La originalidad ¿dónde está? (Filosofía) | DIARIO LITERARIO DIGITAL

La originalidad ¿dónde está? (Filosofía)

miércoles, 20 de mayo de 2015 0 comentarios

FILOSOFÍA DE LA MENTE 





Escrito por Lic Ramón D. Peralta


Exclusivo para Diario Literario Digital



Ayer me llamó el Dr Duek, quedamos en reunirnos por la noche en el departamento del Dr Achilli. Vendrá un nuevo filósofo argentino a la tertulia, Marcelo Ferrari. No lo conozco físicamente, pero lo conozco. Me han hablado tanto de Marcelo (tanto bien), que sería impropio afirmar que no sé nada de él. 


Platicamos sobre qué tema abordar esta noche. Respondí que, podemos hacer cualquier cosa, pero, tratemos de no hablar de filosofía (prefiero que filosofemos). Sospecho que me entendió. Hablar sobre filosofía, no es lo mismo que filosofar. 


Ayer, Gustavo Duek publicó un trabajo muy interesante titulado Witold Wombrowicz y su parodia, en donde se exalta la idealización de un literato utópico, tipificado desde la pesquisa neurótica y obsesiva de la "originalidad pura". 


Una vez al "aire", con gran atino Diego Maañón, comenta en Facebook: "De nada sirve un pensamiento si no pusiera en marcha el del otro. Sería puro onanismo. Ahora; ¿cómo hacemos, o mejor dicho, cuál sería el estado ideal para poder apreciar las cosas en su verdadera entidad, y con total prescindencia de los elementos preexistentes que impiden o condicionan una percepción directa y auténtica?


Retórica consistente y bien formulada. A pesar de mi contumaz "alexitimia", pensé ¡Qué buen tema para filosofar!; y le respondo: "Diego Maañón, muy buena pregunta, sin que se pretenda una respuesta, ergo por delante otra duda subyacente (...) ¿Quizás el olvido preceda la originalidad, la propia náusea, la propia angustia de trascendencia, la propia nada?, ¿Es qué, por acaso, la búsqueda infame de la originalidad sea la profanación del estilo?, ¿No existe una cierta paradoja, al ser todos conspicuos cultores de una originalidad que es tan humana como todo lo humano que la originalidad nos permite ser?...




Luego agrego: "Hay mucha originalidad en la antifilosofía, esa vivisección montada en la parsimonia del dejarse ser, ese toque de campana que nos anuncia el mediodía, esa nota en golondrina... esa melodía que recuerda nuestra infancia, ese momento de lactancia en la nostalgia, escribir lo que me venga en ganas, sin esperar premios, vítores ni andanadas -, esa teoría de cuerdas que aun no puede explicar las verdades del universo. Ser emoción, sentimiento, solo eso (...) quizá hasta resulte original, idéntico a mi mismo. Lástima que mi felicidad o angustia, carezca de interés literario. Saludos." 


Tema que me quedó dando vueltas en la "cabeza". Hoy, me levanté con ínfulas de exégeta. Luego de prepararme el mate con edulcorante, que no es dulce ni mate, me decidí a escribir algo más sobre el asunto (y que ¡Dios se apiade de vuestras almas!).

 
Pero no voy a desarrollar lo evidente de la paradoja, aquella que nos insinúa que, si todos bregamos por ser originales, abdicamos ante la generalización que decanta en el terminar siendo todos en la misma histeria. Esa neurosis y obsesión que, nos lleva a olvidar que la originalidad es una entidad metafísica que gira en torno a una idealización abstracta, según conciencia de ser en el deseo del yo, en cuanto la otredad y sus espejos.  Hablaré de lo no evidente, no lo evidente para mi, obvio. 


Cierta vez, Jorge Guillén en uno de sus mágicos seminarios en España, con la finalidad de reforzar la composición mental del tipo de simbolismo que estaba procurando enseñar, traza  la idea con la siguiente parábola: "Un batallón se ve asediado por tres regimientos. El Jefe del batallón, arenga su tropa ¡No tengáis miedo, que cuando se acerquen, le soltaremos los leones que trajimos en las jaulas!. Lo cual, realizan efectivamente a los pocos instantes. Uno de los soldados enemigos -al  ver a la distancia que -, se venía un tropel de fieras indeterminables aun para el ojo humano, le pregunta al jefe de los tres regimientos...

 
-- ¡ Señor ¿qué es eso que se nos viene encima?..., parecen leones!

-- ¡De ninguna manera recluta, son perros hambrientos. Preparen dos lineas de fusileros que los pararemos a fuerza de metralla, luego, los remataremos a punta de balloneta!


Y así fue como, ningún soldado abandonó la formación, para luego terminar derrotando al batallón atrincherado. Para cuando se enteraron que, efectivamente eran leones, ya no importaba demasiado. 


La representación simbólica, es muy importante, porque esa mística y  mágica escisión entre significante y significado, es lo que, en definitiva pergeña al arte. En síntesis, todos pensamos, todos existimos, todos venimos de la nada y todos terminamos en la nada,   pero solo el arte es lo que, indubitablemente separa al hombre de los animales y las cosas.

 
La filosofía venía desde sus orígenes haciendo slalom entre objetivismos y subjetivismos, ergo el ser en relación a las cosas y al universo, para ir por la pregunta ¿Existe una realidad por fuera de mi mente?. Hasta la llegada de Martin Heidegger, nadie se había concentrado en el ser, con tal nivel de profundidad. 


La filosofía de Heidegger es tan intensa, que prefiero tocarla con mas respeto en otra ocasión, solo diré que, existe un antes y después de Heidegger en el mundo de la filosofía. 


No obstante, dejaré abierta las puertas para una de las tantas paradojas que encierra su "Ser y tiempo" con la siguiente pregunta ¿Por qué no metafísica, y mas bien la nada?. Esa forzada negación de la metafísica en su filosofía, me resulta nítidamente metafísica. Pero como ya os dije, hoy no será.






FILOSOFÍA DE LA MENTE: EL ARTE COMO DASEIN


La canonización de la "originalidad literaria" es algo muy curioso. La lengua, el lenguaje, la literatura está llena de convenciones que nos conminan a lograr la distinción pintando todos los taxis del mismo color. No caben dudas de que son taxis, aunque no sepamos cuál taxi es mejor taxi que el otro. Tenemos en claro, cuanto menos, que no son autobombas, patrulleros o ambulancias, son taxis. Es sencillo distinguir un poema de un cuento, o de un ensayo (como los míos, insoportables). 


Pero están escrito por seres humanos, lo cual redunda en enigma. ¿Podemos lograr que dos personas escriban igual, lo mismo y de forma idéntica, un texto, aun asignándole el mismo tema, el mismo género y subgénero literario, etc?. Si se lograra algo así, deberíamos comenzar a rever seriamente ese asunto de los "milagros".   


Entonces ¿por qué esa obsesión con las formas, el acentuar nuestro carácter, ratificar la náusea, propiciar identidad, esa pulsión de muerte, la propia personalidad en cada ocasión en que nos comunicamos con la gente, con el universo, con la historia, conmigo mismo?. 


El hablar en sociedad nos condiciona de una manera, que no lo hace el lenguaje escrito, donde yacemos, aun sin desearlo, plenamente en soledad. No hay imperativos categóricos en ese estadío, soy solo yo, mis miedos, mis deseos y mis miserias. ¿Es posible no ser original en esa situación? (...) ¿A qué se refiere Witold en realidad? ¿Se trata de una cuestión de mera estética, moral, ética, o nos pide por el contrario, algo mucho más elaborado y sutil? 


La filosofía de la mente, para no andar con tanto "oscurantismo", se puede entender cómo aquello que nos define ser en cuanto ser. Aquello que surge cuando decimos ¡Yo soy!. Es decir que, cuando digo "yo soy así", estoy intentando hacer  una doxografía, una cierta narración, la exégesis de lo que veo en mi mismo, pero más propiamente lo que hay en mi mente. Soy lo que mi mente dice que soy. Mi cuerpo no gobierna mis sentidos ni mi boca, hablo y pienso mediante mi mente. Solo la mente posee el don de regurgitar la bitácora de mi vida.

 
 
De todos los misterios del universo, quizás ninguno nos resulte mas intrigante que, el que habita en esa dimensión que llamamos mente humana. En especial, mi propia mente. 


La filosofía de la mente, es justamente quién estudia los fenómenos conceptuales del ser en cuanto pensamiento y realidad psíquica. La conciencia, la sensación, la percepción, el razonamiento, el deseo, la intencionalidad, la decisión, las creencias, la imaginación y la memoria, son conspicuos y obcecados profanadores de su finalidad ulterior.

Explora las vinculaciones que se dan entre el mundo físico y el  mundo intrínsecamente mental, entre la mente y el cerebro, entre el yo y el universo ergo su naturaleza esencial. En síntesis, una lujuriosa filosofía de la acción, aquello que nos mueve de manera consciente tanto como inconsciente. 


Para los principiantes, y a sugerencia del jefe de redacción de Letras Opacas, diré que, una buena manera de bien entender éste tema es haciéndonos dos preguntas claves: ¿Cuál es la naturaleza de la mente? y ¿Cómo se ubica la mente dentro de la estructura de causalidad de las realidades?. 


O bien, si queremos ahondar un poco más, podemos preguntarnos ¿Cuál es la correcta relación y función, entre la mente y el cerebro?, ¿Hay mente en alguna otra localización del cuerpo humano?, ¿Son cosas auténticamente diferentes, o son en rigor lo mismo?, ¿es una verdad determinista que los procesos neurológicos dan vida a la conciencia mental?, ¿De dónde salen los contenidos mentales implícitos en entes tan sofisticados como las creencias, los deseos, los miedos, las premoniciones e intuiciones?. 


Algunos filósofos, sostienen que la filosofía de la mente nace con el modernismo, es decir, con René Descartes. El modernismo, se puede resumir como la "filosofía de la conciencia". Descartes, se había propuesto establecer una clara distinción entre alma y cuerpo humano, y ciertamente lo logró. 


Descartes llegó a dudar de todo, incluso de su propia existencia. Pero encontró que, podía confiar en la evidencia inherente a la conciencia de pensar "Cogito ergo sum". Claro que, hoy sabemos que los animales también poseen pensamiento, rudimentario, pero pensamiento al fin. El tipo de "cógito" que realmente distingue al hombre es el del arte. "Existo cuando soy en el arte". 

 

Al considerar el dualismo cartesiano, se presenta una pregunta obvia ¿Si el dualismo dice que cuerpo y mente son dos cosas muy diferentes, por qué el monismo sostiene, por el contrario, que son una sola cosa?  


Hoy, en el aquí y ahora, la forma predominante del monismo es el materialismo. Históricamente, hay dos relaciones básicas o primitivas, desde lo filosófico, entre la mente y cerebro. El dualismo y el  materialismo (que es una forma de monismo).

Descartes, manifestó cierto nivel de dificultad para explicar acabadamente, cómo se relaciona y distingue la mente del cuerpo humano. Obviamente que, los tabúes teológicos y dogmáticos de su tiempo, condicionaron su filosofía, ya que, una mente independiente del cuerpo era menester para sostener la idea cristiana de la inmortalidad del alma. La filosofía es hija putativa de la política, no lo duden.

 
Descartes, era un dualista del tipo "sustancialista", ya que creía que habían dos tipos de sustancias en el mundo. La "extensa" y la "pensante". Explicado de manera coloquial: "Yo puedo estar seguro de que pienso", por ende, puedo estar seguro de la realidad de mi propia existencia, pero... ¿Cómo puedo llegar a conocer la realidad de las otras mentes? (Problema de las otras mentes). 


El problema de las otras mentes, fue la que generó el paradigma del solipsismo, es decir, aquel concepto que nos lleva a refrendar la idea de que lo único real es lo que existe en mi mente. Lo cual, no resultaba a priori aceptable. Jamás se le ocurrió recurrir al arte para dilucidar semejante dilema, él era un matemático y científico. Si hay algo que rompe con el solipsismo, es justamente el arte, un lenguaje del tipo universal, inteligible y decodificable para todos.  


Vaya paradoja, Witold nos exige distinción en el arte, mientras Descartes no podía salir de esa distinción del tipo naturalizada. En síntesis, el solipsismo es la presunción de que, lo único a lo que le puedo dar crédito, es a la existencia de mi cuerpo y mis estados mentales. Cuando el arte, es por antonomasia, el lenguaje de los estados mentales. 


En su conocida obra "Investigaciones filosóficas", el filósofo austríaco Ludwig Wittgenstein, intentó encontrarle una salida airosa al dilema del solipsismo.    


   
Wittgenstein sostuvo que, no existe en el lenguaje privado una sola palabra que se refiera a un estado mental interno de un sujeto, completamente incomprensible para otro. Explicado de otra manera, si una persona crece completamente aislada nunca desarrollará un lenguaje propio que, le permita describir su realidad o vida mental. El lenguaje existe únicamente dentro de un contexto público. Y una de sus principales funciones, es justamente, tomar nuestras experiencias y hacerlas públicas para las otras mentes. 


Por lo tanto, el hecho de que, seamos capaces de expresar la experiencia de nuestros estados mentales, determina en si, la existencia de las otras mentes. Dijo Wittgenstein: "Si uno se tiene que imaginar el dolor ajeno según el modelo propio, no es una cosa tan fácil, porque por el dolor que siento, me debo imaginar un dolor que no siento. Es decir que, lo que debo hacer, no es simplemente hacer una transición en mi imaginación de un lugar del dolor a otro; como del dolor de la mano al dolor en el brazo. El sujeto del dolor es aquel que lo expresa."  

 
Nada expresa el dolor ajeno como el arte. Un cuadro, una escultura, un texto, aun si es hecho por el profano, cualquiera, incluso sin importar los errores gramaticales o las faltas de ortografía, todos son medios que comunican la angustia, la alegría, los estados mentales, el alma humana; como ningún otro medio lo hace. Como diría Heidegger: "el ser es la poesía del universo."



Pero ¿Cómo interactúa la mente y el cuerpo en éste caso?. ¿De qué manera un sentimiento pasa a ser un mensaje?. ¿De qué manera un mensaje o acción artística  puede causar un sentimiento en el otro, y a su vez, generar una nueva acción o respuesta?. Estas preguntas tienen que ver con la causalidad. 


A diferencia del dualismo cartesiano, la ciencia moderna y las escuelas hegemónicas de la filosofía (hasta ahora), consideran al mundo de las representaciones como un sistema causal cerrado. Es decir, todo lo que hacemos y actuamos, tiene solo una causa de tipo física. 


Supongamos que quiero pintar un cuadro o escribir un libro, todo ese accionar, para el monismo materialista, obedecería a una causa física. La incógnita acá es otra. Si la causalidad física es la que me llevó a escribir este ensayo ¿queda algún espacio causal para mis estados mentales?.

 
El paradigma cartesiano del dualismo, planteaba importantes problemas para establecer de manera lógica, el tipo de vínculo conque actúan cuerpo y mente.  Para encontrarle una solución "salomónica" a éste dualismo, sin recalar en la cosificación extrema del monismo materialista, aparecieron quienes dijeron que, se podía aceptar la existencia de una clara división entre cuerpo y alma, pero sin aceptar que interactúen entre si. Algo así como, una existencia dada, donde cuerpo y alma no se cruzaban en los estados mentales en ningún momento.  A esta corriente se la denominó "Paralelismo".



Las coincidencias, no podían ser explicadas más que con una suerte de armonía pre-establecida. El Paralelismo dualista, es una ocurrente y original elucubración del filósofo alemán Gottfried Wilhelm Leibniz. Este filósofo, sostenía que las acciones del cuerpo y el alma estaban de manera natural, perfectamente sincronizados, pero eso no quería significar que consistía en una misma causalidad, como si se trataran de dos relojes distintos capaz de dar exactamente la misma hora.

 
Habría que rescatar ésta teoría, porque estoy cansado de que siempre me echen la culpa a mi por los cascotes que escribo, cuando en realidad el culpable de tales osadías es mi cuerpo, y no mi mente. La causa de mi literatura, son mis hermosas piernas largas (que llegan hasta el suelo). Que se sepa. 

 

A principios del siglo XX, el filósofo británico Charles D. Broad, bosquejó una nueva alternativa para abordar el problema de la causalidad mental. Broad lideró el movimiento que se denominó "Epifenomenismo", según el cual, todo estado físico tiene una causa física. Pero algunos eventos físicos, tienen efectos mentales que no son a su vez causas. Lo mental puede ser efecto de una causa física, pero no viceversa. Es decir, sostenía que, los estados mentales, si bien son reales, son solo epifenoménicos. De otra forma, sería un resultado secundario, como el zumbido que nace de la vibración al encenderse el motor de un auto. 


Explicado con un ejemplo barroco, si uno pusiera la mano en una hornalla encendida,  estimularía las neuronas del sistema nervioso, que remitiría la información de dolor contenido al cerebro. Esta estimulación del cerebro, sería la causa, tanto de la sensación de dolor como de la retracción de la mano del fuego. Muchos insignes poemas, han sido originados por inescrupulosas hornallas encendidas. 


Luego de ésta logorrea, vio la luz del día el "Emergentismo", según el cual, existen propiedades de los componentes complejos que no pueden explicarse en las causas de la materia. Estas propiedades emergen de los elementos constitutivos, pero, no se reducen a ellos. Las propiedades emergentes no son previsibles, so parecen no guardar relación alguna con la materia que le dio origen. No obstante, no podrían existir sin la materia.  John Stuart Mill apeló a la química para dar ejemplos explicativos al Emergentismo. 


En las reacciones químicas, los elementos se combinan para crear compuestos que se comportan de manera plenamente diferente a sus componentes originales. Este principio, puede extenderse a la mente, la cual, también puede concebirse como un elemento que emerge del cerebro, pero no se reduce a éste.  

 

Hoy en día, la mayoría de las escuelas son emergentistas. El típico argumento de estos "genios" es afirmar que en realidad, no hay dos tipos de objetos diferentes entre la mente y el cerebro. El cerebro tiene, para estos tipos, dos estados fundamentales que se originan en estados neurocientíficos pero que, no son en si estados neurocientíficos, a saber, estados de conciencia y otros tipos de estados mentales. 


Entonces la mente no sería un tipo de objeto especial, inmaterial o abstracto. Sino que, los estados  mentales son un tipo de estado fundamental no reducibles de ninguna manera a otro tipo de estados, como por ejemplo el metafísico o el cuántico. Porque emergen de otro tipo de estado del cerebro ergo otros estados neurocientíficos. En otras palabras, si piensa escribirle un poema a esa mujer que lleva 30 años casado contigo, piénsalo dos veces, solo se trata de un estado neurocientífico, es al pedo. 


Los poemas, los cuadros, sus miedos,  mis canciones, vuestras emociones, son solo estados neurocientíficos, no joda. Con un buen aparato conectado al cerebro, en el futuro podremos lograr escribir con pulcra originalidad, tal como reclama Witold. El secreto, es lograr una buena alineación y balanceo. El romanticismo siempre tuvo su explicación.


"Mis neuronas me indican que debemos tener sexo, los poemas son para los ignorantes"




Rebobinando, mientras el dualismo afirma que los fenómenos mentales, son en cierto punto "no físicos"; el monismo sostiene que uno de los dos mundos, el material, es real, mientras que él o los otros, son ilusorios.  


George Berkeley, defendía en el siglo XVIII que, la única realidad que existe, son nuestros estados mentales. Afirmaba que: "todas las demás cosas, no existen en si mismas, sino como parte de la existencia de las personas."  


"Esse est percipi" (ser es ser percibido)


A raíz de que el irlandés creía que, el motor de la realidad eran las ideas, su filosofía se denominó "Idealismo". Que raro no le pusieron un nombre algo mas extravagante, quizás Witold, presa de un ataque de ironía, la habría bautizado "pensacionalismo". Esta noche le pregunto al Dr Duek, afamado Witoldólogo, si homologa ésta licencia lingûística. 
 

Cuando se lo interrogó a Samuel Johnson, inglés de pocas pulgas y manifiesta antipatía para con el irlandés, acerca de ¿Cómo refutaría la teoría de Berkeley?:


... Johnson, le pegó un puntapié (tres dedos) a una piedra, al mejor estilo Messi, y dijo --  "Así es como la refuto"


Repito, aunque no lo crean, hoy las escuelas dominantes, son monistas-materialistas, tal el caso del mencionado "Emergentismo" o son "Fisicalistas" (y no me culpen a mi, ni a mi cuerpo).


Los Fisicalistas, otras "originales" presas del Positivismo Lógico, afirman que "Todo lo que existe es lo físico". De ahí que, sea tan recomendable combinar los talleres literarios con el Fisicoculturismo. Músculos torneados y glúteos turgentes, producen poemas fuertes, pero los ensayos son para los maratonistas.  


Lo físico en general, debe poder ser estudiado por las Ciencias Naturales, por ende, los estados mentales deberían estar comprendidos por éste corpus epistemológico y científico. 


En resumen, entre los monistas están los Materialistas y también los Fisicalistas, ambos propietarios de la "realidad dominial" que rige en las universidades de Occidente. Ellos creen que lo único que existe es lo físico. 

En términos generales, por físico, se entiende todo aquello que puede ser analizado, conocido y estudiado por las Ciencias Naturales. Lo mental, de alguna manera tiene que poder incluirse en éste mundo físico. 


Los mas radicales, los Materialistas, afirman que la mente es sencillamente el cerebro. No hay otra cosa, no insistan. Es decir que, si estoy pensando en algo o alguien, por ejemplo "Extraño a mi abuelo Ramón, fallecido hace 30 años, porque estoy nostálgico y triste", no se trataría de otra cosa que de una insensible jugarreta de mis neuronas.  Witold, no puede pedirme originalidad, sutileza, creatividad, una metáfora compleja, un oxímoron lacónico, si el voltaje y la resistividad de la electricidad implícita en mis neuronas son similares a las de Edesur. 


Otra rama del materialismo, es el insufrible "Conductismo". Y aunque hay distintos tipos de conductismos, en general, han acordado en postular que, el cerebro humano es como una "Caja Negra". Estos "superdotados" sostienen que, para el tipo de distribución mental que realizan esas conexiones neurobiológicas, no es necesario desagragregarlas, mientras se verifique un normal funcionamiento. Lo que importa es la conducta. Los estados mentales, no serían otra cosa que la conducta manifiesta.


Rudolf Carnap, filósofo austríaco, miembro del acrisolado Positivismo, se sumó a la teoría conductista, al igual que Gilbert Ryle, quienes sostenían que los estados mentales son la tendencia natural que tienen las personas para hacer las cosas de una manera previsible. 

Willard Van Orman Quine, filósofo estadounidense, bosquejó una teoría del significado basado en que, a la hora de aprender el lenguaje, todo el conocimiento del que disponemos representa la conducta lingûística manifiesta de los demás. Su personalísima versión, se denominó "Conductismo lingûístico", fue fundamentalmente fisicalista.

La "Teoría de la Identidad Psicofísica", es otra variante de fisicalismo que sostiene: los estados y procesos de la mente, son iguales a los estados y procesos del cerebro. 

La experiencia de ver volar un águila por el cielo, no está relacionada con una actividad neurológica específica, sino es como tal, mera actividad neurológica. Entonces, en tanto usted tenga una estructura similar a la mía, puedo sentenciar que usted tiene una actividad mental "normal". 

Los fisicalistas sintetizan que la mente humana que desveló a tantos filósofos del mundo, no guarda ningún misterio, en tanto que, la causalidad enquistada en el cerebro es la misma para todos y todas.  En otras palabras, la originalidad literaria, la inspiración artística, es teóricamente igual en todos los seres humanos, aunque no supieran explicitar qué acerca de los cerebros no humanos. Witold, te hiciste problema al cuete.

Pero hagámosno ésta pregunta ¿Por qué podemos conocer los estados mentales de una persona sin conocer a esa persona?. ¿Por qué cuando leo un poema puedo recrear mentalmente el tipo de emociones, sensaciones o pensamiento que tuvo un escritor al escribir ese texto?. Cuando veo un noticiero, ¿Por qué siento la transferencia de la angustia de esa madre a la que le acaban de matar su hijito, como si el hijo muerto hubiese sido el mío, hasta llegar a las lágrimas?.... Preguntas como estas, fueron formuladas por el filósofo australiano Frank Jackson.

 
Y yo me hago la siguiente: ¿Cuál sería el estado mental de un ciego de nacimiento que recupera su vista y que por "conducta aprendida" no conoce los colores?. Jackson sostiene que las conductas y representaciones que teorizan como "Qualia" los fisicalistas, es incompleta. Yo prefiero ir mas lejos, y afirmar que es "no científica". 

Thomas Nagel, filósofo nacionalizado estadounidense, pero nacido en Yugoslavia, propuso otro argumento contra el fisicalismo. Nagel se hace una pregunta contundente y no exenta de ironía "¿Qué se siente ser un murciélago?"


No hace falta tener una prolífica imaginación, como para conjeturar que nuestra experiencia es "algo" diferente a la de un murciélago. Un solo datito, los desprestigiados alados noctámbulos, disponen de una ecosonda para salir de joda por las noches. Nosotros, necesitamos la vista (y otros sentidos) más una tarjeta de crédito para hacer lo mismo.  ¿Qué tipo de percepción del mundo tendrán?. Yo no tengo la menor idea ¿Y usted?


Quizás un escritor muy creativo, tal el caso de AQ Gimenez, pueda lograr imaginar lo que podemos llegar a sentir si nos ponemos en el lugar del murciélago, pero jamás podríamos imaginar ser un murciélago en cuanto murciélago.


Otro ejemplo, podemos tener estados mentales que nos enseñen a conciencia lo que es ser humano, pero ¿Cómo hacemos para recrear conducta de ser en  cuanto gato, un perro o una cama?.

En filosofía esto se denomina "qualia". Qualia, le decimos a las experiencias subjetivas producto de la percepción humana. No  hay manera, por más rebuscados que sean los fisicalistas y materialistas, de explicar desde el conductismo y cognitivismo qué significan estos...

¿Qué se siente ser algo que no es humano?


Para que se entienda éste punto, y lo haré en forma de paradoja simplificada: Si los estados mentales son estados físicos ¿por qué no podemos imaginar y responder a la pregunta qué se siente ser una planta, una maceta, es decir, un algo netamente físico?. En cambio, no tenemos problemas para responder ¿Qué se siente ser humano?. 



Puedo responder eso, porque soy humano, entonces hay algo más que una cosa física, porque realmente no  sabemos qué es ser solo algo físico como una piedra. Los humanos pueden escribir poemas de amor, no solo porque conocen la conducta, un lenguaje a priori, sino porque también sienten un deseo de expresar sus sentimientos, sus estados mentales y emocionales, que si bien neurológicos, también abstracto e inexplicable (hasta ahora). 


Y si fueran solo estados físicos y conductuales, por qué no nos deprimimos todos de manera regular, coordinada y mecánica, como las plantas, que hacen la fotosíntesis de manera homogénea y equilibrada. O los animales, que una vez que comen sienten satisfechos sus deseos. No hay leones con tendencias suicidas, ni jirafas con complejos por su cuello, ni hormigas con problemas de obesidad. Los osos no abortan, y los patos no abandonan a sus hijos. No hay violaciones entre los animales.  ¿Por qué las montañas no van al casino a jugarse el sueldo y los microondas no se hicieron adicto al paco?.


Si realmente todos los estados mentales fueran físicos y conductuales, ¿por qué no pudimos controlar las conductas humanas, prevenir las guerras, controlar las revoluciones, los ataques terroristas, abolir el matrimonio... (que tanto daño nos hace)?


Con semejante determinismo y reduccionismo ¿Cómo podemos pretender que a alguien le exijan libertad en sus decisiones y pensamiento?. ¿Y cómo hago encajar estas teorías con la noción de ética y responsabilidad moral?, ¿Es que acaso me quieren vender una moralidad que obra físicamente en alguna parte del cerebro? ¿Dónde está el lóbulo moralista, o las neuronas eticistas? ¿Es el cerebelo arquitrabe del arte, y la glándula tiroidea, responsable de la pasión por la música?


Es curioso, porque la expresión mas evolucionada de la ciencia, la mecánica cuántica, nos dice que aún en la materia a nivel originario y constitutivo (subpartícula), también se verifica una cierta dualidad, ya que, esas "cositas" son masa y onda al mismo tiempo. El nivel de simplismo, minimalismo y reduccionismo de éste cientifísmo positivista, ha resultado un escándalo inadimisible. Seguir leyendo en PRESUNTAS LIMITACIONES DE LA MENTE HUMANA


¡Witold, no te enojes, mañana la seguimos! 



FIN DE LA PRIMERA PARTE 

LEER LA SEGUNDA PARTE AQUÍ ¿QUÉ ESCRIBIMOS TAN MAL?


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