Misterio en Venecia. | DIARIO LITERARIO DIGITAL

Misterio en Venecia.

martes, 9 de junio de 2015 0 comentarios


"Hay quien cree que Venecia no existe.


(Yo les digo que sí.)"





Cuento escrito por Eduardo Mizrahi.



Hay quien cree que Venecia no existe.
(Yo les digo que sí.)
Estuve una vez en esa ciudad de ensueño, de magia, de
misterios indescifrables.
Había llegado yo de la zona de la Toscana, de Firenze, donde
había podido procurarme el sustento de manera digna como
pocas veces en la vida, trabajando.
No es que me sea demasiado grato, pero debo reconocer que
la vida es dura para quien nace en la pobreza.
Existen varios destinos posibles para mantenerse dentro de la
ley y a la vez no ser humillado hasta el hartazgo...
(Ni el clero ni la guerra son lo mío.)
Fui forzado a la servidumbre, al escarnio, al desprecio.
Encontré consuelo en el saqueo de los talegos de los
pudientes, los impíos, los explotadores...
Pagué mis errores con sangre: diez años estuve sin ver la luz
del día.
(Esa humedad...esas ratas...)
Vagué de aquí para allá al abrírseme las puertas del presidio.
(Pasé frío, hambre, soledad, locura...)
Recalé por fin en una obra en construcción y la
sorpresa...necesitaban un constructor (más) por mendrugos a
la carta.
Fui feliz mientras duró.
(Mi estómago no chirrió de hambre.)
La cruz del campanario que coronaba la iglesia se elevó con
firmeza rumbo al cielo...
(¿O debería decir el infierno?)





2

Finalizada la construcción de la infamia, volví a las
desventuras de la indigencia.
Para no perecer ni robar me escondí en una carreta que
transportaba víveres, rumbo al norte.
(No fui descubierto)
Llegué por fin a la ciudad que imaginamos y nunca vemos, la
 mágica...Venecia.
Convencí al gondolero con mis súplicas, mis quejidos, mis
lamentos...sin ceder a sus instintos carniceros.
(No fue una empresa sencilla...tal vez mi perfecto recitado de
 Virgilio haya colaborado.)
(Aunque no puedo estar del todo seguro, ya que el gondolero
 no emitía sonido alguno...se limitaba a escupir con
parsimonia y puntería excelsa el tabaco pringoso que con
fruición mascaba.)
Y fue así que desembarqué en una plaza magnífica, bella
hasta el dolor, inenarrable como el misterio...el misterio de
Venecia.




3

Y me perdí entre la gente, los aromas de la feria, el incienso,
los perfumes de pescado y los pimientos, el bullicio...
De golpe y porrazo me encontré en un patio interno que se
abría a la vista luego de pasar bajo una arcada
fantasmagórica, inquietante...
(Y estaba más solo que Jesucristo en la iglesia.)
Y empezaron a brotar las palabras, los números, las
letras...supongo que eran los antiguos caracteres que
utilizaron los patriarcas de los hebreos para nominar lo
 innominable y desempolvar el espanto de lo inaccesible.
Lo innombrable y nefasto se corporizó frente a mí y se
apoderó de mi completa percepción, mi voluntad, mi
discernimiento.
Salí de ese patio secreto con una máscara rumbo al Carnaval
 de Venecia...
El resto es historia conocida.





Para leer todos los escritos de Eduardo Mizrahi debes hacer click en:
Página de Eduardo Mizrahi.




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