El Ser y la Nada caracterizado entre las esencias (Filosofía) | DIARIO LITERARIO DIGITAL

El Ser y la Nada caracterizado entre las esencias (Filosofía)

lunes, 20 de julio de 2015 0 comentarios

"Nada caracteriza más al Ser que la lucha por sobrevivir"





Escrito por Lic Ramón D. Peralta

Exclusivo para Diario Literario Digital




EJERCICIO FILOSÓFICO: Tercera Parte


EL SER ESENCIAL EN SU LUCHA POR LA VIDA

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INTRODUCCIÓN A LA NADA METAFÍSICA Y ONTOLÓGICA


Siguiendo con la Saga "El Ser en las relaciones del ser"cuya segunda parte se tituló LA ESTRUCTURA HA MUERTO, nada mejor para comenzar un nuevo ejercicio filosófico que hacerlo desde el principio, la Nada. Y ésta vez, imaginaré que usted es un "solista" en filosofía, y más propiamente en el arte de pensar. Por mi lado, trataré de honrar las artes narrativas, de tal manera que el lenguaje se transforme en un aliado y no en un enemigo (lo frecuente).   

Una de las mejores preguntas que se ha hecho la filosofía es aquella que indaga ¿Qué es la nada?. Parecía que nada podría igualar semejante interrogante, hasta que  Leibniz formuló ¿Por qué algo y no mas bien la nada?, inquisición que ha logrado unir a la avanzada científica con la filosofía primera, la metafísica (también la ontología, en caso de que se insista en separarlas). 

Es decir, tanto la cosmología como la mecánica y/o física cuántica se hallan trabajando para determinar ¿Dónde nació todo, cuáles son las esencias?. Uno lo hace desde las macrodimensiones, y otro desde la búsqueda de la subpartícula original, primitiva, pequeña ergo constitutiva. La teoría  del Big Bang se yuxtapone con el Grupo de Teorías de Cuerdas en una misma teleología, buscar el origen de la existencia, el principio del universo. 

Y vamos a comenzar a filosofar a partir de éste siglo. Nos olvidaremos todo lo que ha teorizado la filosofía hasta el aquí y ahora..., ¿Sería posible hacer esto?. Por supuesto que tengo la respuesta: No puedo, aunque quiera y lo intente. 

Entonces, habré cuanto menos de elegir un punto de donde apoyarme ¿Cuál?. Esta claro que hablar de la Nada me conduce a la misma nada, o a incluir el todo ¿Cuál es la relación entre el Todo, el Ser y la Nada?. Una cosa si podemos hacer, y es declarar al positivismo filosófico como incompetente. Con eso nos alcanza para evitar perder tiempo y esfuerzo. 

La nada ha tenido distintos abordajes, semánticas, encuadres, semiótica, axiología, incluso hasta su propia hermenéutica. La heurística y la teología tampoco estuvieron ausentes, y a partir de la tradición "ciencia cuántica" iniciada con Marx Planck (quizás deberíamos remontarnos a Maxwell), la Nada se ganó un sitial preponderante en el saber científico. Nunca antes hubo semejante simbiosis entre la filosofía primera (metafísica) con la ciencia. 

Luego de una breve estadía en Marburgo, y ya consagrado como filósofo de fama mundial, Martín Heidegger vuelve a su ciudad natal en 1929. Fue entonces cuando, ante la Universidad de Friburgo a pleno, profirió para inaugurar los cursos académicos de ese año - un magistral discurso que se intituló - ¿Was ist Metaphysik? 

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En dicha conferencia, arribó a una definición concisa pero altamente gravitatoria "la ciencia se ocupa del ente y de nada más" dejando en la abstracción contingente la duda sobre ¿Qué definición cabría darle a la Nada a partir de ahora?

Heidegger, se había metido en una trampa, donde en apariencia, solo podía optar por dos caminos: esbozar una respuesta teorética o ratificar la aporía. 



En esa época, todavía la ciencia dominante estaba en manos de la tradición correspondiente a la física clásica que, tuviera su puntapié inicial con Isaac Newton. Para esta ciencia, caracterizada por reducir todo a lo meramente experimentable, obviamente desde lo clásico, la Nada era sencillamente aquello que no hay, que no existe.


Que no existe ¿para quién?, ¿para los sentidos, para esa vetusta tecnología, para el absoluto o para el dogma cientifista?. Heidegger, como buen germano, aceptó el reto y se lanzó a pensar ¿Qué es la Nada?. Y vaya que lo hizo.

De entrada uno advierte que, la aislación semiológica de la pregunta ¿Qué es la nada? se eleva como elocuente oxímoron xenoglósico. Para cualquier proceso semiótico y semántico clásico, la sola pregunta se interpreta como deficitaria, ilógica, incluso inválida.

¿Cuál es el argumento para preguntar qué es algo que a priori significa "vacío", la nada? Para la lógica aristotélica y matemática, no significa mucho más que una flagrante violación del Principio de Contradicción y del Tercero Excluido.  

Pero Heidegger, que ya había llevado su tolerancia al Positivismo Lógico hasta el umbral de sus posibilidades; decide romper con sus propios tabúes, para retomar la formidable Metafísica como herramienta que siempre nos saca del apuro en tiempos de paradigmas gnoseológicos. Así es como presenta la formulación de que,  la Nada representa al "No ente", ergo la negación de la totalidad en cuanto ente.

Heidegger, como buen existencialista se toma de Leibniz para reeditar ¿Será que solo hay Nada porque existe el No, es decir, la negación o solo existe el No o la negación porque hay la Nada?, para redundar en ¿Por qué existe algo y no mas bien la nada?


En síntesis, uno de los mayores legados en "Ser y Tiempo", es la tesis central que defiende afirmando que "Si la Nada es anterior a la negación y al no, el entendimiento no podrá decir nada sobre la Nada, porque el entendimiento pasaría a depender de la Nada (...)"



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Heidegger sigue definiendo su tesis insistiendo que en la Nada se da lo cierto, ya que a la nada la conocemos, y surge una nueva pregunta ¿dónde se da la Nada? Heidegger recurre al temple anímico explicando que en momentos de verdadero aburrimiento y plena alegría nos encontramos frente al ente en completitud y se pregunta ¿Será que hay un temple anímico que lo coloque a uno inmediatamente ante la Nada misma?

"Y la Nada se da en una experiencia de temple anímico y ve en la angustia el camino que necesita para acceder a la Nada, cuando el hombre se angustia patentiza la Nada, no se encuentra en si mismo, está indeterminado en el hombre por su carácter finito, ergo no puede estar aquí y allá al mismo tiempo lo cual provoca en él una angustia, siendo aquí donde se encuentra en presencia de la Nada, un cierto vacío".



Los límites que Heidegger traza entre el Ser, a prima facie se confunden con la Nada, ya que, uno corre el riesgo de confundirlo con lo propiciado por Hegel, se presenta la paradoja de la indeterminación. Pero cuando invoca el Tiempo como factor ordenador de la Nada y el Ser, es cuando la idea se empieza a limpiar, para finalmente darnos la noción de una Nada como sujeto. Un sujeto que al igual que el Ser, se están haciendo en el devenir de la movilidad.


En consecuencia, si el "ser-ahí" (o Dasein)  no fuese en su raíz un trascender; es decir, si no estuviese sostenido dentro de la nada, jamás podría entrar en relación con el ente, ni, por tanto, consigo mismo.



Con esto hemos obtenido la respuesta a la pregunta acerca de la nada. La nada no es objeto ni ente alguno. “La nada es la posibilidad de la patencia (cualidad de hacerse patente, manifiesto) del ente en tanto ente, para el ser-ahí humano. La nada no nos proporciona el contraconcepto del ente, sino que pertenece a la esencia del ser mismo. En el ser del ente acontece el anonadar de la nada”.


Porque la realidad siempre nos  puso la Nada y el Ser ante nuestros ojos, siempre estuvo ahí, y era tan obvio que no podíamos percibirlo, nos negábamos a ello. Hasta que finalmente la ciencia es quien toma cartas en el asunto, para esta vez, no teorizar o especular sobre la existencia de la Nada, sino que decide ir por ella, descubrirla desde el lenguaje y el método científico. La teoría de la Gran explosión (Big Bang) es fruto de esa investigación.



Otra de las paradojas se evidencia cuando el concepto de Nada termina conciliando con el etimológico e incluso con la misma teología. Es decir, la Nada como sinónimo de "Nacer" aquello que nos precedió en cuanto a vida y existencia. Para la ciencia  y la teología del aquí y ahora, todo nace del ex nihilo, la nada. Luego esa Nada amplía sus horizontes para establecer que "la Nada es el principio y fin de todos los entes", Ser y Nada se consagran en la propiedad de crear y crearse en el finito (con su propia muerte implícita). Lo cual desarrollaremos a continuación.







LA NADA Y EL SER  EN DIÁLOGO CON LA CIENCIA




Los gentiles suelen enamorarse del lenguaje científico, porque suele ilustrar sus hallazgos con un códice más nutrido en imágenes y representaciones psíquicas, psicológicas, simbólicas e intuitivas. En otras palabras, donde no llega la explicación filosófica, llega la científica, aunque sus proyecciones se vislumbren en forma de sombras y espectros.    



Con la Teoría del Big Bang, nuevamente se desata la arcaica disputa entre "creacionistas y evolucionistas" en pos de asirse de la patria potestad de la verdad, reeditando un sórdido debate iniciado en torno a la Teoría de Darwin y Wallace. La lucha por la dominación estructural no iba a cesar, a pesar de los "sólidos" argumentos que esgrime tener cada bando.


¿Cómo el universo ha nacido de la nada, si es lo mismo que decíamos nosotros desde hace mas de dos mil años? preguntan los "creyentes", para luego reforzar el desafío ¿Y si el universo nace de la nada, por qué no habría de existir un creador de esa nada? Los dogmáticos cristianos, se niegan  a entender la posibilidad de que la Nada tenga per sé atributos creacionistas; en franca manifestación de que la lógica clásica también los ha adoctrinado.

Aunque si uno agudiza el oído, vislumbrará una inquietante semejanza con lo que sostiene Heidegger, al ver a la Nada como un sujeto que se está haciendo al igual que el Ser, ergo la Nada y el Ser poseen las mismas capacidades creacionistas, con lo cual deberíamos haber zanjado toda controversia. Sin embargo, también aprendimos que es más fácil probar la Teoría del Big Bang; que lograr que una creencia dogmática se flexibilice.


Porque lógicamente hace pensar que esa “nada” en realidad era algo, un ente. Para la religión debe existir un ser capaz de crear partiendo de la nada, de trabajar y modelar ese vacío e introducir en cuanto obra creadora, todo aquello que es.

La síntesis, particularmente de los cristianos dice que; Dios es la causa primordial y creadora de todas las cosas, aunque no es propio afirmar que el dogma confunde la nada con Dios, sino que a Dios se le confiere el mismo carácter del Ser, el Ser supremo y primero creador de todo a partir de la nada. De ahí que el dogma continúa diciendo "Dios hizo al hombre a su imagen y semejanza". Y acá la aporima se torna más irónica que de costumbre, pues de ser a imagen y semejanza de algo o alguien, nos pareceríamos más a la Nada en tanto Ser (quizás haya correlación con Heidegger).

De una manera un tanto difusa y tímidamente poética, el dogma religioso inventó la iconografía de un Ser Divino, intelectual e inmortal, tan omnipotente como onmipresente, capaz de explicar cada punto de lo existente. Pero, y acá lo paradójico, en paralelo el cristianismo inventa otro Dios (Satanás) con las mismas capacidades del primero, pero con una misión diferente, la destrucción de todo lo bueno, ergo el triunfo de la maldad sobre la creación divina del primero. Y seguimos con la lucha de la relaciones del ser, esta vez, en expansión de una lucha protagonizada entre Dioses. 


La física clásica, quizás tan radical como el cristianismo, considera que el problema de la nada es en realidad un problema semántico. Hemos creado el concepto de la nada a partir de nuestra experiencia del espacio como vacío, pensando que en ese espacio entre la materia nada sucede, nada se genera. La Nada como tal no existe.


Pero, y acá nuevamente nos topamos con un nuevo paradigma, esta vez en manos de la evolución de la misma ciencia en tanto cuántica, quien reconfigura esa creencia racional del Positivismo, para consensuar que, efectivamente el origen del universo está sin duda en la Nada. Las distancias aunque sutiles, no menguan el agonismo entre creyentes y científicos, la lucha continúa.  

Con respecto a las cualidades creativas de la Nada, dice el físico Frank Wilczek de MIT "Puedes formar un estado que no tenga quarks y antiquarks en él (la Nada), y es totalmente inestable. Espontáneamente empieza a producir pares de antiquarks y quarks". Al parecer la Nada, tiene una inexplicable acción refleja que la lleva a producir materia sin que medie necesidad o estímulo alguno. Lo cual ratificaría su condición de sujeto, ergo una Nada que es.


Wilczek cree que esto podría aplicarse también al origen del universo. "No hay barrera entre la nada y un rico universo lleno de materia", lo cual agiganta lo teorizado por Heidegger. Según esta perspectiva, el universo es lo que ocurre naturalmente con la Nada.

A estas alturas, cabe preguntarse ¿Pero qué tipo de Nada es esa Nada?. El principio de incertidumbre de Heisenberg señala que un sistema nunca puede tener exactamente cero energía. Y agrega, "ya que como energía y masa deben ser equivalentes, de la Nada pueden formarse pares de partículas espontáneamente siempre y cuando se aniquilen rápida y de manera mutua. Claro que estas son reglas meramente eidéticas, sin verificación empírica, por ende susceptibles de escepticismo. 

 

La incertidumbre de Heisenberg, también sostiene "que hay una compensación entre energía y tiempo. Entre menos energía tiene un sistema, más tiempo puede preservarse vivo". Para explicar cómo nuestro universo ha durado casi 14 mil millones de años, el tiempo suficiente para formar a partir del vacío cuántico, las galaxias, los sistemas solares, planetas y formas de vida complejas; su nivel de energía debe de ser extraordinariamente bajo, muy próximo al cero. En otras palabras, los entes que consumen energía obran casi en la misma cantidad que los entes que la producen, y lo hacen en lucha permanente por Ser en cuanto ser. 


En los orígenes del universo, se llevó a cabo una breve pero enorme explosión, lo que provocó, la hoy denominada "Inflación Cósmica", la cual llenó el universo de energía. Pero con la teoría de la Relatividad de Einstein, se pudo comprobar que, dicha expansión del espacio temporal también significa más gravedad, por ende, se verifica la existencia de altas dosis de materia-masa. El dualismo empezaba a insinuarse como una auténtica realidad, pero esta vez del tipo científico.


La fuerza gravitatoria significa que hay una energía negativa que anula o aniquila la energía positiva de la inflación cósmica. Construyendo así un universo de cero energía, la Nada. "Uno puede mostrar que esta energía gravitacional negativa exactamente cancela la energía positiva representada por la materia. Así que la energía total del universo es cero" Stephen Hawking dixit.


Alan Guth, el físico que desarrolló la teoría inflacionaria, bromea diciendo que "aunque se crea que no existe tal cosa como un almuerzo gratuito, el universo es el máximo almuerzo gratuito". Y con esta misma ironía concluye "En realidad no es riesgoso crear un universo en tu sótano, no desplazaría al universo alrededor, aunque sí crecería enormemente".


El dilema de dicha hipótesis de creación del universo sugiere una exótica violación de la Ley de la conservación de la energía, porque si existe cero energía total que conservar, ese problema se desvanece. Ya que un universo que simplemente surgió de la nada y cuyas fluctuaciones cuánticas lo preserven equilibrado en la Nada, es algo que ocurriría con alta probabilidad. Dice Guth "Tal vez una mejor forma de decirlo es que ese algo es nada"


Que algo pueda ser nada parece un disparate para la Lógica clásica, una invalidación absoluta. Sin embargo, el universo no tiene necesariamente que ajustarse a la lógica clásica que los comunes aún utilizan, pues como se ha señalado, la Nada clásica, se construyó como un concepto facilitador y reductor de la idea de que el ente o la cosa es, y lo que no es, es nada. Demostrando así las serías deficiencias de la lógica aristotélica y en general la física clásica. Quizás esto explique por qué la filosofía de Schopenhauer, Hegel, Nietzsche, Heidegger y Foucault parecían tan intrincadas y crípticas al principio.

La física cuántica, en consonancia con la filosofía oriental, es prolífica en materia de aporías y dialelos. Un electrón es tanto una onda como una partícula de materia-masa  y puede estar en estado de superposición en todos los lugares (o en ninguno) simultáneamente (mientras no se le intente medir). De tal manera que, en muchas ocasiones se ha jugado con la idea de que una partícula no existe hasta que es observada, y cuando esto sucede, ella se encarga de elevar aún más el misterio, pues se nos evidencia en forma de masa, onda, materia, antimateria, energía y antienergía (etc), y encima enlazadas con otras en red de una aún mas extravagante manera. 


Para ilustrar algo más éste trabajo, El Tao alude a un nombre o tácita mención que no puede ser nombrado/a y de un sendero que no puede ser trasuntado y que, no obstante, se erige en la nominalidad de lo inmortal y el camino eterno.


Distintas vertientes del Budismo refuerzan la escisión identitaria entre el ente y la nada, entre el Ser y el No ser. La doctrina de Sunyata nos da a entender que en lo profundo de la gnosis, todos los fenómenos (la materia) están vacíos y que, no existe un sistema independiente, sino que, son redes que funcionan en cuanto dinámica de flujo, como las nubes en el cielo, como los instrumentos de una orquesta o como una onda líquida en la superficie del mar.

 

En el Sutra del Corazón podemos leer, no sin un alto grado de asombro: "Escucha, oh Sariputra, la vacuidad es forma; la forma vacuidad. Aparte de la forma, la vacuidad no es; aparte de la vacuidad, la forma no es. La vacuidad es aquello que es forma, la forma es aquello que es vacuidad. Justo como son la percepción, la cognición, la construcción mental y la conciencia". Vaya adelantados ¿seguro que se trata de una religión solamente?. La teoría del Eterno retorno, parece algo que deberíamos tomarnos en serio.


Volviendo al ámbito científico, según S. Hawking "la materia está compuesta de átomos; y más del 99,99% de un átomo consiste de espacio vacío". Lo cual, aunque a priori ininteligible, significa que el hombre está cuasi vacío, ergo una cierta nada. La filosofía de Sócrates y Platón se redime así, de viejas ataduras, so el mundo real no es el que percibimos mediante los sentidos, es el otro, el de las ideas, el de las esencias. Dos mil quinientos años de movimiento filosófico, que nos condujeron a una ciencia plenipotenciaria que termina utilizando para sus cruzadas, el mismo idealismo metafísico de los antiguos griegos. La nada ontológica finalmente era realidad. Vaya curiosidad.


Tomás Kuhn y su libro "La estructura de la revoluciones científicas", también tiende a elevarse, en la medida que su predicamento se consolida, en la misma medida en que los descubrimientos científicos avanzan.  La "ciencia normal" parte de cierto logro concreto e importante, y traza tendencia hasta que otro descubrimiento radical la demuele por completo, en razón de la revolución causada por la nueva realidad evidenciada, es decir que, la ciencia no posee un devenir contingente y escalar, todo lo contrario a lo que había teorizado Popper y el Positivismo Lógico, cada nuevo conocimiento aniquila al anterior, para que esa Nada produzca un nuevo saber más vivo y revelador.

La lucha permanente en la relaciones del Ser, también se evidencian en el movimiento científico y la evolución de la episteme. Cosa que de alguna manera teorizó Michel Foucault en su Teoría del Poder, y que seguiremos analizando en ensayos sucesivos, pues es trama central de esta saga.

David Bohm, encumbrado físico norteamericano, obnubilado por la metafísica de Krishnamurti pero sin renegar del lenguaje científico, esbozó que "el mundo que experimentamos es una manifestación superficial de un proceso energético profundo, como una ola que surge de un mar de energía infinita. Y nuestra percepción de un fenómeno o de nuestro propio ser es algo ilusorio, ya que en el vacío toda la materia es una misma energía". Luego Will Keepin lo describiría en su biografía como "la totalidad del orden implicado".

 

Para luego agregar "El entendimiento de Bohm de la realidad física trastoca la noción ordinaria de espacio vacío. Para Bohm el espacio no es un vacío gigante a través del cual se mueve la materia; el espacio es tan real como la materia que se mueve a través de él. El espacio y la materia están íntimamente interconectados. De hecho, cálculos de la cantidad conocida como energía del punto cero sugieren que un centímetro cúbico de espacio vacío contiene más energía que toda la materia en el universo conocido".


Luego sentencia "Aquí se empieza a dibujar sobre la espuma cuántica el que tal vez sea el secreto de la creación. De algo de la nada, la potencialidad inherente e ilimitada de ser en todo. Como hemos visto, incluso en un espacio herméticamente cerrado en el que no haya Nada, espontáneamente se generan pares de partículas de energía. Esto sugiere que la Nada tiene en ella el nacer-hacer embebido. O, en otras palabras, todo tiene la potencia de crear un universo, ya que, una de las posibilidades del arreglo de átomos que surgen del vacío es ordenarse para formar universos".


Todo universo puede constituirse en razón de los atributos signados por propia "naturaleza", ya que en si mismo está lleno de vacío. Y este vacío cuántico,  es justamente quién explica por qué estamos inmersos en un incesante proceso de creación y destrucción. 


Al sostener que el universo está compuesto en su enorme mayoría de vacío, en un estado de energía cinética cercano al cero (en un estado profundo de no-dualidad), pero de energía potencial casi infinita, se sientan las bases para que el universo funcione como una incesante máquina de creación (según Henri Bergson el universo es un máquina de crear dioses). Pero esto no resuelve el origen de la creatividad del universo. La pregunta tal vez ya no sería qué o quién creó el universo, ya que la creación es una propiedad fundamental embebida en el telar del universo, sino ¿cómo surgió esa creatividad o cuál es el origen de lo que origina?


"Nuestro entendimiento de la creación recae en la validez de las leyes físicas, particularmente de la incertidumbre cuántica. Pero eso implica que las leyes de la física de alguna manera fueron codificadas al engranaje de nuestro universo antes de que existiera. ¿Como pueden existir las leyes físicas por fuera del tiempo y el espacio sin una causa propia? O poniéndolo de otra forma, ¿por qué existe algo en vez de nada?", escribe Amanda Gefter en la edición especial sobre el "Origen del universo" en New Scientist.

En otras palabras, esto podría reformularse diciendo que aunque al parecer el programa funciona solo, sin necesidad indispensable de que alguien lo hubiera programado, de cualquier forma exhibe un programa: una serie de leyes o un código que debe de haber preexistido al programa.

En la eterna guerra que la materia libra contra la antimateria desde el origen mismo del Universo, nosotros, la materia, tenemos un nuevo, pequeño e inesperado aliado. Se trata de una pequeña partícula, el bosón B0s, que se ha atrevido, al parecer, a violar la sagrada ley de la paridad CP, esa que exige que por cada partícula de materia que se genera en el Cosmos se genere también una de antimateria. 


Lo malo es que, si esa ley se hubiera cumplido a rajatabla, ni nosotros ni todas las galaxias que existen estaríamos aquí, ya que la materia y la antimateria se aniquilan mutuamente cuando entran en contacto. 

El hecho de que ahí fuera solo veamos materia nos dice que, de algún modo, nosotros, la materia, logramos imponernos y sobrevivir. Cómo, es una cuestión sin resolver. Ahora, en el Gran Colisionador de Hadrones (LHC), un grupo de investigadores acaba de descubrir al que pudo ser uno de nuestros aliados. Sólo conocíamos tres, pero son demasiado pequeños para una tarea tan grande.

 


Los científicos han observado esta asimetría que nos beneficia en la desintegración de un tipo de partículas concretas, los mesones B0s, que se han convertido en la cuarta partícula subatómica en la que se comprueba la violación de la ley de paridad. El resultado es prometedor, pero la diferencia, que ya estaba prevista en el modelo estándar de la Física, no es suficiente para explicar la preponderancia de la materia sobre la antimateria en el Cosmos. Hay que seguir buscando.


Todos conocemos qué es la materia. Nos rodea por todas partes, estamos hechos de ella y es ordinaria, reconocible y palpable. Pero existe también la antimateria, hecha exactamente igual que su gemela conocida con la única diferencia de su carga eléctrica, que es opuesta. Cuando materia y antimateria entran en contacto, se aniquilan mutuamente. Teóricamente, durante el Big Bang, la gran explosión que dio origen al Universo, se creó igual cantidad de materia que de antimateria, pero por alguna razón, una razón que los científicos llevan buscando desde hace mucho tiempo, la primera se impuso a la segunda.


En el experimento, el LHC ha observado con un gran detalle y por primera vez una preferencia de la materia sobre la antimateria en las desintegraciones de los mesones B0s. El trabajo, publicado en internet, se ha presentado para su publicación en Physical Review Letters. Los resultados se basan en el análisis de los datos recogidos por el experimento en 2011.


La violación de la simetría materia-antimateria fue observada por primera vez en el Laboratorio de Brookhaven en EE.UU. en la década de los 60, sobre unas partículas neutras llamadas kaones. Unos 40 años más tarde, experimentos en Japón y EE.UU. encontraron un comportamiento similar en otra partícula, el mesón B0. Más recientemente, experimentos en LHC han descubierto que el mesón B+ también muestra esa diferencia.


Los mayas pensaban que todos somos parte integral de un único organismo gigantesco. Los budistas, de igual modo, creen que pertenecemos a una realidad superior, que somos parte de un Todo gigante y que ese Todo está vivo dentro de cada uno.



Según los mayas, el reino mineral, vegetal, animal y toda la materia esparcida por el universo a todas las escalas, desde un átomo hasta una galaxia, son seres vivos con una conciencia evolutiva. Cuando los hombres despertemos y nos demos cuenta de ese único organismo gigantesco, todas las relaciones estarán basadas en la tolerancia y la flexibilidad, se acabarán los juicios y los valores morales, pues el hombre, sentirá a los otros hombres, como otra parte de sí mismo.


Los mayas expresaban ese concepto de unidad en su saludo diario, cuando se encontraban se saludaban diciendo: "In lak'ech", que significa "yo soy otro tú", a lo que contestaban: "Hala ken", que significa "tú eres otro yo".





El estudio de la antimateria continúa también para ofrecernos respuestas a preguntas como la de qué pudo haber ocurrido previamente al Big Bang. Y la antimateria ofrece una jugosa explicación que aún está por ser probada: si la unión de materia y antimateria lleva a la nada, podríamos plantear el proceso al revés. ¿Por qué de la nada no podrían salir antimateria y materia? Ese podría ser una posible explicación a la nada existente antes del Big Bang, que de ser así se explicaría por sí misma, como reactivo necesario para la creación de partículas y antipartículas.


Esta fase reversa plantea la posibilidad de redondear casi por completo la explicación del origen del universo. Sin embargo, es una teoría muy interesante que podría acercar la ciencia a resolver de una vez por todas una de nuestras más famosas dudas.


Con respecto a la materia oscura, por otra parte, no tenemos mas que una remota idea de lo que es. Para explicar por qué entonces hablamos de ella, partamos desde cero. Los planetas del sistema solar están en equilibro en una órbita alrededor del Sol, y para que este equilibrio se mantenga, la fuerza de gravedad que ejerce el Sol sobre cada uno tiene que ser la justa y necesaria; si la fuerza aumentara, atraería demasiado al planeta y el Sol lo engulliría, y si disminuyera, el planeta no sería atraído lo suficiente y saldría despedido del sistema. 


Más específicamente hay tres variables que deben estar balanceadas: la masa del planeta, su distancia al Sol, y la velocidad con que da vueltas alrededor de éste. Ésta es una ley general llamada conservación del momento angular, que se aplica a todas las cosas y no sólo al sistema solar, incluyendo las galaxias. 



Ahora bien, nuestra galaxia está hecha de miles de millones de estrellas que giran alrededor del centro, nuestro sol siendo una de ellas. Y así como los planetas de nuestro sistema solar guardan cierto equilibro entre su distancia al Sol, su masa y su velocidad orbital, del mismo modo las estrellas de nuestra galaxia y todos los cuerpos celestes, nebulosas y materia en todas sus formas, también deberían cumplir ese mismo balance entre su distancia al centro de la Vía Láctea, su masa y la velocidad orbital. 

 

Pero a simple vista esto deja de respetarse a medida que nos alejamos del centro de la galaxia, a pesar de que todo sigue estando en equilibrio. La explicación más simple es que en realidad la ley sí se cumple, lo que sucede es que hay mucha masa “escondida” que por algún motivo no podemos ver, que sería la necesaria para que la ley se mantenga en pie. A esta masa invisible la llamamos materia oscura, por razones obvias. Creemos que está ahí pero ignoramos su naturaleza. 


Hay otros fenómenos físicos que también delatan su existencia, además del mencionado, como por ejemplo las lentes gravitacionales, pero hay bastante debate al respecto. Incluso podría terminar siendo cierto que efectivamente nuestra querida ley de conservación no se aplica a gran escala, o bien hay fallos en otras leyes relacionadas, aunque es poco probable.


Por último está la energía oscura. Si antes estábamos desconcertados, ahora lo estamos aún más. El Universo está, como sabemos, en expansión desde el Big Bang. Pero las galaxias ejercen una fuerza de gravedad entre ellas mismas que tiende a acercarlas entre sí, y por lo tanto a frenar la expansión del Universo. 


Hasta hace poco no estábamos seguros de si esta fuerza era suficiente para frenar la expansión (y eventualmente volver a comprimirlo todo, como un Big Bang inverso), o si por el contrario no era suficiente, en cuyo caso lo único que lograría sería disminuir la velocidad de la expansión. 

Sin embargo, en la década de 1990 se descubrió que la fuerza de atracción entre las galaxias ni siquiera alcanza para esto último. El Universo se expande cada vez más rápido, lo cual nunca habríamos esperado, porque para esto hace falta algo que lo esté acelerando. Y si hay una aceleración, tiene que deberse a alguna fuerza por ahora misteriosa. A la energía que produce esta fuerza, absolutamente incomprendida, le llamamos energía oscura.

Si una partícula y su antipartícula se encuentran en los estados cuánticos apropiados, entonces pueden aniquilarse la una a la otra y producir energía u otras partículas, una transformación que da lugar a fotones de alta energía, que producen rayos gamma, y otros pares partícula-antipartícula.


¿Puede la materia oscura explicar las grandes extinciones masivas sucedidas en nuestro planeta? Las trayectorias de la Tierra alrededor y a través del disco de nuestra galaxia pueden tener un efecto directo y significativo sobre los fenómenos geológicos y biológicos que ocurren en la Tierra.



Una investigación del profesor de Biología de la Universidad de Nueva York Michael Rampino, publicada en Monthly Notices de la Royal Astronomical Society, concluye que el movimiento a través de la materia oscura puede perturbar las órbitas de los cometas y provocar un calentamiento adicional en el núcleo de la Tierra, los cuales podrían ser asociados con eventos de extinción masiva.


El disco galáctico es la región de la Vía Láctea donde reside nuestro sistema solar. Está llena de estrellas y nubes de gas y polvo, y también una concentración de la esquiva materia oscura, las pequeñas partículas subatómicas que pueden ser detectados sólo por sus efectos gravitatorios.


Estudios anteriores han demostrado que la Tierra gira alrededor de la galaxia en forma de disco una vez cada 250 millones de años. Pero la trayectoria de la Tierra es ondulada, con el Sol y los planetas pasando a través del disco aproximadamente cada 30 millones de años.


Analizando el patrón de pasos de la Tierra a través del disco galáctico, Rampino señala que estos pasos parecen correlacionarse con tiempos de impactos de cometas y la extinción masiva de la vida. El famoso impacto de hace 66 millones que llevó a la extinción de los dinosaurios es sólo un ejemplo.


¿Qué causa esta correlación entre los pasos de la Tierra a través del disco galáctico, y los impactos y extinciones que parecen producirse acto seguido?



Mientras viaja a través del disco, la materia oscura concentrada perturba las vías de los cometas normalmente en órbita cerca de la Tierra desde el Sistema Solar exterior, observa Rampino. Esto significa que los cometas que normalmente viajan a grandes distancias de la Tierra a veces toman caminos inusuales, haciendo que algunos choquen con el planeta o pasen peligrosamente cerca.

Al parecer, cuanto más conocemos del ente, más nos alejamos de la certeza ¿No será necesario que la filosofía vuelva a ocupar su rol en cuanto a la deconstrucción de la preguntas que le suelen hallar sentido a los problemas trascendentales del hombre?. Cosa que por cierto, hace décadas viene reclamando la ciencia. ¿Veremos algún día a la comunidad de filósofos con la de científicos trabajando mancomunados tras una causa común?


  

CONCLUSIONES DEL CAPÍTULO




Habré de decir que no habrá soluciones y respuestas en éste trabajo, nunca las hubo. No represento más que a mis dudas. Las refutaciones por ende, brotarán como algo natural, como aquello que hacemos con o sin razón, pero que hacemos. Aquello que es más fuerte que nosotros, ya que, aunque sospechosamente nos consideremos inmanentes en cuanto naturaleza, vamos siempre mas allá de eso, trascendencia. 

Toda acción refutadora, es consecuencia de que ante todo somos Ser; los entes, aún aquellos que supuestamente contienen al Ser, no refutan, no amplían sus propias fronteras, ni se declaran libres de ir siempre mas allá. El Ser descrito por Heidegger, es una aporía que pervive en la búsqueda neurótica por vulnerar los límites, ergo conocer su naturaleza, sus límites (inmanencia), pero ampliando esas fronteras cada vez que lo intenta. En cada pseudo definición donde creemos determinar al ente, creamos un nuevo horizonte extramuros, un nuevo territorio por explorar. Siempre el Ser está corrido, por fuera del ente, por encima de todo, subayacente a si mismo.    

Al parecer el Ser se siente siempre adventicio (un extranjero) ante el conocimiento del ente que lo procura contener sin contener, y aunque muchos prefieren creer que la certidumbre es nuestro norte, y la curiosidad nuestra naturaleza, el Ser siempre se encarga de re-descubrir una cierta adiáfora para con la ontología del "no ser" en cuanto teoría estocástica de lo que sería y es, tal si fuere presa de una desquiciante anagnórisis que va más allá de lo meramente existencialista. 

A pesar de la resistencia de la filosofía dogmática, nombre que le asigno a todo movimiento hermenéutico que acciona solo en el sentido de la lucha contra el dogmatismo religioso creyéndose antidogmático, es decir, todos aquellos que en pos de jerarquizar la negación de Dios y las religiones, se olvidaron de lo mas importante, el Ser; Heidegger en Ser y Tiempo, nos muestra cómo volver a la senda correcta, ya que se había perdido de vista todo lo que insinúa la realidad por fuera de lo que percibimos (lo nouménico).  

La lucha antidogmática en manos del Positivismo Lógico y en general del monismo materialista, era una clara muestra del grado de reificación que había alcanzado la filosofía.  En otras palabras, la lucha contra el dogma religioso que degeneró en otro dogma agonal, sospechosamente político. El ateísmo que devino en dogma, ya no fideista, sino idealista en cuanto racionalismo. En síntesis, una adjetivación en cuanto óntico de una creencia innecesaria hecho desde lo innecesario. 

El problema del dogmatismo racional, está (en mi opinión) y a pesar de ellos mismos, muy bien explicado en el Estructuralismo, más propiamente en Foucault, quién puso al Sujeto en un abstracto no tan abstracto, la Estructura. Una estructura que como vimos en el capítulo anterior, se lo pensaba como tamizador y catalizador de las relaciones del ser, pero visto desde una ontología que tendía a cerrarse en lo epistemológico, volviéndose así a una escurridiza teoría del conocimiento.  

No obstante, e insisto, a pesar de los muchos esfuerzos realizados durante años por el corporativismo academicista, Heidegger vuelve a poner sobre el tapete a un Ser que se pregunta por el Ser, más próximo al Ser Dios de la teología, que al Ser ontológico de la metafísica griega. Es decir que, parece desentenderse de Dios como un absurdo problema del lenguaje, en simultáneo que pone al Ser por encima de todo lo conocido y cognoscible, lo óntico ontológico. 

Un Ser que queda absolutamente abierto y por ende, trascendental de pleno y de bulto, desterrando a la Metafísica como auspiaciante o sponsor de una pesquisa por un ente que esté acá y más allá de lo cognoscible. Asimismo rompe con una amurallada tradición iniciada con Aristóteles y que finaliza con Bergson, respecto de la existencia de un tiempo que nos condiciona y contiene. Un tiempo del tipo lineal que, viene desde atrás (pasado) nos atraviesa en un aquí y ahora (presente) y que se proyecta hacia adelante, quién también nos insinúa un porvenir, es decir, algo que debemos alcanzar, pero que a su vez, deviene hacía nosotros en "natural" encuentro. Algo que buscamos y nos busca. 

Heidegger, rompe con esa convención y nos conmina a pensar un Ser no en cuanto tiempo, sino en un "Ser y Tiempo". Un Ser que no está condicionado por el tiempo, es decir separado del Ser, sino de un Tiempo que es en si mismo Ser. No existe como escisión, sino que cohabitan una misma fenomenología y noúmeno, el Tiempo es Ser y viceversa.   

Lo cual lo acerca mucho, o bien fue acercado a priori, por la mecánica cuántica, que alimentó una noción en cuanto eidética fundamental y ontológica, de un tiempo muy próximo al Ser, so  Tiempo heideggeriano, aunque no idéntico. 


Y digo que no es idéntico, porque hasta ahora la mecánica cuántica y la física de partículas, nos viene diciendo que la observación y el empirismo científico efectivamente modifica la esencia del Ser, como si cada una de esas partículas subatómicas fueran un tipo de Ser primordial y primigenio, cuyo comportamiento cambia cada vez que intentamos medirlo, definirlo y/o establecer su sentido. ¿Habríamos de componer mentalmente entonces un cuadro donde el Ser también parta de esa premisa original y constitutiva? ¿Pero es propio afirmar que el observador modifica la realidad, o es la realidad quién altera la observación y al significante? ¿Cabe por caso pensar que la observación parece cambiar solo ante nuestros sentidos, u obedece justamente al tipo de relación que tiene el Ser Humano en tanto esencia con el universo de las esencias? ¿Será que efectivamente el Ser en cuanto ser es incognoscible en tanto absoluto?

A primera vista la Teoría de Incertidumbre de Heissenberg no se correlacionaría con el "óntico" de Heidegger, ya que en ésta adjetivación, el pensamiento humano y la contemplación no modifican la existencia del ente, ya que, interpreta al ente como autónomo y completamente independiente del Sujeto. Para la mecánica cuántica, si hay interacción entre el pensamiento y la observación respecto de ese ente esencial, y si se verifica tal relación, quizás deberíamos preguntarnos ¿No cabe la posibilidad de que esas subpartículas constitutivas sean Ser? ¿Qué otra posibilidad nos queda?. Desde la eidésis, es esperable que algún día podamos interpretar correctamente éste tipo de (por ahora) observación probabilística y funcional. 
Lo cual nos estimula a hacernos nuevas preguntas. Una de ellas es ¿Cuáles alcances estamos dispuestos a darle a la metafísica y cuáles a la ontología? ¿Por qué no podemos comenzar a desandar el camino de la sintetización, de la simplificación y la unificación de la ciencia y la filosofía?. ¿No era eso lo que plateaba el determinismo causal de Laplacé? ¿Una sola fórmula sobre la realidad que aúne pasado, presente y futuro en una sola idea?. Hay tantas ciencias y saberes que ya ni me acuerdo sus nombres ¿No era la inteligencia sinónimo de simplificación, de solución, de iluminación, de humildad?     

Hace algunos años empecé a idealizar el verbo "unificar" que no se opone taxativamente al de refutar, pero si lo eclipsa. Ya que la síntesis se soporta en un más profundo análisis del lenguaje empleado en cada uno de los movimientos filosóficos en pos de lograr un radical y sincrético ejercicio filosófico. Llegó la hora de dejar de cambiar piezas por piezas nuevas, para comenzar a armar un rompecabezas donde en apariencia todas esas piezas harían falta. Me resisto a que sobren o falten piezas de la realidad.

Volviendo al asunto del Tiempo, podemos ver como tanto para la ciencia cuántica como para Heidegger, el tiempo deja de ser una explicación de la existencia, para transformarse en un lenguaje posicional del Ser a la hora de preguntarse e indagar por el Ser, es decir, dejando al ente como algo que  se conjuga  en medio de tres o más dimensiones. 

Donde el ente es en cuanto creemos conocer, en simultáneo "no es" en cuanto creemos ignorar o nos resulta a priori invisible e ininteligible, es Tiempo en tanto el Ser actúa como interrelacionador multidimensional  y es Nada en cuanto creador de la existencia finita y paradójicamente atemporal. ¿Dónde finaliza uno y comienza el otro?

Acá encontramos un dilema no solo ontológico y axiológico, sino también nouménico. Porque para Heidegger el Tiempo es Ser y el Ser es Tiempo. El problema está en poder separar teleológicamente a la Nada creadora del Ser creador, sin que eso se pretenda una búsqueda metafísica. 

Puesto que, a prima facie resulta muy difuso establecer el límite donde el Ser como creador y hacedor de preguntas, se confunde con un detective ontológico que siempre está detrás del aplazamiento del Ser que se pregunta por el ser. Ese Ser heideggereano se encuentra con el problema de ¿Existen los entes en realidad, o solo son idealizaciones ergo creencias fundadas en presunciones metafísicas, racionales y/o científicas?. Porque mientras más conocemos acerca del mundo de las esencias más signos de interrogación le ponemos a lo que creíamos conocer, los entes. Volviendo así al interrogante de ¿Qué es ente y qué Ser?  

La respuesta que nos da Heidegger, es que el Ser se preserva como un vehículo que siempre intenta transportar al ente más allá del horizonte ontológico. Lo que parece no tener una respuesta siquiera metafísica, es el problema que plantea ¿Si el Ser es Tiempo, por qué Heidegger jerarquiza la muerte como síntoma de finitud?. Al parecer una aporía que, por un lado refuerza la figura de un Ser que se pregunta nuevamente por el Ser, pero que así mismo se anula en la finitud de una muerte negada en la idea de Ser y Tiempo. 

Que el Ser en cuanto ente pueda morir en finitud, es una cosa, que el Tiempo sea finito también es otra cosa, pero que ese finito sea sinónimo de muerte no resiste inquisición aporética alguna. Resulta a simple vista difícil de admitir un tiempo que muera junto con el Ser, salvo que volvamos al solipsismo. Lo cual también sería paradójico, pues es lo primero que intentó romper Heidegger y sucedáneos.  

Salvo que el Ser (en cuanto sujeto) perviva en la Red, nos sería dificultoso poder mantener a un Ser y Tiempo. Es decir, asumir que cuando hablamos del Ser, hablamos de un tipo de Ser que se perpetua en el conjunto de pares, con un Tiempo que se mantiene unido, pero al grupo y no al individuo. Lo que muere en finitud es el individuo, no la especie. El tiempo de morir, moriría con el universo, y solo así se podría entender que el Ser ha muerto en cuanto totalidad totalizadora. Que un ser muera, no significa que muera el Ser como universal. 

También nos llena de asombro, poder pensar a una Nada con inmanencia creadora, algo que está más allá de su control y explicación. Una Nada con idénticas características que el Ser, ergo de poder crear en cuanto existencia. Quizás por ello, sea más dócil pensar en un Ser individual que nace para aparentar existencia, siendo el grupo el que le confiere estabilidad al cuadro, ergo el universo. 

Aquí es donde encontraríamos una sutil pero asimismo abismal diferencia entre el Ser y el Tiempo, ya que, mientras al Ser lo podemos escindir entre individuo y conjunto, el Tiempo no resistiría ninguna división. El tiempo se conjuga con todos los seres, pero no con cada uno de los individuos. 

Y también podemos ver la estela de entropía que evidencia la diferencia entre Ser y Nada, ya que, si bien ambos son creadores, la Nada no resiste separaciones internalistas. La Nada termina subyacente al Tiempo, en razón de que ambos se erigen en unidad última y primordial. No hay dualismo posible en el Tiempo y la Nada, cosa que si se vislumbra en el Ser, quien es individuo y conjunto (Ser en cuanto todos los seres), con propiedades claramente distintivas. 

Quizás debamos admitir que, tal como hemos visto en la ciencia cuántica, si existe un sujeto en el Ser que habla por todo en el Conjunto, y que se distingue del conjunto por la lucha por su existencia. A diferencia de la Nada y el Tiempo, el Ser como individuo se separa y se identifica en esa lucha por mantenerse con vida y autonomía. Porque es un Ser que no solo lucha por ratificarse Ser en tanto tiempo y nada, sino que lucha con otros seres, para existir el mayor rango posible dentro del marco de finitud que lo condiciona. 

Al parecer, el Ser individuo tiene el exótico don de condicionar al conjunto del Ser, ya que en esa lucha por la supervivencia creadora, va modificando al conjunto, consagrando así un Sujeto en Red que tampoco permite medir y definir al Ser en cuanto totalidad. Cuando todos luchan entre si por vivir, el Conjunto se vuelve indivisible para la ontología. Lo cual redunda en un Ser ininteligible e incognoscible como absoluto, ergo sujeto. 

La aporía se desvanece ante nuestros ojos, cuando comprendemos que si pudiéramos conocer al Ser, lo objetivaríamos, por ende controlaríamos. Todo lo que es realmente "ente", es objeto, una cosa; por ende destruible, manipulable y convertible. Controlar al sujeto implícito en el Ser, significaría su extinción, su muerte ya no en el individuo, sino en el conjunto, el apocalipsis de la especie. 
Cambiar o modificar cualquiera de las esencias del Ser, lo haría morir como tal para convertirlo en algo, cosa, objeto, lo haría inmortal, invariante. Sin enigma, finitud  ni misterio, no hay Ser. Los únicos seres con la facultad de crear y crearse sin necesidad de luchar por la vida, son el Tiempo y la Nada, ya que no están escindidos en partes de si mismo o individuos que luchen por vivir e identificarse. 

La pregunta que nos podemos hacer a estas alturas es ¿Pero si el Ser es diferente al Tiempo y la Nada, por qué los consideramos Ser? ¿Son también presas de la finitud?, y ciertamente son preguntas altamente gravitatorias. Y la única respuesta posible es que el Tiempo y la Nada, si bien en si mismas no son divisibles, por ende no mueren ni aparecen con el individuo, si lo hacen con el conjunto que se está haciendo en permanente movimiento. 

Eso nos lleva a intuir que el Tiempo y la Nada dependen de la existencia del Ser original, primordial y esencial en cuanto totalidad para poder existir. La extinción de la totalidad de ese Ser constitutivo, primigenio y cuántico, escribiría el epitafio del Tiempo y la Nada cósmica. Pero ¿Puede extinguirse la Nada? ¿No era la Nada el Ser creador primero  y último de la existencia?. 
Todo nos debería llevar a imaginar un tipo de universo que se recrea permanentemente en ciclos de destrucción y creación, donde nunca desaparece absolutamente el Ser.

Entonces ¿Qué tipo de Nada hubo antes de la Nada que originó el Big Bang?, porque si todo este gran teorema eidético y filosófico fuera próximo o colindante con la realidad, bien cabría la pregunta ¿Qué tipo de Nada creó a la primer Nada Cuántica?. ¿Qué tanto conocemos del ente, si aún desconocemos su esencia (problema que se nos manifiesta con los desordenes ecológicos ocasionados al planeta)? ¿Si conocer al Ser significa objetivarlo, controlarlo y destruirlo como tal, por qué insistimos en conocerlo?. La aporima continúa y descansa. 

FIN DE CAPITULO  

Por ahora, la paradoja irresoluble es lo único que se insinúa como inmortal. Y "nada" caracteriza mas al Ser que la lucha por la vida como factor común y esencial

LEER CUARTA PARTE EN TEORIZAR SOBRE EL PODER ES PREGUNTAR POR EL SER 


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