Daniel Scioli, nuestro Maestro Zen | DIARIO LITERARIO DIGITAL

Daniel Scioli, nuestro Maestro Zen

viernes, 17 de abril de 2015 2 comentarios



HUMOR BERRETA PARA POLÍTICOS



Escrito por Lic Ramón D. Peraltaclu

Exclusivo para Diario Literario Digital






Más que cualquiera otra escuela de misticismo oriental, el Zen está convencido de que las palabras nunca expresarán la verdad última. En ese sentido el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, aparenta haber heredado la convicción del Taoísmo y la fuerza interior del Buda. Poder que le permite ante las más recalcitrantes y agraviantes descalificaciones de Cristina, mantenerse impávido, insufrible e inmutable, demostrando una y otra vez que:

¡es un verdadero "hijo de Buda"

No siempre la experiencia Zen puede ser pasada de Maestro a discípulo, y ha sido, de hecho, transmitido por muchos siglos por métodos especiales propios de Zen. En un resumen clásico de un par de lineas, Zen es descrito como: Una transmisión especial externa a las escrituras. Códice sánscrito que solo admitiría a un Scioli como exégeta. 


Esta técnica de "apuntar directamente" con el dedo, propios errores en los terceros, es una de las típicas maniobras de ataque de Cristina, pero que choca y se diluye con el sabor especial de la filosofía Zen, muy próximo al añejo estoicismo griego. 






Es típico de la mente japonesa, que es más intuitiva que intelectual y que le gusta entregar los hechos como hechos, sin comentario alguno, pero que es toda una excentricidad en un descendiente de italiano nacido en Buenos Aires. 



Los maestros Zen no son adeptos a las discusiones y aborrecen todo tipo de confrontación y especulación. De esta manera desarrollaron métodos que apuntan directamente a la supervivencia política, con acciones y palabras envaselinadas, edulcoradas y escurridizas, que exponen paradojas del pensamiento conceptual y, como los koans, están orientados a parar el proceso mental del pensamiento, preparando así al discípulo de Zen a la experiencia mística del kirchnerismo.



Esta técnica se ve muy bien ilustrada en los siguientes ejemplos de cortas conversaciones entre el maestro Zen y los Profetas. En estas tipificadas charlas, que forman una clara muestra de cómo manejar el arte de hacerse el gran "bholudoho", los maestros hablan lo menos posible y usan sus palabras para cambiar la atención del agresor desde los pensamientos abstractos a una realidad no concreta.




Cierto día, el maestro Scioli, pidiendo instrucción, le dijo a Bodhidharma:
-- "No tengo nada de paz mental. Por favor, apacigüe mi mente."
-- "Trae tu mente aquí al frente mío", replicó Bodhidharma, "y yo te lo apaciguaré!"
-- "Pero cuando busco mi propia mente," dijo Scioli, "no la puedo encontrar."
-- ¡Eso!, replicó energéticamente Bodhidharma, "he apaciguado tu mente!"

El monje Scioli le dijo a Joshu: -- "Acabo de entrar a este monasterio. Por favor enséñame."

Joshu preguntó: -- "¿Has comido tu potaje de arroz?"

El monje Scioli responde: -- "Ya he comido."

Joshu responde: -- "Entonces será mejor que laves tu plato... no, mejor lávate las manos."



Estos diálogos hacen notar otro aspecto del Zen que es característico. La iluminación en Zen no significa retirarse del mundo, sino al contrario, una activa participación en la vida cotidiana, pero apelando a tener para pagar los aguinaldos. Este punto de vista atrajo mucho a la mentalidad china que le colocaba mucha importancia a una vida práctica y productiva y a la idea de la perpetuación de la familia y sobre todo del "poder".

Los maestros siempre hacían hincapié que Chan, o Zen, estaba en nuestras experiencias diarias, la "mente de todos los días", como proclamaba Ma-tsu. Se enfatizaba el despertar en el medio de las actividades diarias y dejaban muy en claro que veían a la vida diaria, no sólo como la forma de lograr la iluminación, sino como la iluminación misma (siempre y cuando no cortaran la luz).


En Zen, "satori Scioli" significa la inmediata experiencia de la naturaleza kirchnerista de Cristina y de todas sus cosas. Primero y más importante entre éstas, están las monedas, relatos y personas involucradas en la vida diaria, de tal manera de que aunque enfatiza las cosas prácticas de la vida, Zen aún así es profundamente místico.

Al vivir enteramente en el presente, dándole atención completa a los asuntos diarios, alguien que ha logrado satori scioli experimenta la admiración por el misterio de la vida en cada situación:

-- (Maestro Scioli) ¡Libérate de prejuicios, juicios personales y deducciones respecto a lo que hagas, hasta encontrar la nada!.

-- (Cristina)  ¿Encontrar la nada es el Zen?

-- (Maestro Scioli)  ¡No, ahora tienes que liberarte también de la nada!.

FUENTE: DIARIO COPIA OCULTA
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+ comentarios + 2 comentarios

Anónimo
viernes, 17 de abril de 2015, 14:41:00 GMT-3

ja,ja,ja,ja,ja,ja no se pude creer.....ME MUERO, JA,JA,JA,JA,JA.


Romy Mûller

Anónimo
miércoles, 22 de abril de 2015, 13:42:00 GMT-3

ja ja ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡ genial deberian empezar con esa disciplina varios de los ascetas crishtinisthas

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