Nihilismo chino y su política comercial (Filosofía) | DIARIO LITERARIO DIGITAL

Nihilismo chino y su política comercial (Filosofía)

lunes, 11 de mayo de 2015 0 comentarios


FILOSOFÍA ECONÓMICA



 

Escrito por Lic Ramón D. Peralta


Exclusivo para Diario Literario Digital


MIRADAS DIFERENTES SOBRE LA POLÍTICA



Continuando con la segunda parte de éste Ensayo VISIÓN NIHILISTA CHINA DE LA DEMOCRACIA, diré que luego de tantos siglos de anarquía, guerras fraticidas y escisiones internas, todas las filosofías políticas chinas, tan antiguas como su civilización, coinciden en señalar que "en el principio todo era el desorden porque los hombres tenían opiniones diferentes sobre las cosas y eran como fieras" (Mo Ti). Sin embargo, tanto el confucionismo como el taoísmo (las dos principales corrientes filosóficas de China) postulan que, debe ser el "líder" el que imponga su voz y su opinión sobre el resto y así establecer el orden.


Para la filosofía política clásica china no hay lugar para el diálogo - la dialéctica -, partiendo, por acaso, en la interpretación de cada "escuela de la virtud". Es decir que, para la intelectualidad china, la diversidad de perspectivas y opiniones (libertad), atentan contra la salud del orden, la institucionalidad y la gobernabilidad.


Así lo hace explícito el confucionismo, por lo que cada uno debe acatar y someterse voluntariamente a su posición inamovible y eterna en el cosmos, cuya manifestación evidente, se expresa a través del "rito". La disciplina, para que prevalezca, debe ser practicada como un ritual. Cosa que se vislumbra, en el tipo de contracción y abnegación al trabajo de los ciudadanos chinos.

Tampoco es importante el diálogo para el taoísmo que indica una y otra vez que, el Tao no se puede expresar con palabras y que, por lo tanto, estima (como los confucianos) - por encima de todo -, que lo mas conveniente es el "silencio".

El dogma político chino, como verán, es decididamente autocrático, centralista y totalitario, cosa que explica por qué, en el fondo, tampoco cambió nada cuando se derrocó al último emperador, ni en cada reforma contra-cultural practicada por el partido comunista chino. Se asume que, China no resiste nada que se le parezca a un "sistema democrático". 


No obstante, hay muchos puntos en común. La filosofía política china, tanto como la occidental tienen un efecto modelador en la mentalidad, moral y ética de sus respectivas sociedades, por lo que, pese a sus supuestas - "profundas diferencias" -, el impacto que generaron en sus respectivos pueblos fue algo estructural, indeleble y profundo, en ambos casos.

La filosofía occidental debate entre la ambición y la modestia; el individualismo y el colectivismo; el espiritualismo y el materialismo; el sujeto y el objeto, siempre colocando a dos elementos absolutos y opuestos que se confrontan entre sí, tratando de determinar cuál es el "correcto" o el "incorrecto", el "verdadero" o el "falso", el "bueno" y el "malo" - cuál es el que prevalece y cuál es el derrotado -, cuál es el "Superior" y cual el "Inferior".


Mientras que la filosofía china tiende a considerar a los opuestos como "complementarios sin absolutos" o "dilemas no deterministas", ya que dichas filosofías (en formato de dogmas para los comunes) - forman parte de un todo que se interrelaciona entre sí -, condicionándose solidaria y recíprocamente, causando por ende, que se inmunicen ante cualquier tipo de absolutos.

Generando recurrentes paradigmas, ya que incluso sus confrontaciones dialécticas, procuran cambios consustanciales que, reestructuran las paradojas, refutando y verificando simultáneamente a cada contradicción, según se presente tal o cual secuencia causal, circunstancias, mutación o proceso.

Esto explica en gran medida por qué la filosofía política china, hace hincapié en la búsqueda del verdadero funcionamiento de la naturaleza, orígenes, esencialidad, inmanencia y sus argumentos, para así entender, cuál elemento es el orden de lo "correcto", dejando el concepto de "incorrecto" como un mero desorden de comprensión y aproximación al conocimiento de la naturaleza.


El desorden precede a la nada, y es precisamente sobre la conciencia de ese ex-nihilo, en donde se puede comenzar a construir el todo mediante el orden, que para ser tal, debe ser natural.

 
Al advenimiento del verdadero "Orden Natural", los chinos lo denominan "armonía", por ende, la pesquisa de la armonía, no solo es considerado natural, sino que suele ser la "misión ulterior" de las mayorías de las corrientes filosóficas chinas. La búsqueda y aproximación a ese conocimiento de la verdadera naturaleza, es entendido como "sabiduría", ergo la vía para lograr el desarrollo cognoscitivo puro.

Los occidentales, pendulamos entre fenomenologías, estructuralismos del lenguaje, positivismo y existencialismo ("la existencia precede a la esencia"). Sin lugar a dudas, los occidentales nos creemos superiores a la misma naturaleza. 


Así todo, la interpretación de estas dicotomías y los fines a considerar por ambos hemisferios filosóficos, varían según las diferentes escuelas de pensamiento de cada uno de ellos, tanto de Europa como de China, así por ejemplo, el Confucianismo considera como premisa la lealtad a la familia y el culto a los antepasados, y entiende por "sabiduría" a la instrucción académica y a la educación cultural, mientras que, el Taoísmo rechaza esas argumentaciones sosteniendo que, la lealtad y el culto a la familia solo son formas de dogmatizar al ser para restringirle su libertad de pensamiento y hacerle acatar las ideas, preconcebidas e inculcadas por la genealogía, por lo que, la visión de "sabiduría" se sitúa en el antidogmatismo y el sincretismo.


El Taoísmo por su lado, sostiene la necesidad de evitar sumergirse en doctrinas preconcebidas de cualquier índole, ni siquiera en la educación académica impartida por las escuelas y universidades, tampoco en las creencias de culto, instando a desechar todo tipo de lealtad incondicional al clan familiar, ya que el conocimiento, debe alcanzarse mediante las máximas expresiones de libertad y autocuestionamiento, so los taoístas consideran "sabio" a quien adquiere sabiduría mediante la retrospección y la observación introspectiva, crítica e imparcial, y no, en quienes buscan conocimiento mediante el estudio de dogmas impuestos por determinada escuela del pensamiento o creencias teológicas, acatadas ciegamente por la mera sumisión a la autoridad política o religiosa. 


Para cerrar éste título, diré que el concepto de "armonía" de los chinos, eyecta la idea de que el orden natural solo puede palparse si se evidencia un cierto equilibrio en las contradicciones. Para los taoístas el equilibrio entre Yin y Yang (dialéctica para los occidentales) es fundamental, motivo por la cual una sociedad equilibrada no posee castas diferenciadas, es decir, donde una clase social oprime a la otra.

Lao Tsé y Chuang Tsé platean que una sociedad con clases altas, medias y bajas, representa el desequilibrio, al ser el "líder" el que consume excesivamente, a costa de la explotación del pueblo, y en éste punto; se asemejan a pensadores occidentales como Karl Marx, Mijaíl Bakunin y Pierre Joseph Proudhon (entre otros), al sostener que la igualdad solo se obtendrá al suprimir definitivamente el poder del ente formal y hegemónico (el Estado), para luego sustituirlo por un nuevo orden sin clases sociales.


Otras similitudes se aprecian en los asuntos referentes a la religión, donde por lo general, las creencias de los sectores filosóficos más conservadores de ambos continentes, siempre tiende a promover la creencia teísta y el respeto a las autoridades religiosas, tal como sucede en el Legalismo, Confucianismo, Monarquismo y Capitalismo, mientras que sus opositores plantean ideologías revolucionarias donde desacreditan al poder sacerdotal por considerarlo alienador y defensor de las castas dominantes, y descreen de la existencia o intervención de las divinidades, volcándose a pensamientos ateístas o agnosticistas, tal como sucede en el Taoísmo, Budismo, Marxismo y Anarquismo.


UNIVERSALES DEL DOGMA POLÍTICO


Tal como señalé en la segunda parte de éste ensayo, los intelectuales chinos; o bien - su Think Tank -, hacen una lozana separación entre los tópicos sociológicos y políticos de la coyuntura, que pueden o no ser consagrados en "típicos" por el poder político (causas de estado); respecto de los elementos primordiales ergo universales del dogma político argentino, lo cual no es óbice, de que admita una cierta evolución y aggiornamiento a través del tiempo. Los tópicos convertidos en tipicidades producen ideales políticos, que son momentáneos, perennes y siempre radicales. En cambio, los pilares basales del dogma, son estructurales, profundos, medulares y definitorios, cual si fueren auténticos "universales filosóficos" (sin serlo en su acepción lato - para los universalistas).

Si bien, admito será tema para la polémica, los chinos creen que los sesgos y anclajes heurísticos más importantes, ergo aquellos que conforman la raíz del tronco cultural del "ser argentino" son:

1.- Un paradigmático sentido de pertenencia, ergo "nacionalismo", que es tan dialéctico, como sus formas crípticas de manifestarlo. Esto significa, que el odio y el amor a su propia patria, son cara y seca de la misma moneda.

2.- El "ser argentino" se evidencia también en una especial predisposición a la neurosis sentimental, impregnada de romanticismo, idealizaciones, estereotipos y abstracciones épicas. La emoción y la imaginación, preceden a la racionalidad.

3.- Férrea suscripción a un tipo selectivo y especial de "doctrina anti-imperialista", ergo rígida postura cultural y cognitiva, que lo lleva a rechazar determinadas acciones, insinuaciones o presunciones, relacionadas a la apodíctica "Teoría de la Explotación". Normalmente direccionada a los clásicos "imperios occidentales", por caso, Gran Bretaña o la Comunidad Económica Europea, pero muy especialmente, referida a EE.UU.

4.- Filosofía Populista, que por tradicional, se presume "naturalizada". Es decir que, también se la considera supraestructural respecto de las concepciones más flexibles o más estatistas. Tanto se hable de políticas económicas con ciertas dosis de liberalismo, o cierta dosis de dirigismo e intervencionismo, la participación activa del Estado siempre girará como el epicentro de todas las discusiones y demandas políticas. El imaginario colectivo mayoritario, siempre orbita en derredor de la doctrina "Estado de Bienestar".

5.- Politización de los negocios. Los chinos aseguran que, en Argentina puede haber - (y de hecho los hubo) -, gobiernos inclinados al neoliberalismo, inclinados al monetarismo o inclinados al neokeynesianismo, sin que cambie la esencia del juego. Es decir, para hacer negocios en Argentina, siempre (existió y) existe, la necesidad de negociar primero con el poder político de turno. Excluyente. Nunca hubo una apertura irrestricta de los mercados en su acepción lato. En síntesis, el poder político en Argentina es omnipresente y omnipotente en materia de economía y negocios.

6.- Hiperrealismo, consumismo y hedonismo. La clase de "ser argentino" que han estudiado los chinos, y por ende, han teorizado; se trata de un tipo de "ser en si", que deconstruye "para si" un devenir de "realidades imaginarias y forzadas", ergo se auguran como más reales que la misma realidad. En otras palabras, el argentino promedio, no admite ninguna naturaleza, esencia, inmanencia y ningún tipo de realidad que se oponga o ponga en dilemas a su "hiper-realidad".

El consumismo a destajo, aporta una suerte de desquiciante necesidad de abolir todo tipo de sacrificio que signifique una evolución en el largo plazo, en privilegio de un presente que se intuye como "único". El placer de vivir el momento, condena a priori, a que todo proyecto de futuro nazca póstumo. Para los chinos, los argentinos no piensan en el futuro, mientras tengan un presente que los satisfaga. Cosa que opinan en general, de casi todo los occidentales. 

VENTAJAS COMPARATIVAS DE CHINA

Me tomé el trabajo de investigar, estudiar, interpretar y escribir las partes precedentes de éste Ensayo, no solo por considerarlo necesario, sino por entender que, es lo más importante. Y por ser lo que en definitiva hacen las élites ilustradas chinas, antes de pergeñar sus legendarios "planes estratégicos". Cosa inimaginable en la mente de cualquier argentino tipo.

Porque tanto la sociología, la psicología, la política, la economía, la moral, las costumbres, los sentimientos y la filosofía de un pueblo; necesitan - de querer ser eficientes -, nutrirse de todas las fuentes confiables de información. Para ello, los chinos entienden que todos los seres humanos son ante todo, "unidades dialécticas de información".

Para no entrar en el sórdido reduccionismo y simplismo, diré que, los chinos con gran sabiduría, han sabido retratar como nadie, algo que nosotros mismos desconocemos, la naturaleza y esencialidad del "ser argentino". Ese conocimiento trascendental les confiere una ventaja mercadotécnica especial y portentosa.

Porque de todo lo expuesto anteriormente, ahora podemos comprender por qué ha sido tan eficiente la táctica de "No Injerencia Política en los Negocios".

Esto que, a prima facie, parece simple de entender, encierra un compendio tautológico, axiomático, praxeológico y teleológico que hasta ahora, ninguna potencia occidental había captado en su justa dimensión - mucho menos -, puesto en práctica.

PRINCIPALES FORTALEZA EN LA MERCADOTECNIA CHINA

1.- A diferencia de EE.UU., en primer lugar, Europa y los Organismo Multilaterales de Créditos, con el FMI y el Banco Mundial a la cabeza, los chinos, sea para invertir, prestar o ambos, no exige ningún de tipo de resultado económico y financiero. Tampoco demanda suscribir determinada tipología en materia de políticas económicas, estadísticas, contabilidad ni resultados fiscales y/o comerciales.

2.- Esa filosofía política de "no injerencia" en los asuntos internos de los países, ha resultado decisivo en materia de penetración financiera y proliferación del comercio exterior de China. Ya que China, de ésta manera, se convierte - en muchos casos -, como la única fuente de provisión de financiamiento y adquisición de materias primas de aquellos países sancionados y/o bloqueados por occidente, ya sea de manera dolosa, culposa o ambas. Dictadores, tiranos, gobiernos golpistas, militares, de tinte terrorista, autoritarios, totalitarios e incluso aquellos que están sumergidos en profundas guerras civiles, encuentran en China y su particular forma de hacer negocios, a su mejor socio y aliado.

3.- China ha demostrado de forma contundente que, sabe aprovechar las consecuencias generadas por tantas décadas de abuso, presión y sumisión impuesta por las potencias occidentales. Mientras EE.UU. y asociados, extorsionan a los gobiernos, condicionando la ayuda crediticia e inversiones a cambio de "obediencia debida", los chinos nos dicen: "No se aflijan, que nosotros deseamos invertir y ayudarlos sin pedirles nada a cambio" (aunque en realidad, siempre piden algo a cambio). Pero no piden que los gobiernos sean a su imagen y semejanza (por ahora).

4.- China se adapta a cada genealogía, psicografía y tipología de gobierno, llegando incluso a moverse como caballo en un tablero de ajedrez, en países en estado de guerra permanente, tal el caso de Sudán, Somalía, Nigeria, etc. El caso de Sudán es paradójico, pues China ha evidenciado una admirable cintura política, al lograr preservar sus negocios petroleros con uno y otro bando. Nada parece obstaculizar los planes estratégicos chinos.

5.- La inteligente explotación de los "universales dogmáticos", es quizás, lo más destacado y sobresaliente de sus políticas mercadotécnicas. Ya que, también se manifiesta como elocuente, el ver cómo han sabido aprovechar el "anclado sentimiento anti-imperialista", "la teoría marxista de la explotación" y la "doctrina anti-colonialista" (mas propia del África). Costumbres, sentimientos y heurística que comparten tanto africanos como latinoamericanos, a pesar de poseer experiencias diferentes.

6.- Otro genialidad de ésta astucia mercadotécnica china, radica en su metodología, instrumentación y cursograma. Esto significa que, la gran eficiencia de estos "Acuerdos o Tratados Estratégicos", se dan siempre mediante o a través del poder político y ejecutivo de turno - como ya se dijo -, sin importar cuan democráticos y republicanos son. Eso le confiere a los caudillos o gobernantes un poder especial ante sus gobernados, ya que, ese monopolio de la financiación y - en muchos casos de la inversión -, se erige en la más formidable herramienta de coerción, dominio y disciplinamiento.

Ninguna empresa privada puede lograr acuerdos bilaterales con sus pares chinos, sin la autorización, aval y auspicio de los respectivos gobiernos. Esto le otorga un enorme poder a los gobiernos, en especial, a los autocráticos y de tinte totalitarios. Quizás, de todo lo enunciado, éste, se eleve como el elemento más seductor para los sempiternos gobiernos argentinos.

CONCLUSIONES Y ESCAPE


Como vimos, los chinos desde lo albores de su civilización, vienen "combatiendo" internamente, mediante dos filosofías hegemónicas, en apariencia; explícitamente antagónicas. Una, decididamente centralista, colectivista, comunitarista y en muchos aspectos, absolutista (confucionismo); y otra, exóticamente anarquista, libertaria, anti-estatista, antidogmática, individualista y antitradicionalista (Taoismo).

Y si bien, existen otras corrientes filosóficas muy modernas, no sería descabellado inferir que, son derivaciones de las anteriores, aunque, con un sensible aggiornamiento.

Una nación con miles de años de historia, que osciló entre anarquismo, divisiones fraticidas, guerras civiles y gobiernos imperialistas, centralistas y absolutistas. Las tensiones sociales en China, no es algo que deba tomarse a la ligera, aún, habiendo gobiernos ostensiblemente fuertes.

   
En el desagregado, resulta sencillo discernir que, tanto las filosofías occidentales como la china, se constituyen - en apariencia - en la contracara de la otra -, pero no es así.

La filosofía es una sola, y lo que vemos como presuntas diferencias, no es más que el resultante de la diversidad de perspectivas que puede tener la mente humana y sus sentimientos, respecto de su propia contemplación, percepción y experiencia como causa sui.

De hecho, y sirva solo a modo de torpe ejemplo, el "inconsciente colectivo" de un pueblo de 1.400 millones de almas tan antiguo, amerita cierto tipo especial de personalidad.

El entretejido social, su interconectividad y la simbiosis neurosociológica generada en semejante sistema humano,   debería aportarnos una noción de aproximación a una "realidad" alejada de la nuestra.

Todo es distinto, por ende,  cuando hablamos de "individualismo" en China, no estamos hablando del tipo de individualismo que pregonamos en nuestra estructura del lenguaje, como tampoco lo es, el concepto de política o economía.

Distinción no menor, que se constituye per sé, en el punto de inflexión de éste trabajo (lo cuál explicaré sobre el final). 

No son pocos quienes se empecinan en demarcar el máximo rango de distancia entre ambas dimensiones humanas, afirmando por ejemplo que, el "realismo" tensiona intrínsecamente la apología del estado de derecho, mientras compara al Confucianismo, como una velada predica de que toda sociedad debe ser gobernada por la ética. Como si en uno de ellos se prescindiera de la ética y en el otro de la defensa de los derechos humanos, pero es un error.  

Las dos cosas están presentes en ambas filosofías, solo que la praxis, ethos, pathos y logos, no están concientizados ni absorbidos culturalmente de la misma manera.


Otros insisten en resaltar que la Ilustración (nodriza de las revoluciones liberales y emancipadoras) conminaba a la república, democracia y libertad, en supuesta contradicción con el "Legismo Chino", quien según la versión académica occidental, exigía de una irrestricta lealtad al poder imperial.

Pero tampoco es algo que comparta, China ha tenido posibilidades distintas y condicionantes supraestructurales diferentes, y con esto afirmo que, sería desafortunado afirmar que dicha filosofía china expulsa la "libertad individual" de su dogma. En realidad, el Legismo solo jerarquiza el orden al caos, el colectivo al individuo y el progreso a la decadencia. Y si habla de poder imperial, es porque luego de tres mil años de vigencia de un formato único de gobierno, era lógico que la imaginación política girara en torno a lo que se conocía.

Otro error es creer que: "mientras la competitividad es la ideología esencial del capitalismo, el cooperativismo sería la clave para conseguir la armonía en Oriente".

Hoy vemos como, los chinos han demostrado ser incluso más competitivos que las potencias económicas de Occidente, siendo el cooperativismo un valor ambiguo y prejuicioso.

En China, la educación de excelencia es privada, los mejores centros asistenciales de salud son privados, el grado de competitividad de los chinos comienza desde la educación primaria, se profundiza a medida que se llega a la universidad y continúa en la vida laboral hasta niveles frenéticos y literalmente suicida.

El mayor problema de los chinos desde lo político, y no de ahora, radica en poder preservar una China Unificada, cosa que sería muy complejo de lograr (a entender de los intelectuales chinos) con un sistema democrático. 

Los chinos no son lo suficientemente idealistas, en comparación con su sentido de pragmatismo y utilitarismo. Quizás ésta,  marque una de las más abultadas diferencias entre la estirpe dirigencial vernácula respecto de la china. Pero para equilibrar tales diferencias retóricas, podemos advertir como ambos mundos se unen en los niveles de corrupción.

   
El conocimiento, desarrollo y expertise sobre las Ingenierías Financieras y Mercadotécnicas de China están equiparadas con el primer mundo, en especial, a partir de la reciente hegemonía de los derivados financieros y el dinero nocional, que, sumado a una mano de obra barata, ahora también capacitada, y el enorme avance en materia de educación, servicios públicos, infraestructura, y - en especial -, la consolidación de un formidable sistema industrial, financiero, tecnológico y comercial con nítida proyección mundial; han colocado al gigante asiático en el rol activo de duro competidor de EE.UU y los europeos.

Claro que esto no habría servido de mucho, sin ésta cuasi óptima estrategia de filosofía mercadotécnica denominada "de no injerencia política" que, lo llevó a convertirse en una nueva potencia colonialista, sin que los gobiernos y pueblos colonizados adviertan dicha condición.

¿La clave del éxito?, pues, por sobre todo, el inteligente uso que le dieron los chinos a las afecciones cognitivas y heurísticas provocadas por el "dogma político imperante" - en especial -, aquel que está anclado de manera determinista a la doctrina que emerge de "La Teoría de la Explotación".


No obstante lo expuesto, y ya para finalizar, diré que la genialidad de fondo de la filosofía china, estuvo en poder separar, también de manera dogmática; la economía de la política.

Razón por lo cual, resulta tan desafiante para el estudio de las ciencias políticas y sociales occidentales, ya que, nosotros pensamos e idealizamos los modelos políticos atados a la economía, como si se tratase de un solo corpus doctrinario.

Los chinos lograron entender que, podían gobernar su madre patria con un régimen verticalista, comunitarista, dirigista y centralizado, mientras disponía de una economía libre en términos relativos (como todo lo que existe), con apertura de mercados, con una prolífica actividad privada, con empresas estatales protagónicas pero no monopólicas - sumando en consonancia -, una nueva clase media y alta, tan hedonista, consumista y cualunquista como la de EE.UU. o Inglaterra. 

Esa inteligente demarcación entre economía y política, es sin lugar a dudas su mayor fortaleza, sobre todo ante países donde el dogmatismo político los lleva a pergeñar modelos de políticas económicas o economías políticas como "pensamiento único" (tal el caso argentino).  

Este tipo de solución, desde lo filosófico, se puede traducir como el cambio de dirección de las contradicciones (en la dialéctica hegeliana: tesis y antítesis) - es decir - provocar que, las contradicciones se doblen sobre si mismas, para generar un paradigmático "estado de singularidad".

Explicado de manera coloquial, lograr que las contradicciones vivan como entidades paralelas, sin que se exija convertirlos en un - ser para si -, en la síntesis. Pero aquí me detengo, ésta apasionante (para mi) paradoja, merece un tratamiento especial en otro tipo de Ensayo.

Soy consciente que, éste texto no tendrá la utilidad que añoro, y que, incluso, será resistido, cuestionado o incluso, desechado - no obstante -, abrigo esperanzas de que algún día se reivindique en el reclamo. Las inversiones chinas son tan valiosas como cualquiera, no me opongo a ello en absoluto, pero aquí el interrogante de fondo es otro: ¿Aprenderemos algún día a negociar con inteligencia, y defender convenientemente los intereses de los argentinos?.

La modalidad china de interponer al gobierno de turno, como único intermediario en materia de negocios, le confiere un especial atractivo para los políticos, razón por lo cual, dudo mucho que el próximo gobierno en Argentina, quiera modificar algo que es tan "apetitoso" y "poderoso". Hay suficiente dinero en juego, como para poder comprar a cualquier tipo de gobierno en el futuro, salvo que nos sorprenda el milagro de la "honestidad" (una auténtica excentricidad para sociedades con costumbres tan corruptas como la china y la argentina).

Pido disculpas por el pésimo resumen.-

CONTINÚA EN EL MITO DE LAS EMPRESAS ESTATALES CHINAS

FUENTE Diario COPIA OCULTA


Barnett, A Doak, Cadres, burocracy and political power in Communist China.
Columbia University Press, NY 1967
Balazs E. Chinese Civilization and Burocracy. Yale University Press, 1964
Carmelo Elorduy. Dos grandes maestros del taoísmo; Lao tze – Chuang tzu.
Editora Nacional, 1983
Confucio, Analects. Sinolingua, Beijing, 1994
Chantal Maillard. La sabiduría como estética. China: confucionismo, taoísmo y
budismo. Ediciones Akal, Madrid, 1995
Chih Andrew, Chinese humanism; a religión beyond religion. Fu Jen Catholic
University Press, 1981
Chinese History, China Reconstructs Press, 1988
Chu shi and Kü tsu chien. Reflections on things at Hand. Columbia University
Press, 1967
Fung Yu-lan, The Spirit of Chinese Philosophy, Routledge, London 1947
Fernando Mateos, Carmelo Elorduy, Política del Amor Universal, Mo Ti. Editorial
Tecnos, Madrid, 1987
Gunther Delon – Werner Speiser. Chinese Geisteswelt, Halle Verlag, Baden
Baden, 1957
Irene Bloam, Meeting of Minds. Columbia University Press, 1996
Jean Levi, Los funcionarios divinos. Política, despotismo y mística en la China
antigua. Alianza Universidad, 1991
John K. Fairbank, Chinese Thought & Institutions, The University of Chicago Press
1957
Juan Bautista Se Tsien kao. La filosofía social y política del confucionismo.
Editorial Poblet, Buenos Aires, 1945
Lao zi. El libro del Tao. Juan Ignacio Preciado. Alfaguara, 1978
Levenson, J.R. Confucian China and Its Modern Fate. III Vol. 1965
Liu wu-chi, La philosophie de Confucius. Petit Bibliotheque Payot. París, 1963
Luo Guanzhong. A la orilla del agua. Ediciones en Lenguas Extranjeras. Beijing.
1992
Luo Guanzhong. Three Kingdoms. Foreign Languages Press. Beijing, 1994
Pierre Do dinh. Confucio y el humanismo chino. Aguilar
Ping Cheng Yung, Chinese Polítical Thought; Mao Tse tung and Liu Shao-chi, the
Hague, Martinus Hijhoff, 1971
Wu Wei-ming, Confucian Traditions in East Asian Modernity. Harvard University
Press, 1996
Ensayo "Estrategia Geopolítica y de Negocios China Siglo XXI" de Xio Yi Ping MCO Hong Kong 2014

Exclusivo para DIARIO LITERARIO DIGITAL
Share this article :

Publicar un comentario

 
Letras Opacas.org | |
Copyright © 2011. DIARIO LITERARIO DIGITAL - All Rights Reserved
LETRAS OPACAS (Diario Digital Literario) .Argentina
Proudly powered by Blogger
Conseguir la ú…e Flash Player Blogger {{Usuario escritura-4}}width=device-width, initial-scale=1.