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Tan lejos de casa, tan cerca de (ciencia ficción)

jueves, 4 de junio de 2015 0 comentarios

"Relato de ciencia ficción que narra los misterios del cosmos"





Escrito por Eduardo Mizrahi


                                                   



  
CUENTO


No quieran saber qué hacía yo en la galaxia UDF23.


(En rigor de verdad, ese no es asunto que les pueda develar.)


El tema es que había llegado allí, luego de surcar los diez años luz que la separan de nuestra querida Vía Láctea.


Me dirigía yo hacia una de las tantas colonias mineras diseminadas a lo largo del universo.


La misión era confidencial, secreta, ambigua, riesgosa.


-Bah, nada del otro mundo.


Nada nuevo bajo el sol.


Tengo una vasta experiencia en esa clase de misiones.


Ustedes jamás lo sabrán, porque esas cosas no se dicen, jamás se hacen públicas las operaciones secretas de la Autoridad Imperial Universal.


Mi especialidad es la ejecución de elementos perturbadores.


Y soy un investigador de primera.


-¿Mi rango?


No, eso es información confidencial. No pretendan de mí indiscreciones no pertinentes.


-Lo que no puedo decir, no lo voy a decir.


Soy un soldado.


Y un soldado siempre cumple las órdenes que le imparte la superioridad.


-Bueno, no soy un soldado.


A un soldado no se le encomienda esta clase de misiones.


Y jamás tendría las capacidades necesarias para llevarla a cabo, ustedes me entienden.


-Mejor dejémoslo ahí.


No les conviene saber más de mí, se los aseguro.


-Valoren su vida, háganme caso, por favor.






 2




 




-La nave era una Falstaff 46.


Ustedes saben que esa clase de naves fueron retiradas del mercado misteriosamente, en medio de una fuerte polémica y un cruce de acusaciones que nunca fueron esclarecidas con la suficiente contundencia.


Unos de los motivos de semejante escándalo está íntimamente relacionado con la historia que les voy a narrar.


Esas naves aparentaban ser la culminación de todos los desarrollos previos en la industria espacial.


Parecían perfectas, insuperables, destinadas a permanecer en servicio hasta el fin de los tiempos.


Sin embargo, tenían un defecto.


-Y ese defecto casi me cuesta la vida.


No es que me ande preocupando demasiado por mi fecha de expiración material, de ninguna manera.


Cuando uno se dedica a esta clase de oficios, sabe que todo es efímero, fugaz, perenne.


No somos más que un destello en el firmamento, a la espera de ser percibidos varios años después en alguna lejana galaxia, por algún desconocido a quien no le representemos absolutamente nada más allá del concepto de luz y de estrella.


Que ya de por sí presenta complicaciones inmanejables, de acuerdo el estado actual de la vortofísica compleja.


-No soy un científico. Repito: soy un soldado.


Y como tal no tengo por qué dominar la ciencia del espacio.


-Si mandan, obedezco. Si hay que hacer, hago. Soy un servidor público. Eso sí: de los bravos.







3


 



Y el problema era, claro está, el sistema operativo.


Fui atraído por una fuente de energía desconocida hacia un sistema solar inexplorado, situado en los márgenes de la galaxia.


Nada pude hacer para evitarlo, los controles no me respondían.


Estaba a merced de los alienígenas y al borde del ataque de nervios.


-¿Miedo? No, de ninguna manera. No sé lo que es el miedo.


Fui previsor, como siempre.


Antes de ingresar en la atmósfera, que debía resultar irrespirable de acuerdo a todos los indicadores de la nave, me introduje en el traje espacial de combate.


El intercomunicador externo había quedado mudo hacía un largo rato, así que nadie sabía lo que estaba pasando.


El descenso fue tan brusco como lo esperaba.


Sobre el final, se activaron los retrocohetes de amortiguación de impacto.


Preparé el láser desintegrador con un movimiento sereno y enfilé rumbo a la escotilla externa.


Esperé hasta que se abrió con el cañon listo para la descarga.


Nada indicaban los sensores del traje.


-Lo único que se veía era polvo y luz naranja.


Comencé el descenso por la rampa, llegué hasta la superficie del planeta.


El cañon láser huyo de mis manos al instante.


Me preparé para el fin de la historia, con algo de pena pero ya sin esperanza.


Y entonces apareció un ser celestial, indescriptible.


Con tres pequeños seres alrededor, tomados de la mano.


Y enseguida comprendí lo que estaba pasando...tan lejos de casa y a la vez tan cerca de algún lugar infinito en el espacio..



FIN
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