#NiUnaMenos: análisis filosófíco | DIARIO LITERARIO DIGITAL

#NiUnaMenos: análisis filosófíco

miércoles, 3 de junio de 2015 0 comentarios

"¿Es la violencia de género un problema estructural para nuestra sociedad?"





Escrito por Lic Ramón D. Peralta




ANÁLISIS FILOSÓFICO SOBRE EL PROBLEMA DE LA VIOLENCIA DE GÉNERO 





Prometo ser breve (nunca crea en mis promesas). Como es de público conocimiento, hoy por la tarde se llevará a cabo en Argentina una movilización para pedir por "Ni una menos". Realizada en teoría, para pedir (no se qué exactamente, ni a quién), se haga algo en pos del luchar contra el femicidio y la violencia de género. Pero al parecer, tendría preeminencia el tipo de violencia ejercido por el varón hacia su pareja mujer, cuanto menos es lo que se  vislumbra como mediático. 



Digo que no se sabe a quién se le pide realmente, porque hasta el mismo Estado propicia, participa y auspicia la marcha. Y digo que no se sabe efectivamente qué se solicita, porque todo se resume a elevar una suerte de plegaria al cielo, para pedir que se acabe esa injusticia sin establecer en el petitorio acciones terrenales puntuales.





Algo similar a lo que hacían los antiguos Mayas, cuando sacrificaban algunas personas para lograr que los Dioses se calmaran.      



Pero algunas mujeres víctimas de la violencia de género, piden, por sórdida experiencia que, cuanto menos la policía y el poder judicial, comiencen a erradicar la impostura de indiferencia que ha venido evidenciando ante estos casos recurrentes. Esto, si, es un pedido concreto, mundanal, racional y por ende realizable. La pregunta de rigor es ¿Y quién es el responsable de todo eso?  ¿No es acaso resorte del Estado? 



Obviamente que, hacer responsable a nuestra presidente por la mala praxis de la policía de orden federal, es considerado por los populistas como una desfachatez. Pero como soy un desfachatado, habré de asignarle provisionalmente la responsabilidad del Estado a la presidente Cristina Fernández de Kirchner, hasta tanto se me ocurra algo mejor.




Y junto con ella, agrupo a todos los gobernadores, intendentes, jueces, congresistas, y en general, a toda la dirigencia política sea de la extracción que sea.  



Algún día habremos de encontrar algún funcionario auténticamente responsable que responda por eso que llamamos Estado, para así redimirme de semejante imprudencia. No me gusta estar haciendo el papel de antisocial, gratuitamente. 



Es muy curioso que, la misma presidente haya salido a opinar sobre el tema, como si realmente fuera un asunto propio de los romulanos o de fuerzas deidistas expedicionarias.  Dijo la Jefa de Estado:


"Algunas son cotidianas y hasta festejadas, el ¿piropo? grosero, soez, bajo, que una piba tiene que aguantar porque si (…) después de todo iba con esa minifalda, ¿qué querés que le digan?. Justificación cínica escuchada no solamente entre hombres".
"Otras más sutiles, miradas y hasta con rating: La mujer cosificada, lolas y colas…, tocadas en público y medidas por IBOPE. La mujer convertida en objeto. Y si entonces es sólo una cosa, siempre habrá alguno que piense que puede romperla si no la tiene"
"¿Cuántas veces leíste en letra de molde describiendo el asesinato de una joven, qué ropa llevaba puesta o si le gustaba ir a los boliches? ¡Si ni estudiaba!, dicen. A veces pienso en el algo habrán hecho. Sólo basta con leer algunas crónicas recientes"
"De algunos jueces mejor ni hablar: Apenas seis meses de condena en suspenso para un hombre que molió a golpes en la calle a una mujer. No es sólo un problema judicial o policial. Estamos ante una cultura devastadora de lo femenino, cualquiera sea su lugar. Hasta el más encumbrado. Si algunos pudieran…"



Es curioso también que, Cristina critique a los jueces garantistas, cuando en simultáneo promueve -Zaffaroni mediante -, ese mismo libertino garantismo como política de estado.  




VIOLENCIA DE GÉNERO: UN ASUNTO COMPLEJO




No es anormal que idealicemos las cosas innaturales en el ser humano, para establecer normalidad sobre estereotipos inventados. Hay una evidente paradoja en saberes del orden psicológico, como aquel que nos habla de nuestro inconsciente o pulsiones inmanentes, que son vendidos culturalmente como "conocimientos oscuros" propio de disciplinas "pseudocientíficas",  cuando en realidad eso es lo que mejor nos describe. Somos una especie extraordinaria de animal, pero animal al fin. Y la violencia de género no es una contingencia de la modernidad, es una realidad que nace con la condición animal del hombre.



Por ende, la violencia de género es algo mucho más complejo que los inocuos esbirros esgrimidos para la ocasión. Tampoco es correcto sostener la hipótesis de que la situación de sumisión de la mujer, los valores machistas y discursos que justifican tal condición, son requisito necesario y suficiente para explicar la violencia del hombre contra su pareja.



Tampoco es conducente afirmar que, ahora ésta problemática se ha puesto de moda nuevamente gracias a los medios masivos de comunicación, o como sostienen algunos políticos: que se trata de "casos aislados". La violencia de género no hace distinción de castas sociales, económicas, religiosas, conductistas ni culturales; y los hechos así lo comprueban.   




Incluso ese tipo de reduccionismo y generalización, también se suma a las contradicciones en las que recala el "feminismo fundamentalista", al sostener que todas las mujeres corren  el mismo riesgo ante los hombres. "Los hombres son todos iguales" se erige en su mas señera pancarta. Ciertamentamente, semejante simplismo se convierte en falacia al tomar contacto con el aire, ya  que, no todas las mujeres corren el mismo peligro de sufrir maltrato por su pareja. 


Hay factores de riesgo como el alcoholismo, la drogadicción o la marginación social que, incrementan sensiblemente la probabilidad de que una mujer sea maltratada por su pareja. Esta fallacia ad populum se anula a sí misma cuando a ese "todos los hombres son iguales" se le enfrenta "todas las mujeres son iguales". Cuando bien se sabe que no hay un ser humano igual a otro. 



Porque convalidar esto, sería un inadmisible acto de injusticia contra los hombres que son buenos maridos y/o novios de sus amantes parejas mujeres (que son la enorme mayoría). Cuanto menos en Argentina, la sociedad no está dispuesta a asignarle valores morales de normalidad a dicha falacia.   




Reconocer esto no significa diluir el fenómeno en un conjunto atomizado de casos aislados. Hay que tener siempre presente que la violencia contra la mujer en su rol de esposa, novia o amante; se inscribe en un marco social donde desde lo cultural, moral y ético, se le reconocen a las mujeres los mismos derechos sociales y políticos que al hombre. 


También están aquellos que han sucumbido ante la tentación del "populismo punitivo", es decir, creer que estableciendo durísimas condenas penales se logrará disuadir a los potenciales victimarios de que se abstengan de cometer este tipo de delito. Evidentemente esto es otra enorme falacia. Tampoco le sirve de mucho a la familia de la víctima fallecida. La solución óptima al problema es que no se concrete la violencia física. 



Los grupos más radicalizados, tal el caso de las "feminazis", han ido mucho mas lejos, para terminar postulando que "Es inútil  acudir al Estado (y al derecho penal), por considerar la institución estatal como uno de los principales agentes de la dominación patriarcal". Suena paradigmático esto, sobre todo en un país como Argentina, dominado desde hace varios años con mano de hierro por una mujer.  




El aumento de las penas instaladas por la ley de Protección Integral a la Mujeres (25.485) se ha mostrado ineficaz como mecanismo de prevención contra la comisión de nuevos delitos. Hay que tener en cuenta que, en éste tipo de delitos es muy frecuente que el agresor sea el mismo que llama a la policía para denunciar el homicidio, o, termine suicidándose tras cometer el delito. En Estados Unidos hay más de 2.000.000 de personas sometidas a penas privativas de libertad. En EE.UU. donde la cárcel ha sustituido el estado asistencial o estado de bienestar, también los resultados siguen siendo pésimos.  

Porque lo que hace la justicia es limitarse a indagar sobre la existencia de una persona física de existencia real, para a posteriori del delito proceder a juzgarlo y eventualmente condenarlo, dejando traslucir que efectivamente desde lo doctrinario, se toma la violencia de género no como una fenomenología social, sino como "casos aislados", volviendo así a instalar un dialelo in eternum.   



CONCLUSIONES


Hay cosas que el Estado puede y debe hacer, si es que, pretendemos que la marcha de hoy logre cambiar algo. Una de ellas, es impartir explícitas directivas a todas las fuerzas de seguridad del país, sin distinción de jurisdicción; para que se atiendan convenientemente a partir de ahora, todas las denuncias que las víctimas realicen. En otras palabras, que no sean victimas además de la violencia física,  de la indiferencia del Estado (como se ha visto hasta ahora). 



Proveer de ayuda económica y material a las mujeres en situación de precariedad, y que como tal, presas de los condicionantes que impone la misma disfuncional relación de pareja. No quiero extenderme en éste punto, porque no soy político ni experto en la materia, pero se me ocurre que ocuparse de la vivienda, alimentación y primeras necesidades sería una interesante manera de comenzar. En síntesis, esto es lo que considero factible, no más que eso. Quizás me equivoque (siempre me equivoco).  



Pero respecto al tema de fondo, no tengo soluciones para aportar, si para filosofar. El filósofo y también psicólogo estadounidense George Herbert Mead sostiene que "un individuo construye su identidad personal en una especie de diálogo con los demás"






Es decir que, los seres humanos construimos nuestro individualismo identitario mediante la socialización. Explicado de otra manera, ésta teoría propone que nuestra identidad o "self" (palabra usada por el yankee), se deconstruye como el aspecto constitutivo más íntimo y privado del ser en cuanto ser; ergo esa dimensión formada por nuestros impulsos, por nuestro lado más creativo, más rebelde y más emocional. 



Es ese mundo en donde cada uno de nosotros, se transforma en el preceptor y custodio de los deseos inmanentes y esenciales, aquellos que nos mueven a explorar nuevos territorios de la sexualidad, de la punción material emergente del principio de realidad y del principio de placer, más las pulsiones de vida y de muerte que nos resultan naturales. Justamente todo aquello que, negamos conscientemente pero que nos consagra como los seres unigénitos, especiales e irrepetibles que somos. 



Pero esa dimensión está rodeada de otro universo que lo condiciona. Representada por las personas que nos forman, cuidan y moldean desde que nacemos, para luego seguir siendo influidos por la gran sociedad.  Aquí es donde entran en juego las normas morales y sociales que consumimos, y son para los efectos, los que separan a los golpeadores de los hombre dignos.  






Es decir que, del resultante de la tensión que se establece entre nuestras motivaciones mas íntimas con el marco moral  de la sociedad que nos modela saldrán las identidades que nos caracterizarán de adulto.   


"La identidad o el self es el resultado de una especie de acuerdo, no siempre armonioso por supuesto, entre lo más impulsivo de nuestro ser y las expectativas de los demás que hemos interiorizado" (G. H. Mead dixit). 

En síntesis, si bien se intuye que los derechos de la mujer han evidenciado una enorme evolución en el sentido de la justicia, cuanto menos en Argentina; también es cierto que ha chocado con la instauración de una nova costumbre moral sospechosamente libertina, anárquica y tergiversada. Donde la marginalidad goza de un oprobioso abolengo auspiciado por la política. 

Esto no es concluyente pero, sin duda se erige como un obstáculo importante para la evolución del tipo de hombre que demandan los tiempos modernos. El hombre golpeador y femicida, no es más que el producto de la crianza de madres y padres machistas, y de la formación recibida por una sociedad que se ha vuelta primitiva. 

La mujer es algo sagrado, un tesoro precioso, es la base de la vida en el ser humano... ¡CUIDÉMOSLA!  

Exclusivo para DIARIO LITERARIO DIGITAL 



Share this article :

Publicar un comentario

 
Letras Opacas.org | |
Copyright © 2011. DIARIO LITERARIO DIGITAL - All Rights Reserved
LETRAS OPACAS (Diario Digital Literario) .Argentina
Proudly powered by Blogger
Conseguir la ú…e Flash Player Blogger {{Usuario escritura-4}}width=device-width, initial-scale=1.