El amor: condena y salvación (prosa) | DIARIO LITERARIO DIGITAL

El amor: condena y salvación (prosa)

jueves, 4 de junio de 2015 0 comentarios

"El amor genera problemas que solo soluciona el amor"



Escrito por Lic Ramón D. Peralta

POEMA EN PROSA






Hoy podría escribir cualquier cosa. Versos, ensayos, sonetos, prosa, novelas, cuentos - mi testamento -, eso; seréis mi mejor canción. Me finjo escritor y me funjo espectador. No me animo a escribir ¡te amo!..., ante tan asaz amor. 

¿Cómo hacerlo si te tengo, te siento, te respiro, os vivo?, ¿por qué habría de escribir sobre el amor, si nunca necesité literarlo?. Jamás supe lo que es la desilusión, los celos, ni el temor. Mi amada, siempre ha sido mi primer amor, mi mejor lección. 

¿Mi culpa?, son todas, lo ideal, atenderlas de a una. Asediador de formalidades, sicario de la no solemnidad y la rebeldía, nada me impidió enamorarme de mi primer esposa. 

He blasfemado contra toda moralidad social, divorciado, desterrado, perdonado, vagabundo averno. He maldecido en vano mi poco atino, y he depredado lo real hasta calarle los huesos. He mordido todas las manzanas del paraíso, haciendo caso omiso a la saciedad.


Miro de soslayo mi pretérita otredad, corroído por el vaticinio de la novedad. Siempre esperando poder olvidar. Mi comunión con la nada, puso cielo al revés. Clavé los dientes en mis remordimientos, en los entresijos de la carne. Hice girar mis peores ideas en danzas paganas, sometiendo los misterios que moran en mi boca y en una mente tan prolífica en sinsentido. 

¿Dónde habré de hallar el elixir del devenir que indulte el pulso del espíritu y de ésta alma kamikaze?. Tras de mi, solo hay difuntas penurias de anhelos expurgados en el cautiverio de mi propio ego. 

Nada puede inseminar ya, un pasado que nació estéril. Esta confesión es un desbarajuste. Por lo visto, busco sin encontrar argumentos inmaculados; que expliquen los restos de mis ardores, intactos pecados, so excusarme ante mis sacrílegas fatigas. 

Ojalá pudiera añadir a la insidia que embriaga éste reto de conciencia, la ausencia de gravedad ante la alerta, manternerla despierta ante el sufrimiento y el desconsuelo, tembloroso sonido del alma, que solo reclama silencio en la calma.


Destrozar esos recuerdos, torbellino de emoción, escurrir el desastre de mi música, por los espacios indultados de mi musa. Hoy, disfruto de ella nuevamente, apasionado aquellarre de paradojas, la amo, la adoro, mujer hermosa. Ojalá fuera del alma el vacío y del corazón la nada, no pude, ella es todo y hada, primorosa. 

El amor eleva y condena, el amor llena los años. Son sus ojos, por donde miro los destellos de un nuevo día, melodía, amiga mía. 

La indecorosa curiosidad condensa el tiempo por el que nos comprometemos, como si en ese salto hacia el vacío, nos fuera toda cuanta vivencia intuimos. Los instantes se diluyen; el tiempo se aliviana en su rumbo a la muerte. Indiferentes a la experiencia, a la mente, sorteamos día por día, invertimos cada céntimo de dicha, lo echamos en suerte. A veces te añoro lobreguez, los calveros del amor hoy ocupan tu lugar.


Fue curioso el principio y el final, el alienado enamoramiento, oculta un equívoco kafkiano que transforma la pasión en procesión de temblores. El pensador enamorado, renuncia a la eternidad, para consagrar cada instante en un festival de ingenuidad. El amor no nos puede hacer escapar de lo otro, pero nos puede curar la resignación. Y ese retiro, es religión de hombres.

Si tuviera que volver a sufrir lo negado, por recuperar lo recuperado, lo haría sin pensarlo, estoy enamorado. Sin el presentimiento del amor, de la muerte en el dolor, y del maldito contraste, la vida sería asfixiante, aburrida, absurda. 

El hombre moderno aguarda sigiloso sus tentaciones, urdiendo desde la cuna ficciones de una existencia prosaica, hasta que reconoce al amor; cuando lo enfrenta con valor y gallardía. Conocer el amor es un milagro, no reconocerlo, una calamidad.


Llevado a su máxima expresión, el amor que se vive en pareja, es sacrificio, es estigma, es renunciamiento a todo en cuanto he de idealizarte, curiosidad. 

Solo un corazón suicida, puede vencer las estigias de la razón, quizás por ello; la razón cuando pierde se rinda, de ninguna manera se suicidan juntos. Solo el amor verdadero puede vencer al tedio de la monotonía. 

El matrimonio joven es antinatural, porque cercena la sed del saber inmanente al hombre, erigiéndose como un dique arbitrario del crecimiento intelectual. 

La búsqueda perenne del limite, exaspera por lo distópico. La muerte de la libertad, hace honor a perpetuidad mayúscula a nuestra natural ansia de certeza. Pues ella es la invención en la que depositamos todo, banalidad insoportable del tiempo. 

Para el espíritu humano, el hedonismo existe en tan exigua medida como cualquier otra cosa. Cuando el amor os aplaza, las viejas verdades sucumben ante la antifilosofía, una tradición en el lenguaje del romanticismo. 

¿Qué sería de éste mundo sin los fetiches líricos del idilio?. Solo siento que te necesito, no puedo ni quiero vivir o morir sin ti. Y por sobre todas las dudas, necesito con premura que exista un Dios; de ninguna otra manera podría explicar semejante locura. Te amo, no quiero volver a escribirlo.-

DEDICADO A MARCELA (Mi ex esposa, eterna amante)

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