¡Muerte a los diálogos poco creíbles! (Ensayo Literario Clase C) | DIARIO LITERARIO DIGITAL

¡Muerte a los diálogos poco creíbles! (Ensayo Literario Clase C)

jueves, 9 de julio de 2015 4 comentarios





"¡Oh no! ¡Mi esposo tuvo un accidente! ¡Quedo paralítico de la cintura para abajo! ¡Oh no!" 





Diario Literario Digital Coca Sarli



Ensayo Literario Clase C

Escrito por AQ Gimenez

(exclusivo para Diario Literario Digital)







La semana pasada luchábamos contra la mala literatura vituperando al Lugar Común. Hoy intentaremos ajusticiar a otro enemigo traicionero y letal de los cuentos y novelas: 
El diálogo poco creíble.

 

Todos recordamos las conversaciones de las malas películas argentinas, en las que la protagonista atiende el teléfono y dice, repitiendo todo lo que supuestamente oye:

—¡Oh no! ¡Mi esposo tuvo un accidente! ¡Quedo paralítico de la cintura para abajo! ¡Oh no! 

¿Quién habla así? ¿No pregunta en qué hospital está, no grita "¡no puede ser!", no putea?





O el padre que reta a su hijo declamando:

—Hermenegido, tienes que comprender que no es correcto que dejes tus detritos en el inodoro al defecar. Tu madre se esfuerza día a día para cuidar de nosotros y de esta casa que tanto esfuerzo nos ha costado erigir. Sé que puedes hacerlo si te esfuerzas. No es tan difícil tirar la cadena. ¡Hazlo, confío en ti!

Dudo sinceramente que mi padre pudiera soltar tamaña parrafada mientras me corría por toda la casa con una definida intención punitoria.





Ni hablar del policía que interroga al criminal diciendo:



—¡Confiesa maldito! Sabemos que eres el culpable de intento de asesinato del lenguaje y el buen gusto. Dinos lo que sabes y podrás salir en libertad antes de cumplir noventa años.



Y por supuesto lo dice mientras golpea la mesa, cuando cualquier servidor del orden público latinoamericano, que se precie de tal, no golpearía a un mueble sino al sospechoso.








Lo más grave es que esta desgracia se traslada a las novelas, hasta algunas de autores bastante conocidos que no deschavaremos, por que no es bueno escupir para arriba y arriesgarse a recibir las críticas de esos mismos escritores, quienes seguramente encontrarán suficientes cosas para denostar entre mis escritos.

Algunos ejemplos genéricos para proteger a los inocentes... y a los culpables:






El protagonista de una novela sobre los "Años de Plomo", herido durante un enfrentamiento, con dos tiros de FAL en el pecho, declama:



 —¡Aquí yace mi cuerpo, herido por la traicionera bala de un cobarde esbirro del capital!



Cuando lo creíble y hasta más creativo sería gritarle al represor:



—¡Hijo de puta, te están usando de forro los que siempre se quedan con la torta!


Una novela pueda quizás sobrevivir a todo lo anterior, pero lo que resulta imposible de digerir, hasta para el lector más sufrido, son los diálogos genéricos y llenos de contestaciones y detalles al pedo:



—Hola.

—Hola.

—¿Estás bien?

—Sí, gracias.

—¿Hoy estás mejor?

—Y... más o menos.

—¿Querés un café?

—Sí, cortado con poca azúcar.


¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!


Nota: Exclusivo para Diario Literario Digital

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+ comentarios + 4 comentarios

viernes, 10 de julio de 2015, 12:55:00 GMT-3

Buenísimos los ejemplos, claros y con humor.
Saludos.

viernes, 10 de julio de 2015, 14:10:00 GMT-3

Gracias Mirella!

viernes, 10 de julio de 2015, 14:10:00 GMT-3

Gracias Mirella!

domingo, 12 de julio de 2015, 19:39:00 GMT-3

Una publicación con bastante humor y muy acertada.
Habrá que prestarle atención a los diálogos para intentar hacerlos más creíbles.
Saludos.

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