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Cuando Cristina ame a Mauricio (Parodia)

miércoles, 17 de junio de 2015 0 comentarios

Scioli y Zanini, ¿y qué harías se vieras a Macri aliado con Cristina?


Nada más adecuado que la batucada para describir la política argentina


Escrito por Lic Ramón D. Peralta



COLUMNA DE OPINIÓN 

Scioli y Zanini 2015

El amor suele ser lo más importante entre los jóvenes y adultos que no tienen cosas mejores que hacer. Eso le confiere una especial jerarquía al amor en países como Argentina, donde la pérdida de tiempo se ha vuelto más popular que el fútbol. Segundo en el ranking (ahí nomás), se encuentra el espanto, quién en ocasiones suele quedar primero. Razón por lo cual, no sin fundamentos, se ha instalado en calidad de postulado la idea de que "Los que no se unen por amor, se unen por espanto".

La sociedad de Daniel Scioli y Carlos Zanini, es lo mejor que le pudo haber pasado al desconcierto. La continuidad del modelo se asegura así, cuatro años más de rotunda incertidumbre. Fiel a su tradición, el peronismo sigue demostrado que puede llegar a ser cualquier cosa, de hecho lo es. Hoy muchos festejan, sobre todo los que han hecho de la política un medio de vida (deshonesta).   

Cuando el pasado sigue instalado en forma de tantos rostros fantasmagóricos, es porque hay demasiada injusticia y crueldad sin consuelo ni reparación. Esto explica por qué la sociedad argentina imagina el futuro pensando siempre el mismo tipo de pasado, pues la mera sospecha de cambio los atornilla a otros tiempos pretéritos. Los que gobiernan montados en el púlpito de la obsolescente corrupción, conminan a las masas a votar la única alternativa al pasado, mientras reviven el caudillaje decimonónico con impoluta nitidez. 

Nuestra imaginación está en crisis, también es hora de que el Estado imagine por nosotros. Un Estado grande nos garantiza un pueblo sin sentimientos, pensamientos ni sueños propios.  Como dijera Flaubert "Ser estúpido, egoísta y estar bien de salud, he aquí las tres condiciones que se requieren para ser feliz. Pero si os falta la primera, estáis perdidos". Argentina es un país de personas felices.

Que Zanini y Scioli puedan ganar, no asusta tanto como el ver que la oposición también puede ganar; estamos rodeados. Los que peinamos canas y hemos tropezado con algún que otro libro, aprendimos que la piedra filosofal y la magia alquimista son excelentes para entretener a los niños, pero que, no solucionan problemas. 
 
Con esto quiero decir que, aunque cual avestruz paranoico, pretendamos vivir con la cabeza metida en el pozo, tarde o temprano alguien habrá de ajustar una economía que parece un gallinero hecho de cartulina. No se trata de opciones, sino de necesidad. Y aquellos cabezas de alcornoque que sugestionan a las masas a creer en cuentos de hadas, elfos y cronopios, habría que exorcizarlos con aguarrás.    

La precariedad y fragilidad moral de una sociedad se mide por la cantidad de miedo que supera al deseo, y por su capacidad de adaptación a la mentira institucional. De la misma manera que un rascacielos se clasifica por la cantidad de pisos y sus metros de altura.
 
Los argentinos aprendimos a votar al oficialismo cuando estamos desesperados y a votar a la oposición cuando estamos peor. Y ciertamente este estadío de desesperanza moderada se la debemos a los sempiternos diagnósticos apocalípticos de los gurúes de la oposición, quienes suelen pronosticar el fin del mundo todos los años, para que finalmente las masas sientan que se han salvado nuevamente, ante la no llegada del armagedón. 

Recuerden, nada más eficiente para  hacerle comer la papilla a los borregos, que la psicología inversa.    

Esta fisonomía teocrática que ha adquirido el caudillaje vernáculo, ha logrado  reinstalar las añejas prácticas Mayas, en donde la plebe le agradece a sus Dioses cuando llueve y se flagela cuando hay sequía, preservando así a sus deidades de cualquier tipo de responsabilidad por la pésima realidad en que viven. Eso incluye obviamente,  justificar todos aquellos hombres y mujeres que se están fundiendo y arruinando con éste modelo, pues el sacrificio pagano también se ha reinstaurado. 

Muy internamente, nuestros compatriotas nos avergûenzan porque no entienden al líder supremo que guía mi norte, mientras el compatriota "enemigo" (aquel que piensa distinto), siente lo mismo pero desde el otro lado del espejo. Por suerte tenemos un frondoso grupo de votantes independientes que se destacan por terminar de encumbrar al peor de todos en el poder ¿Cómo podría fallar un sistema de éstas características?  



Es digno de especial consideración el hecho de que la costumbre pueda ocupar perfectamente el puesto de la idiosincracia cívica y republicana, quien ha encontrado su basamento en la mediocridad más que en la justicia y el deber ser ¿A quién habría de importarle el sufrimiento de los desposeídos y necesitados, de los compungidos, de los afligidos, de los condenados a seguir eternamente en la angustia?


Los más dotados, han imaginado un Scioli presidente evocando las clásicas encíclicas peronistas que, establece en su prólogo "El que es electo gobierna y los demás acompañan". Postulado tan bien comprendido por Néstor Kirchner en el 2003, y tan mal olvidado por Eduardo Duhalde. Nada más irónico que festejar el "día de la lealtad peronista". Es como ver a Ricardo "conchita" Barreda defendiendo la violencia de género.    


La pregunta que muchos se hacen no es si Scioli le hará pito catalán a Cristina una vez en el poder, sino ¿cuánto tardará en hacerlo?. Pero hoy alguien me dijo con marcada entonación apodíctica ¡Pero para eso lo puso a Zanini! y agregó ¡Zanini es Cristina de traje! (obviamente lo había leído en los diarios). Creencias de barricada, mientras Cristina se conforma con que no la manden en cana. 


 


De considerar realmente inteligente a Cristina Fernández de Kirchner, sería rudimentario suponer que ella se ilusiona con preservar un poder del tipo Chasman con un Scioli y un Zanini del tipo chirolita. Porque el mismo sistema presidencialista dada la solidez de sus formas se halla inmunizado de esas construcciones ¿Quién en su sano juicio abdicaría ese poder en manos de alguien que ya no tiene razón de ser?  



Lo más curioso es que, un triunfo de Scioli-Zanini, no solo acabaría con el reinado de Cristina tal como lo conocemos, sino que escribiría el epitafio en la lápida de Mauricio. Porque tampoco Macri, habría de asegurarse la hasta ahora entidad dominial que sobre la ciudad de Buenos Aires supo edificar. 

Cristina sabe que se va, pero Macri de no ganar, quedará como funambulista en un hilo dental. Y bien sabemos que las caídas en política, suelen dejar lisiados de por vida a los accidentados. Pero dos lisiados, heridos y traicionados pueden llegar a complementarse en un devenir de nostalgias y reminiscencias proselitistas. Muero por ver esa futura alianza entre Cristina y Mauricio, y bien dije; ojalá que lo vea desde el más allá, porque sin duda en el más acá me moriría de risa. 


Los políticos son todos iguales, lo que si es diferente es la percepción y la creencia del votante. La política es el arte de lo posible, pero ninguna posibilidad goza de tanta libertad como en Argentina

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