La Estructura ha muerto (Filosofía) | DIARIO LITERARIO DIGITAL

La Estructura ha muerto (Filosofía)

domingo, 12 de julio de 2015 0 comentarios

¿Por qué hay tantos muertos en la filosofía contemporánea? 



Escrito por Lic Ramón D. Peralta

Exclusivo para Diario Literario Digital



EJERCICIO FILOSÓFICO: Segunda Parte

El Ser en las relaciones del ser 




INTRODUCCIÓN

"La estructura ha muerto" y vosotros le habéis matado. ¿Les gusta el punto de ignición? ¿Y por qué no? si Nietzsche para llamar la atención profirió "Dios ha muerto" y luego Foucault diría "El hombre ha muerto" ¿Por qué no puedo matar a alguien o algo en nombre de mi filosofía?. Poco importa quién ha muerto cuando nos queremos hacer los "vivos". Los filósofos son los únicos capaces de psicoanalizarse a si mismo, y así nos va. 
Siguiendo con la saga de ensayos iniciada con El Otro en las relaciones del ser, habré ser responder a una de serie de preguntas recibidas. Y habré de hacerlo bajo la consigna de éste diario literario, Letras Opacas, quien estableció  de manera unilateral: "hagamos una literatura comprensible para todos".
 
Y ciertamente la narrativa filosófica, puede llegar a tornarse antipática, cuando el egocentrismo, narcisismo y elitismo del filósofo se imponen como doctrina. Hacer filosofía para otros filósofos, es como hacer pornografía para solo actores porno. ¡Ah, me olvidaba, la otra consigna es el humor!. ¿Quién dijo que la filosofía no puede ser divertida?


Todavía vivimos tiempos donde jugar de filósofo no requiere mayores emolumentos. Es ciertamente una acción gratuita, so nadie se nos muere por decir o escribir estupideces, tal el caso de los médicos (cuya mala praxis, se traduce en pérdidas de vidas humanas). 


Y ya que no existe una filosofía como teoría del conocimiento, sino la acción de filosofar, le sugiero que luego de leer esto, saque sus propias conclusiones para después olvidar todo. Aunque hay cosas que, en filosofía se tornan inolvidables, tal el caso del pensamiento de Michel Foucault y Martín Heidegger. En mi opinión, los dos magnos del siglo XX. 


También en sorna diré que, uno puede distinguir diáfanamente a los grandes pensadores cuando se topa con miles de libros y ensayos escritos por eximios filósofos de cabotaje. Normalmente, amantes de la refutación mordaz, precoz y advenediza, quienes se caracterizan por ocupar un amplio espectro entre los buscadores de internet, sin que aporten nada útil y original, siquiera criticable.  


EXÉGESIS DEL PARADIGMÁTICO SUBJETIVISMO DE FOUCAULT



Debo decirle que lo engañé, pues necesariamente debo valerme del tácito de que usted leyó algo de filosofía, y que cuanto menos conoce la tradición dialéctica iniciada con Hegel en su obra "Fenomenología del espíritu". Pues sin esta premisa, éste trabajo se proyectaría hasta territorios de lo interminable. Si es filósofo o experto, ya me estará odiando (y con fundamentos).


Para poder entender el próximo ensayo "Sobre el subjetivismo del Yo Poder" (que es uno de los temas centrales de la serie), es menester que desande todo éste texto. Porque en el próximo daré por obviado lo que aquí escribiré. De igual modo lo hago con éste capítulo, respecto de lo explicado en el anterior (Clic aquí).

No obstante, para que mi maldad no perjudique mis ostentaciones prosaicas, retomaremos desde los últimos tres párrafos del ensayo anterior, que rezan:

"(...) Pero ¿Cómo podríamos subjetivizar solo al Otro sujeto y objetivizar en simultaneo al Yo sujeto cuando por existencialismo ambos son ser?. Resulta algo discordante y me animo a decir, deficitario. Que no se pueda establecerse una relación de conocimiento (Husserl) entre el Yo sujeto y el Otro sujeto es plenamente digerible; que exista un vínculo ético (Levinás) o existencialista (Sartre) quizás sea tolerable, pero para que eso sea válido debe funcionar en ambas vías, de ida y vuelta.




Es contradictorio en exceso establecer que el Otro o el Yo, se consideren subjetivos alternadamente. Como si uno debiera anular al otro, para poder ratificarse sujeto. O ambos son sujetos ergo subjetivos, o ambos son objetos/objetivos. No puede haber una no reciprocidad. Que el ser no es objetivo ni objeto, no hay dudas, por ende, el Yo y el Otro deberán ser ambos subjetivos ergo sujetos.


Y si conocer al sujeto significa objetivizarlo (Sartre), es porque el sujeto no admite conocimiento. Es decir que tanto el Yo y el Otro en cuanto sujeto siempre es algo por conocer, en movimiento, en permanente contradicción. El ser en cuanto ser, es una paradoja. Necesitamos establecer reglas unificadoras que nos permitan lidiar con las paradojas, o bien, dejar que la incertidumbre y el movimiento sigan gobernando." 


Y dejé a Michel Foucault fuera del capítulo anterior, pues estoy convencido que merece todo un tratamiento especial y apartado de los demás. En su libro "Las palabras y las cosas", tomando como base el pensamiento de Nietzsche, dice “el hombre ha muerto”; más propiamente inspirado en la interpretación de "Ser y tiempo" de Heidegger, y particularmente de muchos de sus manuscritos y ensayos posteriores. Leerán en muchos lugares, especialmente en internet que,  "lo que hace Foucault es salir del sujeto", lo cual ha sonado de diversas maneras en los filósofos dogmáticos y en general en los "creyentes" 
Esa descentralización del "Yo sujeto" como protagonista en oposición a la tradición fenomenológica iniciada en el modernismo con Descartes, y reconfigurada como trascendental con Husserl, es impulsada a prima facie por el gran alemán...


Para Heidegger, no existe el problema cartesiano ni husserliano del Otro, es un "pseudo problema" (afirma). Por su lado Sartre afirma que "Ser y Tiempo", y en general la filosofía de Heidegger, representa un avance decisivo para la filosofía de todos los tiempos. Como verán sobre el final, también coincido en gran medida con dicho abordaje. 



Muchos entendieron que lo de Heidegger y en general, los estructuralistas, se trató de una "Deshumanización" de la filosofía. Así fue como, no tardaron algunos que, se complotaron en denominar a ésta perspectiva como "Antihumanismo" 


Y ésta nominalidad partió de la creencia de que tanto Heidegger como Foucault, eran contrarios a las nociones que hablan de naturaleza humana, de "hombre" o "humanidad" (en abstracto). Imaginen que, no fueron pocos los que cargaron contra Nietzsche cuando dijo "Dios ha muerto", tampoco a Heidegger le fue demasiado bien cuando en consecución con la tradición nietzchereana afirma "el sujeto no está en el centro ni domina la realidad". 


Aunque claro, la peor parte ya había pasado con Nietzsche. Sin embargo, cuando Foucault, instala "El hombre ha muerto", la profana acusación de "antihumanista" vuelve a ponerse de moda. Pero ¿realmente esta filosofía es antihumanista o hay algo que no sabemos? ¿Cabe la posibilidad de que no se haya entendido?, y suponiendo que el lenguaje es el culpable de toda esta logorrea, quizás debamos preguntar ¿Habrá sido explicado acabadamente, no nos estará faltando algo? ¿Cómo puede llegar a ser antihumana la filosofía, cuando es el humanismo por antonomasia?

 

Heidegger, fue el primero en quitar al Yo sujeto del centro del accionar filosófico, es decir, terminar de solucionar el reto que significaba el solipsismo (en apariencia). Salir del Yo sujeto como prisma focal del universo. En otras palabras, un solo hombre no podía hablar por todos, no había representación posible. Dos grandes preguntas se hace Heidegger ¿Qué es la historia? y ¿Qué es lenguaje?, a partir de ahí imagina ¿cómo funciona el tiempo en un lenguaje que nos habla permanente de lo mismo?, el ser humano; no uno, sino todos, la humanidad entera.  

El segundo en plantear que algo no andaba bien, fue Sigmund Freud. Sintiendo que el Yo sujeto en cuanto conciencia de ser, no poseía las facultades fenomenológicas que le había conferido la filosofía, elucubra con gran inteligencia, un sujeto sumergido que funciona en lo profundo del ser, una dimensión  mas allá de la conciencia. 

Con Freud, empezamos a hablar del deseo, de los miedos y de los discursos primordiales del inconsciente. ¿Pero qué es el inconsciente, cómo o qué lo forma? ¿por qué es tan poderoso?. Preguntas que ni los mismos psicólogos y psicoanalistas se han podido responder en consenso. La teoría epistémica seguía incompleta.   

Explicado de otro modo, también quita al Yo sujeto de su cetro, y lo ubica en un plano de abstracción más elevado, el inconsciente. Algo que por inmaterial, sigue estando y representando al cuerpo humano, pero que nos es común a todos los hombres, y por ende, humano e inmanente.       

Martin Heidegger no criticó al humanismo, como se lee en sendos textos no del todo filosóficos. Heidegger solo se resiste a la teorética que ponía al Yo sujeto (individuo) como centro legitimador de todo lo óntico (Ser en tanto ser) y ontológico (conocimiento de los entes en cuanto objetivación). Habría de existir un ser superador de esa mismidad, de ese solipsista principio. Para Heidegger, el dilema del Yo sujeto y el Otro, no representaban un problema (tal como se dijo más arriba). Seguía tratándose de un idealizado subjetivismo, explicado de manera coloquial y simple. 


 

Heidegger tal como lo hiciera Hegel, desacredita la visión kantiana que brega por la autonomía del sujeto, diciendo en su lugar que, los seres humanos nacen como seres sociales e históricos. Es decir, es redundante debatir sobre la existencia de un Yo sujeto y el Otro, porque tampoco podemos optar por separarlos, es algo que nos viene de "fábrica".

Muchos se preguntaron, pero ¿Dónde queda el sujeto?. Nadie desea ser nada o algo, ni perder su condición de ser en cuanto ser, en especial humano, y como tal pensante, ergo un Yo sujeto consustancial. Yo quiero ser yo, sin eso carezco de un piso firme que me sustente, que ratifique mi existencia y condición de actor que protagoniza la vida. 


Aunque evidentemente a Heidegger le incomodaba la palabra "Metafísica", lo cierto es que su filosofía se trató de una vuelta a la metafísica griega. Los antiguos griegos tampoco tuvieron al Sujeto como epicentro de su acción filosofal. En la filosofía clásica, el concepto de Ser no solo se hallaba abierto, sino que, estaba en movimiento en cuanto a sus relaciones con las cosas y el universo. Y a esa vocación esencial del Ser por la pesquisa permanente del "encuentro" con la realidad, Heidegger  lo llamó "Ereignis". 


Foucault también sentencia que "Hay que terminar con el Sujeto como punto de partida epistemológico". Pero el francés, esta vez decide poner algo en lugar del Yo sujeto y el Otro, la "estructura". Es decir, concebir un subjetivismo sin autonomía ni gobierno de la realidad, alejado del solipsismo y la mismidad. Este nuevo tipo de sujeto, estaría mimetizado con sus pares en una "estructura" que los contiene y distingue sin distinguir desde lo unitario. 


El desarrollo del estructuralismo fue recibido como un medio de superar el concepto problemático del "Yo Sujeto". No obstante, podemos considerar que el "estructuralismo" no fue sino la evolución de una tradición comenzada con el modernismo (Descartes), donde la teorética había abdicado en favor del empírismo. La especulación fenomenológica luego es eclipsada por el positivismo lógico ergo cultor de una radical ciencia con el poder de explicar los problemas trascendentales del universo. Así fue como vimos la irrupción de la lingüística (Saussure) o la antropología (Lévi-Strauss) en la filosofía y en general, el cientifísmo. 


Este monismo materialista, recibe un fuerte impacto con Heidegger, que vuelve a poner al Ser como protagonista, pero más allá de la materia, es decir, vuelve el terreno de lo abstracto. Eso en apariencia, porque en mi opinión no es así (cosa que explicaré sobre el final). Con Foucault, ese Ser en el abstracto, cobra formas exóticamente eidéticas en la estructura del lenguaje en cuanto historia, cultura, economía y relaciones sociales.  

 


Es decir, un tipo de hombre que no  era el responsable de distinguir la realidad como Sujeto catalizador, sino que, por el contrario se trataba de un  Ser que era hecho en la discontinua contingencia de la historia en tanto relaciones del ser (humanidad)   


Antes de entrar en las conclusiones, es menester aclarar que el concepto de "Antihumanismo" se lo debemos al Louis Althusser. Y nace como oposición del "humanismo marxista". El marxismo también ponía al Yo sujeto como neurálgico, pero en forma exageradamente idealista, quizás para reforzar la idea del "derecho natural del individuo para ejercer la lucha de clases".    

Althusser especuló que, las "relaciones sociales" por tener supremacía sobre la conciencia individual, anulaba la figura del Yo sujeto, cuanto menos le quitaba protagonismo. Esta inversión del marxismo, propone que "las creencias, deseos, preferencias y juicios del Yo-sujeto son el producto de las prácticas sociales". Es decir, la sociedad hace del individuo a su propia imagen. Pero más allá de la impostura politicoide de Althusser ¿puede ser considerada ésta filosofía como antihumanista?. 


Luego el Posestructuralismo, establecería "el fin de los relatos". Pero aunque no es tema de éste ensayo, me pareció pertinente decir que, lo único que nos dejaron en claro los posestructuralistas es que, no entendieron demasiado bien lo que quiso decirnos Foucault, o lo que peor, no se quiso. 



Nunca se vio tanto esmero en la comunidad filosófica del primer mundo en pos de refutar algo tan perturbador y revolucionario como lo teorizado por Foucault. Sin haber recibido la atención que se merecía, un poderoso sector del academicismo lo declaró simplemente inadmisible, y ¿las razones?... pues adivinó, políticas.

El enorme problema que plantea la filosofía de Foucault, es que, cuando se la profundiza, nos conduce a la disolución del Capitalismo con la misma fuerza conque anula los argumentos del Socialismo. Es decir, sintetiza las supuestas diferencias doctrinarias y las funde en un solo Dilema Estructural del Poder ¿Quién quería eso? (lo cual desarrollaremos en capítulos posteriores)



Y lo fue tanto que, hasta los mismos jóvenes universitarios que llevaron adelante el "Mayo Francés", lo declararon "no concordante con sus principios ideológicos". Sartre, era así rescatado de entre la telaraña. El existencialismo era útil para ellos, el estructuralismo no ¿Entonces qué hacer?, pues extirpar lo que no sirve y reinstalar lo viejo sin importar demasiado los méritos de la realidad.  



Estos pasionales idealistas, se peguntaban ¿Por qué no habría de existir un Yo sujeto? ¿Cómo explicamos que las revoluciones son hechas por una estructura y no por personas?. En clara evidencia que los idealistas políticos, al igual que los creyentes religiosos, son dominados por las estructuras dogmáticas, probando inconscientemente que, la filosofía de Foucault aún tenía mucho por decirnos.

Vaya curiosidad, la reacción de esos jóvenes idealistas y radicales, fue la mejor prueba de que, las estructuras efectivamente funcionaban de esa manera. El dogma político, es el nuevo opio de los pueblos.   



Por su lado Jacques Lacán dirá "El psicoanálisis no es ni una Weltanschauung, ni una filosofía que pretende dar la clave del universo. Está gobernado por un objetivo particular, históricamente definido por la elaboración de la noción de sujeto. Plantea esta noción de una nueva manera, conduciendo al sujeto a su dependencia significante."  (Seminario 11 - 1964)

Para procurar cierta economía escritural, dice la Revista El Psicoanálisis "Lo que podemos denominar la metapsicología lacaniana opera con los tres registros: Imaginario, Simbólico y Real. Por consiguiente, lo importante pasa a ser todas las relaciones que sostiene ese sujeto simbólico con lo imaginario y lo real. Imaginario referido al yo y a dimensiones imaginarias que trascienden al yo y al narcisismo; Real que implica al objeto y el goce." 

"Todo esto hace del sujeto un eje central para comprender el pensamiento de Lacan. Es uno de los conceptos más insistentes a lo largo de su obra y va adquiriendo nuevas implicancias a medida que por sus desarrollos teóricos se complejizan las articulaciones entre los tres registros, se pluralizan los nombres del padre y se diferencian los goces."



"Reconocemos al sujeto en las formaciones del inconsciente como los síntomas, lapsus, sueños, transferencia, etc. Estas producciones se presentan como expresiones subjetivas y también son localizables en cualquier discurso que exploremos. Cuando ha sido expulsado o no hay lugar a su configuración estamos en presencia de una clínica de la ausencia de un sujeto del inconsciente."

Explicado de manera reduccionista, el concepto de Sujeto, para Lacan, se origina en la sujeción al significante y, por ende, al inconsciente. El universo simbólico-significante es esencial para la humanización y determina la aparición del inconsciente estructurado como un lenguaje, aunque la complejidad de lo humano no se limita a eso.




Se considera que la "falta en el ser" (de la especie humana) promueve la existencia del sujeto en el campo del significante. Es en el Otro donde el sujeto va a constituirse como un significante más dentro de la cadena simbólica y se estabiliza en tanto opera el Nombre del Padre.


Así es como Freud buscó ir más allá del principio de placer, y Lacan intenta ir más allá de la estructura y más allá del sujeto, más allá del "padre", en clara búsqueda de un horizonte que no está totalmente resuelto dentro de la estructura. La estructura no es un hueso dócil de roer, por lo tanto, intentaremos descubrir el porqué. 

Y si bien muchos suponen que los Lacanianos son estructuralistas, ergo cultores de aquella tradición iniciada por Ferdinand de Saussure, en su "Curso de lingüística general" de 1916, no estoy de acuerdo con ello. Lacán es mucho más que el estructuralismo filosófico. 


Personalmente, también interpreto la filosofía de Foucault como un método del pensamiento filosófico, que va mucho más allá de las estructuras implícitas en el lenguaje, y también, es mucho más que un mero abordaje epistémico;  lo cual veremos cuando analicemos su sorprendente Teoría del Poder (próximo ensayo). 

 



CONCLUSIONES DEL CAPÍTULO

Luego de la parte aburrida, pero quizás pertinente, nos re-encauzaremos en el divertimento del pensar, por el solo hecho de pensar. Nadie nos apunta con un arma en la cabeza, no hay condicionantes, presiones, premios, castigos ni amenazas. Solo estás tú en soledad, y yo que ya no estoy, pero estoy. Las respuestas al interrogante plateado al inicio, están implícitas, solo debemos armar el rompecabezas nuevamente con la nueva pieza que encontramos. Tal vez, os pueda cambiar algo, aunque sea el día. 


Hay algo que parece difícil de refutar, la realidad nació antes que el ser humano. Si así fuere, debería ser la realidad quien nos está definiendo. La evolución del ser en el tiempo, no ha sido otra cosa que movimiento, y en ese movimiento más que inventar, hemos descubierto incesantemente nuevas porciones, dosis o quantums (pequeñas partes) de realidad. Y ese dualismo multidireccional es lo que nos ha despistado. 


La aporía evidenciada desde la dialéctica, ergo el lenguaje de las contradicciones, nos permiten ver nuevas realidades, y en simultáneo  sus nuevas vacantes o deficiencias. Ese rango conformado entre lo que creemos conocer en el presente y lo que intuimos nos falta explicar (también en el presente), es ocupado por la filosofía y la ciencia, como un solo corpus. 

Durante varios siglos, la filosofía ha utilizado la refutación como método preferido para tamizar y catalizar ese rango de incertidumbre. Por ello es que, en la modernidad comenzamos a utilizar la palabra "tradición". Es decir que no hay una sola idea por original y reveladora que no haya nacido fruto de una genealogía y proceso histórico del pensar el pensamiento. La historia del hombre comienza con su primer razonamiento, deseo, miedo y negación.

Hacemos filosofía sobre el conocimiento, el lenguaje, las aporías y los mismos dilemas trascendentales pre-existentes. Son capas que se van colocando una encima de la otra, sin ninguna posibilidad de que algún pensamiento obre de manera aislada y unigénita. Eso es tradición, una continuidad ininterrumpida del movimiento. 

Para los que no entienden filosofía, entre quienes me incluyo, entender que las paradojas y paradigmas son la regla, no debería sorprender a nadie, cuanto menos no en el año 2015. Hoy no hay "absolutamente" nada, sea científico o filosófico al que podamos asignarle el epíteto de absoluto (la ironía va de regalo). No tenemos una sola solución atemporal a los problemas trascendentales de la vida. Ninguna. 

 

Solo a modo de "ilustración", recién hace unos pocos años advertimos, y por cierto, aun tímidamente que, los avances tecnológicos insertos en la creencia del control de nuestro progreso en cuanto materia, estaba amenazando no solo nuestras vidas, sino toda la vida existente en el planeta. En determinado momento, conocimos el disfemismo "Especie en peligro de extinción" y/0 "Especie ya extinta", para luego comenzar a preguntarnos ¿No estaremos nosotros también en esa lista de especies en peligro de extinción?

Estamos demasiados ocupados en cosas más "importantes", como para prestarle atención a la supervivencia de la humanidad. Es "ilógico" cerrar una fábrica por contaminar, cuando genera tantos puestos de trabajo. Es más importante tener trabajo, ergo dinero para no quedar fuera del megasistema de consumo, que preservar la vida del mundo. No es para tanto, todo se arregla con dinero.

Así es como luego de decenas de miles de años de existencia, aún el ser humano en esa inmanente lucha por el poder, no ha logrado ponerse de acuerdo ni para sobrevivir como especie. El ser según su ser es su peor enemigo, después de la realidad (quizás estemos hablando de lo mismo). 

Entonces ¿por qué habríamos de pedirle divinidad a la ciencia y la filosofía, como si fueran  poderes superiores, dioses?. Eso poco importa, nosotros fuimos formados en el realismo y el más inescrupuloso racionalismo, y justamente por ello  es que pedimos y creemos en imposibles. Somos inflexibles a la hora de negar las negaciones, y aunque la incertidumbre se canse de pasarnos por encima, nosotros jamás cesamos de sentirnos coherentes. 

No son pocas las veces que la realidad se ha preguntado ¿En qué nos equivocamos? (quien también tiene su alter), y ya que conocemos en teoría la racionalidad, ésta se pregunta ¿Cómo bajo este imperio, ha nacido una especie animal tan enajenada y desquiciante? Y si la racionalidad se hace semejante pregunta, imaginen las que me hago yo. 

Sin embargo, la evidencia nos muestra que las afirmaciones y sentencias mas rígidas, están bien custodiadas por los ignorantes. Parece una regla, cuanto más ignorante es el sabio, más violenta se pondrá la defensa de sus berrinches. Las creencias como los ideales, generaron la regla de que loco es el cuerdo. Y a los cuerdos, al ser menos, los confinaron al inframundo por anómalos. Menos mal que Diogenes, el cínico; no vivió para ver esto (ya estaría preso o en el manicomio).  

 

Recuerdo que recuerdo, salvo cuando estoy escribiendo, ahí solo miento. Y en ese "devenir" (vaya palabra ésta), me acordé de mis primeras artes filosóficas. A los dos años comencé a preguntarle a mis padres 
-- ¿Por qué mamá tiene la panza grande? 
-- Porque está embarazada
-- ¿Y por qué está embarazada?
-- Está embarazada porque está esperando a tu hermanito
-- ¿Y por qué está esperando un hermanito?
-- Porque le escribió a la cigûeña pidiéndole otro hermoso hijo igual a vos
Así es como uno empieza a creer que la verdad es lo que dice el poder. Luego siguen las maestras, la sociedad, el gobierno y los demás poderes que siempre nos enseñan qué debemos creer. Y después se preguntan ¿por qué la realidad sigue tan angustiada con nosotros?. 
Y es tan aporético todo esto que, los seres humanos, quienes desde que nacemos somos formados en la creencia mas acerba, luego nos ufanamos de artificiales valores como la "sinceridad". Hoy el mundo está gobernado por los sinceros que ignoran por propia decisión cualquier tipo de realidad.  Soy muy sincero, porque doy exacto la misma hora de mi reloj. 

Luego vamos al psicólogo, que sin conocer la realidad, intenta llenar de palabras todo ese vacío que con los años vamos formando dentro de nosotros. Los psicoanalistas, algo mas pragmáticos, en cambio responden a esos interrogantes con más preguntas. Y es "lógico", la misión es que el desorientado encuentre nuevamente su camino al vacío, respondiendo sus propias preguntas. 

Luego esos psicoanalistas y psicólogos, concurren a terapia u otros profesionales del área, para intentar también llenar ese vacío que hay en ellos. Porque el psicólogo no es como el albañil, capaz de construir su propio piso. Solo los filósofos podemos vivir en el vacío sin mayores remordimientos, porque de hecho somos eso, repositores de vacío.    

Alguna vez se preguntaron ¿por qué la filosofía y las demás ciencias, parecen empeñadas en crear  más problemas y más encaraginamiento?. Los más ambiciosos y voluntariosos, concurrimos a la universidad para "saber" (que se siente tener dinero y una vida hedonista). 

Allí aprendemos de desinteresadas personas que cobran por enseñarnos que, el conocimiento es lo que ellos dicen que es. Luego esos nuevos "sabios" son los que toman la posta, para seguir enseñando la ciencia a las generaciones porvenir. Los ignorantes que, saben que no necesitan saber para conocer lo que ya ignoran, hacen de la certidumbre su mejor aliado.


   


"Ser estúpido, egoísta y estar bien de salud, he aquí las tres condiciones que se requieren para ser feliz. Pero si os falta la primera, estáis perdidos" (Flaubert). Levinás fue quizás el primero en hacerse la pregunta ¿Es racional la historia del ser humano, el cual se presume racional? y aquí es donde la evidencia se impone a los gritos, NO. El oxímoron cobra cierto esplendor, cuando verificamos que tampoco la historia de la ciencia ha sido racional. De hecho, nada mas contradictorio que la historia en cuanto historia. 


Los sentimientos y las emociones mueven al mundo, justamente lo más descriptivo del irracionalismo. La música más hermosa es la que me hace llorar, y me río con el porrazo que se pegó la vieja al caminar en chancleta. Me río de todo lo que es natural en el hombre, y me indigno cuando violan los fetiches antinaturales que hemos inventados. La realidad, nos lee con atención y se estremece.


Veamos qué nos dice la historia de la filosofía de manera inteligente, es decir con simpleza. Los griegos pergeñaron a un Ser supuestamente indefinido en al abstracto, una suerte de idealismo que por práctico, metafísico. Ese Ser era más parecido al hombre, estaba abierto a los cambios. Podía enfrentar tópicos que el hombre moderno no pudo.


Con Descartes inicia la Edad de la Filosofía de la Conciencia. Elevando así, a la razón como deidad rectora de todas nuestras posibilidades. Con los "hallazgos" de Galileo que dijo básicamente "La tierra no es el centro del universo" y con los descubrimientos de Isaac Newton, creador de la física clásica, aparecía el monismo materialista y la presunción de que nuestra razón era capaz de todo.


Todo era materia y podía ser explicado por la ciencia, el Positivismo Lógico era una especie de mesías que vino para llenar todo ese maldito espacio creado por la incertidumbre. Agotados ante tantos siglos de "creencia divina", nos hacía falta algo de creencia racional. La conciencia había relevado a Dios de su puesto laboral. 




Llegamos a tener tipos como Pierre Simón Laplacé, quien creía fuertemente en el determinismo causal, tal como puede magnificarse en la siguiente "genialidad":



"Podemos mirar el estado presente del universo como el efecto del pasado y la causa de su futuro. Se podría concebir un intelecto que en cualquier momento dado conociera todas las fuerzas que animan la naturaleza y las posiciones de los seres que la componen; si este intelecto fuera lo suficientemente vasto como para someter los datos a análisis, podría condensar en una simple fórmula el movimiento de los grandes cuerpos del universo y del átomo más ligero; para tal intelecto nada podría ser incierto y el futuro, así como el pasado, estarían frente a sus ojos."


 


¿Qué opina de esto? ¿Será posible que algún día el hombre pueda realizar semejante hazaña? ¿No se acerca a la definición utópica de Dios?, porque a la dogmática la supera con creces. El Dios del cristianismo no puede hacer todo eso, sino, no nos pediría tanto a nosotros. Un Dios tan integral, tendría todo previsto. Después nos preguntamos ¿por qué ha sido tan exitoso el ateísmo? ¿Cómo no habría de serlo, cuando inventó una definición de Dios-Hombre mucho más sofisticada que la religión?. 


Siempre me dije a mi mismo que, la crisis de fundamentos del cristianismo se debe a que la palabra de Dios, estuvo en manos de escritores carentes de imaginación. De haber tenido a tipos como Laplacé, la Biblia sería otra cosa. La ciencia ficción, es por lejos más digerible que los bestiarios mal narrados.


Con esto no afirmo que el hombre no puede llegar a lograr las capacidades descritas por Laplacé, y que no exista Dios, solo imagino que estamos ante un problema del lenguaje. Simplemente porque yo entiendo otra cosa, quiero pensar otra cosa y puedo creer otra cosa. Y siempre que suceda eso, haré de la duda la pesquisa de otras cosas. Así parece funcionar la curiosidad, otra cuasi segura "deidad". 


La curiosidad es una fuerza natural tan portentosa e irónica que llegó a  inventar la palabra. Le puso un nombre a algo tan enigmático como el amor por "poder", y es irónico  porque en paralelo inventó la institución del matrimonio (por joder). 


Tiene su lógica, la Curiosidad creó al lenguaje con plenas facultades contradictorias, en respuesta a su propio instinto de supervivencia. Pues la ausencia de contradicciones, quizás ya nos habría acercado a la gnosis ergo certidumbre, y bien sabemos que la Certidumbre es verdugo de la Curiosidad. La aporía vive, porque ninguna superfuerza natural está dispuesta a ceder, mucho menos morir. 


Un día alguien se preguntó nuevamente ¿Quién soy?. Pienso, luego existo. Nacía así el Yo sujeto. La conciencia se hizo muchas preguntas, creyéndose autónoma, tal como lo hacen los autómatas idealistas. Y se dijo, si Yo soy lo único seguro en la existencia, pues habré de ejercer ese poder. Nadie renuncia al ejercicio del poder cuando lo tiene cerca.


 

Luego los fenomenólogos, fueron colocando a ese Sujeto en distintos lugares, en el Yo, en el Otro, en ambos, en ninguno. Quien puso al sujeto en ningún lugar fue Heidegger, lo cual sin mayores subterfugios, significó un regreso a la metafísica griega. Pero ¿qué es el estructuralismo? y por favor vayamos definiendo. ¡Epa compañero!, no se olvide que yo jamás defino nada, eso está en sus manos, si yo fuera realmente un sabio, no estaría filosofando. ¿Leyó el subtítulo..., EJERCICIO FILOSÓFICO?   


A esta altura podemos entender que la refutación que caracterizó al accionar filosofico hasta fines del siglo XX, también entró en crisis. Las mecánica cuántica y la nueva cosmología, provocaron nuevas preguntas que por existenciales, filosóficas. 


Los resultados de la ciencia más adelantada no solo nos dijo ¡Ojo, no se agarren de la ciencia clásica como una solución, porque al parecer nada de eso nos sería de utilidad en el futuro!. La filosofía, que ya se había desentendido de la naturaleza, dios y la metafísica, había sido declarada "un saber inútil". Bajo el rótulo de filósofos, se agruparon unos tipos que formalmente se dedicaron a asuntos morales, éticos, estéticos, cientifistas y especialmente políticos. Los asuntos trascendentales, habían quedado a cargo de la ciencia. 


La teorética había abdicado ante el empirismo, hasta que la misma ciencia comenzó a zozobrar con ecuaciones y análisis matemáticos que arrojaban respuestas del tipo metafísicas ¿Qué pasó se preguntaron algunos?. Las luces rojas de todos los tableros se encendieron, algo no andaba bien ergo nada funcionaba correctamente. 


El paradigma empieza a desnatarse, cuando la ciencia luego de un siglo sigue sin poder salir de las formulaciones metafísicas como respuesta, vaya atolladero. Entonces se dijo la filosofía ¡Si los avances científicos nos condujeron nuevamente a la metafísica, volvamos nosotros también a la metafísica, aunque para disimular el papelón cambiemos las palabras y el significante!.


Así es como la filosofía, presa del pánico y la vergûenza, e inspirado en la ciencia cuántica, mata al Yo sujeto y lo convierte en la palabra Estructura. Obviamente los dogmáticos, son los primeros en perderse cuando su lenguaje entra en pérdida. Recordemos que lenguaje es todo aquello que usamos para pensar, pensarnos y comunicarnos. La palabra propiamente dicha, las matemáticas, la música, el arte, la informática, la gestualidad y todos aquellos que nos comuniquen algo. Nada más pontificado que el lenguaje científico. 




¿Y qué es la historia sino lenguaje?. Imaginen que volvemos a los orígenes (la primer Eva mitocondrial). La primer madre, de la cual descendemos todos los seres humanos. Esta mujer se transforma en el "primer Otro" de su hijo, pues es quien lo forma y moldea, pero asimismo es el primer Otro de la humanidad. Cuando aparece la palabra, el lenguaje propicia la evolución del ser humano. La palabra es la principal invención de la historia. A partir de allí, el hombre habrá de hacerse en sucesivas capas de lenguaje, su cultura en cuanto relaciones sociales del ser. 


Y este ejercicio intelectual es posible porque el tiempo no es un devenir lineal, ni siquiera un discontinuo. El tiempo no es eso, ergo representa el movimiento que el ser ha evidenciado en el espacio. Y eso es comprobable cuando hacemos nuestra propia historia. 


Es decir, cuando en ese afán de satisfacer la curiosidad, procedemos a estudiar la historia profanando la enseñanza dogmática que representó la historia como ciencia. Me refiero a descubrir la historia desde el librepensamiento, sin dogmas, sin imposiciones categóricas ni aditamentos autoritarios. Yo pienso la historia siempre en el aquí y ahora, porque soy producto de la historia de la humanidad. No es algo que pueda elegir. Nacemos como seres históricos y sociales. 

De ahí que a Foucault le haya gustado tanto el término "arqueología". Todas las ciencias hacen arqueología de la realidad, so intentan descubrir las distintas capas o etapas  que construyeron el presente. Y justamente esa re-definición del tiempo, es lo que hoy nos permite entender mejor esa supuesta aporía de Laplacé que reza "conocer la realidad nos permite conocer el pasado y el futuro". 

 


Lo cual nos lleva a sospechar que, la realidad está inmunizada de todo agente condicionante. El tiempo es un mero ordenador del lenguaje, por ende, mimesis de otro lenguaje. Tomemos riesgos para hacer de esto algo más entretenido y digamos, el tiempo es el lenguaje posicional del Ser por excelencia. 


Y si en éste juego, pudimos entender que es el lenguaje lo que me incomoda cuando me dicen "Dios ha muerto" o "El hombre ha muerto", es porque el lenguaje, si bien es una creación del hombre, parte de una fuerza superior, que hoy le llamamos "curiosidad en cuanto sentido de supervivencia". Quizás haya una naturaleza después de todo. 


Los "Humanistas" no creían en la naturaleza, pero si en la razón ergo el sujeto, vaya paradoja. En cambio los "antihumanistas" creen en la estructura y no en el Yo sujeto, otra paradoja. Esta claro que podemos hacer con el lenguaje cualquier tipo de despelote. 


Naturaleza, superfuerzas y dios, bien podrían servir en la homonimia para unir a ateos, gnósticos, agnósticos y creyentes religiosos, a la hora de referirnos a todo aquello que nos condiciona, nos domina y que desconocemos. Pero hacer eso, sería violentar una prohibición que la "estructura" me ha impuesto.

A la estructura del estructuralismo (para que no queden dudas), yo le llamo dogma ¿Para qué tantas palabras si dicen lo mismo?. Las religiones son estructuras fundadas en el lenguaje, ya que su poder radica en la formación que recibimos desde que nacemos (genealogía del poder). El dogma político no tiene mucho que envidiarle a la religión, y vaya dialelo, el dogmatismo también es performativo del inconsciente.

Es poco posible que alguien se reconozca en ese dogma o estructura que lo hizo y sigue haciendo. Esas reacciones y respuestas cuasi mecánicas o reflejas ante determinados eventos sociales, económicos, políticos, morales, estéticos, éticos o artísticos, no son conscientes, solo son y existen. No hay una explicación consciente de eso a priori, y las que sobrevienen siempre se expresan en forma de cliché o discurso envasado. Vienen listo para servir, se regurgitan sin ningún tipo de elaboración intelectual.  


De ahí la pregunta ¿Qué haremos con lo que hicieron de nosotros?. El existencialismo ajeno a éste saber, dijo "El hombre elige en libertad por toda la humanidad", y tiene mucho de filosófico (ya veremos mas adelante), elige normalmente todo lo que puede en tanto le es permitido por la estructura que lo modeló. Somos básicamente seres dogmáticos. 

Esa distinción entre creyentes y no creyentes es bastante vergonzosa, todos somos creyentes, solo que creemos en cosas diferentes en razón de la estructura que nos hizo (teniendo como límite el más acá del absoluto). 


En el siglo XXI, y a raíz del advenimiento de la metafísica como filosofía que está antes y después de todo saber, la ciencia se propuso como misión encontrar la "teoría unificada". A  partir de ahora, no hay otra manera de confiar en nada más que eso. 


Y algunos filósofos para no ser menos, nos permitimos comenzar a jugar con esa nueva ontopraxeología, en pos de lograr cambiar los viejos hábitos de la refutación por el de Unificación. Es decir, tratar de aggiornar y adaptar la "estructura" acorde con los nuevos vientos imperantes. Tomando lo mas destacable de cada corriente filosófica, y cambiando algunas relaciones según sus  "quantums, podemos llegar a poner a la estructura en el lugar que nos resulte cómodo a todos, ergo "unificación".   


¿Saben que todo lo leído hasta ahora se puede traducir al lenguaje matemático?, pues de hecho es lo primero que hice. La palabras tiene sus dones y también sus falencias. El matemático es más conciso y claro, mientras el lenguaje de la palabra resulta en esto, algo interminable pero asequible para muchos. Los ignorantes y profanos no entenderán ninguno de los dos, pero eso poco importa, una porque estas cosas no les interesan, y otra, porque asumen que ya saben todo lo que deben saber y más. Incluso serán los primeros en intentar refutar que, no son producto de una inconcusa estructura.  


Si la cultura, la ciencia, las relaciones sociales, y en general el lenguaje, representan la estructura, y que, por ende pensamos acorde a esa estructura; ya que, fuimos y somos formados por dicha estructura, es porque la estructura es el Yo sujeto


El sujeto o subjetivismo de mi Yo, se ubica en la humanidad, so el conjunto de Seres que son existencia. El Yo sujeto del Ser, es la humanidad sin tiempo aristotélico ni límites causales, es decir, la humanidad en cuanto historia. La humanidad como totalidad de existencia atemporal. 

 


Se crea así una unión de conceptos filosóficos, donde todos terminan siendo parte de esa reconfiguración del Ser, dejando el abstracto para ubicarse nuevamente en un espacio que a priori se insinúa como metafísico, pero que, con el consenso de todos, habrá de consagrarse en ontología, teleología y espiteme. 


Nunca una teoría del conocimiento, sino una "caja de herramientas" que nos ayude a pensar el pensamiento en perpetuo movimiento. Y eso es lo que ratifica la condición de "Humanista", tal vez hasta podríamos referirlo como "hiperhumanista", ya que desterramos la noción de "conocimiento del ente del Ser sujeto". 


 


Porque de pretender ser humanista, debemos entender que el Sujeto para que sea tal, debe ser algo que siempre está en vías de conocerse, ya que, el conocimiento como absoluto lo convertiría en un objetivismo, un objeto, una cosa, un no subjetivismo, ergo "no sujeto".     


La naturaleza al parecer, ha creado un exótico tipo de  Ser Humano, con la capacidad de crear un Sujeto con la virtud de crear fuerzas naturales secundarias, pero no menos condicionantes. En otras palabras, el Ser Sujeto, es una creación con la inusitada potestad de crear, crearse, modificar el mundo que lo creó, y también de  destruirlo todo y autodestruirse. Y ese poder es nuestro mas peligroso y "divino" legado. 


La humanidad contiene a todos los seres humanos que han existido y existen, quienes se hallan entrelazados por fantasmales nexos estructurales, de los que solo tenemos una aproximación nocional mediante lo que conocemos del lenguaje. Ese Yo sujeto, puesto en dispersión en la Humanidad toda, aúna la noción de todos los Yo sujeto que por dogma, habíamos concebido para cada uno de nosotros (solipsismo). 


¿Qué es sujeto? pues es aquel que es actor de sus actos. O como dice wikipedia "Debe tenerse en cuenta que las traducciones de la palabra española sujeto (que tiene la etimología latina subiectus la cual es un participio pretérito o pasado de la palabra subiicĕre, sub= debajo, iectare=arrojar, poner, y por esto subiicĕre en latín originalmente significa someter) por la etimología se entiende que en cuanto adjetivo en español; sujeto significa algo o a alguien propenso o expuesto a algo o a alguien". ¿Qué opinan?...


Para despedirme de éste capítulo, solo os diré que si este ejercicio filosófico que acabamos de realizar entre usted y yo, fuere lo suficientemente granular, podría erigirse en una pieza central de un rompecabezas que podría explicar muchos dilemas que aún siguen pidiendo una explicación mas formalista. Pues sospecho que, tanto lo inconsciente, lo pulsional, lo abstracto de la ciencias humanas y sociales, podrían encontrar en éste juego, un interesante punto donde apoyarse. 

 


Todo lenguaje necesita de algún sacudón de vez en cuando, para que no se olvide quién manda aquí. Porque si la estructura no fuere un sujeto, entonces si, sería un dominante y nosotros meros objetos. Pero la humanidad es también cuerpo humano, porque estamos todos nosotros en ella, por ende, las aflicciones emocionales, mentales y sentimentales que conocemos y padecemos en cuanto deficiencias, necesidades y deseos del cuerpo, también ratifican que la Humanidad es el Yo sujeto.

Las estructuras no tienen miedo ni sienten deseo, las tiene el Sujeto, entonces quién se está haciendo somos Yo, Tú y Ellos, la Humanidad. El Yo-Sujeto lo podemos traducir mentalmente como "Redes". Son muchas las "redes en cuanto relaciones del ser"  que, confluyen en una sola Gran Red, la Humanidad. La Red es la prosopopeya del Yo-Sujeto. 


Gracias a Foucault y Heidegger, pudimos llegar a esto, y eso es lo que hace virtuosa a la filosofía, al tener a disposición siempre una herramienta que nos sirva, que nos saque del apuro. Eso es la filosofía, una buena caja de herramientas.  

En el próximo capítulo, y usando éste concepto de "Yo Sujeto-Humanidad", podremos llegar a darle un digno broche de oro a lo que Foucault teorizó sobre el Poder. Una estructura ultimada, al igual que Julio César, por su propia estructura. 

Un Sujeto que representa y habla por todos, un Ser que por humano, sin tiempo 


FIN DE CAPÍTULO 


Puesto que, la palabra no es el lenguaje de la realidad, es la forma que construyó el alma humana para decirnos ¡Acá estoy, no me olvides! (...) si el universo parece sólido, es porque el alma puesta en la palabra lo preserva unido.




Exclusivo para DIARIO LITERARIO DIGITAL  




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