El Camino del Desierto | DIARIO LITERARIO DIGITAL

El Camino del Desierto

lunes, 13 de abril de 2015 4 comentarios

El Camino del Desierto (relato)







ESCRITO POR: EDUARDO MIZRAHI







I



Nuestra ciudad era impecable...la belleza edificada.
Todo relucía bajo las caricias de un sol cálido y apacible.
Los niños se educaban con rigurosidad y ternura...la cordialidad imperaba.
Abundaban los bienes, estaban disponibles para el amor y el deleite.
Los mercados hacian gala de los manjares más exquisitos, los vestidos más suntuosos, los artefactos más intrincados para hacer la vida confortable y amena...
Todos podían cultivar las artes y sus frutos eran degustados por todos...


-Éramos ricos, éramos iguales.


(Se preguntaran ustedes el motivo de mi partida.)
-¿Qué clase de loco emprende el Camino del Desierto?
Pero nunca estuve loco, el motivo es otro (por supuesto.)

II 

Desperté temprano ese día, convencido de mi propósito.
 Ningún reparo nublaba la determinación de mi destino...estaba decidido.
Recorrí un par de leguas hasta los muros...
El aroma del café y del incienso se hicieron eco del chasquido de mis sandalias..
Cuando llegué los guardias me observaron en silencio.
Acomodé las correas del traje de combate, ajusté la espada.
Revisé la cantimplora, el morral de supervivencia.
(Todo en un orden perfecto.) 
Cuando estuve listo les dije: 
-¡Abrid paso, un ciudadano se marcha! 
Tardaron un rato en cerrar la boca: no se recordaba en la ciudad ninguna travesía por el Camino del Desierto...
Miré el piso, los remolinos de polvo que levantaba la suave brisa del verano...
Al fin reaccionaron, comenzaron a girar lentamente el mecanismo que abriría los inmensos portones de madera de la muralla.
Los goznes crujían lastimosamente...esas puertas necesitaban mantenimiento.
Avancé con energía dejando la ciudad a mis espaldas.


No me volví para ver la expresión de los custodios de las murallas...no hacía falta.



III

Anduve a paso firme por el camino del desierto...no se veían seres ni bestias.
A los costados susurraban las serpientes...el disco solar fue adueñándose del cielo.
Sus rayos azotaban mi corteza, no había nubes que disputaran su imperio.

(Fue una locura enfrentar su mirada.)

Clavó puñales en mi ojos, tiño de sangre el horizonte...
Seguí adelante como ebrio, tropecé con una piedra.
Sentí un latigazo en los dedos, mis rodillas se hincaron en la tierra.
Desenvainé la espada, la clavé en el terreno.
Apoyé las manos en el mango, me incorporé lentamente...
Mis sienes hervían, veía poco y nada...
Tiré al suelo el morral y extraje un trozo de tela.
Me lo anudé sobre mi cabeza, a modo de turbante.
Volqué un poco de líquido en el centro...sentí como se refrescaban las ideas.
Retomé la marcha con paso vacilante...
Comencé a percibir mejor los contornos de las cosas.
No había mucho que ver, rocas, polvo, el camino del desierto.
Algo resplandecía unas yardas adelante...una calavera.
Bebí un sorbo de agua, giré lentamente sobre mí mismo escudriñando el páramo...
Agudizé el oído, el olfato...pero nada.
Estaba más solo que un perro...

¿Estaba?...


IV


Desperté con un frío de muerte...no había luna, las estrellas parpadeaban en el firmamento.
Me froté la mano por la nuca...sangre, seca...
Enseguida percibí lo que faltaba.
La espada, el morral...todo el resto.
Descalzo y semidesnudo, avancé (a tientas, toda esa larga noche) por el Camino del Desierto...
Cansado, dolorido, sediento y tiritando, llegué (¡por fin!) al objetivo anhelado.
Se alzaban, frente a mí... eternas e inconmovibles, las exquisitas y metálicas Puertas del Conocimiento. 
Observé detenidamente sus bajorrelieves, sus frisos, sus indescifrables leyendas...
El metal resplandecía con un brillo incandescente.
Supuse que en cualquier momento se abrirían, permitiéndome ingresar al sagrado recinto...
Luego de un par de horas, mi curiosidad iba en aumento...

Pero nada sucedía.

Me senté a esperar el momento indicado en que se me permitiera franquear esas pesadas puertas...

(El momento no llegaba.)

-Decidme ustedes, compañeros de aventuras...¿es que alguna vez llegará ese momento?


FIN.










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+ comentarios + 4 comentarios

viernes, 17 de abril de 2015, 16:54:00 GMT-3

FANTASTICO RELATO EDUARDO,NUNCA VA A LLEGAR ,PERO ESO NO ES LO IMPORTANTE SINO LA UTOPIA DEL INTENTO ¡¡


sábado, 18 de abril de 2015, 0:35:00 GMT-3

Gracias Armando. La única lucha que se pierde es la que se abandona.

sábado, 18 de abril de 2015, 16:55:00 GMT-3

Muy bueno Edu, tanto el post como el vídeo. Cordiales saludos.-

lunes, 20 de abril de 2015, 9:26:00 GMT-3

Gracias Diego, saludos.

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