Haizea (Cuento para niños) | DIARIO LITERARIO DIGITAL

Haizea (Cuento para niños)

jueves, 28 de mayo de 2015 0 comentarios

"Cuento infantil que narra las travesuras de un viento que era niño"




Escrito por Isabel Llor Cerdán


Haizea era un viento niño y, como todos los vientos pequeños, era juguetón, algo travieso, muy curioso y, a veces, se metía en situaciones de las que le era muy difícil salir. 
 
Como aquella vez que se metió por un Gran Cañón y, cuando más feliz se sentía volando entre las corrientes, apareció un viento enorme, que le dijo muy enfadado que se fuera enseguida, aquel era su territorio desde hacía cientos de años y no permitía que nadie pasase por allí y mucho menos un viento-niño, que se pasaban el tiempo jugando y no hacían más que estorbar. 
 

Haizea bajó la cabeza y salió lo más rápido que pudo “!Vaya genio!” - pensó, y eso que no había hecho absolutamente nada. 

Después de aquello, pasó una buena temporada explorando su zona: un lugar cerca del mar con muchas playas y, a lo lejos, algunas colinas suaves cubiertas de árboles. 
 

Pero su curiosidad era muy grande y había oído que, hacia el Norte, había una gran cadena de montañas que siempre tenían nieve en la cima. No estaba muy lejos, así que, no tardó en llegar; era un sitio muy hermoso, formado por siete montañas enormes, que permanecían totalmente blancas. El frío era tan intenso que, la hacía tiritar. 

De pronto, se dio cuenta que un gigante enorme se dirigía hacia ella, seguro que también le echaría con bronca, así que, se quedó muy quieta, pero cuando ya estaba cerca, el Viento del Norte dijo: 

-Si ahora sientes frío, dentro de un momento será peor, porque con mi aliento convertiré en hielo todo esto, pero si eres capaz de aguantarlo podrás quedarte y te enseñaré a ser mi ayudante 
 

Haizea lo pensó un momento y luego dijo:

-Yo soy muy valiente, lo voy a intentar 

El gigante respiró con muchísima fuerza y comenzó a hincharse, luego, poco a poco, fue soltando el aire por la boca y era tan pero tan frío que, efectivamente, todo lo que había alrededor se hacía duro, brillante y transparente, se helaba. 

Al pequeño viento, no se le ocurrió refugiarse y el aliento del Viento del Norte, la había envuelto por completo y, salvo sus ojos, su pequeño cuerpo se había entumecido, estaba a punto de convertirse en una figura helada. El gigante sonrió: 

-Ya veo que de verdad eres muy valiente, pero no te ha servido de mucho, eres aún demasiado joven. Si cuando pasen cien años quieres volver, te aceptaré como ayudante Luego silbó y enseguida apareció un gran oso blanco al que dijo:

-Cuida de ella y, en cuanto se recupere, indícale el camino del Sur 
 
El animal la abrazó con fuerza, dándole calor hasta que, Haizea sintió que ya podía moverse y entonces; le indicó por donde debía bajar de la gran montaña. 

Voló todo lo deprisa que pudo hasta llegar cerca del mar ¡Por fin en casa! -pensó en voz alta- por ahora fueron suficientes aventuras .
Y tranquilamente sopló sobre la vela de una barca. 

- ¿Haizea quieres jugar? preguntó un amigo

- ¡Vale, iremos hasta las islas a ver quién gana!

FIN 
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