el desafío impuesto por las matemáticas abstractas, la mecánica y física cuántica mas las hipótesis que buscan una teoría unificada que expliquen cómo funcionan las 4 superfuerzas del universo conocidas (como para poder ocuparse de algo tan ambiguo, sutil, profundo y especular).     



Hay un filósofo español muy conocido en el ámbito académico, pero poco conocido entre la gente común que, advirtió de manera precoz, el cambio de paradigma que representaba la mecánica cuántica. Me refirio a Xavier Zubiri

Zubiri, quien es catalogado de muchas maneras; sin duda fue también un defensor de una filosofía de la conciencia que hacía confluir al cuerpo humano con el Yo sujeto, es decir  una fenomenólogía del tipo monista. Su amistad con Albert Einstein, quizás explique por qué ya en los años veinte del siglo pasado (es decir, casi en simultáneo con la irrupción de la mecánica cuántica al mundo de la ciencia), sentenció que "la mecánica cuántica representa un cambio de paradigma en la filosofía, que nos devolverá del empirismo a la teorética". 

Cosa que finalmente pasó. Es decir que ésta formulación filosófica, fue el punto de partida de la "inversión del Positivismo Lógico"; quien por el contrario, había hecho que la especulación filosófica abdique en favor del empirismo científico. Los positivistas sostenían que, la realidad solo puede ser alcanzada mediante el método científico, ergo la experiencia o mas propiamente, la experimentación. 

Zubiri, se toma de dos grandes hallazgos a priori respecto de la mecánica cuántica. Las teorías  de Maxwell sobre el electromagnetismo, y la nueva teoría cuántica de Marx Planck. Y aunque Einstein con su relativismo quedaba rezagado respecto de la dimensión que propiciaba la mecánica cuántica, alcanzó para que Zubiri le cambie la orientación a su filosofía. 



Es decir, abandonar el hasta ese momento hegemónico causalismo, para adentrarse en el terreno de lo funcional en tanto campos (basado en la teoría de campos en 4 dimensiones de la gravedad cósmica). Fue el primer filósofo en tomarse en serio el azar y la probabilidad, en detrimento de una causalidad que todo lo explicaba. Obviamente, cuando Zubiri hizo público su nueva hipótesis filosófica, los detractores no se hicieron esperar, quienes acudieron en cantidad y calidad.    

Lo que Zubiri no advirtió es que, también se convertiría en un cambio de paradigma para las ciencias, aunque tampoco estoy seguro que de alguna manera no lo haya intuido, porque cuando releo su obra "Naturaleza, Historia, Dios" me encuentro con la descripción del problema que denominó "crisis de fundamentos o crisis de la ciencia". Quizá me refiera a que no supo visualizar acabadamente que, esa crisis de la ciencia significaría un paradójico reencuentro con la metafísica, pero esta vez como resultado primario de los cálculos matemáticos en manos de la mecánica cuántica.

Y esto si, es realmente nuevo y por extraño, paradigmático. La filosofía primera (según Aristóteles) luego bautizada por su editor Andrónico de Rodas bajo el nombre "Metafísica", fue la piedra inicial para todas las demás ciencias, especialmente las matemáticas, la misma que hoy vuelve a cobrar vida al evidenciarse en forma de resultados matemáticos, porque ya no hay dudas que esos aporéticos resultados (hasta ahora) no pueden ser ubicados en otro lugar que en el metafísico. Como diría Savater,  la Metafísica es el cajón donde metemos todo aquello que no entra en otro lado. 

Este aparente dejá vú de la metafísica, me obliga a pensar que estamos ante una preclara verificación de la "teoría del eterno retorno", ya que, el modernismo y especialmente el positivismo, habían declarado póstuma tanto a la naturaleza como a la metafísica. Y esta trampa en la que nos metió el modernismo es lo que propició preguntas tales como ¿Es la filosofía un saber útil? ¿Cuál es la utilidad de la filosofía de aquí en más? ¿Tiene una razón pragmática de existir la especulación filosófica? ¿Si la realidad solo puede ser alcanzada por la ciencia, cuál es la misión de la filosofía?. 



De una definición  primigenia de que la filosofía es el amor por la verdad, llegamos a definiciones implícitas en libros de nivel secundario, que afirman "la filosofía no se encarga de la realidad". Los he tenido en mis manos, y por cierto que me he asombrado y angustiado. Si fuera que la filosofía no se ocupa ya de la realidad, pues claro que yo también me preguntaría ¿Y de qué sirve la filosofía entonces?. Desafortunadamente para mi y muchos otros, nunca tuve dudas sobre la utilidad de la filosofía, y en especial su eterna vigencia. 

La realidad nos enseñó que, es en si misma una fuerza que está por encima del empirismo y la mera experimentación científica, cosa que hemos comprobado bajo el lenguaje lógico y nítidamente racional de las matemáticas. Un saber que movió los límites de la ontología como también de la teleología. Un nuevo tipo de metafísica ha nacido, quien ha venido para ocupar el espacio que dejará la ciencia clásica y todo el modernismo filosófico, ahora agonizantes. ¡Muerta la filosofía, viva la filosofía!

Wittgenstein definió a la filosofía como "una actividad", es decir "acción en si misma" (hasta acá estoy de acuerdo), y agrega "(...) que busca encontrar soluciones a los problemas trascedentales del hombre". En esta segunda parte es donde me pregunto ¿Es realmente esa una función de la filosofía, encontrar soluciones?. Porque si fuera el caso, entonces me resta preguntar ¿Y cuál sería en consecuencia la misión de la ciencia? ¿Puede elevarse la teoría filosófica en real solución de los problemas que plantea? ¿Si la filosofía hubiese encontrado soluciones a sus problemas, por qué afirmó que la única realidad es aquella que se obtiene mediante método científico?



Es curioso este punto, cuando observamos que la mecánica cuántica como ciencia responde a preguntas que los filósofos se hicieron mas de dos mil años atrás. El atomismo y la teoría de un átomo como partícula original constitutiva nos viene de la época de Demócrito. En otras palabras, la ciencia del siglo XXI aún sigue lidiando con un problema planteado antes de la llegada de Jesús ¿No hay un camino de migajas de pan para seguir como pista en todo esto? 


Zubiri que también fue habitué del Círculo de Viena, tampoco se permitió contemplar un espacio para la metafísica, pues el dogmatismo filosófico imperante a principios del siglo XX que llega hasta estos días en algunos eximios conservadores de la tozudez, la había declarado innecesaria e ineficaz. 

El paradigma no está solo en la inversión del positivismo, sino en la ratificación de la metafísica como filosofía primera, aquella que está antes y después de todo saber. Hoy esto es irrefutable cuando vemos que las mismas ideas que dieron nacimiento a las matemáticas, son las que están abriéndole los nuevos caminos a la mecánica cuántica, porque no hay ciencia eidética que no haya arrancado de un proceso metafísico previo. Nada más descriptivo de la filosofía pura que la metafísica. 



Y así como para Ortega, la vida y la racionalidad eran verdades irreductibles que no obstante dependían una de otra en connivencia, también lo son ciencia y filosofía. No hay manera de que podamos prescindir de alguna de ellas en el devenir evolutivo. Mientras uno descubre nuevos caminos, la otra es quien viene por detrás pavimentando. Entonces deberíamos preguntarnos ¿Qué es solución a problemas de orden filosóficos?. De pretender ser una real solución, deberíamos entender que se trata de solo una fotografía. Es capturar la realidad de manera parcial y relativista de una cierta entidad, la misma que entró en ese cuadro, en ese preciso momento. Pero ¿puede ser eso una solución filosófica?

Pues, convengamos que para que sea una solución filosófica ergo, una solución de los problemas trascendentales de la vida, debe resistir el paso del movimiento y unificar a todas sus variantes sin posibilidad de excepciones ni equívocos. Una solución que no resista la falsación aporética. 

Visto la agresividad que posee como inmanencia la mecánica cuántica ¿podemos afirmar que alguna vez existió una solución de esta dimensión y calibre?. Las pruebas científicas nos muestran que no, que todo el saber se halla entre signos de interrogación. Es decir que, no solo la filosofía no ha logrado aportar una sola real solución trascendental, sino que, tampoco parece haberlo hecho la ciencia.  



Entonces, de no haber hasta ahora verdaderas soluciones a los problemas trascendentales ¿Por qué habría de desaparecer la filosofía? ¿Y si la ciencia tampoco lo ha logrado, por qué habría de desaparecer la metafísica?. 

El nuevo paradigma se ratifica a sí mismo cuando la ciencia comprueba que los ananké de hoy, se corresponden con los mismos ananké de la antigua filosofía griega. No hay una sola de esas necesidades trascendentales que podamos dejar en el tachado (un algo ya superado). Lo cual devela que efectivamente existe la posibilidad de que podamos encontrar algún día esa tan anhelada "teoría de la unificación"  que tanto filósofos como científicos han soñado y perseguido en el supuesto factum. 

El Principio de Indeterminación de Heisenberg y los Teoremas de Incompletitud de Gôdel, entre otros, han planteado desde las ciencias, un nuevo problema que sin duda es trascendental, por ende filosófico, y si la ciencia puede hacer eso, es porque la filosofía cometió un error imperdonable con el positivismo, y me animo a meter en la bolsa a todo el modernismo. 



Ese renunciamiento y esa actitud desaprensiva ante el deber ser de la filosofía, fue lo que planteó otro problema trascendental para la filosofía en cuanto filosofía. En el siglo XIX la filosofía tuvo la oportunidad de optar por dos caminos, y evidentemente eligió el mas fácil sin medir las consecuencias que ello le traería a la filosofía como imperio. 

El paradigma, nos termina diciendo que tampoco la ciencia es una solución a esos problemas trascendentales, lo cual solo nos deja al sincretismo filosófico y el no dogmatismo como método irrenunciable para esos dos hemistiquios que conforman una misma oración. Separar ciencia de filosofía fue un grosero error, sirva como nuevo predicamento. 

Dijo Zubiri "No se trata de que cada cual vaya a comenzar de cero, inventar un sistema propio; todo lo contrario, precisamente por tratarse de un saber radical y último, la filosofía se halla montada mas que otro sobre una tradición. Lo que se trata es de que, aun admitiendo filosofía ya hechas, esta adscripción sea el resultado de un esfuerzo personal, fruto de una auténtica vida intelectual. Lo demás es brillante aprendizaje de libros y espléndida confección de lecciones magistrales."

Luego se pregunta "¿Cuántos profesores tiene uno a lo largo de la carrera de filosofía? a veces ninguno, son eruditos en filosofía". Y sigue diciendo "Se pueden en efecto escribir mil toneladas de papel y consumir una larga vida en una cátedra de filosofía y no haber rozado ni tan siquiera de lejos el más leve vestigio de vida filosófica". Zubiri también sostiene "Recíprocamente, se puede carecer de absoluta originalidad, y poseer en lo más recóndito de si mismo, el interno y callado movimiento del filosofar". 



Hoy no puedo menos que preguntarme ¿Cuántos filósofos tenemos en Argentina en el año 2015? ¿Cuántos filósofos hay en el mundo en el año 2015? ¿Quién ha tenido la fortuna de tener como profesor a uno de ellos, o tan solo de escucharlo en un seminario?. Diego García G. se pregunta "¿Qué nos está privando de hacernos el mismo tipo de diagnóstico respecto de la situación real en que se encuentran los filósofos del hoy, si es que queremos desandar el camino que hemos consensuado en llamar, vida intelectual?"

Evidentemente no son pocos los filósofos que se están haciendo el mea culpa, y reclamando en simultáneo una ética filosófica que nos devuelva al sendero de la actividad de pensar el presente, y ser nuevamente responsables del devenir evolutivo de la humanidad que se proyecta hacia adelante. No habrá futuro para la filosofía si no nos hacemos responsables nuevamente de esos problemas trascendentales. La ciencia reclama a gritos el auxilio de la filosofía ¿Qué habremos de hacer, ayudarlos y ayudarnos, o hundirnos con ellos?

La solución al movimiento de la realidad, no está en responder con teorías deterministas o apócrifamente epifánicas, sino en responderle desde la filosofía al movimiento, con mas movimiento. No hay certidumbre en el factum que pueda seguir engañándonos, nunca lo hubo. De acá en mas, de querer trascender en cuanto filosofía, habrá que filosofar sin pretender colocar nada en el lugar de la solución, porque cuando creas que lo es, ya se habrá movido. 

La filosofía es acción como causa sui, pero no tiene como fin encontrar soluciones, sino acompañar el movimiento de la realidad en su devenir ad infinitum, mientras no encontremos una sola teoría atemporal que se pueda unificar, tanto desde lo científico como desde lo filosófico, que en rigor es lo mismo. 

¡La filosofía y la ciencia son aporía, hasta tanto la apodíctica incertidumbre opine lo contrario.  Quizá no haya gloria en esto, pero si más realidad!              

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