Revuelto de ñandú (receta) | DIARIO LITERARIO DIGITAL

Revuelto de ñandú (receta)

lunes, 11 de mayo de 2015 0 comentarios


  

REVUELTO DE CAMPAÑA - Receta de Cocina 



Escrito por Armando Di Julio 


Chef Internacional




Era una mañana de mitad de septiembre, la compañía de infantes de marina, marchaba desde hacia media hora, aproximándose al sector donde tenían que cavar los pozos de zorro y tomar posiciones defensivas, para evitar el desembarco enemigo y el establecimiento de una cabecera de playa.



Caminaban agobiados por el peso de los equipos, mochila, fusil, casco, cargadores, otros con las partes de los morteros de 60 y 81 mm.y los de la línea de protección final con ametralladoras MAG 7,62 mm con las cajas llenas de municiones. 
 
                                                                     
Los infantes transportan todo su equipo con ellos.
El territorio era cercano a la costa del Atlántico, todos médanos, hierba dura y seca, llena de rosetas, que se clavan en la ropa y la piel sin ninguna ternura.

                                                                     
Esto se realizaba anualmente y consistía en ejercicios bélicos de toda la brigada de infantería de marina, en las inmediaciones de la base” Baterías”, unos kilómetros al sur de Bahía Blanca en la provincia de Buenos Aires. 


La compañía “Alfa” era una parte del batallón nº 2 y la constituían unos cuarenta hombres, entre soldados, suboficiales y oficiales. 


De pronto, un soldado dio la voz de alarma, todos corrieron y se apretujaron encima de un nido de Ñandú con quince huevos en él.

 
Cada uno más sorprendido que el otro, la mayoría nunca había visto un huevo, mucho menos, todo un nido de esta ave de las pampas. 
                                                                           
Un cabo segundo Cordobés, dio varias vueltas alrededor buscando las palabras para expresar su asombro, hasta que dijo: -me admiro y me recontra admiro del culo de la gallina. 


Después de pensar unos instantes, se decidió tomar cuatro de los huevos para respetar la reproducción, y mandarlos al vivac en retaguardia con una custodia especial - armada con ametralladoras UZI 9 mm -, para que nadie los tocara hasta el regreso de la compañía, al día siguiente.

                                                      

Ya terminado el ejercicio y la tropa de vuelta al vivac, se entretejió una silenciosa maniobra para conseguir todo aquello que pudiera acompañar a los tesoros celosamente guardados.

 
Hubo concesiones y varios trueques por botellas de distintos líquidos espirituosos, hasta lograr el plato (por llamarlo de una manera) decoroso que les voy a relatar. 


Alrededor de un gran fuego, donde se toma mate y unos tragos de alguna bebida ardiente, se dispone un sartén de veinte litros de capacidad, se hecha un chorro de aceite y se fríen ajíes en tiritas, cebollas en medio aro, ajo (varios dientes picados), cebolla de verdeo, tomates en cubitos, chorizos de campo ( grandes y secos), longaniza, panceta ahumada - todo cortado en rodajas finas -, se saltea unos minutos, se incorporan los huevos de Ñandú y se revuelven hasta que estén  algo jugosos. Sal y pimienta a gusto.

Rodajas de pan de campo para comer del sartén. Revuelto de campaña.
Dos damajuanas de vino y listo. 

                                                       

 
                                                            

¡FELIZ AÑO NUEVO!    

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